En América Latina y el Caribe (ALC), Bolivia es uno de los países menos afectados por la crisis de Estados Unidos y Europa y por la volatilidad de los flujos financieros, pero sería uno de los más lastimados por la desaceleración del crecimiento de China y por consecuente caída del precio de las materias primas, según el Banco Mundial (BM).

Los países de ALC se enfrentan a un nuevo panorama mundial de volatilidad persistente, derivado, entre otras cosas, de una amplia fluctuación en los flujos de inversionistas institucionales y mercados de capital que buscan ganancias fáciles, advierte el informe “Latinoamérica hace frente a la volatilidad, el lado oscuro de la globalización”, elaborado por la oficina del BM para ALC.

En los primeros meses de 2012, los flujos de cartera hacia la región se dispararon y las inversiones de fondos mutuos aumentaron ocho veces en los siete países más grandes. Según el BM, las grandes entradas de capital “en manada” podrían estimular el crecimiento del crédito y llevar a excesos financieros, así como al surgimiento de burbujas.

En ese escenario, incluso los países bien administrados con un sólido paquete de políticas son tan vulnerables como cualquier otro a los caprichos de los inversores. El informe semestral de la Oficina del economista en jefe del BM para ALC evalúa la capacidad de los países de la región para evitar el patrón de bonanzas/recesiones provocado por los choques externos.

Choques externos

El informe del BM clasifica a los países de ALC según su grados de exposición a tres tipos de impactos externos: 1. Una desaceleración en Europa y una lenta recuperación en EE.UU.; 2. Una baja en el crecimiento chino y/o un descenso en el precio de las materias primas; y 3. Un aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros internacionales.

En el primer caso, un país tiene alta exposición si envía una parte significativa de sus exportaciones (en bienes y/o servicios) a EE.UU. y Europa, o si posee altos niveles de flujos de remesas respecto al PIB.

En segundo lugar, para examinar el grado de exposición de los países a la desaceleración económica de China y sus implicaciones sobre los precios de las materias primas, el BM evalúa dos canales de transmisión: el comercio y el efecto indirecto a través de los precios de las materias primas.

La región es exportadora neta de materias primas. Los países exportadores representan aproximadamente el 90% del PIB y más del 90% de la población de la región. Exportan a China un porcentaje significativo de sus bienes Argentina, Brasil, Chile Colombia, Costa Rica, Perú y Venezuela. Por el contrario, México y la mayoría de los países de América Central y el Caribe no exportan a China o tienen un nivel de ventas bajo.

No obstante, las relaciones comerciales indirectas en ALC podrían actuar como mecanismo de transmisión, ampliando los efectos de una posible desaceleración de la economía china. Así, los fuertes vínculos entre Brasil y China podrían intensificar la exposición de Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Barbados y Panamá.

En cuanto al tercer tipo de impacto externo, muchos países de ALC están significativamente integrados al sistema financiero internacional y por tanto están expuestos a las oscilaciones del mercado, así como a las fluctuaciones de los flujos de capital transfronterizos. Para medir el grado de exposición se toman en cuenta los flujos brutos de capital o los flujos de la banca transfronteriza relativos al PIB.

Grados de vulnerabilidad de los países de ALC

Existen dos grandes grupos de países según su grado de exposición a una posible ralentización económica en EE.UU. y Europa. El grupo de exposición baja incluye países con escasos vínculos comerciales y bajos niveles de remesas: Argentina, Barbados, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Los países de exposición moderada son Brasil, Chile y Perú. En el grupo de países con exposición alta aparecen México, todos los países de América Central y el Caribe, y Colombia, Ecuador y Venezuela.

En cuando al grado de exposición a la desaceleración del crecimiento en China y/o a la caída en el precio de las materias primas, el BM clasifica a los países de ALC en tres grupos. En el grupo de exposición alta están Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. En estas economías, las materias primas representan más del 30% de las exportaciones totales.

El grupo de exposición moderada incluye a Belice, Guatemala, Guyana y Nicaragua; mientras que en el grupo de exposición baja se encuentra la mayoría de los países de la región, incluidos 16 importadores de materias primas, en su mayoría de América Central y del Caribe.

