Hasta hace algunos años muy pocas personas podían pensar en celebrar el siglo de vida; sin embargo, gracias a los notables avances obtenidos en el campo de la salud, una mejor nutrición e implementación de medidas de higiene, son muchos los que ya logran alcanzar edades muy avanzadas. Para 2050 se calcula que habrá más personas mayores de 65 años que menores de 14.

Dentro de un lustro, el mundo tendrá más habitantes mayores de 65 años de edad que niños menores de cinco, advirtió el 7 de abril Naciones Unidas con motivo del Día Mundial de la Salud. Para esa fecha el 80% de la población más vieja (395 millones) residirá en países de medio y bajos ingresos, donde el riesgo de muerte y discapacidad por enfermedades no transmisibles es cuatro veces superior que en los desarrollados.

También para 2050, se calcula que habrá más personas mayores de 65 años que menores de 14 y que la población mundial de más de 60 duplicará la que había en el 2000 (de un 11 al 22%), para llegar a los dos mil millones.Esos datos están contenidos en un mensaje difundido por la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Margaret Chan, con motivo de la efeméride que recuerda la fundación de esa agencia de la ONU en 1948.

La esperanza de vida al nacer creció de manera significativa en los últimos 100 años, pues de los 33,9 y 35,7 años en 1900 para hombres y mujeres, se ha llegado hoy a superar los 82 años en muchos países del planeta. Sin embargo, esta transformación social presenta a la vez problemas y oportunidades.

La OMS apuesta por centrarse en las estrategias de reducción de las enfermedades no transmisibles (afecciones cardiacas, cáncer, diabetes), en su mayoría consecuencia de comportamientos de riesgo en etapas tempranas de la vida. Se trata de “estrategias preventivas”, como el incremento de la carga impositiva del tabaco y el alcohol, prohibición de fumar en espacios públicos, reducción del consumo de sal y una mayor conciencia sobre el ejercicio físico y las dietas saludables, destaca la OMS.

Debemos “reinventar el envejecimiento”, cambiando las actitudes y percepciones sociales de las personas mayores. La vejez puede significar vida, actividad, participación, sentimiento de ser útil y de mantenerse ocupado en tareas que han de ser valoradas socialmente.

Un estudio divulgado un tiempo atrás en la revista británica The Lancet aseguraba que más de la mitad de los bebés nacidos desde el año 2000 podrían llegar a los 100 años sin muchas complicaciones. Aún cuando las condiciones de salud no mejoraran en los próximos años, tres cuartas partes de los niños de hoy superarán los 75 años, indicaron científicos de Dinamarca y Alemania, quienes basaron sus pronósticos en análisis sanitarios y demográficos de unas 30 naciones desarrolladas.

Y aunque la situación no es igual en países de altos ingresos que en los de menos recursos, la realidad es que ahora las personas pueden vivir muchos más años; el problema está en que quieren vivir mejor. Una nueva situación se presenta en la actualidad. A los 65 años ya nadie se considera viejo. La gran mayoría de los que llegan a la sexta década lo hacen en plenas facultades mentales, y una buena parte, lejos de ser una carga social, son quienes cuidan de familiares dependientes y niños pequeños.

Una investigación desarrollada por la empresa Bupa Health Pulse así lo corrobora. Al encuestar a unas 12 mil personas de 12 países, detectaron, que una buena parte de los entrevistados se encuentran en perfectas condiciones de salud y forman un grupo muy activo. Según el estudio, los españoles aceptan que la edad de jubilación significa el paso a la madurez, no la ancianidad.

Por su parte, los franceses entienden que una persona es mayor cuando alcanza los 80 años. En el lado opuesto se sitúan los asiáticos. Seis de cada diez chinos piensa que el envejecimiento les llega antes de los 60 años. Con independencia de las respuestas, que mucho tiene que ver con la cultura de cada país y sobre todo con la actitud de las personas ante la vejez, lo cierto es que para muchos expertos la edad se empieza a ver no ya como un problema, sino como un conjunto de dolencias tratables.

