Beijing (PL).- Ante el gran desafío de aumentar la producción de alimentos debido al creciente número de habitantes, el agua, en términos de acceso, uso sostenible y saneamiento, deviene rompecabezas a fin de prevenir la ya anunciada crisis ecológica y social global. China, al ser el país más poblado del mundo, está consciente de ello y entre las acciones que realiza en ese sentido está el Proyecto de Agua Sur-Norte, un ambicioso plan que busca reducir el desequilibrio de ese líquido entre ambas regiones.

La iniciativa, destinada a aliviar el déficit de ese recurso en las áridas zonas norteñas, se lleva a cabo en paralelo a otras dirigidas a mejorar su calidad, al ahorro, la conservación y uso adecuado. Iniciada en 2002 y concebida en tres rutas, oriental, central y occidental, la obra hidráulica tiene como objetivo trasladar el agua desde el río Yangtsé, el más largo de China, hasta la región septentrional, tradicionalmente propensa a la sequía.

De acuerdo con lo previsto, algunos canales de derivación deben entrar en operación en fecha cercana. El viceprimer ministro Li Keqiang instó a las autoridades recientemente a incrementar los esfuerzos para cumplir los plazos establecidos de su construcción.

Mientras la cuenta regresiva para la apertura del Canal Oriental comenzó, el central entrará en operación en 2014, en tanto las evaluaciones para la construcción del occidental empezarán pronto, según se anunció. El traslado de agua en el primero se espera para 2013.

Con un costo estimado en unos 79.300 millones de dólares, el proyecto Sur-Norte, además de garantizar la oferta de agua potable a la parte septentrional, desempeña un papel importante en el riego de los cultivos de trigo en las zonas afectadas por la sequía.

Gracias a esta obra se trasvasarán 44.800 millones de metros cúbicos de agua anualmente para 2050. Por la vía oriental, que prevé desviar 442 millones cada año, el agua fluirá desde el Yangtsé hacia las provincias de Shandong y Hebei, así como a las municipalidades de Tianjin y Beijing. Esas últimas han recibido precipitaciones alrededor del 40% menos este invierno que años anteriores. La sequía y la escasez de agua son severas restricciones en materia de desarrollo social y económico del país, reconoció Li.

Mientras, el ministro de Recursos Hidráulicos Chen Lei dijo a principios de marzo que ese problema se ha convertido en un cuello de botella para el desarrollo sostenible en todo el mundo y es necesario un esfuerzo concertado para llegar a soluciones. La escasez del agua y los desastres relacionados con ésta son cada vez más graves, debido al aumento de la población, la creciente urbanización y el cambio climático global, precisó el titular a la prensa.

El funcionario, quien encabezó la delegación china al VI Foro Mundial del Agua en Marsella, Francia, efectuado del 12 al 17 de marzo último, indicó que a pesar de la constante amenaza de inundaciones y sequías, China ha hecho notables progresos en este sector. Destacó entre ellos la gestión del agua para el aseguramiento de las cosechas de cereales y la inversión récord de unos 55 mil millones de dólares en proyectos de conservación en 2011.

Una de las metas del gobierno es suministrar agua potable a todos los residentes rurales para el próximo año. En tanto, para el 2020 persigue desarrollar el control de inundaciones y eficaces sistemas de ayuda para la sequía. El país tiene como planes en el quinquenio 2011-2015 trabajar para garantizar el acceso a agua potable segura a sus residentes, renovar las instalaciones de irrigación clave, prevenir y controlar la erosión del suelo y restablecer ecosistemas deteriorados.

Asimismo, intensificará los esfuerzos por promover la preservación y el uso sostenible del preciado líquido y duplicará su inversión anual media en la preservación hídrica, que en 2010 fue de 200 mil millones de yuanes (cerca de 32 mil millones de dólares).

El ambicioso proyecto Sur-Norte, concebido en 1952 por el entonces líder chino Mao Zedong ha generado preocupaciones sobre el uso de la tierra, posibles cambios climáticos, daño ecológico, impacto sobre la agricultura y perjuicios para las personas que deberán ser reubicadas. Sin embargo, obras hidráulicas como esta merecen más comprensión porque con ellas se trata de aliviar la escasez de un bien natural común para la existencia humana.

Renace Sanjiangyuan, torre de agua de China

Declarada Reserva Natural en 2000, Sanjiangyuan ve renacer su entorno gracias a los múltiples esfuerzos de los gobiernos central y local por recuperar un ecosistema rico en recursos hídricos, fauna y flora silvestre medicinal, pero ecológicamente muy frágil.

