Muy cierto que todos los que se oponen al Presidente Evo son unos racistas de lo peor. Para empezar esos del TIPNIS, vendidos a la oligarquía, como bien se lo denuncia, que habían tenido el atrevimiento de querer impedir que se cumpla la voluntad del Presidente indígena y de los indígenas y ciudadanos cocaleros. Peor aún, esos vendidos racistashan querido transitar con su marcha pagadael espacio de los habitantes de San Ignacio de Moxos: productores ganaderos, comerciantes y transportistas.

Todos indígenas, por supuesto, que, con la dignidad revolucionaria del indio que toma su destino en sus manos, los pararona los vendidos con alambradas a todo el rededor del pueblo y los hicieron circular gritándoles consignas revolucionarias de fraternidad y reciprocidad, y dándoles una cuantas patadas, en todo caso bien merecidas por vendidos y, sobre todo, racistas. Pero lo que ya es un atrevimiento increíble, en estos racistas vendidos, es su ataque a los acuerdos interétnicos y emancipatorios con CONFEAGRO y la CAO, emanados nada menos que del gran Encuantro Plurinacionalcomo norte programático de profundización del proceso de cambio, por los que se decide una pausa de 5 años en la redistribución de la tierra.

Claro, lo que pasa es que los vendidos quieren aplastar al esforzado y sufrido agroempresariado de CONFEAGROy laCAO aliado del Presidente indígena, por encargo de la oligarquía gamonal, y quieren obtener el privilegio colonial del territorio indígena. Los otros que se pasaron de racistas son los de la COB. Esos doctorcitosreaccionarios y oligarcas que se sienten ofendidos al sergobernados por un indio, y para voltearlo, los muy vendidos,acuden al pretexto de querer ganar más. Entre estos racistas, hay algunos cínicos queapoyan a los docentes universitarios, que no valen nada, en su pretención de obtener el privilegio de ganar más, y no quieren entender que los sueldos de varias empresas estatales como Huanuni, YPFB o BOA no tienen nada que ver. ¿Acaso el conocimiento científico tiene algo de especial? No contentos con atacar al movimiento indígena del autotransporte, como esos blancoides ricachos de Pasanqeri, tienen la inconcebible alevosía colonial de estrellarse contra los indígenas de la banca privada, la minería mediana y la Cámara de Hidrocarburos, sectores históricamente sacrificados queen el proceso revolucionario y bajo el gobierno indígena hacen muchos más sacrificios.

Pero los que ya se pasaron de doctorcitos, racistas, coloniales y contrarrevolucionarios son los trabajadores de salud. Gente de lo peor: esos auxiliares que apenas trabajan llevando las camillas, esas enfermeras, que todavía se quejan cuando la policía las reprende justificadamente, todos blanquitos, clasemedieros y privilegiados, con la plata que ganan, todavía tienen el atrevimiento de demandar ganar más y, el colmo de los colmos, estar amparados por la Ley General del Trabajo. Como si no les bastara todo lo que ha hecho el Presidente indígena por ellos. Es indignante cómo la mentalidad racista y colonial de toda esta gente les impide ver y aceptar elrevolucionario, liberador y, sobre todo, novedosisimo camino de desarrollo emprendido por el gobierno indígena. Hoy, como nunca antes en toda la historia, tenemos una poderosa y ultraproductiva industria de hidrocarburos absolutamente nacional y soberana, ni sombra de transnacionales; tenemos una justicia limpita, eficiente e imparcial, especialmente el Ministerio Público; tenemos un record de reservas internacionales invertidas con elmás nacional y productivo de los criterios, dando lugar al masivo florecimiento de empresas comunitarias a todo lo largo y ancho del país; tenemos una administración pública tan honesta y transparente como no se podía siquiera imaginar, particularmente en lo que a planes de vivienda y contratos de construcción de carreteras se trata. Claro que para alcanzar este novedosísimo y liberador desarrollo, ha sido necesario liquidar privilegios tan repudiables y coloniales como los que tenían esos monstruos maléficos y parásitos que son los médicos, que jamás curan a nadie y solo sirven para echar tierra sobre la gente que han matado.

Pero por sobre mi indignación, lo que me tiene aliviado, confiado y feliz, es que toda esta gente racista y colonial debe estarcon losnervios a la miseria, temblando de miedo todo el día y sin poder pegar un ojo en las noches, porque ya han sido severamente apercibidos de que los de la Vicepresidencia del Estado Plurinacion LES SALDRÁN AL FRENTE!!!.