Washington, Ginebra, París y La Habana, (PL).- El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba cumple medio siglo sin visos de su derogación; al contrario, recrudecen las políticas restrictivas para limitar los viajes y las relaciones comerciales. De 2010 hasta el 8 de abril de 2012 el gobierno norteamericano confiscó a Cuba más de 493 millones de dólares. El movimiento mundial de solidaridad con Cuba toma fuerza y pocas veces se ha visto en Estados Unidos una campaña tan consistente como la cruzada por la libertad de los cinco antiterroristas cubanos presos injustamente.

El 3 de febrero de 1962 el entonces presidente estadounidense Jonh F. Kennedy decretó la Proclama 3447, que amparó una política de sanciones contra la isla, mantenida por nueve administraciones y recrudecida durante los mandatos de George W. Bush, y Willian Clinton.

A principios de 2011, el presidente Barack Obama se valió de una orden ejecutiva para flexibilizar las restricciones de viajes y envíos de remesas a Cuba adoptadas por su antecesor Bush. Sin embargo, dejó en pie el bloqueo unilateral contra La Habana que impuso oficialmente el 7 de febrero de 1962 el presidente Kennedy.

Con la anulación de las restricciones adoptadas durante la administración Bush, como un viaje cada tres años para los cubanoamericanos por razones de “reunificación familiar” y un límite de mil 200 dólares anuales por concepto de remesas, Obama dio luz verde a supuestas flexibilizaciones al bloqueo. Dichas disposiciones favorecen viajes académicos, religiosos, culturales o deportivos a la Mayor de las Antillas siempre y cuando cumplan lo que la Oficina Oval denomina “promoción del contacto persona a persona”.

Las autoridades cubanas enfatizan que si bien son positivos los cambios ordenados por Obama, resultan insuficientes y extremadamente limitados, pues no alteran la compleja estructura de leyes, regulaciones y cláusulas que conforman la política de bloqueo contra Cuba. El bloqueo cumple medio siglo sin visos de que Obama avance hacia su derogación, mientras expertos y activistas la califican de política obsoleta.

Durante dos décadas, la Asamblea de Naciones Unidas condenó el bloqueo y exigió su levantamiento. Las votaciones comenzaron el 24 noviembre de 1992, cuando la 47 sesión ordinaria de ese órgano aprobó por 59 votos a favor, tres en contra y 71 abstenciones la primera resolución en ese sentido. Cada año se suman más países a la condena, y la votación de 2011 concluyó con 186 votos a favor, dos en contra y tres abstenciones del informe titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

A pesar de los crecientes reclamos de la mayoría de las naciones de la comunidad internacional, el gobierno de Washington mantiene tal política unilateral. La Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por su sigla en inglés), una organización no gubernamental, señala que Cuba sí está cambiando y experimenta profundas transformaciones económicas y políticas a las que la Casa Blanca no puede ser ajena.

El bloqueo “es una reliquia, un remanente de la Guerra Fría”, sostuvo en un comunicado el director de programas de WOLA Geoff Thale, quien añadió que “se trata de una medida desactualizada que solo perjudica al pueblo cubano, a sus familias en Estados Unidos y a los intereses estadounidenses”.

Estados Unidos, ¿socio comercial de Cuba?

Cualquier diccionario define el vocablo comerciar como “comprar y vender con fines de lucro” o “intercambiar productos”. Hablar de relaciones comerciales entre dos naciones significaría entonces ejecutar tales transacciones de manera bilateral. Llegado a este punto, cabría preguntarse: ¿Estados Unidos es socio comercial de Cuba?

Cierto que de allá para acá -y sólo en esa dirección- transita una cantidad importante de productos alimenticios, pero ¿bajo qué condiciones? Las barreras impuestas son claras. Las ventas autorizadas sólo incluyen alimentos y medicinas, si bien las regulaciones para estas últimas hacen casi imposible su compra, en tanto debe demostrarse su empleo final. Mientras, el pago es al contado, pues está prohibido otorgar créditos, y la transportación de las mercancías no puede efectuarse en barcos cubanos.

