La Habana (PL).- La noticia de una posible unión entre hijos de los integrantes de la legendaria banda The Beatles, para conformar una agrupación musical continuadora del legado paterno, genera curiosidad y escepticismo entre los seguidores del cuarteto.

Recientemente, en declaraciones realizadas a la cadena BBC, James McCartney comentó que él, Sean Lennon, Dhani Harrison y Zak o Jason Starkey, hijos de Paul, John, George y Ringo, respectivamente, podrían lanzar un proyecto titulado The Beatles next generation.

Si bien el anuncio ha despertado desconfianza, al mismo tiempo son muchos quienes sienten curiosidad por conocer el posible resultado de esa conjunción de jóvenes que han desarrollado carreras musicales diversas, pero poseedores de un material genético artístico de indudable calidad.

En 1970, año del lanzamiento del disco Let it be, The Beatles dejó de existir como conjunto: las diferencias, las personalidades particulares que habían ganado aquellos jóvenes con la madurez propia de los años, los movían a seguir caminos divergentes.

Cuando el 10 de abril el diario británico Daily Mirror anunció en un gigantesco titular “Paul se separa de The Beatles”, millones de seguidores lamentaron la ruptura, o como dijera Lennon, “el fin del sueño”, pues el genio creativo de los artistas se mostraba todavía excesivamente prolífero.

Pero el fin de la agrupación no marcó el fin de su herencia; quizás por haber desaparecido cuando parecían tener mucho para dar y se encontraban encumbrados en la fama, su impronta quedó grabada con más fuerza y se convirtió en un hito para el futuro.

Desde el momento de la ruptura, los seguidores anhelaron una posible reunificación, esperanza que desapareció con el asesinato de John Lennon, el 8 de diciembre de 1980, cuando regresaba a su casa ubicada en el edificio Dakota, de la ciudad de Nueva York.

Lo más cercano a un nuevo encuentro ocurrió en 1994, cuando los tres Beatles supervivientes añadieron música a las grabaciones caseras de John y produjeron Free as a bird, sencillo que salió al mercado en diciembre de 1995 y permaneció entre los más escuchados en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Un camino similar siguió Real love, grabado mediante el mismo procedimiento y lanzado en 1996, el cual alcanzó los números cuatro y 11 en las listas de sencillos de Gran Bretaña y Estados Unidos, respectivamente, y consiguió disco de oro más rápido que otros temas del conjunto.

Con la muerte de Harrison, el 29 de noviembre de 2001, se volvió aún más inalcanzable para los fanáticos la posibilidad de volver a escuchar un sonido lo más similar posible al popularizado más de tres décadas atrás por los Fab Four o cuatro grandes.

La probable salida de un proyecto que reúna a los descendientes de los míticos artistas despierta, entonces, numerosos intereses, tanto de los partidarios del cuarteto como de las industrias de la música y el entretenimiento, las cuales pueden avizorar grandes ganancias comerciales. Las carreras que hasta el momento han desarrollado los hijos de The Beatles no han estado signadas por grandes éxitos, si bien algunos de ellos cuentan con varios discos y han participado en reconocidas agrupaciones.

James McCartney (34 años), principal promotor de The Beatles next generation, inició su incursión musical en solitario en 2009, y ya cuenta con el EP Available light (2010) y el álbum Close at hand (2011), en cuyas grabaciones toca la guitarra eléctrica y acústica, la mandolina, el piano y el bajo.

Por su parte, Sean Lennon (36 años), hijo John con Yoko Ono, inició su carrera en 1997 con la banda Cibo Matto y tiene dos discos con el citado grupo, tres como solista y dos con la banda The Ghost of a Saber Tooth tiger, además numerosas colaboraciones con otros artistas.

Dhani Harrison (33 años) es el líder de la banda londinense Thenewno2, en la cual toca la guitarra y el piano, y además ha participado en numerosos proyectos póstumos de su padre. Durante las declaraciones realizadas a la BBC, James apuntó que no estaba seguro de que Zak Starkey -actual baterista del grupo The Who- estuviera interesado en participar en la iniciativa, aunque consideró que quizás Jason, otro de los hijos de Ringo, podría estar dispuesto a enrolarse.

Hasta el momento son las declaraciones del hijo de McCartney las únicas informaciones sobre la existencia de la futura banda, y aún no se conoce si, de concretarse el proyecto, emplearán un repertorio nuevo o recurrirán a las antológicas canciones de sus padres.

Al ser interrogado sobre el inicio de sus inclinaciones musicales, James recordó que en un momento soñó con ser mejor que la agrupación paterna. “No estoy seguro de que pueda lograrlo. Si acaso, me encantaría ser igual a los Beatles, pero incluso eso es bastante difícil”.

Si se tiene en cuenta que el cuarteto ha sido una de las bandas más exitosas y críticamente aclamadas en la historia de la música, con una cifra superior a los 400 millones de discos vendidos internacionalmente, es comprensible entonces por qué la empresa de seguirlos es “bastante difícil”.

En el mundo del arte y el espectáculo abundan los intentos de jerarquizar los mejores exponentes de cada manifestación, y en el plano musical, The Beatles aparecen en casi todas las listas, generalmente en puestos de honor.

La revista Rolling Stone, una de las más afamadas de su tipo, los colocó a la cabeza de los 50 artistas más grandes de todos los tiempos y ubicó cuatro de sus álbumes entre los 10 mejores de la historia, incluyendo uno en el primer puesto (Sgt. Pepper‘s Lonely Hearts Club Band) y otro en el tercero (Revolver).

Por su parte, la británica Time, en una encuesta sobre los acontecimientos más importantes del siglo XX, publicó que en el plano cultural el principal suceso de la centuria fue precisamente la existencia del cuarteto. Aunque criterios de ese tipo pueden tener defensores y detractores, prácticamente nadie se atreverá a negar el papel rector de The Beatles en el universo artístico de todo el orbe a partir de su aparición.

The Beatles next generation, de concretarse, tiene ante sí el alto reto de cargar con el peso de un nombre asociado a la admiración y el culto de varias generaciones, las cuales han hecho de temas como Hey Jude, All you need is love o Penny Lane los himnos de sus vidas.

Ha dicho ese grande de las letras latinoamericanas, Gabriel García Márquez, que a partir de que The Beatles empezaron a cantar el mundo entero cambió, y está por ver entonces si los hijos pueden estar a la altura de ese legado.

De no ser así, igualmente atraerán la atención de millones de curiosos con deseos de encontrar, en medio de los gestos, las voces, las notas, los movimientos… la impronta de aquellos que hace medio siglo salieron de la ciudad portuaria de Liverpool a fin de convertirse en iconos mundiales para la eternidad.

* Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.