Tiquipaya, (ABI y PL).- Cuatro países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) convinieron el martes en denunciar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) por su ineficacia en los asuntos de Latinoamérica y porque perdió legitimidad y vigencia. Había que “tirar al tacho de basura lo que ya no sirve” y “enterrar lo que merece ser enterrado”, justificó el canciller de Ecuador Ricardo Patiño.

El TIAR fue creado como mecanismo de defensa continental colectiva como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y su seguimiento por la Guerra Fría, que condicionó y determinó los instrumentos jurídicos internacionales aparentemente destinados a asegurar la paz y la seguridad dentro del marco geográfico interamericano.

En la víspera, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño adelantó a la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que su país abandonará en breve el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, una determinación que ya había anunciado el presidente Rafael Correa. Para Correa, el Tratado solo ha servido a intereses de Estados Unidos y cuando debió unirse a favor de Argentina, durante el conflicto de las islas Malvinas (1982), Estados Unidos se alineó con Reino Unido.

Correa también expuso las falencias del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, especialmente los abusos de la CIDH, como la extralimitación en sus funciones. “Por ejemplo, dónde dice en el Estatuto de creación de la Comisión que tiene capacidad para solicitar medidas cautelares. Ellos mismos se arrogaron esa función con su Reglamento”, cuestionó.

Destacó que este organismo está influenciado por países hegemónicos, como Estados Unidos, en donde está su sede, a pesar de que esta nación no reconoce a la CIDH, porque no ha firmado el Pacto de San José. Expuso que la CIDH actúa como una Organización No Gubernamental y participan en asuntos delicados a nivel de país, sin entender lo que pasa, y desde Washington quieren decir qué hacer o no hacer.

“Eso es inaceptable, no sé con quiénes creyeron que estaban tratando, tal vez con colonias, pero aquí van a encontrar un Gobierno que representa a un pueblo digno y soberano”, añadió. Correa no excluyó la posibilidad de que Ecuador se retire de la CIDH, pero aseguró que sí lo hará del TIAR.

A horas de la culminación de la 42 Asamblea General de la OEA que se verifica en el municipio boliviano de Tiquipaya, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua denunciaron el TIAR y renunciaron al mismo.El canciller ecuatoriano Ricardo Patiño explicó las razones de la determinación del referido bloque, al cual pertenecen también Cuba, Dominica, San Vicente y las Grandinas, y Antigua y Barbuda.

El jefe de la diplomacia ecuatoriana Ricardo Patiño, en compañía de sus pares de Venezuela y Bolivia, Nicolás Maduro y David Choquehuanca, respectivamente, además del representante permanente de Nicaragua ante la OEA Denis Ronaldo Moncada Colindres, anunció la decisión de “tirar al tacho de basura lo que ya no sirve” y “enterrar lo que merece ser enterrado”.

Según Patiño, el TIAR no se aplicó en los momentos en los que debía ser utilizado, en la década de los 80, en el los conflictos de las islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur. “No solamente no se aplicó sinouno de los países americanos respaldó a la potencia que sí agredió a nuestrohermana Argentina”, aseguró el canciller ecuatoriano.

A su juicio, desde ese episodio el TIAR dejó de tener sentido y dijo que estaba prácticamente sin ser referido por nadie. “Ningún país planteó acudir al TIAR para utilizarlo en condiciones de supuestas agresiones”. “De tal manera que nuestros países han tomado la decisión de denunciar el Tratado fundamentándonos en el artículo25 del mismo”, subrayó Patiño.

El Canciller de Ecuador consideró esa decisión como fundamental porque a juicio de los países del ALBA es “necesario para limpiar la hojarasca” de la OEA. “Esta organización que como han dicho algunos presidentes tiene la obligación de reinventarse, de transformarse y de convertirse en verdaderamente en un organización que sirva a los pueblos y que no sirva a potencias (…) sino en defensora y propulsora de los derechos humanos de nuestros pueblos”, remarcó.

En ese contexto insistió en que el TIAR ya no tenía sentido: “era un muerto que estaba pudriéndose sin ser sepultado. Creemos que hay que dar los pasos para esa sepultura, los cuatro países lo estamos haciendo”, puntualizó. Patiño afirmó que esa decisión de los países del ALBA puede ser el primer paso para “ir desarrollando esa transformación que la OEA necesita”.