Los empresarios norteamericanos no pueden comprar productos ni invertir en Cuba -a pesar del interés cada vez mayor en hacerlo-, y los contactos de negocios están sumamente restringidos. Y hay más. La mayor de las Antillas continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios de tipo alguno hacia o desde los Estados Unidos en condiciones normales, como cualquier otro país. No se le permite utilizar el dólar norteamericano en sus transacciones, incluidos los pagos a la Organización de las Naciones Unidas y a otros organismos internacionales.

La nación caribeña tampoco puede tener cuentas en esa moneda en bancos de terceros países o acceso a créditos de instituciones bancarias estadounidenses, de sus filiales en otras naciones y de instituciones internacionales como el Banco Mundial o el Interamericano de Desarrollo. Comerciar con subsidiarias de empresas estadounidenses en terceras naciones continúa vedado. Los empresarios que así lo hagan están expuestos a elevadas sanciones pecuniarias, según disponen las leyes que sustentan el bloqueo económico y comercial impuesto a Cuba, con marcado carácter extraterritorial.

Solo durante el gobierno de Barack Obama se han impuesto más de 1.100 millones de dólares por concepto de multas a entidades o ciudadanos por comerciar con la mayor de las Antillas, cifra superior a las registradas en anteriores administraciones estadounidenses. ¿Acaso a eso se le puede llamar comercio?, preguntamos al doctor Luis René Fernández Tabío, profesor e investigador auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, de la Universidad de La Habana.

“No existe comercio, pues lo realizado entre los dos países en la actualidad se limita a la importación por Cuba de productos agropecuarios y alimentos provenientes de Estados Unidos, proceso sujeto a estrictas regulaciones que lo limitan considerablemente. No es comercio porque Cuba no puede exportar mercancías ni brindar servicios a Estados Unidos, excepto algunos renglones como obras de arte y publicaciones, lo cual resulta poco significativo”, responde Fernández. (1)

¿Esa relación en un único sentido afecta sólo a Cuba? “Al tratar de asfixiar a la economía cubana no sólo se actúa contra Cuba, sino también contra los intereses de los Estados Unidos. Ello es así porque las sanciones económicas, impuestas desde hace más de cinco décadas por el gobierno norteamericano, bloquean la participación de los agentes económicos estadounidenses en el comercio y las inversiones en la isla. Además refuerzan el clima de confrontación que, indirectamente, obstaculiza otros ámbitos de las relaciones, como el académico, el deportivo, el cultural e incluso el familiar y personal”, precisa el economista cubano.

Agrega: “Aun cuando la administración Obama ha abierto espacios para estos últimos, no son lo que cabría considerar como totalmente normales, sino regulados y con distintas restricciones. En la práctica con tales políticas se asumen costos muy elevados y se consiguen efectos contraproducentes, si se acepta que el objetivo es provocar el colapso del gobierno cubano”.

Cuba reafirmó que el bloqueo impuesto hace más de 50 años constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos y es el principal obstáculo al desarrollo del pueblo. Ese cerco económico, comercial y financiero persiste y se intensifica a pesar del reiterado y casi unánime reclamo de la comunicad internacional para su eliminación, denunció el representante cubano Juan Antonio Quintanilla al intervenir ante la 13 sesión del Grupo de Trabajo sobre el Derecho al Desarrollo, el 8 de mayo en Ginebra.

Quintanilla reiteró que el daño económico directo ocasionado por el bloqueo hasta diciembre de 2010, a precios corrientes y calculados de forma muy conservadora, supera los 104 mil millones de dólares. Dicha cifra ascendería a 975 mil millones si se toma en consideración la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado financiero internacional.

El sistema de salud, uno de los más susceptibles, no sólo por sus efectos económicos, sino también por el sufrimiento que ocasiona a los pacientes y familiares, ha padecido recias restricciones en la adquisición de medicamentos y tecnologías médicas de procedencia norteamericana, así como el impedimento a obtener información de avanzada. Aun cuando toda la red de hospitales y policlínicos ha padecido los efectos negativos de la injusta política, hay servicios más sensibles, como la cirugía cardiovascular, ortopedia, oncología y trasplante renal, al no lograr acceder a medios de diagnóstico, o fármacos de última generación producidos en Estados Unidos.

