La crisis siria se ha profundizado tras la matanza del viernes 25 en Houla. Ello ha conducido a que los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU hayan hecho un pronunciamiento muy duro ante el gobierno de Assad, lo cual ha venido de la mano con una visita a Siria por parte del secretario general de dicho organismo Koffi Annan. Alá, Alí y Alawi: estos 3 nombres sirven para entender mejor a Siria, centro de la mayor guerra civil en el mundo árabe.

Alá es el dios único e invisible de los 1,200 a 1,500 millones de musulmanes, quienes creen que su último Profeta fue Mahoma. Alí (600-661) fue el primo y yerno de Mahoma y su más próximo pariente masculino. Tras la muerte de Mahoma los seguidores de Alí sostuvieron que la línea de continuidad debería descansar en uno de sus familiares el cual debería adoptar el rango de “imam” infalible que guiara a su religión. El ‘partido de Alí’ (en árabe ‘chiita’) devino en la rama del 10% de los musulmanes y la de sus contrincantes (sunitas) la del 90% de éstos, la misma que es más horizontal y cree que los fieles deben relacionarse directamente a Alá sin intermediarios.

Alawi es una fracción del chiismo emergida dentro de los antiguos hititas de la costa siria. Sus actuales 4 millones de adherentes antes eran vistos como pobres parias por el resto del Islam, pero su situación empezó a cambiar cuando en 1963 el Partido Socialista Baath del alawi Zaki al-Arzusi tomó el poder en Siria y luego cuando en 1970 la familia alawi Assad se entronó en la presidencia.

Mientras los sunitas dominan o han dominado todos los países islámicos (salvo Irán, que es el único regido por el clero chiita, pero incluyendo Bahréin e Irak donde son sobrepasados numéricamente por los chiitas), en Siria, pese a representar el 74% de sus 20 millones de habitantes, ellos tienen un mandatario del credo alawi ( que conforman el 12% de su población).

Los alawis están divididos en clanes y la crisis siria no se debe a que éstos dominen a los sunitas. No obstante, las recientes matanzas en ese país han hecho que distintos grupos ligados a Arabia Saudita, la Hermandad Musulmana de Egipto o Al Qaeda llamen a hacer una ‘guerra santa’ para proteger a la mayoría sunita siria contra los ‘infieles’ alawitas.

Todos los sunitas aceptan a los chiitas como musulmanes, aunque no pasa lo mismo en relación a los alawis debido a que muchos les consideran herejes. Esto se debe a que los alawi, si bien aceptan los preceptos del Islam, no exigen a sus fieles la obligatoriedad de tener que ir a las mezquitas, ayunar o peregrinar a Meca, y, además, combinan el Corán con cultos a Platón y Sócrates, celebraciones de raíz cristiana como navidades, pascuas y epifanía y la comunión con pan y vino, y la astrología de origen zoroastriano.

Ellos, al igual que los drusos que residen en las montañas que están entre Siria, Líbano e Israel, tienen una religión musulmana secreta que les predispone a ser buenos en los servicios de inteligencia y la guerra.

El drama se agudiza

Según los medios iraníes aliados a Damasco, en la matanza del 25 murieron 108 personas incluidas 34 mujeres y 49 niños, siendo la responsabilidad de tal “atrocidad” de las “bandas” financiadas por EEUU. No obstante, la prensa occidental responsabiliza de ello al régimen del “socialismo panarabista” o a sus partidarios paramilitares shabbibiha.

Aún no queda claro quién perpetró esta atrocidad, en tanto que hasta el diario del establishment británico The Times acepta que la ‘dictadura siria’, a la que tanto ataca, no está alejada de la verdad cuando denuncia la presencia de Al Qaeda, que está buscando incentivar la tensión en dicho país para empujar a la mayoría sunita de dicha nación contra los alawitas (tan identificados con su correligionario Assad) generando suspicacias en las otras minorías religiosas (como las distintas iglesias). Para los integristas musulmanes ello es parte de una guerra santa internacional a fin de restaurar un califato sunita en contra de Occidente, los chiitas iraníes y los izquierdistas.

Lo acontecido viene poniendo en riesgo los acuerdos de pacificación propuestos por Annan mientras que refuerzan a los ‘duros’ (como las petro-monarquías árabes y Turquía) que quieren derrocar a casi medio siglo del gobierno ‘socialista republicano’ a fin de hacer que sus aliados sunitas locales se hagan cargo de dicho país.

Hasta la fecha el gobierno sirio tiene cierta base popular debido a que su aparato militar se mantiene unido y fuerte, a pasadas reformas sociales, a la hostilidad que hay en esa nación con EEUU y a intervenciones foráneas y al miedo que hay al nacionalismo sunita por parte de amplios sectores de la clase media o del tercio de la población que pertenece a minorías religiosas.

No obstante, la oposición se viene potenciando incitando el resentimiento de la mayoría sunita contra los alawitas y recibiendo dinero y armas de los aliados musulmanes de la OTAN. Según The Times, Qatar y otros emiratos han enviado más de $US 100 millones al rebelde Ejército Libre Sirio, el cual habría duplicado el salario de sus oficiales (hacia los actuales $US 400 mensuales) y consolidado pagar mensualidades a 15,000 combatientes.

En la convulsión siria que se inició hace 14 meses ya se han producido casi 10,000 muertos. La carnicería en dicha nación no para, pero no se vislumbra aún una intervención tipo Libia debido al mayor tamaño de su población, un veto de Rusia y China y a la gran disparidad de fuerzas que hay entre el régimen y sus escindidos contrincantes.