Damasco (PL).- La República Árabe Siria es blanco de una intensa guerra mediática promovida por naciones occidentales y del golfo Pérsico para justificar una agresión que derribe la muralla que representa este país para los propósitos de crear “El Gran Medio Oriente”, bajo la tutela de Estados Unidos y sus aliados.El padre de la propaganda naziJoseph Goebbels, responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda, creado por Adolfo Hitler a su llegada al poder en 1933, se vería disminuido ante la magnitud de la campaña.

El principal vocero nazi envidiaría como se orquesta la campaña de mentiras contra esta nación árabe con cosas que repetidas por muchos medios confunden a la opinión pública mundial y, a veces, parecen verdad. La aplicación de sus principios, como la exageración y la desfiguración de lo que acontece en esta nación, influye en diferentes escenarios e, incluso, en ocasiones hasta los amigos del pueblo sirio dudan de lo que se publica en los medios escritos o dice la prensa plana.

Estados Unidos y sus aliados tratan de presentar a Siria como un peligro para la paz mundial y a su gobierno como asesino de su propio pueblo. En eso emulan a Goebbels, quien estimaba que “si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

La realidad que vive Siria dista mucho de lo que reflejan los medios de prensa occidentales, en los que distorsión y realidad encuentran polos opuestos. Con apego a la verdad y la ética, algunos comentaristas de la situación consideran que en el país hay una crisis, pero que no llega a la hecatombe que tratan de exponer la mayoría de los medios y que, evidentemente, forman parte del entretejido de la agresión mediática para desestabilizar al gobierno del presidente Bashar al-Assad.

Al respecto, el Patriarca de Antioquia, todo Medio Oriente, Alejandría y Jerusalén, Gregorio III, declaró a Prensa Latina que los sirios necesitan del cese de la injerencia extranjera para resolver la actual crisis y alcanzar la paz. El alto clérigo considera que diferentes medios occidentales publican informes de una fuente única que no representa la realidad.

Es alarmante leer informes de prensa fechados en capitales europeas y en naciones vecinas, alejados del terreno, que hablan de acciones causantes de decenas de muertos, atentados y represión desmedida, que sin el menor recato achacan a las autoridades sirias. No es menos cierto que hay una crisis cíclica de violencia, donde períodos de calma son rotos por atentados terroristas pavorosos como el cometido recientemente en una céntrica avenida damasquina, donde causó 55 muertos y muchos heridos, entre ellos mujeres y niños.

Eso nadie lo niega, pero de ahí a presentar el acontecer diario plagado de violencia está lejos de la realidad, consideran observadores sobre el terreno. La población vive alarmada de que nuevas bombas atribuidas a grupos calificados por las autoridades de terroristas rompan la tensa paz a favor de la cual trabaja un equipo de veedores internacionales, parte de la iniciativa de seis puntos del enviado de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan.

Diplomáticos, corresponsales extranjeros y ciudadanos sirios que viven en el exterior se sorprenden al llegar al país y no encontrarse con las imágenes que muestran televisoras y agencias de prensa en sus países de residencia. En conversación con un sirio residente en España, donde se dedica a la gerencia de un restaurante, este dijo que le sorprendió no poder apreciar la realidad que “venden” allí sobre su país. “No vi la violencia ni los atentados, ni la convulsión y protestas populares que reflejan televisoras y periódicos”, aseguró.

Asimismo, diplomáticos consultados se lamentan de que familiares y amigos los llaman con reiteración alarmados por los informes que ven en la televisión y leen en los diarios de sus respectivos países. Según el diplomático venezolano, Walid Yordi Yordi, quien laboró aquí, Goebbels no se podía imaginar que la perversa propaganda nazi parezca un juego, comparada con el siniestro engranaje de desinformación montado para servir la estrategia imperial en la actualidad.

En la época de la información instantánea, una gigantesca máquina mediática científicamente montada y controlada por laboratorios ideológicos del imperialismo, bombardea a los pueblos con un discurso e imágenes que deforman la realidad siria, agregó. A través de las pantallas de Al Jazeera, Al Arabia, BBC, France 24, CNN y muchas otras, la guerra en Siria se inició, aseguró, mucho antes de que hubiera ningún incidente sobre el terreno, de lo cual dice ser testigo.