Ejemplo de ello es el departamento de Radioterapia del Instituto de Oncología y Radiobiología, que confrontan serias dificultades con la compra de piezas, accesorios y citostáticos novedosos, como la adriamicina liposomal y la nitrosoureas, específicas para tratar tumores encefálicos. Asimismo se ve privado de contar con un citómetro de flujo para el estudio de células cancerosas, dado que la firma norteamericana Becton Dickinson al conocer que su destino era Cuba, le negó su venta a la Empresa intermediaria en la compra.

El Programa Nacional de Trasplante Renal para sus estudios de histocompatibilidad (HLA), sobre bases científicas y éticas, requiere de reactivos serológicos anti HLA de alta calidad, que durante años fueron adquiridos a la firma One Lamda, a través de terceros países. El recrudecimiento del bloqueo ha incidido negativamente en la adquisición de dichos reactivos, lo que traerá como consecuencia la paralización del Programa o lo llevará a un plano científicamente inferior.

A lo largo del medio siglo de bloqueo se han visto entorpecidas otras acciones, tales como el desarrollo de proyectos científicos entre ambos países, al imponerse trabas al libre intercambio académico.

EE.UU. confirma política hostil y aislacionista contra Cuba

De 2010 hasta el 8 de abril de 2012 el gobierno norteamericano confiscó a Cuba más de 493 millones de dólares, como parte de la política aislacionista y de bloqueo económico. La cifra fue confirmaba en una comunicación de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros adscrita el Departamento del Tesoro, organismo federal que califica arbitrariamente a Cuba como “nación patrocinadora del terrorismo”.

Bajo el mismo concepto, Washington ya había congelado 223,7 millones de dólares a Cuba en 2009. El documento apunta igualmente que las autoridades norteamericanas mantienen bloqueadas seis propiedades en Nueva York y Washington, pertenecientes también al Estado Cubano.

Estados Unidos insertó a la isla caribeña en el polémico listado desde 1982, a petición del entonces secretario de Estado Alexander Haig y en una resolución que fue certificada por el presidente Ronald Reagan. Expertos sociólogos, analistas políticos y catedráticos de diferentes países se reunieron en diciembre último en Washington en el contexto de una Conferencia Internacional para retirar a Cuba de la controversial lista.

Las organizaciones The Latin America Working Group y The Center for International Policy fueron los patrocinadores del seminario que contó con la participación de Wayne Smith, ex representante diplomático norteamericano en Cuba, y Robert Muse, de la firma de abogados Muse and Associates, entre otros académicos. Uno de los más cínicos aspectos de la política estadounidense ha sido mantener a Cuba en esa categoría ignominiosa de “patrocinadora del terrorismo”, sin la menor evidencia que sustente tal acusación, apuntó una declaración de la Conferencia de expertos.

El 29 de mayo, especialistas cubanos analizaron en La Habana el recrudecimiento de las políticas restrictivas de Estados Unidos para limitar los viajes y las relaciones comerciales con la isla de los nacionales residentes en aquel país. En el espacio radiotelevisado Mesa Redonda, la periodista Juana Carrasco, consideró que el anuncio de la ley FHB 959, firmada por el gobernador de Florida Rick Scott para prohibir el otorgamiento de contratos y fondos públicos a firmas locales que tengan negocios con Cuba, se relaciona con que 2012 sea un año electoral.

La medida, considerada anticonstitucional por sectores estadounidenses al inmiscuirse en atribuciones federales referidas a las relaciones internacionales, intenta frenar una corriente de líderes políticos y empresariales que promueven la normalización del comercio y los viajes a Cuba.