La senilidad ya no es una entidad aislada, sino una serie de males secundarios a una patología determinada. Así los especialistas abogan por considerar a los mayores como un potencial importante de la sociedad en general, personas con cualidades y experiencias no agotadas, muchos de ellos sanos y cultos, que pueden practicar deportes, aprender a utilizar computadoras, y aumentar sus conocimientos, pues la inteligencia no se pierde con la edad.

La vejez puede significar vida, actividad, participación, sentimiento de ser útil y de mantenerse ocupado en tareas que han de ser valoradas socialmente. Demógrafos e investigadores comienzan entonces a plantear cambios para medir el envejecimiento y consideran oportuno tener en cuenta, no solo la edad cronológica, sino también el estado y discapacidad de cada cual.

La longevidad también es genética

Durante los últimos 100 años la expectativa de vida de los seres humanos aumentó en casi todo el Planeta debido a los avances en el campo de la salud, a una mejor nutrición y a la implementación de medidas de higiene. Se estima en 66,7 años la vida media de una persona, aunque en algunas naciones se superan los 80 años, y se espera que en poco tiempo sea muy común llegar a la centuria o incluso sobrepasarla.

Para aumentar los años de vida se precisa no fumar, hacer ejercicios físicos, evitar el alcohol y sobre todo un alto consumo de verduras, legumbres, frutas, pescado, grasas monoinsaturadas y poca carne roja. También se precisa buenos genes. Expertos de la Universidad y el Centro Médico de Boston, Estados Unidos analizaron el genoma de 1.055 individuos de todo el mundo con más de 100 años de edad y de otros 1.267 de la población general. Identificaron un número de marcadores genéticos comunes entre los centenarios y a la vez muy diferentes con los del resto de los individuos seleccionados al azar.

Los investigadores concluyeron que una vida larga no depende tanto de la predisposición hereditaria a contraer enfermedades, sino de tener las combinaciones genéticas asociadas a la longevidad, así como los malos hábitos y estilos de vida no saludables acortan la vida.

Las variantes genéticas desempeñan un papel crítico y complejo en la excepcional longevidad humana, explica la profesora Paola Sebastián. Dado que son muchos los genes involucrados en el envejecimiento, los científicos desarrollaron además un modelo matemático para computar quienes tienen mayor probabilidad de alcanzar una edad bien avanzada.

Basándose en 150 marcadores genéticos, pudieron predecir con un 77% de exactitud qué persona viviría más de 100 años. Estos resultados aumentan la posibilidad de que algún día sea posible conocer por adelantado quién tiene el potencial de celebrar un siglo de edad.

Estudios futuros de estos marcadores genéticos permitirían descifrar patrones específicos de envejecimiento saludable, y podrían ser utilizados para una medicina personalizada, con medidas de prevención y estrategias de tratamiento a la medida, acotaron los científicos.

Vida saludable garantiza una vejez productiva

El secretario general de la ONU Ban Ki-mon exhortó a la promoción de una vida saludable para poder disfrutar de una vejez productiva y con buena salud. El funcionario advirtió que para el 2050 habrá casi 400 millones de personas mayores de 80 años de edad, 100 millones de ellos en China, y que por primera vez en la historia el mundo tendrá más adultos que superan los 65 que niños menores de cinco.

Este año, la jornada está dedicada al tema “Envejecimiento y salud, la buena salud añade vida a los años” y busca demostrar que una vida saludable contribuye a una vejez plena y productiva con un papel activo dentro de la familia y la sociedad.

Según la OMS, los principales desafíos para las personas de más edad radican en las enfermedades no transmisibles, como los padecimientos del corazón y los pulmones, derrames cerebrales, cáncer y diabetes. Sin embargo, esos peligros pueden ser reducidos de manera significativa con hábitos saludables, entre ellos la actividad física, la dieta adecuada y la eliminación del consumo de alcohol y tabaco.

Mientras más temprano se adopten esas costumbres, mayores serán las posibilidades de disfrutar de una vejez saludable, apunta la agencia de la ONU encargada de la salud mundial. Agrega que los países deben ejecutar acciones para la prevención de los males no transmisibles y garantizar que los sistemas y servicios provean tratamiento y cuidado cuando sea necesario.

