El gobierno boliviano apresó a cuatro activistas de izquierda de tendencia anarquista, acusados de detonar artefactos explosivos en edificios del Estado, cajeros automáticos y restaurantes de comida rápida en varias ciudades de Bolivia. Son “terroristas con nexos internacionales”, dijo el ministro Carlos Romero; no son terroristas sino defensores del TIPNIS, retrucaron los compañeros de los detenidos.

Después de varios meses de investigación, la Policía logró identificar a los presuntos responsables de una ola de atentados registrada desde abril del año pasado. Lo acusados se habrían adjudicado los hechos en blogs de Internet, informó el ministro de Gobierno Carlos Romero. (http://liberaciontotal.lahaine.org/?p=4274)

El Ministerio de Gobierno reveló que en el “Primer Encuentro de Liberación Total en los Yungas de La Paz”, del 19 al 25 de enero de 2011, “se decidió llevar adelante algunas acciones violentas con la finalidad de provocar terror y reivindicar seguramente algunos símbolos que ellos han establecido en esa oportunidad”.

La denominada Célula Anárquica por la Solidaridad Revolucionaria (FAI/FRI Bolivia), con ramificaciones en Argentina, Chile y México, lucha contra el capitalismo y reconoce como líderes a Mauricio Morales Santiago, muerto en Chile el 22 de mayo de 2009, y a Luciano Pitronello (Tortuga), quien cayó herido cuando intentaba activar un explosivo en una sucursal del Banco Santander en Santiago de Chile.

Según el ministro Romero, el 20 y 21 de abril de 2011 el “grupo irregular” desplegó pancartas y carteles de solidaridad con Pitronello frente al consulado de Chile en Santa Cruz, y en la Plaza del Bicentenario y el Mercado Lanza de la ciudad de La Paz; luego habría ejecutado acciones de sabotaje contra empresas chilenas.

El 22 de septiembre del año pasado, la célula anarquista pegó afiches y pintó paredes en la ciudad de Sucre; el 25 de septiembre hizo lo mismo en la ciudad de Cochabamba, y el 12 de octubre de 2011 atentó contra el monumento de Isabel la Católica en La Paz.

Los ataques se agravaron el 13 de octubre, cuando explosionó una bomba de humo en el Viceministerio de Medioambiente, y otro artefacto en un cajero del Banco Mercantil Santa Cruz en la calle Ayacucho el 28 de octubre. El 4 de noviembre estalló una bomba casera en la sucursal de Burger King en la calle Socabaya y el 5 de diciembre fueron incendiados cajeros automáticos del Banco Mercantil Santa Cruz y Mutual La Paz en la zona Sur, y del Banco FIE en la avenida Camacho de La Paz.

Romero aseguro que el 19 de febrero de 2012 se verificó el pintado de mensajes de solidaridad con algunos presos de la organización en Chile, y el 3 de marzo se constató la circulación de viñetas con igual propósito. Diez días después, el 13 de marzo, se reportó un nuevo ataque incendiario a cajeros automáticos del Banco Los Andes en la zona de Miraflores y del Banco Nacional en la misma zona el 26 de abril.

El 30 de abril de 2012 se reportaron daños en un cajero del Banco Unión y el sabotaje al centro comercial Hipermaxi en la ciudad de Cochabamba. En los últimos meses se confirmaron además atentados contra la tienda de vehículos Imcruz, la Dirección General de Régimen Penitenciario y Pollos Copacabana.

“Esta ola de ataques violentos básicamente configuran actos terroristas dirigidos a grupos de poder económico, con la finalidad de crear terror y por algunas reivindicaciones sociales de esos grupos anarquistas”, explicó Romero y aseguró que los aprehendidos “tienen nexos internacionales” y “básicamente responden a una estructura organizada”.

Las filmaciones de las cámaras de seguridad de los cajeros y del Viceministerio de Medioambiente permitieron identificar a los sindicados. De los nueve detenidos, cinco fueron liberados, y este miércoles fueron presentados a la prensa Henry Segarrundo, Nina Marcia Mancilla, Víctor Hugo Gironda y Renato Vincenti, todos ellos imputados y remitidos a la justicia ordinaria.

¿Terroristas o activistas?

Varios colectivos de izquierda y movimientos culturales del país aseguran que los militantes anarquistas Zegarrundo, Gironda, Vincenti y Mancilla no son “terroristas” sino conocidos activistas que luchan contra el capitalismo y apoyan la movilización indígena en defensa del TIPNIS.

“Manifestamos nuestra indignación por el allanamiento de sus domicilios, posterior detención y acusación de terrorismo de los compañeros Nina Mansilla Cortez y Henry Zegarrundo. Nina y Henry son activistas sociales y culturales y todos nosotros lo somos; Nina y Henry han participado y participan en la defensa del TIPNIS y todos nosotros lo hacemos; Nina y Henry ejercen su derecho a expresarse libremente mediante la música, la literatura, el teatro, el performance, y todos nosotros lo hacemos; Nina y Henry aportan desde los estudios académicos como muchos de nosotros”, expresaron Virginia Aillón y Humberto Quino, reconocidos poetas y escritores bolivianos.

Otras fuentes revelaron a este medio que Mancilla (Nina Aruma en el mundo cultural) perteneció a los grupos de estudio de Álvaro García Linera en 2001-2002, cuando estudiaba Sociología en la UMSA.

El colectivo TerritoriosEnResistencia deploró el “abuso de poder” y la “persecución, amedrentamiento y violación de derechos por parte del gobierno de Bolivia y el Servicio de Inteligencia de la Policía”.

Aillón y Quino denunciaron que “el gobierno está criminalizando a quienes pensamos diferente, a quienes ejercemos el elemental derecho democrático de nuestra libre expresión, a quienes nos vestimos diferente, a quienes desde el arte y la cultura nos oponemos a toda forma de discriminación e injusticia”.

En su criterio, “en realidad, el gobierno está criminalizando a quienes rechazamos sus políticas extractivistas y la violación de los derechos de los pueblos indígenas del TIPNIS; a quienes hemos participado en la vigilia de la VIII Marcha indígena; a quienes rechazamos las políticas culturales elitistas y sin embargo organizamos espacios de libre expresión con las únicas armas que tenemos: nuestra creatividad y nuestra creencia férrea e indeclinable en la libertad. No es un delito pensar diferente; no es un delito luchar por los derechos de las trabajadoras del hogar; no es un delito luchar por la justicia…”.