La discusión académica a nivel mundial dista mucho de lo que conocemos actualmente, nuestros programas de pre y post grado difícilmente logran adaptarse y menos aún incidir en la aparición y desarrollo de nuevas teorías. La producción actual de las ciencias sociales de punta y el debate que entorno a ellas se desarrolla ya no gira en torno a la identificación de que existe un problema o de que la modernidad ha traído efectos perversos o sobre el aporte que las “ciencias duras” pueden hacer a nuestro campo, como es el caso de la teoría de sistemas.

El debate actual gravita en torno a la forma que asumirá el mundo y la capacidad de los actores de intervenir en su constitución, esta discusión atraviesa incluso el status mismo del conocimiento. Las siguientes notas buscan explicar no de modo definitivo, sino como un simple introducción a una de las variantes que este debate ha tomado, que es la postura del entrevistado, Immanuel Wallerstein, quien es en este momento uno de los científicos sociales más importantes del orbe por causa de lo que se ha llamado “la teoría de los sistemas-mundo”.

La obra de Wallerstein posee un enorme potencial en tanto no es sólo una reflexión en torno a la constitución del sistema-mundo, ni sobre los modos en que lo conocemos, su fuerza radica en ser capaz de tornarse en una herramienta concreta a la hora de generar un pensamiento crítico desde la dependencia, que deje atrás el eurocentrismo propio de las ciencias sociales, en tanto mueve la unidad de análisis desde el estado-nación o desde una modernidad abstracta hacia una unidad de características orgánicas, el sistema mundo.

El pensamiento de Wallerstein es capaz de traer de vuelta y ser herramienta en un tema que estaba quedando en el olvido, que es el de la razón histórica, de pensar en el tiempo hacia la acción, por lo que su pensamiento no es sólo un aporte a la teoría, sino principalmente un desafío ético y político.

Sobre la teoría de los sistemas-mundo

Para realizar un acercamiento a Wallerstein, resulta necesario el articular una idea acerca de qué es un sistema-mundo, para de este modo comprender su perspectiva. Por eso, lo primero es mencionar que para Wallerstein, “un sistema-mundo es un sistema social que tiene fronteras, estructuras, grupos miembros, reglas de legitimación, y coherencia. Su vida está compuesta de las fuerzas conflictivas que lo mantienen unido por tensión y lo desgarran en tanto cada grupo busca eternamente remoldarlo para su ventaja.

Tiene las características de un organismo, es decir, tiene una vida útil en la cual sus características cambian en algunos aspectos y permanecen estables en otros… La vida dentro de él es en gran parte autónoma, y la dinámica de su desarrollo es en gran parte interna”. (1)

El análisis del moderno sistema-mundo, se basa principalmente en la comprensión de las dinámicas de la “economía-mundo capitalista” como un “sistema social total”. Es decir se busca la comprensión de los procesos que determinaron como la economía capitalista europea del siglo XVI logró expandirse e integrar a las otras economías-mundo hasta constituirse en el actual sistema-mundo con las consiguientes lógicas de centro- periferia (el concepto de economía-mundo proviene de la historia económica y tiene relación con la capacidad de un modo de producción e intercambio de configurar un mundo en si mismo en un espacio-tiempo determinado).

En el plano del análisis mismo, la perspectiva usada en el estudio de los sistemas- mundo es intrínsecamente histórica y posee tres ejes articuladores principales, en primer término, un sistema económico integrado a nivel mundial de naturaleza polarizadora con una lógica de cadenas de mercancías que poseen una forma centrípeta. En segundo término un sistema político basado en estados soberanos independientes jurídicamente pero vinculados a través de un sistema interestatal donde las diferencias se hacen patentes. Y por último un sistema cultural que es capaz de dar coherencia y legitimidad –que es conocido como geocultura.

En el actual momento, el profesor Wallerstein se encuentra estudiando principalmente los cambios en las ciencias sociales en términos de poder generar un marco explicativo de naturaleza efectiva para los actores concretos que tendrán la posibilidad de actuar en el momento actual y futuro del sistema mundo, que según su opinión estaría saliendo de equilibrio (2) es decir, se estaría desintegrando dando de este modo la posibilidad de intervenir en este momento de bifurcación, abriendo de este modo la posibilidad de un mundo más justo e igualitario.

Al asumir la responsabilidad de la entrevista, se estimó necesario el plantear la discusión en términos lo más simple posibles, por tanto, se consultó a Wallerstein sobre la posición actual en términos de la longue dureé de los actuales movimientos sociales no como aparatos teóricos, sino en cuanto actores concretos con reales posibilidades de acción, razón por la cual se propone la comprensión de lo planteado en esa perspectiva.

