En las semanas previas al golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez, Marcelo Sanabria, entonces Jefe de Seguridad de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela, se dedicó a reclutar francotiradores a quienes propuso realizar “acciones” a cambio de grandes sumas de dinero.

El funcionario de la Embajada se volvió “celebre” cuando custodió personalmente a Pedro Carmona, el 12 de abril, con un arma de tamaño descomunal –un lanzagranadas– según fotos tomadas en Fuerte Tiuna y difundidas por la prensa.

La seguridad de la Embajada se encontraba bajo contrato con la firma Wackenhut Venezolana CA., filial de la Wackenhut Corporation, una empresa de seguridad y de investigación de EE.UU., cuyas oficinas centrales están ubicadas en Palm Beach Gardens, Florida. Todo confirma que es fachada de la CIA.

Sanabria mantenía entonces estrechas relaciones personales con Isaac Pérez Recao, dueño de laagencia de vigilancia “Serenos Victoria” ycuyo domicilio, en este mismo periodo, sirvió de cuartel general para el reclutamiento de oficiales que recibían ahí mismo fuertes sumas de dinero en cambio de su traición.

Anduvo durante el 11 de abril al lado del comisario Iván Simonovis, condenado luego a 30 años de prisión, pena máxima en Venezuela, por graves delitos cometidos durante el golpe de Estado, entre ellos la masacre del puente Llaguno, que cobró 19 víctimas fatales.

Pérez Recao organizó un grupo armado dirigido por el contralmirante traidor Carlos Molina Tamayo, luego a cargo de la Casa Militar del efímero Carmona. En un sótano de la casa de este multimillonario, comerciante de armas a escala mundial, la Dirección de Inteligencia Militar encontró un enorme arsenal militar.

Una vez fracasado el golpe mientras Sanabria se quedaba en el país, Recao huyó en helicóptero a Aruba apoyado por Richard Lacle el mismo que brindo apoyo al terrorista Luis Posada Carriles cuando escapó de las cárceles venezolanas. Marcelo Sanabria, que se dice “experto en materia de seguridad” radica en Apure.

La misma fuente confirma que el Gobierno de EE.UU. financia y asesora a la oposición y a su candidato en las elecciones presidenciales Henrique Capriles Radonski quién fue un participante activo del Golpe de Estado de 2002 y con quien ya mantenía estrechas relaciones.

Esta última información se vio confirmada la semana pasada por James Petras, académico y analista político de Estados Unidos quien afirmó por su parte que el gobierno estadounidense está planeando derrocar al presidente Chávez, tras la imposibilidad de la victoria Capriles Radonski en los comicios del próximo 7 de octubre.

Efe difunde informaciones engañosas de falsa ONG

La agencia de prensa española EFE acaba de difundir una denuncia engañosa de Human Rights Foundation (HRF) pidiendo la “inmediata liberación” de la jueza venezolana María Lourdes Afiuni, calificada de “prisionera de conciencia del Gobierno del presidente Hugo Chávez”.

HRF es una fachada de la inteligencia norteamericana involucrada en el intento de magnicidio contra Evo Morales ocurrido en Bolivia en 2009 y manejado por el terrorista cubanoamericano Armando Valladares, quien fue preso en Cuba por poner bombas en tiendas y cines en 1960, y nunca dejó de colaborar con la CIA desde que se encuentra en su país de adopción.

Afiuni está detenida desde 2009 por facilitar la fuga del país del banquero estafador Eligio Cedeño, enjuiciado en 2007 por delitos de distracción de fondos de ahorristas, obtención fraudulenta de divisas y contrabando agravado al tramitar dólares preferenciales para adquirir equipos electrónicos que nunca llegaron a Venezuela.

Para EFE, Cedeño fue simplemente inculpado por “efectuar operaciones cambiarias ilegales”. EFE omite además precisar como Cedeño salió de Venezuela en diciembre de 2009 poco después de su liberación sorpresiva por Afiuni en ausencia de los representantes del Ministerio Público

En mayo de 2011, el banquero estafador recibió el asilo por parte del gobierno estadounidense que lo utiliza desde entonces en sus campañas de propaganda contra el gobierno del presidente Hugo Chávez. Según HRF, “Afiuni fue encarcelada horas después de haber dictado una medida cautelar de acuerdo al Código Procesal Penal venezolano y en aplicación de una resolución del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU”.

EFE cita textualmente varios párrafos de un documento redactado por HRF donde se distorsionan sistemáticamente los hechos. Para HRF, la jueza venezolana es una “prisionera de conciencia”, que “fue detenida, encarcelada y juzgada exclusivamente por haber dictado una medida judicial que molestó al poder ejecutivo en Venezuela”.

Evidentemente, los creadores de HRF escogieron a propósito este nombre de formaa crear la confusión con con Human Rights Watch organización de notoriedad mucho mayor. Como si no fuera suficiente, la organización de Armando Valladares afirma que la jueza venezolana “ha recibido amenazas de muerte, y sufrido intentos de asesinato y acoso por otras internas cuando fue encarcelada”.

