Al menos 53 millones de latinoamericanos padecen hambre. Bolivia se ubica en la “zona roja” de países con desnutrición moderadamente alta. En México, la desnutrición mata más gente que la violencia criminal. Según un informe del PNUD, la mitad de los casos de hambre y desnutrición en el mundo tienen que ver con factores medioambientales, como por ejemplo sequías y contaminación de aguas.

Una de cada siete personas del planeta está desnutrida y pasa hambre por carecer de medios para producir o comprar alimentos, señala el informe Hacia el futuro que queremos: poner fin al hambre y hacer la transición hacia sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles, de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Al comenzar el siglo XXI padecían hambre más de mil millones de personas en el mundo: 642 millones en Asia-Pacífico; 265 millones en África; 42 millones en Medio Oriente y África del norte, y 53 millones en América Latina y el Caribe.

En América Latina la subnutrición cayó de 52 millones en 1995-1997 a 45 millones en 2004-2006; pero aumentó casi 13% en 2009, y en 2010 había en la región tantos hambrientos como en 1990. Todo esto pese a que la producción de nutrientes en Latinoamérica excede en 30% los requerimientos de su población, aseguró el director del Centro cubano de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM) Osvaldo Martínez, en el IX Encuentro de Agricultura orgánica y Sostenible celebrado en mayo de 2012. (1)

El Mapa del Hambre divulgado el 18 de abril de 2011 por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU revela que el número de personas desnutridas en todo el mundo asciende a casi mil millones, cantidad equivalente a la suma de la población de América del Norte y Europa. El Proyecto Hambre de la ONU calcula que cada día mueren de hambre o por causas relacionadas 24 mil personas en el mundo, de las cuales 18 mil son niños.

La FAO considera que el hambre y la desnutrición constituyen el principal riesgo para la salud, más grave que el VIH-SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas. Además, es motivo de preocupación la denominada “hambre oculta” causada por la deficiencia de micronutrientes, que hace a las personas más susceptibles a las enfermedades infecciosas, perjudica el desarrollo físico y mental, reduce la productividad laboral y aumenta el riesgo de muerte prematura.

El Mapa del Hambre 2011 clasifica a los países según el grado de desnutrición de su población. En la primera categoría figuran los países con bajo índice de población desnutrida (5% o menos de la población total), entre ellos todos los industrializados de América del Norte y Europa, más Sudáfrica, Japón y Australia.

De África y Medio Oriente, aparecen en la primera categoría Argelia, Marruecos, Libia, Egipto, Arabia Saudita, Gabón, Irán, Siria, Líbano e Israel. En América Latina, los países con bajo índice de población desnutrida son Cuba, Costa Rica, México, Chile, Argentina y Uruguay.

En el segundo escalón de la lista figuran los países que registran entre 5 y 9% de población desnutrida, como Brasil, Venezuela, Jamaica y El Salvador. La FAO reconoció que en materia de desnutrición infantil Venezuela “está muy por debajo de la media regional del 6% y de continuar así va a poder anunciar al mundo en el año 2015 que ha superado ampliamente la meta de reducir a la mitad ese índice”: Entre 1998 y 2010 el déficit nutricional en menores de cinco años bajó de 5,3 a 3,7%.

En la tercera posición se ubican los países con índice de desnutrición moderadamente bajo (entre 10 y 19%), entre ellos Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Suriname.

En la “zona roja” se encuentran los países con desnutrición moderadamente alta (del 20 al 34%): Bolivia, Belice, República Dominicana y Guatemala. Si bien el desempeño de Bolivia no es de los mejores, existen avances. “En 1992 en Bolivia había aproximadamente 1,9 millones de personas que sufrían hambre y en este momento se tiene dos millones, ha habido un aumento del número de personas, pero el porcentaje ha bajado de 27% a 15%”, destacó la representante de la FAO Elisa Panadés.

Cierran la nómina los países con un alto porcentaje de población desnutrida (más del 35%): Haití, Chad, República Centroafricana, Etiopía, Angola, Zambia, República Democrática del Congo, Mozambique, Malawi, Sierra Leona y Eritrea.

Centroamérica desmejora

Aumentó el número de desnutridos en América Central, según el informe “América Central en cifras: Datos de seguridad alimentaria nutricional y sobre agricultura familiar”, elaborado por la FAO y el programa de Seguridad Alimentaria Regional para Centroamérica (Presanca II).

Alrededor de seis millones de personas sufren desnutrición en Centroamérica, el 14% de la población de los seis países de la región: Panamá, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Ese porcentaje supera en seis puntos al promedio de habitantes con hambre en América Latina y el Caribe (9%), revela el informe “Centroamérica en Cifras”, que actualiza datos e indicadores relacionados con la seguridad alimentaria/nutrición, agricultura familiar y pequeños productores de granos básicos de la región.