Los panelistas de Mesa Redonda se refirieron el atentado realizado el pasado 27 de abril contra las oficinas de la compañía de vuelos charter Airline Brokers, dedicada a realizar viajes hacia Cuba. Aún no se han esclarecido los hechos relacionados con el incendio de la empresa, la cual participó de forma activa en traslado de peregrinos procedentes del sur de Florida durante la reciente visita a Cuba del Papa Benedicto XVI.

El periodista Lázaro Barredo advirtió que este tipo de hechos representa el resurgir de una política de miedo contra las personas que en Miami están a favor de la reunificación familiar y las visitas a la isla, y se oponen al bloqueo del gobierno de Washington. De acuerdo con Barredo, el año pasado visitaron la isla 400 mil cubanos residentes en Estados Unidos.

Recientemente el Departamento del Tesoro de Estados Unidos redobló la supervisión de los viajes a Cuba y anunció que la violación de las restricciones será castigada con multas de 65 mil dólares y la suspensión de licencias. En un comunicado de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro, el gobierno de Obama amenazó en marzo con tomar represalias ante cualquier intento por hacer turismo, bajo la política establecida por la Casa Blanca en enero de 2011.

La amonestación de Washington va dirigida a anuncios que sugieren la opción de que los viajeros tendrán tiempo libre en la isla para realizar actividades fuera del programa educacional. Eso es una impresión incorrecta y puede ser castigada con la suspensión de licencia, subrayó la OFAC y amenazó con suspender la licencia de operadores que anuncien viajes a La Habana.

El 24 de mayo, el actor y realizador de origen puertorriqueño Benicio del Toro criticó en Cannes la política de Estados Unidos contra Cuba que impide a los ciudadanos del país norteño viajar libremente a la nación caribeña. El cineasta nacido en San Germán, en el suroeste de la isla de Puerto Rico y nacionalizado español, dijo que la prohibición a los estadounidenses de visitar la mayor de las Antillas es una especie de censura.

Para viajar a Cuba hay que pedir un permiso especial al gobierno de Estados Unidos, pagar una suma de dinero y esperar varios meses hasta obtener la autorización. Eso no ocurre con ningún otro país del Caribe dijo el actor, galardonado con un Oscar por su participación en la cinta Traffic y merecedor del premio a la mejor interpretación masculina en Cannes 2008 por su papel en Che, el argentino.

Junto a del Toro estuvieron otros dos de los directores de Siete días en La Habana, el argentino Pablo Trapero y el español Julio Medem, quienes coincidieron en destacar todas las facilidades recibidas para rodar en el país caribeño. Medem señaló que en la cinta se habla de la situación y las dificultades en Cuba, así como del optimismo de su pueblo, el cual -dijo- tiene mucha dignidad y el orgullo de haber hecho una Revolución.

Solidaridad de cerca y lejos, siempre abraza a Cuba

Las sanciones económicas norteamericanas, contrario a su presupuesto, han conseguido fortalecer la unidad de la sociedad cubana, en lugar de fragmentarla y quebrar su sistema político y social. Cuba constituye hoy un ejemplo para los pueblos necesitados de transformar su realidad, de ahí que amigos de América Latina y Europa, conocedores de su historia, apoyan su proyecto social iniciado en 1959 y hacen permanente sus gestos solidarios.

La mayor de las Antillas se convirtió en un paradigma en materia educacional, y por tal motivo en Argentina utilizamos el método de alfabetización nacido en la isla caribeña Yo sí puedo, declaró a Prensa Latina Anabella Benvenuto, miembro de la XIX Brigada Suramericana de Solidaridad con Cuba, que permaneció alojado en el Campamento Internacional Julio Antonio Mella, en la localidad artemiseña de Caimito. (2)

Lo más importante es que la Campaña de Alfabetización en la nación antillana realizada a principio de la década de los sesentas del siglo XX tiene una base popular, y tenemos la confianza que con este proyecto podemos adelantar nuestro proceso educativo, subrayó Benvenuto. En mis palabras -aseveró la brigadista- va el reflejo de los sentimientos de los pueblos latinoamericanos opuestos al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace más de medio siglo.