EFE afirma que Human Rights Foundation es “una organización internacional, que se define como apolítica y dedicada a defender los derechos humanos en el continente americano”. La HRF es una organización fachada de la CIA que la usó en el pasado en campañas injerencistas contra Bolivia, Ecuador y Venezuela. Sus oficinas se encuentren en el piso 45 del Empire State Building, en el número 350 de la Fifth Avenue, en el corazón de Nueva York.

En 2009, la Fiscalía boliviana identificó a Hugo Achá Melgar, el representante de HRF en Bolivia, como financista de la pandilla terrorista desarticulada el día 16 de abril de este año en Santa Cruz, mientras conspiraba para asesinar a Evo Morales.

En el momento del intento de magnicidio, el Ministerio de Gobierno de Bolivia confirmó “la alta peligrosidad de los extranjeros y los nacionales miembros de la célula terrorista que encabezó Eduardo Rózsa Flores” y confirmó que Juan Carlos Gueder y el paraguayo Alcides Mendoza, paramilitares detenidos en la operación antiterrorista que abortó el complot, identificaron a este mismo Hugo Achá y su cómplice Alejandro Melgar como nexos entre los mercenarios y sus financiadores.

Hugo Achá y Alejandro Melgar se encuentren actualmente prófugos en Estados Unidos.

Fundación norteamericana “Uribe” estimula campaña de desinformación contra Chávez

Con el propósito de estimular la actual campaña de falsos rumores sobre la salud del Presidente Hugo Chávez, priorizada por la inteligencia norteamericana con la ayuda de agencias de prensa internacionales, una fundación “creada en Washington” que lleva el nombre del ex mandatario Alvaro Uribe, ha invitado a Bogotá el alcalde opositor de Caracas Antonio Ledezma para que le dará seguimiento a la operación de engaño de la opinión pública.

Ledezma se apareció en la capital colombiana, con otros elementos de la oposición derechista venezolana, en un “foro” organizado por la Fundación Internacionalismo Democrático Presidente Alvaro Uribe”, definida en un cable de la Agencia France Presse (AFP) como “una organización recientemente creada en Washington por personas cercanas al ex mandatario colombiano”.

No se conoce la identidad de estas personas ni la ubicación de la “Fundación” en la capital de Estados Unidos donde Uribe posee numerosas conexiones entre los políticos de ultra derecha. El sitio web de la organización solo precisa que Uribe es su presidente con un texto de presentación sin versión al español.

Oficialmente convocado bajo el tema de “la situación democrática en Latinoamérica”, el “foro” de Bogotá fue esencialmente consagrado a atacar a Venezuela al punto que se acusó al ex mandatario de desear “instruir” y “orientar” a la oposición “antichavista”. Uno de los participantes, Eduardo Fernández, entrevistado por Caracol Radio, tuvo que negar explícitamente que Uribe los haya ”instruido” y que la reunión fuera “clandestina”.

En su intervención en conferencia de prensa, el alcalde de Caracas juró que la oposición venezolana no quiere hacer “canibalismo” con la salud de Hugo Chávez: Sin embargo hizo varias referencias a los rumores circulados por la prensa de derecha y “exigió” con tono patético que el gobierno de Venezuela despeje las “incógnitas” sobre el estado de salud del presidente.

La campaña de desinformación internacional sobre la salud del mandatario ha sido relanzada con fuerza hace unos días por el Wall Street Journal, diario neoyorquino ultraconservador propiedad del desprestigiado magnate australiano nacionalizado estadounidense Rupert Murdoch. Dueño de una enorme cadena de órganos de prensa que incluye al Times de Londres y a Fox News, Murdoch está involucrado desde unos meses en un escándalo de escuchas telefónicas ilegales en Gran Bretaña.

Violando todas las reglas de la ética más elemental, el rotativo retoma cada rumor difundido por individuos tan poco creíbles como el cirujano venezolano Navarrete, cuyo testimonio se reveló repleto de falsedades.

En una sopa de alusiones a informaciones no comprobadas, de referencias a misteriosas fuentes anónimas en “servicios de inteligencia de dos países” no identificados, y supuestas “entrevistas a especialistas” desconocidos, el diario afirma que “tuvo acceso a los exámenes médicos del presidente venezolano” y termina con especulaciones evidentemente “alarmantes”.

En el cable amplio donde reporta las elucubraciones del alcalde de Caracas, emitido desde Bogotá, la AFP reconoce sin embargo que el presidente venezolano ”en las últimas semanas volvió a encabezar actos públicos y masivos, demostrando su fortaleza física”.

La campaña de Washington contra el presidente de Venezuela es parte del habitual plan de difamación y de agresión desarrollado por la inteligencia norteamericana, en el mundo entero, contra los líderes y países progresistas que se niegan a someterse a la hegemonía imperial. La operación de desinformación cuenta para un mayor impacto sobre la red de órganos de prensa comercial, manejada en América Latina por la Sociedad Interamericana de Prensa, radicada en Miami.

Por su parte, el ex presidente Uribe es conocido por el uso que hizo de los servicios de inteligencia colombianos (DAS) para llevar a cabo operaciones de espionaje y campañas de difamación contra sus adversarios.