Al respecto, la OMS llama a los gobiernos a promover buenos hábitos de salud a todas las edades y a reducir al mínimo las consecuencias de enfermedades crónicas, a través de la detección temprana y cuidados de calidad. Asimismo, exhorta a crear ambientes psíquicos y sociales que fomenten la salud y la participación de los mayores de edad y a cambiar las actitudes contrarias al respeto y los valores de esas personas.

La práctica de actividad física es un factor esencial para alcanzar una longevidad activa y satisfactoria, destaca un estudio realizado en Cuba entre personas centenarias. Quienes realizan ejercicios con regularidad llegan a la vejez con mejor memoria y estado de ánimo, menos enfermedades y afectaciones para la movilidad y el deambular, señala la investigación que incluyó a 1.440 cubanos con 100 años y más.

Sin embargo, el trabajo detectó que las mujeres practican menos ejercicios que los hombres, lo cual puede condicionar mayor sobrevida, pero con más discapacidad. También determinó que tanto en uno u otro sexo, los que no desarrollaron actividad física tuvieron peor autopercepción de salud y déficit sensorial, además aportan mayor carga al cuidador.

En conversación con Prensa Latina, la doctora Josefa González Picos explicó que el estudio relacionó los factores biopsicosociales basados en la evidencia relacionados con la longevidad activa, y sus resultados son de gran interés dado que en próximos años se prevé un aumento de la cifra de centenarios en el país.

El trote o la carrera moderada dos o tres veces por semana ayuda a vivir más tiempo, sugirió un equipo de expertos del Hospital Universitario de Bispebjerg, en Copenhague. Señalaron que correr moderadamente una hora o dos a la semana en dos o tres períodos prolonga la vida de las personas. Los hombres viven un promedio incrementado de 6,2 años en comparación con los no corredores y las mujeres un promedio de 5,2 años más.

De acuerdo con los científicos, la carrera moderada o el trote favorece más la salud que correr de forma intensa. Durante la investigación, los científicos analizaron a mil 116 hombres y 762 mujeres y compararon su longevidad con las de personas que no hacían esa actividad. Después de 35 años de investigación, encontraron que las probabilidades de muerte son un 44 por ciento menor entre los corredores hombres, cifra que también es idéntica para las mujeres.

Motivación por la vida, buena dosis de ejercicios físicos y alimentación adecuada, constituyen las bases para una longevidad satisfactoria y prolongada, aseguró el doctor Eugenio Selman-Housein, presidente de la Asociación Médica del Caribe (Ameca). Esos tres aspectos, junto a la cultura que ayuda a enriquecernos, a relajarnos, y el medio ambiente -familiar y nacional-, el acceso universal y gratuito a la salud, favorecen el envejecimiento activo, manifestó el experto a Prensa Latina.

No hay que pensar en la vejez a los 50 años, el cuidado para la expansión de la vida se empieza incluso antes de nacer. Son los padres quienes desde la propia concepción del embrión deben empezar a ayudar a ello, aseveró.

Obesos, más propensos a la demencia en la vejez

Los obesos entre 30 y 50 años presentan más riesgo de padecer demencia en la vejez, demuestran especialistas en un estudio con ocho mil adultos de la tercera edad. Publicada en la revista especializada Neurology, la investigación comprobó que aquellas personas con un índice de masa corporal (IMC) mayor de 30, consideradas obesas, presentan un altísimo por ciento de probabilidades de desarrollar la patología nerviosa.

El IMC, explicaron en su artículo, mide la relación entre el peso y la altura. Las cifras eran muy elevadas en esos pacientes, en comparación con las personas que oscilaban entre 20 y 25, destacan. Para Weili Xu, autora principal del estudio, del Instituto Karolinska de Estocolmo, el riesgo es elevado en los obesos y el estudio es de gran importancia en la salud pública por el número de personas con sobrepeso.

En alusión a esos resultados, Susanne Sorensen, jefa de investigación de la organización Alzheimer’s Society, corroboró las conclusiones de estudios anteriores, centradas en cómo el exceso de peso corporal en la mediana edad incrementa el riesgo de desarrollar demencia. Es probable que la aparición de la enfermedad nerviosa es causada por una compleja mezcla de factores genéticos, medioambientales y de estilo de vida, señaló.

*Periodista de Prensa Latina con reportes de las corresponsalías en Naciones Unidas y Londres.