Con respecto al tercer choque potencial (aumento en la aversión al riesgo en los mercados financieros internacionales), el BM distingue países con exposición alta, moderada y baja, pero curiosamente el grupo de exposición moderada resulta ser un conjunto vacío.

El grupo de exposición alta incluye no sólo a los centros offshore, sino también a Brasil, Jamaica y México debido a sus altos niveles de flujos de cartera; y también a Colombia, Costa Rica y la República Dominicana por sus altos niveles de flujos bancarios transfronterizos. Los flujos de cartera han aumentado como porcentaje del PIB en 2000 en comparación con la década de 1990, sobre todo en Brasil, Chile y México.

El grupo de exposición baja incluye a Bolivia, Ecuador, Venezuela y a otros países que reciben muy pocas inversiones de cartera y por lo tanto están más protegidos contra los choques de los mercados financieros globales. Por ejemplo, Bolivia, Costa Rica y Guatemala recibieron flujos de cartera menores al 0,1% del PIB en 2010, mientras que Brasil recibió 3,25% en el mismo período.

De acuerdo a la clasificación del BM, sólo Colombia y Panamá están en los grupos de alta exposición para las tres categorías de choques; mientras que la gran mayoría de los países de la región tiene exposición alta solamente a un tipo de choque.

Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Jamaica, México, Nicaragua y Trinidad y Tobago aparecen en los grupos de exposición alta para dos tipos de choques. Según el BM, los países expuestos a más de un tipo de choque pueden enfrentar un efecto ampliado producto de las interacciones entre este tipo de choques, como se observó durante la crisis financiera de 2008.

Panorama de la exposición y capacidad de respuesta de la región

En el mundo financiero actual, una mayor integración al mercado global significa una mayor exposición a la volatilidad y mayor grado de exposición a los tres tipos de choques externos mencionados anteriormente, pero no necesariamente una “mayor vulnerabilidad”, asegura el economista en jefe del BM para ALC Augusto de la Torre.

Según de la Torre, “el riesgo no es tanto qué tan expuesto uno está, sino, y más importante aún, cuál es la capacidad que uno tiene de enfrentar dicha imprevisibilidad”, es decir cuán efectivas son sus políticas para “amortiguar los shocks”.

Para medir la importancia de las políticas en la reducción de la vulnerabilidad, incluso en situaciones de alta exposición a choques externos, el BM analiza la capacidad de respuesta de la política monetaria y fiscal, tomando en cuenta una variedad de indicadores.

La capacidad de respuesta de la política fiscal se mide según los déficits/superávits, los niveles de deuda pública, el gasto total del gobierno, el cambio en el gasto gubernamental desde 2002, y el tamaño y profundidad de los mercados de deuda pública en moneda nacional. Así, en ALC existen tres grupos de países: con alta, moderada y baja capacidad.

Chile, Paraguay y Perú se ubican en el grupo de alto espacio fiscal por su alto superávit fiscal, su bajo endeudamiento público y sus relativamente bajos niveles de consumo gubernamental. Bolivia también aparece en este grupo gracias a su relevante superávit primario, pese a que cuenta con un nivel de gasto público comparativamente más alto.

En el grupo de capacidad moderada figuran países con posiciones fiscales no necesariamente robustas, o con ratios de deuda moderados o relativamente altos niveles de absorción del gobierno. En este grupo se encuentran Brasil, Colombia, Guatemala y Uruguay.

En el otro extremo, con bajo espacio fiscal, se ubican muchas economías caribeñas, Venezuela y Ecuador. No sólo cuentan con altos niveles de endeudamiento, sino también con elevados déficits y alto nivel de dependencia de ingresos por materias primas.

En cuanto a los amortiguadores monetarios, muchos de los países de ALC han registrado una mejora sistemática en la capacidad de respuesta de la política monetaria. De hecho, la crisis financiera global encontró a muchos con la credibilidad necesaria y el espacio para conducir políticas monetarias contra-cíclicas.

