Madrid (PL).- Capital de España y de la comunidad autónoma del mismo nombre, Madrid es, con toda certeza, la ciudad europea con más vida nocturna, atributo que acrecienta la hospitalidad de su gente, otra de sus preciadas señas de identidad. Aunque su fundación como principal urbe se remonta a 450 años atrás, cuando el rey Felipe II estableció su imperio en ella y la eligió como centro principal de Castilla, el reconocimiento jurídico de la función de capitalidad hubo de esperar más tiempo.

Con el advenimiento de la Segunda República Española, en 1931, se oficializó de manera constitucional este hecho, refrendado con posterioridad en la Carta Magna de 1978. En cambio, no fue hasta 2006, cuando se promulgó la Ley de Capitalidad y Régimen Especial de Madrid, que las Cortes Generales (Parlamento) desarrollaron legislativamente las consecuencias de ese acontecimiento diferencial.

No obstante, sus orígenes son objeto de revisión, tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos, así como de restos que se remontan a los carpetanos o período prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos romanos en diferentes distritos de la ciudad moderna, atribuyéndose al Madrid romano.

Conocida también como la Villa y Corte, Madrid es, con sus suburbios más lejanos, la aglomeración más poblada de este país y la tercera en la Unión Europea, detrás de Londres y París. Situada en el centro de la península Ibérica, tiene casi 3,3 millones de habitantes, cifra que supera los 6,4 millones si se incluye todo el territorio autonómico.

Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que sobresalen el Museo del Prado -sin duda una de las pinacotecas más importantes y visitadas del mundo-, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza.

Entre sus lugares más emblemáticos destacan la Plaza Mayor, la Puerta del Sol (también conocida como el Kilómetro cero) y la Plaza de Cibeles, majestuosa fuente donde confluyen el paseo del Prado y la calle de Alcalá y una de las postales más representativas de Madrid.

Pero la estatua de la diosa Cibeles subida en un carro tirado por dos leones no es el único atractivo del entorno, rodeado de bellos edificios, además de poder divisar desde la plaza la cercana y también símbolo de esta ciudad Puerta de Alcalá.

Desde 2007, el Palacio de Comunicaciones, probablemente el más bello de la capital española, pasó a ser sede del Ayuntamiento. Es un conjunto integrado por dos edificios de fachada blanca, que se erigen en un lateral de la Plaza de Cibeles, ocupando unos 30 mil metros cuadrados de lo que fueron los antiguos Jardines del Buen Retiro.

Ciudad de contrastes, en Madrid conviven en perfecta armonía elementos de una gran y moderna ciudad, con otros estilos arquitectónicos y urbanísticos que permanecen con el mismo aspecto desde hace siglos, gracias a un riguroso trabajo de restauración.

Por sus numerosos bares, restaurantes y pubs, muchos la llaman la capital nocturna de Europa o la ciudad que nunca duerme. Tanto por el día como en la noche la villa es muy dinámica, y hasta altas horas de la madrugada, cualquier día de la semana, sus calles y avenidas están abarrotadas de transeúntes y automóviles.

Otro aspecto que la diferencia del resto de sus competidoras es la gastronomía: los amantes del buen comer pueden encontrar en la rica cocina tradicional madrileña un campo antes desconocido. Tampoco será difícil localizar un moderno restaurante donde disfrutar de las tendencias culinarias más innovadoras.

En lo referente al ocio, la búsqueda de un sitio parecido en el mundo puede resultar infructuoso: cines, teatros, museos, parques, tabernas, y sobre todo una vida nocturna fuera de lo común, hacen de esta urbe un lugar donde el aburrimiento simplemente no existe.

A todos esos atributos se suma, quizás, la que podría ser su mayor virtud: el carácter de los madrileños, gente abierta, altruista y solidaria que hará sentir al visitante como en su propia casa.

* Corresponsal de Prensa Latina en España.