A veces -comentó- te hablan sobre el bloqueo, pero estar acá y ver sus efectos es muy significativo, y debemos como hermanos proponernos manifestarnos ante este proceder en todos los momentos y lugares. La joven, a nombre de la XIX Brigada de Solidaridad con Cuba llamó también a poner punto final a la injusticia que se comete contra los antiterroristas cubanos Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero, René González y Gerardo Hernández, condenados de manera severa por informar sobre planes de acciones violentas contra la mayor de las Antillas fraguados por grupos terroristas basados en territorio norteamericano.

Desde Europa, llegaron a Cuba los miembros de un grupo de solidaridad del Reino Unido, quienes expresaron su admiración por los logros del proceso humanista iniciado en Cuba en 1959 por el líder de la Revolución Fidel Castro. Durante una visita a un parque capitalino donde confluyen varias generaciones de personas insertadas en actividades vinculadas al deporte y la cultura física, los amigos de la nación antillana donaron artículos para el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación. (3)

Samantha Cordery manifestó sentirse muy emocionada por la obra revolucionaria que defiende la población. Este proceso es concreto y podemos comprobar los avances en las ciencias, el acceso a la salud pública, la educación y al deporte; Cuba es un ejemplo que nos inspira en nuestro trabajo político y educativo en el Reino Unido, donde la opinión pública conoce poco o desconoce los avances en muchos campos de esta pequeña nación. Actualmente promovemos la campaña de solidaridad Rock Around the Blockade, y de este modo demandamos el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, dijo la activista Cordery a nombre de la brigada fundada en 1995.

El 19 de abril de este año la Conferencia de Obispos Católicos (COC) de Estados Unidos exigió al gobierno de Obama levantar el bloqueo económico unilateralmente impuesto por Washington. En carta enviada a la secretaria de Estado Hillary Clinton, el obispo Richard E. Pates, de Des Moines, Iowa, subrayó que con ese paso y la normalización de las relaciones bilaterales se “estará apoyando al pueblo de Cuba”. La misiva indica igualmente que con estas decisiones la administración Obama estaría estableciendo nexos con un socio “que beneficiaría al comercio estadounidense”.

Pates, quien preside el Comité de Justicia Internacional y Paz de la COC, saludó que el gobierno del demócrata Barack Obama haya aprobado una cierta flexibilización en las restricciones de viaje desde Estados Unidos hacia la nación antillana a inicios de 2011. El líder religioso, quien participó en la visita del papa Benedicto XVI a la isla en marzo pasado, señaló a Clinton que pudo constatar de primera mano cómo continuar esta tendencia de apertura “mejoraría la vida de la gente en ambos países”.

Hace poco el influyente brigadier general estadounidense John Adams hizo un llamado a que Estados Unidos retire a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y ponga fin a su contraproducente política hacia la Isla. “La presencia de Cuba en la lista daña la credibilidad de Estados Unidos con casi todos nuestros aliados y nos pone en contradicción con los países de América Latina que ven el listado como caprichoso y políticamente motivado”, aseveró el ex representante de Washington en la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

El militar separado del servicio activo desde 2007, pero con gran peso en las altas esferas del Pentágono, añadió que la política hostil de la Casa Blanca perjudica intereses de empresas y trabajadores norteamericanos.

La solidaridad mundial en las calles de EE.UU. a favor de los Cinco

El movimiento de solidaridad con los cinco antiterroristas cubanos encarcelados injustamente en Estados Unidos desde 1998, toma fuerza y sigue apuntando hacia una mayor identificación de la sociedad estadounidense con el caso. Disímiles acciones se desarrollan a diario a favor de la inmediata libertad de Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes cumplen largas e injustas condenas por monitorear a los grupos terroristas anticubanos que operan impunemente desde territorio norteamericano.

Pocas veces se ha conocido de un movimiento solidario tan consistente dentro de Estados Unidos, que clama persistentemente por la libertad de estos cinco cubanos que dedicaron sus esfuerzos a salvaguardar la integridad territorial y la soberanía de su Patria asediada. Una lucha que dura más de 13 años y que ha visto entrelazar las manos de miles de hombres y mujeres de los más increíbles lugares del planeta, levantando sus voces porque se detenga la injusticia.