P. En su análisis, se marca un claro punto en el sistema cultural del capitalismo histórico, y en el rol que juega la ideología para legitimar las dinámicas del sistema, al interior tanto de los movimientos sistémicos como antisistémicos, de esta forma, la cultura jugaría un rol fundamental en el desarrollo de las dinámicas del sistema. ¿Cuál cree que será el rol del Estado-nación y de los movimientos sociales en términos de la construcción, cambio o mantención de las culturas y la noción de democracia?

R. En 1989 escribí un artículo con el título “La cultura como campo de batalla del sistema-mundo moderno”. El título daba el tema. La geocultura dominante durante los últimos dos siglos ha sido la del liberalismo centralista y, aunque desde 1968 permanece bajo permanente desafío, es todavía muy poderosa y no lo es menos en la izquierda mundial.

En mi punto de vista, el elemento central del liberalismo no es, como se asegura a menudo, el individualismo o la idea de libertad. El elemento central es la creencia en un progreso gradual e inevitable, a condición sólo de que este sea alcanzado de la mano y con la sabiduría de los competentes y educados especialistas. En realidad, el capitalismo es un sistema polarizador, y el ideal liberal de un progreso gradual es irrealizable dentro de nuestro sistema.

¿Qué pueden hacer entonces los movimientos antisistémicos sobre esos temas culturales? Una cosa (ciertamente no la única) es mantener a los liberales en su retórica. Dicen que están a favor de la democracia. Esto es principalmente retórica, no realidad. Por tanto debemos presionar por más democracia. Dicen que están por la libertad individual Esto también es mayormente retórica y no realidad. Por tanto debemos también presionar por más libertad individual. ¿Qué hay sobre la libertad de movimientos, de la libre inmigración a través de mundo? El punto no es poner en aprietos al centro liberal, sino dividirlo entre lo que llamaré los “liberales honestos” y los liberales retóricos. Esto puede ser de gran importancia en un país como Chile hoy en día. Por supuesto, esto es solo una táctica en nuestra lucha. Pero puede ser una importante, y es ciertamente, una bastante descuidada.

P. ¿Cuál es su visión para los próximos 40-50 años de los movimientos antisistémicos de las zonas periféricas de la economía-mundo capitalista?

R. Actualmente, el principal -probablemente el único serio- foco de actividad antisistémica se encuentra en el Foro Social Mundial, encarnando lo que llamo el espíritu de Porto Alegre. Este movimiento es a menudo mencionado en los medios como el movimiento anti-globalización, pero esto es en gran medida incorrecto. El FSM es un movimiento global, simplemente uno que cree que “otro mundo es posible.” Es importante notar tres características del FSM.

1.- El FSM aglutina más de mil organizaciones transnacionales, regionales, nacionales y locales que comparten básicamente el hecho de estar en activa oposición al neoliberalismo y al espíritu de Davos. Sin embargo, no existe en el FSM una estructura jerárquica ni ninguna intención de formar una.

2.- Junta organizaciones de todos los sectores históricos de la izquierda mundial: Viejos partidos de izquierda y cooperativas, movimientos sociales de la Nueva Izquierda, movimientos de derechos humanos, movimientos indigenistas y muchos otros. Une a estos movimientos sobre la base de la tolerancia mutua, de la necesidad de aprender de los otros, de la importancia de compartir experiencias y desarrollar estrategias comunes.

3.- Une movimientos del Norte y del Sur, y trabaja muy duro para mantener los vínculos de movimientos a través de la que es la gran división del mundo contemporáneo.

Esto es muy diferente de la estrategia histórica de los movimientos antisistémicos. Desde la llamada revolución mundial de 1968, estamos crecientemente deseando reconocer que esta “estrategia de dos pasos” falló. Falló porque triunfó. El primer paso (alcanzar el poder estatal) se logró en muchos, incluso la mayoría, de los países del mundo. El segundo paso, cambiar el mundo, no ocurrió.

El FSM está caminando en el vacío dejado por este monumental fracaso histórico, todos juntos con una nueva estrategia. ¿Triunfará? Eso está muy lejos, pero lo ha hecho espléndidamente. Pero tiene dos grandes obstáculos que cruzar. Primero, debe probar que una estructura abierta tal es políticamente viable, que no se desarmará, que (incluso si se mantiene unido) puede realmente transformar el mundo. En segundo lugar, debe ir más allá de la negación de los esfuerzos de los neoliberales y posicionarse hacia algo positivo. Esto medirá el grado hasta el que pueden mantener la heteróclita alianza unida. Pero es indispensable en el sentido de que el FSM simplemente no se disuelva.

