Hace algunos días el Presidente de la Republica de Chile, refiriéndose a las medidas tomadas en educación nos aseguró que “vamos por el camino correcto…” Pero, ¿vamos por buen camino, al intentar reformar y mejorar la educación superior primero, olvidándonos de la prioridad que debe tener la educación inicial?

Al pensar de este modo, esperamos que las cosas funcionen bien en las últimas etapas del ciclo de estudio de un individuo, ignorando que en el proceso previo deben haber experiencias de aprendizaje que generen un cerebro enriquecido, completo, equilibrado emocionalmente, confiado, autónomo y con una motivación intrínseca que lleven a la persona a ser exitosa en lo que emprenda, tanto en su vida laborar, personal y social.

Se sabe que el crecimiento del cerebro del niño los primeros tres años de vida, es acelerado. De hecho al nacer el bebe tiene un número de neuronas que oscila entre los 30 y 100 millones. Por lo tanto la cantidad de sinapsis (conexiones entre neuronas) son innumerables (Raggazo y Peralta, 2005.) muchas más que las que producen los adultos, después de los tres años este fenómeno va descendiendo poco a poco, por ellos es URGENTE hacer todo lo posible para facilitar una red neuronal amplia, estable y activa, esto dará las condiciones favorables para el aprendizaje.

Puede lograrse en su máximo potencial, cuando el ambiente en que se desarrollan los niños y niñas es enriquecido y estimulante. Es necesario hacer, por lo tanto, que los niños y niñas tengan la posibilidad de experimentar por medio de todos sus sentidos (TODOS: vista, oído, gusto, tacto, olfato) de manera de ampliar esa red neuronal. Al hablar de un ambiente estimulante no me refiero únicamente a habilidades cognitivas, sino que también a un ambiente cálido emocionalmente que le permita al niño resolver sus problemas con un equilibrio entre el apoyo de sus cuidadores cuando lo necesite y la suficiente autonomía como para confiar en sus propias capacidades.

El porcentaje de niños que asiste a las salas cunas es bajo, pero eso no es ningún pecado, si las madres o cuidadoras de estos bebes están capacitadas o al menos tienen conciencia de la importancia de la estimulación temprana y nociones básicas de cómo realizarla. Chile Crece Contigo, un programa para el apoyo de la primera infancia, heredado del gobierno anterior es un buen comienzo, por la información entregada desde su página web, los materiales que se entregan en los consultorios o CESFAM y en los pocos talleres existentes.

Pero aún falta mucho, como concientizar a las familias de la importancia del ambiente en que se desenvuelven los niños en los primeros años, la forma en que los marca para toda la vida, tanto cognitivamente como emocionalmente. El saber enriquecer este ambiente es el desafío de todos los que estamos cerca de de un niño. La educación formal, no lo es todo, darle énfasis a la formación de madres y cuidadores antes de que los bebes nazcan es primordial, capacitando por medio de talleres e información en los medios de comunicación, redes sociales, ambiente laboral, centros de salud y educativos, etc. No es suficiente confiar en la búsqueda de información por iniciativa propia, ni los documentos para que la familia lea. Es necesario someter a quienes rodean al niño a un bombardeo de información educativa, sobre todo para los primeros años, por los motivos comentados al principio.

El niño no puede esperar, decía Gabriela Mistral, sin embargo ya se le ha relegado, pensando que en realidad a esta edad, si se puede dejar pasar el tiempo, sin atenderle como él lo necesita, de manera urgente. En consecuencia se generar inversiones cortoplacistas, que nos hacen caer en un ciclo de falta de oportunidades, al no invertir en la educación inicial. Es cierto que es un trabajo largo, el problema es que los resultados no son inmediatos, habría que hacer seguimientos de al menos 20 años. Por lo tanto no sirven para las campañas políticas, ni para mostrar avances. La inversión para el apoyo en los primeros años sería grande, pero los beneficios lo serían aún más, y se reflejarían incluso en la economía del país.

A pesar de ello, el gobierno ha declarado que aumentará la cobertura en 75 mil cupos para Prekinder y Kinder, o sea para los niños que ya tienen 4 y 5 años, edades en que su actividad neuronal va en descenso. Claro que este aumento de la cobertura es una buena noticia, sin embargo queda la deuda con los niños de 0 a 3, y sobre todo la preocupación por la calidad de la educación de este grupo. Insisto que la idea no es sólo preocuparse por aumentar las salas cunas, sino que también educar a las familias, ya que muchas de ellas, con todas sus buenas intenciones de amor y cuidado aún dicen “¿para qué? si él es tan chico, no entiende”? O “¡cuidado! se va a caer, se va a ensuciar, hace frio, etc.” como si lo mejor fuera que el niño estuviera, quieto, protegido y sin experiencias que le traigan incomodidad al adulto. ¡Basta de subestimar la educación inicial y a los niños en sus primeros años de vida! Para mejorar la educación en nuestro país es urgente la preocupación y ocupación en torno a la estimulación temprana.

* Educadora de Párvulos, profesora Departamento de Educación Universidad Arcis.