“La distimia es un tipo de depresión, con un curso crónico, persistente o con fluctuaciones, y de escasa gravedad, de más de dos años de evolución con un comienzo insidioso, y puede no incapacitar a una persona pero sí impedirle desarrollar una vida normal”, afirma el doctorIgnacio Zarragoitia Alonso, profesor auxiliar, máster en Ciencias y responsable del Protocolo de Depresión del Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana.

El término distimia proviene del griego y etimológicamente significa “mal humor”. Antes de 1980 era conocida como neurosis depresiva.

P. ¿Es alta o baja su incidencia en el mundo? ¿Y en Cuba?

R. A nivel internacional se habla fundamentalmente de prevalencia-vida y se estima entre un 2 y un 4 %, representando alrededor de un tercio de todos los trastornos depresivos. En nuestro país no existen aún datos estadísticos que corroboren esas cifras.

P. ¿Cuáles son las características principales de un paciente con este padecimiento?

R. Además del efecto depresivo, el paciente experimenta otros síntomas como alteraciones del sueño, fatiga, pérdida de la autoestima, trastornos de la concentración y sentimientos de desaprobación. Se sienten incapaces de todo, aunque normalmente pueden hacer frente a las demandas básicas de la vida cotidiana.

P. ¿Se conocen las causas que la originan, o, al menos, qué hipótesis prevalecen en cuanto a su aparición?

R. La depresión no posee en ninguno de sus aspectos el carácter de una entidad homogénea. Las causas de la distimia no se han entendido del todo, pero lo más probable es que sea multifactorial y que involucre factores psicológicos y sociales, y también determinantes o predisposiciones biológicas.

P. ¿Se alegan factores de riesgo?

R. Si, entre los que se pueden señalar están las experiencias de abandono, abuso físico y sexual en la infancia y maltrato infantil en sentido general, con familias disfuncionales. Asimismo antecedentes familiares de depresión, rasgos anómalos de personalidad como la introversión, el perfeccionismo, la dependencia, la obsesividad, una pobre autoestima e inhibición social y situaciones de estrés crónico.

P. ¿Y en cuanto al género y la edad?

R. La distimia es más común en mujeres que en hombres. Aunque la edad de aparición (o más bien de diagnóstico) se ha determinado entre los 20 y 30 años de edad, la mayoría de los autores afirman que este trastorno hace su irrupción en la niñez pero es poco diagnosticado.

P. ¿Qué manifestaciones principales pueden alertarnos de la existencia de este trastorno?

R. Todo cambio de estado de ánimo, tristeza, con disminución de las motivaciones y disfrute de actividades que antes producían placer o satisfacción, con una duración de más de dos semanas, debe alertarnos de la presencia de un cuadro depresivo.

P. ¿Resulta difícil el diagnóstico de certeza? ¿Qué procederes se emplean fundamentalmente para ello?

R. Aparentemente el diagnóstico positivo no conlleva demasiadas dificultades. Es necesario evitar confusión en identificar otros estados depresivos que se pueden parecer a la distimia y en estos casos variaría el enfoque terapéutico. El método clínico es por excelencia el proceder de elección para establecer el diagnóstico, lo que no descarta, diría más bien que integra, la realización de otros exámenes complementarios que incluyen los tests y la valoración por los especialistas en Psicología.

P. ¿Tiene cura este trastorno o transita de forma inexorable hacia la cronicidad?

R. Pocas personas se curan. Lo habitual es una evolución hacia la cronicidad.

P. ¿Qué apoyo familiar considera que se les puede brindar?

R. Ante todo entender las características de la enfermedad que padece el paciente para no caer en el error de recomendarle que “ponga de su parte”. Esto es contraproducente para una adecuada mejoría. En esta enfermedad no existe un problema de voluntad, es un trastorno fundamentalmente afectivo. Según estimados, para el 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad a nivel mundial.