El informe compara el valor de la cesta básica rural y el salario mínimo legal y rural. Sólo en Costa Rica el salario permite comprar la canasta básica. “Los casos más críticos son Honduras y Nicaragua, que supera el déficit mensual de $ 100 dólares, entre el salario mínimo y el costo de la canasta básica”. En cuatro países centroamericanos la desnutrición afecta a más de 10% de la población, y sólo en Costa Rica esta cifra cae por debajo de 5%. Además, en cinco países 19% de los niños padece desnutrición crónica moderada o grave. (2)

Desnutrición en México

Se estima que más de 85 mil personas murieron por desnutrición en el periodo 2001-2010 en México, más que las aproximadamente 59 mil víctimas del crimen organizado, detalló el diario Excélsior citando datos del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (Ceidas) y del Instituto de Estadística y Geografía. El director del Ceidas Mario Luis Fuentes informó que 12 millones de personas no tienen ingreso suficiente para comprar la canasta básica de alimentos en el país. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social estima que 52 millones viven en la pobreza, es decir el 46% de la población mexicana.

En febrero de 2012 aumentó 8% el precio de los productos de la canasta básica de los mexicanos, incremento que duplica el alza del salario mínimo general vigente a partir del 1 de enero de 2012. Empeora la situación la más severa sequía de los últimos 70 años, que azota a 19 de los 32 estados mexicanos, especialmente Coahuila, Chihuahua, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.

Durante 2011 fueron devastadas casi un millón de hectáreas de cultivos y murieron unas 50 mil cabezas de ganado, según la Secretaría de Agricultura. En la Sierra Tarahumara, Chihuahua, comunidades indígenas rarámuri corren riesgo de padecer una hambruna. Unos 220 mil rarámuris sufren con mayor rigor los embates de la naturaleza, especialmente en los municipios de Bocoyna, Urique, Guachochi, Guadalupe y Calvo, Batopilas, Carichí, Balleza y Nonoava. Se estima que por lo menos 75 indígenas murieron de desnutrición en los dos últimos años, principalmente a los territorios del norte.

Puerto Rico también enfrenta graves problemas alimentarios, pero por razones distintas. La destrucción de tierras agrícolas para la construcción de complejos habitacionales de lujo y molinos de viento para generar energía en el municipio de Santa Isabel puede desembocar en una crisis alimentaria, advirtió el Colegio de Agrónomos de Puerto Rico.

Puerto Rico necesita 1,1 millones de cordeles de suelo agrícola para asegurar su subsistencia alimentaria “y solo poseemos 500 mil. Una vez mal utilizados los terrenos agrícolas se perderían permanentemente. Con el estado deficitario de solo poseer apenas la mitad del suelo agrícola necesario, se perdería el ya demacrado orden social en una situación terrorífica dantesca”, alertó el agrónomo Hiram Mercado Pérez, portavoz de la organización profesional.

Mercado afirmó que ante una situación de urgencia, sea un terremoto o cualquier otra que trastoque los puertos locales o los del este norteamericano, donde se genera el 85% de las importaciones de alimentos para Puerto Rico, el hambre sería fatídica.

El agrónomo trajo a colación que ante la emergencia alimentaria mundial, los suelos primordiales son una gracia natural escasa en el planeta, pues apenas el 3% de los terrenos es arable, a la vez que se trata de un recurso vital no renovable. Por eso lamentó que el gobierno puertorriqueño se mantenga desenfocado en este sentido, al conceder suelos de alto valor agrícola a proyectos que nada tienen que ver con la producción de alimentos para abastecer a la población.

El impacto del cambio climático

El informe Hacia el futuro que queremos: poner fin al hambre y hacer la transición hacia sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles de la FAO llama la atención sobre el agotamiento de las tierras de cultivo y de las fuentes de agua; la contaminación y la degradación de los ecosistemas naturales, y el calentamiento global a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en la actualidad la mitad de los casos de hambre y desnutrición en el mundo tienen que ver con factores medioambientales (sequías, desastres naturales o contaminación de las aguas). A consecuencia del cambio climático, para los agricultores resulta cada vez más difícil acceder a suministros de agua seguros y constantes.

El informe sobre la pobreza 2011 del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) calcula que el costo anual de adaptación al cambio climático en la agricultura en los países en desarrollo oscila entre 7.000 millones y 12.000 millones de dólares al año. Los impactos varían enormemente de un lugar a otro. Los científicos prevén que las temperaturas elevadas beneficiarán a la agricultura de las latitudes septentrionales, mientras que una gran parte de las regiones tropicales áridas y semiáridas afrontarán una disminución de lluvias y escurrimientos, que son muy importantes para reabastecer el agua de los ríos y los lagos.

