Al iniciar su séptimo año de gobierno el Presidente Evo Morales Ayma ha conseguido consolidar importantes reformas estructurales en los ámbitos social, cultural y político de Bolivia y ha levantado nuevos conflictos y expectativas en diversos sectores sociales y regionales, en una década en la cual América Latina y el Caribe han logrado avanzar sustancialmente en proyectos de integración y complementación regional y continental frente al tradicional avasallamiento de Estados Unidos y a la fuerte crisis económica y financiera que golpea al capitalismo y a las formas coloniales y neocoloniales de dominación internacional.

Morales Ayma ha afirmado que “el proceso de cambio en Bolivia es irreversible” y ha criticado de manera incisiva al gobierno de Washington por su política intervencionista en América Latina, demandando que Cuba sea incorporada plenamente a la Organización de Estados Americanos (OEA) y participe de la Cumbre de las Américas a desarrollarse en Cartagena, Colombia, en abril de 2012, y reivindicando el derecho soberano de Bolivia a impulsar la legalización internacional del consumo de hoja de coca y al mismo tiempo enfrentar radicalmente el narcotráfico asentado especialmente en las ciudades norteamericanas y europeas.

Manifestó su posición ideológica antiimperialista y amenazó, hace pocos días, con “cerrar las Embajada estadounidense en La Paz” si se mantiene la política intervencionista en el país, recordando que el Embajador del Departamento de Estado en Bolivia, Philip Goldberg, fue expulsado en septiembre de 2008 por asumir posiciones de respaldo abierto a los grupos de la oposición conservadora y derechista.

Esta declaración fue matizada por el Viceministro de Relaciones Exteriores Juan Carlos Alurralde, quien manifestó que las conversaciones con el gobierno norteamericano están avanzando hacia la reanudación de relaciones diplomáticas y el intercambio de nuevos embajadores. Asimismo el Ministerio de Gobierno está desarrollando acuerdos de seguridad con Colombia, cuyo gobierno trabajo en coordinación con Washington.

Solidaridad internacional y política social

En estos años la relación con los gobiernos de Ecuador, Venezuela y Cuba ha sido de primer nivel y fundado en contactos directos a nivel presidencial con Hugo Chavez, Rafael Correa y Fidel Castro, primero, luego con Raúl Castro, habiendo conseguido una importante coordinación con la formación de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y propuestas comunes en la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC).

Los programas de salud y de alfabetización, que consiguieron importantes resultados con la erradicación del analfabetismo y la atención de la salud primaria con apoyo internacional, han llegado a amplios sectores de la población antes olvidados de las responsabilidades del Estado. De igual manera la atención a los damnificados de las extensas inundaciones en el oriente del país fue importante, junto a la distribución de recursos económicos a los municipios del país, aunque sin ningún control y fiscalización de millonarios gastos.

La aplicación de bonos dirigidos a los sectores más necesitados –niños para estudiar, mujeres embarazadas y ancianos sin rentas– ha permitido que los niveles de extrema pobreza se hayan reducido, en tanto que las políticas sociales, municipales y de construcción de infraestructura y riego han permitido mejorar las condiciones de los pequeños productores campesinos. Según el Ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, en su informe de la gestión 2011, el apoyo y desarrollo del mercado interno junto al fomento de la pequeña y mediana producción y la generación de reservas internacionales de 12.000 millones de dólares han permitido fortalecer la economía boliviana y al mismo tiempo generar mejores condiciones para contrarrestar el flujo de la crisis internacional que azota a las economías centrales.

Nuevas formas institucionales

En lo que corresponde a los cambios culturales ha sido importante la reivindicación de las poblaciones indígenas, tanto de sus formas organizativas y de saberes y conocimientos, como de su organización política comunitaria, la misma que ha sido incorporada en la nueva Constitución Política del Estado reconociendo 36 naciones indígena originario campesinas con derechos de autodeterminación en sus territorios ancestrales que pone en riesgo la unidad de Bolivia.