Más difícil aún es mantener ese espíritu de solidaridad en Miami, quizás el espacio geográfico más hostil para la causa y donde se encuevan los peores enemigos ideológicos de esos cinco patriotas que sacrificaron todo a favor de preservar la vida de sus conciudadanos.

Como preámbulo a la jornada “5 días por los 5 cubanos” celebrada en abril de este año en Estados Unidos, organizaciones de cubanos emigrados en Miami, agrupados en la Alianza Martiana y con el patrocinio de la emisora Radio Miami, estremecieron los cimientos del principal emporio contrarrevolucionario, con el despliegue de una inmensa valla exigiendo la liberación de los cinco antiterroristas.

El cartel, colocado el 10 de abril sobre la azotea de un restaurante ubicado en la céntrica intersección de la Avenida 17 y la primera calle del South West, en la Pequeña Habana, atrajo la atención de miles de conductores y transeúntes, sorprendidos al ver que el “Give me Five”, es un mensaje de libertad dirigido al presidente norteamericano Barack Obama.

Este segundo intento también recibió la virulenta respuesta de grupos extremistas anticubanos de Miami, quienes presionaron, incluso hasta llegar a las amenazas con los propietarios del negocio donde estaba colocado el letrero, lo que obligó a que la compañía CBS Billboards retirara la valla.

En enero de 2011, la Alianza Martiana desplegó por primera vez una gran valla en la intersección de la 37 Avenida y la cuatro calle del North West de Miami, y apenas instalada, se hicieron presentes los militantes del odio anticubano, exigiendo su retirada inmediata, entre gritos y pedradas. Sin cumplir 24 horas de colocada, la valla fue sustituida por un nuevo anuncio comercial, violando el contrato legal firmando por la Alianza Martiana con la compañía Clear Chanel.

El emigrado cubano Andrés Gómez, director de la Revista Areíto Digital, y uno de los más destacados activistas a favor del mejoramiento de las relaciones entre Cuba y su diáspora, reconoció la importancia de esta acción solidaria, a la que se unieron sendos anuncios publicados en los periódicos locales El Nuevo Herald y The Miami Herald. “Esta valla es parte del continuo esfuerzo de más de 12 años por parte de las organizaciones que integran en Miami la Alianza Martiana, a favor de que se haga justicia en este caso y así lograr la libertad incondicional de nuestros cinco hermanos”, declaró el activista.

Este año, en la costa oeste norteamericana, el Comité Internacional por la Libertad de los Cinco colocó un enorme cartel sobre una de las autopistas más transitadas en el área de la Bahía de San Francisco, en el norte de California. La tela, que dejaba leer: “Obama, libertad ya a los Cinco cubanos”, fue apreciada por los conductores que transitaban por la autopista Interestatal 80, quienes en señal de aprobación, tocaban las bocinas de sus camiones, autobuses y automóviles.

En 2008, el Comité Nacional por la Liberación de los Cinco, dirigido por la destacada activista Gloria de la Riva, desplegó grandes carteles alusivos al caso de los Cinco cubanos en el Boulevar Hollywood, una céntrica plaza de la ciudad californiana de Los Ángeles, y en San Francisco.

En abril de 2012 se llevó a cabo una avalancha de acciones, bajo la dirección del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, quienes organizaron jornadas de denuncia del 17 al 21, movilizando a importantes voces procedentes de distintas ciudades norteamericanas, Europa, Canadá y Latinoamérica. Washington fue el punto de encuentro para celebrar la jornada “5 Días por los 5 Cubanos”, y tribuna internacional para denunciar las injusticias cometidas contra los cinco luchadores antillanos.

Temas como la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, el levantamiento de las restricciones de viajes a ciudadanos estadounidenses, la libertad de Los Cinco, eliminar a la Isla de la lista de países patrocinadores de terrorismo y la devolución de la Base Naval de Guantánamo, estuvieron presentes en las discusiones.