Se prevé que para 2060 los cambios en la precipitación pluvial, la evaporación del agua desde el suelo y la transpiración (el vapor que despiden las plantas) reducirán el escurrimiento en algunas partes del mundo, como el Cercano Oriente, América Central, el norte del Brasil, la zona occidental del Sahara y el sur de África. En cambio, el escurrimiento aumentará en el norte de Europa, el norte de China, África oriental y la India.

La más afectada será la agricultura de secano, que comprende el 96% del total de la superficie agrícola de África subsahariana, el 87% en América del Sur y el 61% en Asia. En las zonas marginales semiáridas con prolongadas estaciones secas habrá mayor riesgo. Se estima que en el decenio de 2080 la superficie no apta para la agricultura de secano en África subsahariana podría aumentar de 30 a 60 millones de hectáreas.

La irrigación también corre riesgos en las grandes cuencas fluviales y los deltas de los ríos Nilo, Ganges-Brahmaputra, Mekong y Yangsté, debido a la disminución del escurrimiento, la salinidad, el incremento de las inundaciones y del nivel del mar, así como por la contaminación urbana e industrial.

Muchas zonas de América Latina y el Caribe han estado siempre sujetas a fenómenos climáticos extremos tales como inundaciones, sequías y variaciones climáticas relacionadas con el fenómeno del El Niño. El esperado aumento en la frecuencia, duración e intensidad de este tipo de fenómenos multiplicará los riesgos. Los expertos vaticinan que los países más pobres de Centroamérica, el Caribe y la región andina serán los más expuestos a sufrir las consecuencias del cambio climático. El ejemplo más claro de ello es Haití, particularmente vulnerable debido a la deforestación, una topografía difícil, la pobreza y la falta de infraestructuras públicas.

“Los glaciares de la región ya están en retroceso debido al cambio climático. Este retroceso afecta al abastecimiento de agua de unos 30 millones de personas en la región. Cerca del 60% del agua de Quito (Ecuador) y 30% de la de La Paz (Bolivia) procede de glaciares. En Perú, los glaciares han perdido ya 7.000 millones de metros cúbicos, una cantidad que bastaría para abastecer a Lima durante 10 años. Las sequías, frecuentes, causaron serias pérdidas económicas en la región y entre 2000 y 2005 afectaron a 1,23 millones de personas”, señala el informe WWDR4 presentado en el VI Foro Mundial del Agua.

Los gobiernos priorizan la seguridad alimentaria

El informe de la FAO revela que cada año se desperdician alrededor de 1.300 millones de toneladas de alimentos, equivalentes a una tercera parte de la producción mundial. Por tanto, insta a cambiar los patrones actuales de consumo porque de lo contrario el mundo necesitará incrementar la producción de alimentos en 60% para alimentar a unos nueve mil millones de personas en 2050.

La FAO afirma que es fundamental tomar decisiones políticas para modificar los patrones de crecimiento, las preferencias de la dieta, y la producción agrícola con fines no alimentarios. Recomienda incluir medidas de adaptación y atenuación para la gestión del agua destinada a la agricultura en los planes nacionales de desarrollo; promover medidas técnicas y de gestión para incrementar la flexibilidad de la agricultura de secano y la de irrigación, y reducir la pérdida de agua en los sistemas de producción con irrigación.

La seguridad y la soberanía alimentaria son tareas prioritarias para la mayoría de los gobiernos de América Latina. Ocho países de la región aprobaron leyes específicas en la materia, mientras otros cinco analizan resoluciones y normas legislativas. Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela cuentan ya con leyes vigentes.

En Brasil, el programa Bolsa Familia iniciado en 2003 ayuda a familias pobres y extremadamente pobres con la entrega de una bolsa escolar, bolsa alimentación, subsidios alimentarios, cupones para alimentos y auxilio de gas doméstico. El programa sacó de la pobreza a 25 millones de personas.

Acceso a financiamientos, programas de asistencia técnica y entrega de insumos son las principales variantes adoptadas por otros gobiernos de la región para apoyar la producción de alimentos, como por ejemplo los subsidios a la venta de fertilizantes en Ecuador y Venezuela.

El gobierno ecuatoriano combate la desnutrición infantil de menores de cinco años mediante el programa Acción Nutrición. La estrategia abarca al Frente Social en diferentes áreas: salud, protección, educación, salubridad, producción de buenos alimentos y hábitos de consumo alimentario, particularmente en Chimborazo, Cotopaxi, Tungurahua y Bolívar.

