Washington y La Paz.- Los recursos naturales de América Latina y el Caribe (ALC), ampliamente reconocidos como el motor del crecimiento económico regional, podrían agotarse significativamente en menos de una generación (de 15 a 20 años) si la región no adopta de manera generalizada políticas ecológicas que garanticen un crecimiento sostenido, advierte un informe del Banco Mundial (BM) difundido hoy en el Woodrow Wilson Center.

En muchos aspectos, ALC podría convertirse en una víctima de su propio éxito económico: El reciente auge de la región, expresado en un crecimiento promedio de 4% y más de 70 millones de personas rescatadas de la pobreza, derivó en una urbanización explosiva. La región tiene la mayor proporción de personas viviendo en áreas urbanas de todo el mundo en desarrollo —más del 80% de la población— y ostenta la mayor tasa de motorización del mundo con 4,5%, revela el informe del BM.

ALC también ha servido como un laboratorio mundial para algunas de las prácticas ecológicas más innovadoras, subraya el informe. Por ejemplo, posee la matriz energética con más bajo carbono del mundo en desarrollo (6% de las emisiones de gases de efecto invernadero para el sector eléctrico) y múltiples instrumentos de avanzada como el primer seguro ante riesgos catastróficos para reforzar la capacidad de recuperación ante desastres naturales. También adoptó esquemas de pago para la conservación del medio ambiente que han ayudado, por ejemplo, a que Costa Rica se convierta en un ícono ambiental a nivel mundial y un paraíso del ecoturismo, luego de ser el peor deforestador de la región a mediados de los 90, según el BM.

Ejemplos de crecimiento ecológico inclusivo en ALC:

– Una huella urbana compacta y eficiente: ciudades como Ciudad de México, Lima y Río de Janeiro utilizan subsidios para la densificación y así atraer personas al centro de las ciudades y revitalizar sus economías urbanas estancadas.

– Ampliación de servicios urbanos básicos: entre 2001 y 2008, 63 millones de personas adicionales en ALC acceden a servicios de desechos sólidos, aumentando la tasa de cobertura de 81 a 93%.

– Sistemas de transporte rápido: a medida que el número de propietarios de automóviles crece, la región encabeza al mundo en desarrollo en términos de implementación de sistemas alternativos de transporte en ciudades como Bogotá, Lima y Ciudad de México.

– Ampliación de la generación eléctrica de bajo carbono: entre 1990 y 2009 la generación eléctrica se multiplicó en más de dos veces, creciendo a más de 4% por año. La participación del gas natural en la región aumentó de 10% en 1990 a 21% en 2009. Dado que el petróleo y el diésel disminuyeron su participación, el crecimiento en generación de energía en ALC generó una menor huella de carbono que otras regiones.

– Agricultura sustentable: el pilar más importante de una estrategia para la reducción de la huella ambiental de la agricultura regional es la preservación de la cobertura forestal y la promoción de la reforestación con especies nativas allí donde sea factible. América Latina ha marcado el camino en términos de utilización de pagos directos para la conservación de los bosques, con programas nacionales en varios países y estados brasileños.

Los desafíos de ALC

“Los países de ALC actualmente se enfrentan a decisiones que definirán su futuro por muchos años. La región tiene ante si la oportunidad de elegir un camino que la lleve a un crecimiento robusto sin quedar atrapada en patrones poco sostenibles que a la larga son más caros, menos eficientes y con menor capacidad de recuperación”, dijo el director de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial para América Latina y el Caribe Ede Ijjász-Vásquez.

Algunas de estas opciones definirán el futuro de la región en las próximas décadas en áreas cruciales como infraestructura, energía y servicios urbanos, que impulsan el crecimiento económico y definen la calidad de vida de la mayoría de las personas que habitan en ciudades de la región. Por ejemplo, la demanda de electricidad en ALC casi se duplicará en las próximas dos décadas, prevé el BM.

Si bien la región actualmente posee la matriz energética más limpia del mundo, la intensidad de carbono del sector eléctrico aumentó debido a la creciente proporción de combustibles fósiles (incluido el gas natural), una tendencia que se espera continúe. Para enfrentar esta situación, recomienda el BM, la región deberá incrementar la participación de otras fuentes de energía más limpias, como la hidroeléctrica y eólica.

Según el informe del Banco, la sostenibilidad del crecimiento de ALC también dependerá de su compromiso con el uso sustentable de sus singulares recursos naturales. Las mismas ventajas proporcionadas por la riqueza natural de la región —recursos hídricos abundantes, tierra fértil y una biodiversidad sin igual— corren peligro debido al uso ineficiente de la tierra y la deforestación.

El informe destaca que la región tiene la posibilidad real de liderar la adopción de prácticas agropecuarias más eficientes y climáticamente inteligentes, que no representen un costo para el medio ambiente y que estén mejor posicionadas para enfrentar los nuevos patrones climáticos. También puede adoptar formas de transporte de carga más eficientes y ecológicas, como el ferrocarril y las vías fluviales, actualmente muy subutilizadas, así como aumentar el número de comunidades rurales conectadas.

Según el informe Connecting to Compete 2012: Trade Logistics in the Global Economy (Conectarse para competir 2012: Logística comercial en la economía mundial), también del BM, la logística comercial es clave para la competitividad económica, el crecimiento, la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria. El transporte y la logística representan entre el 20% y el 60% del precio de los alimentos suministrados en países en desarrollo, particularmente en aquellos sin litoral o pobres.

Dicho estudio, que por primera vez incluyó indicadores ambientales, revela que la logística ecológica está ganando protagonismo en economías emergentes y de ingreso alto, un desarrollo considerado positivo dado que las actividades relacionadas al transporte pueden representar hasta el 15% de las emisiones de dióxido de carbono generadas por el hombre.

Ijjász-Vásquez aclaró que el crecimiento verde no es intrínsecamente inclusivo: “Para que las políticas e inversiones verdes perduren en el tiempo, es imperativo que beneficien a todos en la región, en especial a los pobres”. No existe un modelo único para el crecimiento verde inclusivo en ALC, sin embargo, muchas de las respuestas al desafío de cómo crecer de manera sustentable e inclusiva se encuentran en las propias experiencias regionales.

Según el BM, las políticas y las inversiones focalizadas pueden fomentar el crecimiento económico así como ayudar a satisfacer las aspiraciones de la creciente clase media, creando oportunidades para los segmentos más pobres y vulnerables de la sociedad, y protegiendo a lavez los activos ambientales de ALC.

El Banco Mundial y los países del C-40 trabajan en una Plataforma de Conocimientos sobre Urbanización que reúne a las ciudades, los responsables de formular políticas, los investigadores y las organizaciones no gubernamentales (ONG), en un esfuerzo por generar e intercambiar conocimientos en áreas críticas como la urbanización, el crecimiento ecológico y la tecnología de la información y las comunicaciones.

El BM fortalece la capacidad de financiamiento del carbono en Dar es Salaam, Yakarta, Sao Paulo y Ciudad Quezón. Cada una de estas ciudades desarrollan proyectos piloto del Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL). El Banco movilizó Fondos de Inversión en el Clima para aumentar la eficiencia energética, la energía renovable y la infraestructura del transporte urbano en El Cairo, Marruecos, Túnez, Ciudad de México y Bangkok. Las medidas incluyen el transporte colectivo en Ciudad de México y El Cairo y la gestión de desechos sólidos y la modernización edilicia para la eficiencia energética en Bangkok.