Además se exhibieron los documentales Esencias, de Roberto Chile, sobre la gira por Estados Unidos de la Compañía teatral Infantil cubana La Colmenita, en octubre último, y “Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie”, del cineasta Saul Landau, que denuncia la impunidad de criminales como Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, José Basulto y Antonio Veciana.

Intelectuales, profesores, religiosos, sindicalistas, artistas y activistas se sumaron a las manifestaciones, entre ellos, Noam Chomsky, Mike Farrell, Pete Seeger, Angela Davis, Tony Woodley, Rafael Cancel Miranda, Gayle McLaughlin -alcalde de Richmond, California-, y Geoffrey Bottoms, sacerdote del Reino Unido. El programa incluyó un lobby en el Congreso estadounidense, mientras el 20 se celebró el encuentro público Obama give me Five, antecedido de la apertura en el Festival Center de Humor desde el Encierro, muestra itinerante de caricaturas políticas de Gerardo Hernández, uno de los cinco antiterroristas condenado injustamente a dos cadenas perpetuas.

Danny Glover, destacado actor de cine y la cofundadora del Sindicato de los Trabajadores del Campo, Dolores Huerta, participaron en el evento. Intervinieron además Cindy Sheehan, defensora de la paz y de la justicia internacional, el abogado de inmigración y periodista cubanoamericano José Pertierra, y Alicia Jrapko, coordinadora del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco Cubanos, entre otras personalidades.

Notas:

1. Cuando representamos en un gráfico las relaciones comerciales entre ambos países, vemos solo una barra de importaciones cubanas, casi en su totalidad de productos alimenticios. Estas transacciones deben ser pagadas en efectivo antes de que las cargas salgan de puertos estadounidenses, un elemento totalmente contrario a las normas internacionales del comercio. Al estar impedidos de emplear la moneda norteamericana, las empresas y bancos cubanos sufren pérdidas. Recuérdese que tampoco existen operaciones directas entre bancos cubanos y norteamericanos. Incluso los vuelos charter para los viajes autorizados por la administración estadounidense tienen que ser solo mediante aerolíneas de Estados Unidos y no mediante vuelos regulares, lo que crea muchos contratiempos y obstáculos en la transportación.

2. Casi seis millones de personas en diversos países aprendieron a leer y escribir con el método cubano de alfabetización Yo, sí puedo. A los 5,8 millones de alfabetizados se suman unos 723.900 graduados del Yo, sí puedo seguir, ideado también en el país caribeño que garantiza la enseñanza elemental, informó la asesora del Ministerio de Educación Enia Rosa Torres. El sector tiene más de 2.200 colaboradores en 28 naciones, sobre todo en los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Gracias a ese esfuerzo, Venezuela (2002), Bolivia (2009) y Nicaragua (2011) se declararon libres de iletrados con el Yo, sí puedo, que cuenta con 14 versiones, ocho de ellas en español, una en inglés, otra en portugués, y una en creole para Haití. También hay adaptaciones en las lenguas indígenas aymara, quechua y tetum para Timor Leste.

Torres señaló que 1.029.700 adultos transitan por los cursos del programa cubano, que normalmente se desarrolla en 10 semanas con el apoyo de medios audiovisuales y un facilitador. Además, 1.227.200 personas se preparan en programas de postalfabetización con el apoyo cubano. La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ortorgó dos menciones honoríficas en 2002 y 2003, y el Premio de Alfabetización Rey Sejong en 2006 a los creadores del método en el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño.

3. En el curso 2011-2012, al menos 1.900 jóvenes extranjeros estudian en Cuba medicina y educación física, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). 1.317 alumnos de 25 países de América Latina, el Caribe y Norteamérica forman parte del programa integral de salud creado en 1999, que tiene su instalación insignia en la Escuela Latinoamericana de Medicina. Además, 583 estudiantes de África, América y Asia se forman como profesionales para la educación física y el deporte.

* Periodistas de Prensa Latina.