Lima, (PL).- Un total de 36 rehenes fueron liberados el 14 de abril por un grupo armado que los secuestró el pasado lunes en la región andina de Cusco, confirmaron autoridades de la localidad de Chuanquiri, a la que llegaron caminando. El presidente Ollanta Humala confirmó que el operativo de rescate “ha tenido un costo”.

El pasado 9 de abril presuntos integrantes del grupo armado Sendero Luminoso secuestraron a decenas de trabajadores de dos empresas contratistas del consorcio Camisea, en un yacimiento gasífero cercano a la localidad de Kepashiato, en la región peruana de Cusco.

Los atacantes tomaron la emisora local Tropical y obligaron a los operadores a difundir mensajes propagandísticos. Según versiones extraoficiales, exigían la libertad de Florindo Flores, Artemio, jefe de una fracción de remanentes senderistas recientemente capturado en Alto Huallaga.

El 10 de abril la alcaldesa de La Convención Fidelia Castro, ciudad cercana a Kepashiato, dijo haber recibido información de las empresas afectadas -Skanska y Coga- según la cual en realidad no hubo liberaciones y los cautivos eran 40. Los secuestradores enviaron un mensaje manuscrito exigiendo como rescate 10 millones de dólares y un cupo anual de un 1,2 millones de dólares, así como 10 cajas de dinamita, mecha y fulminante.

Fuentes policiales precisaron que los secuestradores son encabezados por Jorge Quispe Palomino, Gabriel, uno de los jefes de los remanentes del grupo armado Sendero Luminoso que encabeza su hermano Víctor, con el alias de José, en el cercano Valle de los ríos Apurímac y Ene.

La acción reeditó comentarios de políticos y periodistas conservadores sobre un supuesto resurgimiento de Sendero Luminoso que, alegan, plantea la necesidad de una política de mano dura a discreción. Sin embargo, el grueso de la organización ha renunciado a las armas, acatando la orden de su jefe Abimael Guzmán, preso desde 1992 y condenado a cadena perpetua, y no representa un peligro para la seguridad del país, según el presidente Ollanta Humala.

Los ex senderistas han organizado un grupo político que intentó inscribirse en el registro electoral, siendo rechazado por reivindicar el “pensamiento Gonzalo”, ideario senderista que toma el nombre de guerra de Guzmán.

El gobierno proclamó recientemente la derrota de otra fracción de alzados en el valle del Alto Huallaga, en la selva central del país, con la captura del jefe del grupo Florindo Flores y sus lugartenientes. El comando conjunto de las fuerzas armadas informó además de la muerte de un presunto alzado y de la pérdida de un oficial en combate contra irregulares en la zona de influencia del Valle de los ríos Apurímac y Ente (Vrae).

El 11 de febrero el distrito peruano de Echarate fue declarado en estado de emergencia, medida de excepción que conlleva la suspensión de garantías ciudadanas relativas a la libertad y seguridad personal, así como la inviolabilidad del domicilio y la libertad de reunión y de tránsito por 60 días. Autoridades civiles de la zona confirmaron que los secuestradores mantenían en su poder a 36 rehenes, tras dejar en libertad a un chofer, una médica y una enfermera con los que enviaron una nota en la que exigen dinero y explosivos a cambio de la libertad de los cautivos.

Ante la gravedad de la situación, viajaron a la zona el viceministro del Interior Iván Vega, y el jefe de la policía nacional general Raúl Salazar para dirigir las operaciones de persecución de los alzados y rehenes. Se movilizaron 1.500 efectivos militares y policiales para el rescate en el poblado de Kepashiato en la zona del Valle de los Ríos Apurímac Ene (Vrae).

Las fuerzas encargadas del rescate sufrieron el 14 de abril sus primeras bajas, con la muerte de la capitana Nancy Flores y el derribo de su helicóptero que cumplía acciones de sobrevuelo y patrullaje en el sector denominado Lagunas en el municipio de Echarate.

El ministro de Justicia Juan Jiménez reiteró que el gobierno no negociaría la libertad de los rehenes con los terroristas. “Tenemos rodeada la zona. Lo más fácil sería arremeter, pero no es nuestra tónica de acción. Estamos al tanto de los pedidos de los familiares”, dijo el jefe de Estado Ollanta Humala.

Al día siguiente, el ministro de Defensa Alberto Otárola dijo que las fuerzas militares estaban rodeando las alturas próximas a la localidad de Kepashiato, donde encontraron “una especie de madrigueras” de los secuestradores, a los que tildó de “un grupo de sicarios y delincuentes comunes que se alquilan al narcotráfico en la zona”.

En tanto, el presidente Humala recibió en Lima los restos de la capitana Flores abatida por los alzados. También llegaron a la capital y fueron hospitalizados un tripulante del helicóptero derribado y un guía civil heridos en el ataque.

El 14 de abril un representante empresarial de una de las dos empresas afectadas negoció con alguno de los secuestradores, según una grabación difundida por una estación de televisión. Horas más tarde, el presidente Humala confirmó desde Colombia, donde asiste a la Cumbre de las Américas, que “producto de las operaciones militares y policiales que se han venido desarrollando, se ha logrado que estos secuestradores, al verse cercados, procedan a soltar a los 36 rehenes”.

Los liberados arribaron este sábado a Chuanquiri agotados, pero sanos y salvos, tras siete horas y media de caminata desde la zona selvática en la que fueron soltados por los alzados. Según informes telefónicos, el grupo siguió viaje en autobús a Kitani, donde está el comando de las operaciones militares y policiales de rescate dispuestas por el gobierno.

Relataron haber sido bien tratados hasta ser liberados, de madrugada, sin haberse informado si las empresas para las que trabajaban, una sueca y otra peruana, pagaron el rescate de 10 millones de dólares exigido por los secuestradores. Diversos analistas y medios de prensa consideran posible que las empresas hubieran pagado un rescate.

Humala subrayó que no hubo “ningún tipo de negociación” para la liberación porque su gobierno “no negocia con terroristas”. Fuentes policiales informaron extraoficialmente que tres policías y dos alzados murieron en un enfrentamiento. El mandatario declinó confirmar esa versión y solo dijo que hubo enfrentamientos y que la operación “ha tenido un costo”.