En Bolivia, el gobierno Evo Morales inició la segunda versión del programa Más Inversión para el Agua (Mi Agua), luego de la ejecución de más de mil proyectos en la primera etapa con una inversión de 709 millones de bolivianos. El Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social instaló 51 mil conexiones domiciliarias, más de 16 mil redes complementarias y 2.500 kilómetros de tuberías. (ABI)

Por otro lado, el 23 de marzo de 2012 el gobierno de Cuba presentó en Ginebra un proyecto de resolución sobre el derecho a la alimentación, con el copatrocinio de 76 delegaciones. En su intervención ante la XIX Sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el representante cubano Juan Antonio Quintanilla explicó que el documento es resultado de un amplio proceso de consultas en el que todos los interesados tuvieron la oportunidad de participar y contribuir.

“Es una vergüenza que la cifra de hambrientos roce los mil millones. Resulta importante expresar el compromiso político para enfrentar los efectos combinados de las crisis mundiales de los alimentos y la económica, financiera, social, ambiental y energética que están agravando la pobreza, la marginación y el subdesarrollo a escala mundial”, señaló Quintanilla.

Notas:

1. América Latina aporta casi un tercio de las exportaciones mundiales de maíz, el 52% de las exportaciones de soya, 44% de las de carne de res y el 42% de las ventas de aves de corral. El Banco Mundial calcula que la participación de América Latina y el Caribe en las exportaciones agrícolas mundiales subió del 11% en 1995-1999 al 14% en 2006-2009.

2. En Honduras, hace un año uno de cada cuatro niños padecía hambre crónica, y casi una cuarta parte de la población infantil estaba desnutrida y vulnerable a múltiples enfermedades. La desnutrición se acentuaba en los departamentos de Choluteca, La Paz, Intibucá, Valle, Santa Bárbara y Lempira, donde se había perdido el 80% de las cosechas por inundaciones o sequías. En la actualidad, la desnutrición crónica afecta a más de 300 mil niños hondureños, cifra que representa casi la cuarta parte de los menores de cinco años, reveló el PMA en la VII Cumbre Mundial de Universidades contra el Hambre celebrada en Tegucigalpa en 2012. El costo del hambre en Honduras asciende a 780 millones de dólares al año, pérdida mayor en el futuro por la desventaja social de esos pequeños cuando lleguen a la edad adulta, según el PMA, que incluye a Honduras como la segunda nación de América Latina con los peores índices de desnutrición infantil. Según un estudio de Oxfam Internacional, durante la última década se estancó la producción de maíz y frijol y aumentaron las importaciones, lo que coloca al país en una situación de mayor dependencia alimentaria. En ese marco, el gobierno hondureño declaró al 2011 como Año de la Seguridad Alimentaria y Nutricional, y anunció una estrategia para garantizar el derecho a la alimentación.

Se estima que el 80% de la población de Guatemala vive sin alimentación garantizada, principalmente en los departamentos de Sololá, Totonicapán, Quiché, Huehuetenango, San Marcos y Petén, informó el diario Prensa Libre, citando datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2011. El 14% de los hogares guatemaltecos padece inseguridad alimentaria severa, el 27% moderada, el 39% leve y el 19% de la población tiene seguro el acceso al sustento diario.

En El Salvador, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló que de los 2,3 millones de niños y adolescentes del país, la mitad vive en condiciones de pobreza, sobre todo los que residen en áreas urbanas de grandes ciudades, incluyendo la capital. El Salvador registra 2,3 millones de niños (hasta 18 años) y uno de cada dos sufre problemas de desnutrición. Según Unicef, 16 de cada mil niños nacidos vivos mueren en su primer año de vida por problemas de desnutrición. En las áreas urbanas se calcula que mueren 26 por cada mil nacidos vivos.

En Haití, más del 45% de la población, casi cinco millones de personas, sufren inseguridad alimentaria, de las cuales 800 mil personas enfrentan riesgos severos por falta de comida, indican datos preliminares de una encuesta nacional realizada por la Coordinación Nacional de Seguridad Alimentaria. A fines de diciembre de 2011 los haitianos se encontraban en una situación de fase II, cuando es difícil encontrar comida, una fase anterior al período de hambruna. Una de las causas fue la sequía que azotó al país desde marzo de 2011, y la situación de desastre ocasionada por el sismo de 2010 que mató a más de 300 mil personas y damnificó a dos millones.

* Con datos de Prensa Latina, Agencia IP Paraguay; elheraldo.hn; Adital; SENA-Fobomade y http://www.pesacentroamerica.org/biblioteca/ca_en_cifras.pdf