La también clasificada Área Nacional Protegida en 2003 se ubica en el corazón de la meseta Qinghai-Tíbet, altiplanicie del noroeste chino cuya formación, hace 14 millones de años, fue un evento geológico que influyó, según expertos, tanto en el clima regional como global.

Con una superficie de 150 mil kilómetros cuadrados, esa reserva, la más alta del mundo al situarse a unos cuatro mil metros sobre el nivel del mar, se había deteriorado en las últimas décadas debido al calentamiento global y el pastoreo excesivo. Sin embargo, los intensos esfuerzos gubernamentales a partir de 2005 para ayudar a rehabilitar su vitalidad natural muestran hoy frutos y el verde comienza a dominar en sus praderas y bosques.

Solo en 2011 fueron plantadas cerca de 10 mil hectáreas en Sanjiangyuan, origen de los principales ríos del país (Amarillo, Yangtsé y Lancang), de ahí la denominación de Torre de Agua de China. A fin de proteger los pastizales y frenar la desertificación y expansión del desierto, otras mil 900 hectáreas se beneficiaron con proyectos de fijación y control de la arena, a lo que se sumaron prácticas de riego ahorradoras de agua.

Entre los resultados, al menos el 95% de los árboles plantados a lo largo del ferrocarril Qinghai-Tíbet han sobrevivido, según informes recientes de la oficina de silvicultura de la noroccidental provincia de Qinghai.

Las autoridades locales además asignaron más de 308 millones de dólares este año para ofrecer subsidios y recompensas a los pastores. Esa cantidad se suma a otras entregadas por el Gobierno con igual fin como parte de un programa para la conservación de los pastizales. Con esos fondos, aportados también en materia de capacitación y promoción de otras labores, los antiguos pastores de Sanjiangyuan pueden dedicarse a otras tareas como el desarrollo del turismo y la industria artesanal.

China ha destinado 713 millones de dólares desde que en 2005 se lanzó el programa de conservación de la cabecera de los tres mencionados ríos, con el cual financió la eliminación del pastoreo ilegal. De igual modo, posibilitó la reubicación de la población hacia áreas con mejores condiciones socioeconómicas, así como el control artificial del clima y el incremento de la capacidad de agua de los ríos en la región afectada, según Chen Yongle, director de la oficina para la preservación de esas fuentes.

Los glaciares -formados por la acumulación de nieve en el invierno- en la altiplanicie Qinghai-Tíbet, de 395 mil kilómetros cuadrados, son la principal fuente de agua de los sistemas lacustres de la zona y de la población china.

El río Lancang (cauce superior del Mekong), corre hacia el sur para irrigar unos cuantos países del sureste asiático, el Amarillo se considera la cuna de la civilización china y el Yangtsé, que discurre por el territorio de esta nación, es el más largo de Asia y el tercero del mundo, tras el Amazonas y el Nilo. El área es también hábitat de muchas especies en peligro de extinción como el antílope tibetano, el yak y el leopardo de las nieves.

A mediados de noviembre pasado el país anunció el establecimiento de una reserva natural en las cabeceras de esos ríos, la cual abarcará 21 distritos de Qinghai y cuatro prefecturas de la región autónoma del Tíbet, además de Golmud, localidad por donde pasa el ferrocarril que une a los mencionados territorios.

La publicación de la iniciativa, que busca incrementar la cobertura forestal promedio en ese entorno de entre 15 y 20 por ciento para 2015 y de 25 a 30 para 2020, coincidió con la divulgación días antes del Informe Evaluación Nacional sobre el Cambio Climático. Ese último reflejó que los glaciares chinos retrocedieron un 10% en los últimos 60 años debido al aumento de la temperatura media global de la superficie terrestre, que en el país se elevó 1,38 grados Celsius de 1951 a 2009.

A medida que la Reserva Natural de Sanjiangyuan se recupera y el entorno ecológico de los humedales mejora, ricas especies de aves silvestres, como los gansos ánsar llegan a los pantanos aledaños a los grandes lagos de la región.

Junto a los citados programas se ejecutan otros en ese rico ecosistema que contribuyen a conocer más su geografía, como un estudio reciente de las plantas silvestres de Sanjiangyuan, banco natural, según se cree, de especies vegetales medicinales.

Como parte de ese trabajo, especialistas de la Asociación de Flora y Fauna Silvestre de Qinghai y una compañía de medicamentos tibetana identificaron y registraron 575 variedades de hierbas con esa utilidad, seis de las cuales se desconocían hasta entonces.

La investigación condujo a una detallada clasificación de los efectos medicinales de esas plantas, sus características y distribución geológica. De esta manera, se avanza en conseguir una adecuada armonía hombre-naturaleza, que de seguro también repercutirá en mayores beneficios para el planeta.

* Corresponsal de Prensa Latina en China.