Luego de la debacle de Lehman Brothers no se observaron significativos cambios en los tipos de cambio en 17 de las 32 economías de ALC (3 países de América del Sur, 3 de Centro América, y 11 del Caribe), principalmente porque usan el dólar como su moneda nacional o acatan regímenes de-facto de tipos de cambio fijo.

Sin embargo, el resto de los 15 países de ALC experimentaron largos movimientos en su tipo de cambio nominal durante los momentos más tensos de la crisis financiera, entre septiembre de 2008 y marzo de 2009. Sólo Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú y Uruguay experimentaron una apreciación de sus monedas entre marzo de 2009 y septiembre de 2009. Estos siete países también mostraron una mayor volatilidad del tipo de cambio nominal.

Los regímenes monetarios más robustos descansan en bancos centrales profesionales. Los países con metas de inflación bien establecidas (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú) son notables ejemplos en este aspecto. Para amortiguar choques externos combinan un manejo independiente de la tasa de interés con flexibilidad cambiara, mientras mantienen la inflación bajo control.

Otros países de la región, como República Dominicana, Guatemala y Uruguay, también han tenido la posibilidad de mover las tasas de interés en forma contra-cíclica, al tiempo que mantuvieron la inflación relativamente controlada, y tasas de interés en niveles que les dan margen para bajarlas en forma contra-cíclica si fuera necesario.

En otro grupo se encuentran Argentina y Venezuela, puesto que sus tasas de inflación tienden a ser iguales o a exceder las tasas de interés de política; y no cuentan con espacio para realizar política una monetaria contra-cíclica ni anti-inflacionaria.

Con respecto al margen para absorber choques externos vía flexibilidad cambiara, el BM distingue tres grupos depaíses con capacidad alta, moderada y baja.

En el grupo con alta capacidad están los países con metas de inflación establecidas: Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. En el grupo con moderada capacidad de respuesta están los países con un régimen cambiario relativamente fijo, pero con un alto nivel de reservas internacionales: Costa Rica, República Dominicana y Bolivia, cuyas reservas equivalieron al 41,5% del PIB en 2011.

Los países con baja capacidad de respuesta se encuentran o bien dolarizados o con tipos de cambio fijo: Ecuador, El Salvador, Panamá, Venezuela y los países del Caribe angloparlantes.

Combinando la capacidad de respuesta de la política fiscal y la política monetaria, el BM clasifica a los países de ALC en tres grupos: 1. Con alto espacio para acción al menos en uno de los frentes de política (ya sea fiscal o monetaria) y alto o moderado margen de maniobra en el otro: Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú, Bolivia y Uruguay.

2. Países intermedios con un margen de maniobra más moderado: Costa Rica, Guatemala y Nicaragua; y 3. Países con bajo margen para activar medidas contra-cíclicas de política fiscal o monetaria en caso de materializarse un shock externo, entre ellos muchos del Caribe, Ecuador y Venezuela.

Evaluación general

El BM distingue en el grupo de países con vulnerabilidad baja dos subgrupos de naciones muy diferentes. Un subconjunto contiene a los países con baja exposición a los choques externos, lo que implica que están menos integrados a nivel internacional, como por ejemplo Bolivia. Para ellos el entorno externo no es la principal amenaza y sus economías pueden avanzar cerca de su tasa de crecimiento potencial más suavemente.

El otro subgrupo con vulnerabilidad baja incluye a los países donde la fuerte capacidad de respuesta de las políticas macroeconómicas contrarresta sus significativas exposiciones a los choques externos: Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y en menor medida Paraguay.

El grupo de países con vulnerabilidad moderada incluye a naciones con exposición alta o moderada a los choques externos y cuya capacidad de respuesta de política para hacer frente a estas crisis es también moderada.

En el grupo de vulnerabilidad alta aparecen países con una exposición significativa a los choques externos y que también tienen una baja capacidad de la política macroeconómica para mitigar tales impactos. Este grupo incluye a Ecuador, El Salvador, Venezuela y a la mayoría de los países angloparlantes del Caribe.