Las actuales guerras del imperio son precedidas por bombardeos contra las consciencias, concebidos para neutralizar eventuales reacciones a las agresiones militares, presentándolas como iniciativas inseparables de “la defensa de la democracia y de la paz”, indicó. Sin temor a equivocaciones puede afirmarse que la campaña mediática contra el pueblo sirio hace efecto pese a que, para muchos, hay confusión entre mentira y realidad.

El valor de las imágenes

La prensa siria e internacional publica en estos días imágenes conmovedoras de la masacre cometida en el poblado de Houla, al noroeste de la ciudad de Homs, en el centro del país. El adagio de que una imagen vale más que mil palabras se cumple a plenitud en las vistas de la tragedia, que aún hoy se mantiene huérfana de padre, todos niegan su autoría, mientras las autoridades anunciaron una investigación para llevar a los autores ante la justicia.

En semanas recientes, las acciones de las bandas armadas contra la población civil fueron frecuentes, y no es extraño que el dedo acusador de la justicia se incline en su dirección, aunque no son pocos voceros occidentales los que culpan a las autoridades de Damasco, en un sospechoso apresuramiento.

Hace pocos días, una familia sunita de Hama, a 209 kilómetros al norte de esta capital, fue asesinada por grupos irregulares cuando se desplazaba a un pueblo vecino, la madre y cuatro menores perecieron bajo el fuego de las armas. Otro integrante del grupo, un niño de cinco meses, apareció 24 horas después muerto y despedazado por animales depredadores, según indicó un informe de las autoridades del gobierno provincial.

En la masacre de pobladores en Houla, hecho que recorrió el mundo y provocó precipitadas acusaciones contra las partes en la crisis en Siria, dentro del más de centenar de fallecidos habían 32 menores de edad. La composición por etnias indica que 13 eran sunitas, 19 alawitas y chiítas, algo que para algunos expertos pudiera inflamar las diferencias entre estos sectores que desde hace muchos años conviven en el país.

Causa dolor una imagen que desde hace varios días mantiene la agencia siria de noticias siria SANA en su portada, en la que yacen muertos dos pequeños de menos de 10 años, aún acurrucados en sus camas, uno con parte de la masa cerebral fuera de la cavidad craneana, y otro encogido entre las sábanas esperando un amanecer que no llegó.

Conmueve como tanta barbarie se descarga contra “la esperanza del mundo”, como dijo el apóstol cubano José Martí, al hablar de la infancia en su obra “La Edad de Oro”. Estas escenas bien valen para sustentar que imágenes valen más que palabras, aunque lastimosamente este sentimiento no parece llegar al corazón de los que promueven y ayudan económicamente a los autores de estos hechos.

Recientes análisis indican que las bandas armadas intentan por todos los medios enterrar el plan del enviado de la ONU Kofi Annan, y están en contra de una salida política a la crisis en Siria. Las apelaciones de Annan para dar una oportunidad a la paz caen en el vacío porque, según algunas fuentes, a quienes respaldan la violencia no les conviene que el pueblo sirio avance por ese camino.

En se sentido, por ejemplo, el llamado Ejército Libre de Siria anunció en una información de la televisora Rusia Today, que cita a la agencia de prensa francesa AFP, que no va a seguir más el plan de Annan.

“Declaramos que hasta que el Consejo de la ONU tome una decisión urgente para proteger a los civiles, que el plan de Annan se vaya al diablo”, dice la declaración de la oposición siria. Esta posición retrata a este grupo, acusado por Damasco de promover la violencia, y de contar entre sus filas con terroristas de la red al-Qaeda, y mercenarios que vinieron desde Libia a hacer su guerra, y que desde un inicio se opone a todo lo que tenga que ver con un arreglo político de la crisis.

El gobierno sirio rechaza toda implicación en los hechos, mientras hay profusión de acusaciones no fundamentadas sobre la forma en que se ejecutó esta acción. Algunas fuentes comentaron a Prensa Latina que detrás de esto hay una copia de las acciones en Libia, donde las fuerzas mercenarias trasladaban artillería en camiones para atacar ciudades y luego acusaban al gobierno de ese tipo de violencia.

Otros dicen que los extremistas dispararon con lanzacohetes RGP para abrir boquetes en las casas y luego asesinar a las familias para culpar al gobierno del uso de armas pesadas en la masacre. Aún los autores no son identificados, mientras las imágenes se alzan acusadoras contra los que tratan de dividir a los sirios y provocar el enfrentamiento entre la población civil.

* Corresponsal de Prensa Latina en Siria.