Las transformaciones políticas fueron profundas sobretodo por la presencia activa de los movimientos sociales populares en la vida pública y por la práctica desaparición de las organizaciones políticas conservadoras y sus liderazgos que, a pesar de sus intentos de rearticularse, no han alcanzado a proponer alternativas sustanciales.

Después de consolidar el Órgano Ejecutivo y la Asamblea Plurinacional, en enero pasado el presidente posesionó a los miembros del Órgano Judicial elegido, por primera vez en la historia, por voto directo de los ciudadanos aunque en un proceso muy cuestionado por la preselección manipulada de los candidatos, los que deberán implementar un sistema jurídico plural basado en la interculturalidad y la descolonización.

Los conflictos internos

Los conflictos internos se han desplazado al interior del gobierno y de las organizaciones sociales y entre estas y el gobierno, debido a las expectativas y demandas emergentes de la nueva Constitución. Un grupo de ex autoridades de alto nivel e intelectuales ha denunciado el desviacionismo de la cúpula gubernamental y se ha retirado de sus funciones públicas.

Durante los últimos meses los conflictos y las luchas sociales no han estado dirigidos contra el imperialismo, los empresarios, la oligarquía o el gobierno neoliberal sino, por el contrario, se han concentrado en pugnas y enfrentamientos entre sectores sociales del campo popular, campesinos, comunidades, cooperativas, sindicatos, pueblos indígenas, municipios, provincias, departamentos y gobierno por controlar espacios de tierra, riquezas naturales, cursos de agua o caminos y carreteras, dejando relegada la construcción de un proyecto nacional-popular unitario y fortalecido.

El caso aún irresuelto es el de la resistencia de los indígenas del Territorio Indígena Parque Nacional Isibiró Sécure (TIPNIS) a la construcción de una carretera que cruce de norte a sur una zona considerada reserva natural, quienes el pasado año realizaron una marcha que consiguió importantes respaldo en los sectores urbanos haciendo tambalear al gobierno y que ahora han amenazado con reiniciar, desde 20 de abril, su marcha desde distintas regiones del país hacia la capital, buscando que el gobierno desista de su propuesta de realizar una consulta directa a los habitantes de la región.

El cuadro internacional

Después de las nacionalizaciones de 2006 y 2007, el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) tuvo que hacer concesiones a las transnacionales petroleras, como REPSOL, BG, TOTAL y PETROBRAS, a las grandes empresas mineras como Sumitomo, Glencore y Kores, al sistema bancario y financiero que nunca ha ganado tanto como en estos años y a los terratenientes extranjeros y bolivianos de la soya del oriente, por un lado, y enfrentar la fuerza desintegradora de Bolivia que ha surgido por presión de oeneges sobre grupos indígenas y regionales con el argumento de tener derechos superiores a los del Estado Central, por otro. Aspectos que han puesto al país en una situación de dificultades en la estrategia de fortalecimiento nacional.

Además se debe tomar en cuenta que Brasil se ha convertido en una potencia económica mundial de primer nivel y ha desarrollado grandes proyectos nacionales y regionales, con grandes carreteras, ocupación de territorios en el Amazonas que eran apetecidos por las potencias de la Unión Europea y Estados Unidos, crecimiento del mercado interno y proyección geopolítica continental, influyendo seriamente sobre los países vecinos menos desarrollados.

De igual manera, aunque en dimensiones menores, Argentina y Chile han despegado, fortaleciendo su economía interna y avanzando en la integración interna defendiendo su industria y proyectándose al exterior. En estos casos, como en los de Paraguay y Perú, que avanzan en la ejecución de proyectos de industrialización, construcción de vías de comunicación e impulso nacional, la idea de vinculación regional, vía MERCOSUR, CAN, UNASUR, pasa por el potenciamiento interno que les de mayor fuerza en el proyecto de la Unidad Latinoamericana, situación que no se produce en Bolivia.