El duelo

El duelo es un complejo proceso de cambios tras las pérdidas significativas que sufrimos los seres humanos, con componentes físicos, psicológicos y sociales. Es, en esencia, una respuesta normal, adaptativa, necesaria, afirma la Máster Olga Esther Infante Pedreira, especialista en Psicología de la Salud, Profesora Auxiliar de la Facultad de Medicina “Manuel Fajardo”, de Cuba, y jefa de su Departamento de Psicología,

En cuanto a si se origina exclusivamente por la muerte de un ser querido, la también Secretaria del Grupo Nacional de Psicología del Ministerio de Salud Pública, afirma: “No. Comúnmente se asocia a la pérdida de seres queridos, pero puede originarse ante la separación de pareja y de otros familiares e incluso ante la pérdida de animales afectivos.

P. La muerte de un ser querido se reconoce como uno de los eventos de mayor impacto, por su radicalidad, irreversibilidad, universalidad e implacabilidad. Investigaciones ponen de manifiesto que, durante el duelo las personas se hacen más vulnerables al padecimiento de enfermedades físicas y psicológicas. ¿Es ciertamente así?

R. Efectivamente. Expresiones del duelo como la anorexia (inapetencia), las alteraciones del sueño, el desinterés sexual, la tristeza, la falta de concentración y el aislamiento social, afectan la calidad de vida y generan demandas de servicios de salud. Pueden descompensarse enfermedades previas o asumirse conductas de riesgo: tabaquismo, ingestión de alcohol, abuso de fármacos.

P. ¿Se conocen las causas de esa vulnerabilidad?

R. La afectividad es un componente fundamental de la personalidad, el sentido particular que cobran las cosas y las personas para cada sujeto, dan colorido y sentido a la existencia. Esto explica que ante una pérdida afloren sentimientos de tristeza, abatimiento, aflicción.

P. La relación entre las emociones y mecanismos inmunológicos y endocrinos explican esta vulnerabilidad.¿Es igual en todas las personas la susceptibilidad, o resistencia, ante estos eventos inexorables de la vida?

R. No. Sin embargo, al ser el duelo una respuesta normal, existen regularidades en este proceso. Por lo general el duelo por muertes imprevistas (violencia, accidentes o catástrofes), tiene mayor repercusión porque no ha habido preparación anticipatoria.

P. ¿Tienen similar afectación las mujeres, los hombres y los niños?

R. La diferencia está condicionada por muchos factores. Los niños habitualmente tienen similar concepto de muerte al de los adultos solo después de los 10 años. En cuanto al género hay influencias culturales que marcan diferencias entre hombres y mujeres. Las investigaciones hacen referencia a mayor dificultad en la elaboración del duelo ante la pérdida del cónyuge en hombres y una mayor sobrevida en viudas que en viudos.

P. En general, ¿qué factores determinan no sólo su intensidad y manifestaciones, sino su propio decursar?

R. El duelo más estudiado es el producido por la muerte de un ser querido. Se reconocen factores asociados a la causa y modalidad de la muerte, a la edad, la duración de la enfermedad y de la agonía, a la cercanía o distancia del fallecido.

P. ¿Cuánto pueden durar como promedio?

R. Entre seis meses y un año.

P. Es sabido que las manifestaciones de duelo se comportan de manera diferente de acuerdo con cada cultura. ¿Hay estudios al respecto relacionados con nuestro país?

R. En Cuba apenas comienzan las investigaciones, pero existe mucha información disponible en culturas anglosajonas y también latinas.

P. ¿Podría considerarse que este es un problema de salud aun noestudiado ni reconocido de manera suficiente?

R. Sin llegar a considerarlo un problema que integra el cuadro de salud de la población, ya que se trata de un proceso normal, sí debe ser un tema de importancia para la salud pública. Los psicólogos están preparados para ayudar a los dolientes a superar esta situación.

El duelo se “acaba” cuando la persona recupera el interés por la vida, cuando está más esperanzada, cuando tiene nuevas gratificaciones y se adapta a nuevos roles, cuando ya puede recordar a la persona sin tanto dolor. No hay que sentirse desleal por ello ni tampoco “renunciar” a esa persona, sino encontrarle un lugar apropiado en la vida interior que deje espacio para los demás.

Como reza un proverbio chino: “No se trata de evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre nuestras cabezas, sino de evitar que ellos construyan nidos en nuestros cabellos”, resume la especialista.

