Por lo menos los últimos tres años han sido caracterizados por un proceso de separación y diferenciación política de grandes capas de las masas respecto al gobierno del MAS. Los trabajadores de base de diversos sectores, principalmente asalariados, han estado librando una dura batalla en contra de sus direcciones abiertamente oficialistas que, por su condición política, han pasado de traicionar abiertamente la lucha de las bases a combinar un discurso superficial anti-gubernamental con maniobras dilatorias y desmoralizadoras, como eso de decretar paros y huelgas desgastantes o de sectorializar la lucha.

¿Crisis de la COB?

A consecuencia del no acatamiento masivo de los últimos paros de 24, 48 y 72 horas, respectivamente, el gobierno y luego la misma burocracia sindical han sacado la idea de que hay una crisis sindical en el organismo superior de los trabajadores. Aunque el grado de acatamiento de los paros haya sido lamentable, es igualmente evidente que este factor ha sido opacado en los hechos por masivas y radicales movilizaciones callejeras en casi todas las ciudades importantes del país.

En Cochabamba, por ejemplo, la última movilización convocada por la COB ha tenido mayor convocatoria y fuerza que la “contramarcha” que convocó el gobierno del MAS días antes. Este panorama retrata que insertas en una coyuntura social y económica de crisis, las masas de amplios sectores laborales están dispuestas a dar pelea al gobierno, pero que, sin embargo, siguen chocando con una dirección nacional de la COB que no acompaña los ritmos de incorporación a la lucha de los distintos sectores con medidas efectivas, sino que, al contrario, decreta intencionalmente medidas de presión desgastantes que siendo instruidas en los momentos de debilidad, ayudan a enfriar la lucha antes de impulsarla.

¿Dónde está la vanguardia?

Una nota distintiva del ampliado cobista ha sido que la gran mayoría de los sectores han fustigado dura, pero fraternalmente, a la dirigencia minera por su actitud tibia y pro-oficialista en el último conflicto. Se les ha echado en cara el grueso error del último ampliado de la FSTMB que “retiró” el apoyo a la IX Marcha Indígena. Pero el nudo de análisis más importante fue el de la necesidad de incorporar al proletariado a los paros de la COB. La experiencia enseña que por más radicalidad que tengan los sectores de servicios –salud, educación- en sus medidas de presión y por más que cumplan varios días de huelga, la incorporación de la clase obrera en los conflictos parando las máquinas es el factor decisivo para la victoria de la lucha de los explotados.

Casi todas las alocuciones en el Ampliado han puesto de relieve la necesidad de que el proletariado minero regrese a su tradicional política revolucionaria expresada en la Tesis de Pulacayo. La vanguardia revolucionaria de los trabajadores se constituye no sólo por la acumulación histórica de la clase, tampoco es suficiente el rol que juegan los obreros en la producción capitalista, es imprescindible que la vanguardia se instituya como tal en la lucha de clases, alrededor de las batallas de los trabajadores contra el Estado capitalista y la patronal, la subjetividad revolucionaria del proletariado minero podrá avanzar sólo si éste se convierte en el protagonista principal de la lucha de clases.

El debate sobre el denominado “Instrumento político” de los trabajadores

El vacío político que deja el MAS no tiene, en este momento, una organización política visible capaz de ocuparlo. Para el POR, está claro que no es suficiente haberse quedado solo en el campo de la izquierda, como el único partido de importancia que ha sido oposición revolucionaria del gobierno y de la derecha tradicional, hace falta redoblar esfuerzos por aglutinar en su seno, convertir en militancia, la enorme simpatía y autoridad que tiene en varios sectores del proletariado y de la clase media.

En escenarios similares de vacío de dirección, sectores de la burocracia sindical han batido la bandera de la constitución de un “Instrumento político” de los trabajadores. En la cabeza de esta gente está la idea de crear un partido con candidatos “obreros” para disputarle los votos a Evo Morales el 2014. Según esta concepción, lo urgente es constituir un frente electoral y no el partido de la revolución. En el ampliado de la COB de Oruro, son estos sectores de la burocracia las que han planteado así las cosas sobre el Instrumento político.

La fracción sindical del POR ha respondido rápidamente que exige aclarar las intenciones y los objetivos estratégicos de dicho Instrumento. Abiertamente ha planteado que estamos dispuestos a apuntalar la constitución de un Comando Político de la COB, o como quiera llamársele, con tal de que se delimite con claridad que, en consonancia con el documento del XV Congreso de la COB, se elabore un programa de reivindicaciones transitorias de las masas para culminar subrayando el objetivo de la revolución social para constituir un gobierno de obreros, campesinos y clase media pobre.

Todo intento de convertir el brazo político de la COB en una bolsa de electoreros, debe ser denunciado firmemente ante las bases y combatido por los revolucionarios para impedir que las organizaciones sindicales de las masas sean mal utilizadas y desprestigiadas.

* Dirigente del magisterio urbano de Cochabamba.