P. Dado que los movimientos antisistémicos anteriores a los años 90‘ (el periodo de los treinta gloriosos) estuvieron caracterizados por una fuerte presión hacia la proletarización, la impugnación hacia el Estado y por una matriz desarrollista eurocéntrica. ¿Qué elementos piensa que prevalecerán en la formación de nuevos movimientos sociales en las zonas periféricas del sistema-mundo tomando en cuenta la actual organización del trabajo (con el aparente fin de la proletarización), el fracaso del proyecto desarrollista y de la matriz liberal donde este tenía sentido?

R. Creo que los movimientos de hoy tienen una visión mucho más amplia de las clases populares, coordinando personas de todo tipo que son oprimidas por el actual sistema aún cuando no puedan ser clasificadas de proletarios en estricto sentido. Creo que todos todavía desean un nivel de vida decente, pero cada vez están menos convencidos de que una política desarrollista-nacional pueda alcanzar esto. Creo que los movimientos hoy en día están buscando el apropiado balance de lucha entre las batallas inmediatas (después de todo las personas viven en el presente) y luchar por transformar el sistema en algo más moral, más igualitario y más democrático (una lucha sobre el futuro).

P. ¿Cómo será la relación de estos movimientos con la marginalidad del cuarto mundo del centro de la economía-mundo? ¿A quien atacarán separadamente? ¿Golpearán juntos?, y, más importante, ¿Quién pagará los costos?

R. La marginalización del llamado cuarto mundo es simplemente el resultado del desarrollo de la economía-mundo capitalista como sistema-mundo. ¿Separados de qué? Si quebramos la lucha mundial en series de diferentes luchas con diferentes grupos actuando, estamos condenados a jugar el rol de intentar parchar el sistema. El sistema en su totalidad está colapsando y el tema ante nosotros es la base sobre la cual posiblemente podamos construir un sistema alternativo.

P. En sus trabajos se puede ver que el moderno sistema-mundo se encuentra en crisis estructural y que necesariamente habrá un cambio en la estructura del mundo como lo conocemos. ¿Cuáles son las principales formas que este cambio podría tomar? ¿en que forma estas opciones están presentes en nuestros días?

R. Una vez más esta es una pregunta de balance. En el corto plazo, estamos luchando en miles de frentes para prevenir el deterioro de las vidas diarias de la mayoría de la población del mundo. En el mediano plazo, estamos tratando de poner la mano sobre las fuerzas de Davos sobre la construcción de un sistema alternativo (ellos también están tratando de construir un sistema alternativo en el mediano plazo, pero uno que preservará las características esenciales de un orden mundial jerárquico y desigual). No es tan fácil predecir cuales formas tomará este cambio. Primero que todo, la era de la transformación es caótica, en las que las fluctuaciones son salvajes, y la violencia el pan diario de cada una de nuestras vidas. El caos y la violencia obscurecen lo que está pasando. De este modo, debemos luchar no simplemente para transformar el mundo, sino para mantener nuestra lucidez en el proceso, si no podemos hacer esto, no podremos ganar la batalla.

P. Finalmente, a su juicio, cuales son las posibilidades y limitaciones de los actuales movimientos antisistémicos para jugar un rol principal en la reestructuración del sistema-mundo?

R. Las fuerzas reunidas en el Foro Social Mundial son hoy en día, como decimos en Estados Unidos, “the only show in town”. Ellos ofrecen nuestra mejor esperanza. Pero no hay nada automático. El FSM tiene que resolver como podrá mantener tan diverso grupo de organizaciones sin crear una autoridad centralizada a la cual reniegan. Tienen que resolver como ser inclusivos sin permitir que el FSM sea sumergido en una estructura más cooptada. Y tienen que resolver como poner juntos un programa positivo de cambio a mediano y largo plazo, sin caer en el modelo de división y disensión que marcó a todos los movimientos anteriores. La tarea es en absoluto fácil. Pero no es imposible, sólo muy dificil.

Notas:

1. Wallerstein, Immanuel The modern World System I: Capitalist Agriculture and the Origins of the European World-Economy in the Sixteenth Century. New York: Academic Press. 1974. Pág. 374 (la traducción es mía).

2. Wallerstein ha intentado incorporar en su análisis los conceptos de la física no linear en términos de sistemas complejos y bifurcaciones, principalmente de la obra de Prigogine.

3. En español: En S. Castro- Gómez, et al (editores), Pensar (en) los intersticios: Teoría y práctica de la crítica poscolonial (Santa fe de Bogotá: Centro Editorial Javeriano, 1999, 163-187)

* Immanuel Wallerstein es director del Fernand Braudel Center de la State University of New York y actualmente es senior fellow en Yale University. Es autor de más de una treintena de libros entre los que se cuentan El Moderno sistema mundial (3 vol), Después del liberalismo (ambos por Siglo XXI) y El capitalismo histórico y el futuro de la civilización capitalista.