La depresión en la adolescencia

La depresión es un trastorno emocional donde predominan la tristeza y las ideas pesimistas. En la adolescencia, que es una etapa normal pero larga, ocurren eventos muy importantes y hasta contradictorios, como los impulsos y deseos de independencia y, a la vez, la significación e importancia de contar con el amor y la ayuda de los padres. También los relacionados con la sexualidad, el final de los estudios medios y la inserción en la vida laboral, o la continuación de los estudios universitarios. Muchas inquietudes y poca experiencia contribuyen al estrés y, con frecuencia, a estados depresivos de mayor o menor importancia.

Quien así se expresa es una reconocida científica, la Doctora en Ciencias Médicas Elsa Gutiérrez Baró, Profesora Titular y Consultante de Psiquiatría Infanto-Juvenil, Profesora de Mérito y exdirectora de la Clínica del Adolescente.

P. ¿La depresión en la adolescencia se considera una enfermedad?

R. Puede ser una enfermedad o un trastorno situacional pasajero.

P. ¿Conoce la ciencia las causas principales que la originan? ¿Existen factores de riesgo para su aparición?

Se conoce cómo actúan los neurotransmisores (reguladores de la actividad nerviosa superior) en los trastornos depresivos, pero no todas las depresiones tienen las mismas causas. Lo verdaderamente importante es saber que un adolescente deprimido necesita del apoyo oportuno, sobre todo un oído receptivo dispuesto a escuchar las penas y sufrimientos de quien se siente solo. La autoestima se construye en el seno de una familia amorosa, preocupada y que brinde adecuados ejemplos. Los estados depresivos en los niños y adolescentes ocurren con frecuencia en el seno de una familia disfuncional.

P. ¿En qué etapa de la adolescencia suele manifestarse?

R. Se considera que la adolescencia abarca desde los 10-11 años hasta los 18-20. Las depresiones pueden verse a cualquier edad, aunque son más frecuentes después de la pubertad.

P. ¿Podría afirmarse que la depresión proviene de la debilidad o que es una falla del carácter?

No me parece adecuada esa afirmación, aunque la resiliencia (fortaleza para enfrentar la adversidad) es una especie de “vacuna”, una condición de la personalidad que influye positivamente para luchar y salir airoso ante cualquier infortunio. Pero cualquier persona puede tener un momento o etapa depresiva.

P. ¿Qué síntomas y signos en general presentan los adolescentes aquejados de depresión? ¿Qué consecuencias puede acarrear?

R. El aislamiento, la tristeza y la desmotivación son frecuentes. Sin embargo, hay que tener presente que en algunos adolescentes deprimidos predomina la irritabilidad e incluso la agresividad. A menudo hay subrendimiento y desinterés en los estudios, somnolencia y cambios notables en el carácter. La complicación más grave que suele ocurrir son las ideas autodestructivas, tanto en el intento suicida como en el suicidio consumado.

P. ¿Se comporta de forma similar en ambos sexos?

R. Los intentos son más frecuentes en el sexo femenino, y los suicidios en el masculino.

P. ¿Ante qué manifestación cardinal considera que los padres deben solicitar ayuda especializada?

R. En primerísimo lugar cuando el adolescente expresa el deseo de morir. Hay muchos mitos con relación a los suicidios y uno de ellos incluso afirma que quien lo va a hacer no lo anuncia. Esto es un error. La pérdida de intereses, la tristeza, los cambios bruscos de hábitos y costumbres indican que es necesario solicitar ayuda profesional.

P. ¿Qué profesionales son los encargados de la atención de estos trastornos?

R. Los psicólogos clínicos, los psiquiatras generales y los infanto-juveniles. El médico general integral o el pediatra pueden orientar la conducta a seguir. El equipo de salud mental es el idóneo.

P. ¿Son curables estos trastornos?

R. Sin lugar a dudas. Puede mejorar y superarse la crisis que es causa de la depresión. En ocasiones es necesario utilizar fármacos y también psicoterapia individual o de grupo, y en todos los casos es muy importante la atención y orientación a los padres y a la familia, así como la búsqueda de información y orientación a la escuela y maestros. Resultaría de mucha utilidad hacer estudios epidemiológicos, estudiar las estadísticas, estimular los diplomados, maestrías y doctorados sobre esta importante temática.

* Colaborador de Prensa Latina.