La Paz y Cienfuegos (PL).- La cultura desarrolla un papel fundamental en el proceso de cambio que vive Bolivia, marcado por la intención de recuperar su identidad y aproximar las distintas expresiones artísticas y sus tradiciones, aseguró el ministro del ramo Pablo Groux. Elgobierno rescata el legado de Elizardo Pérez y Avelino Siñani, los maestros que en la década de 1930-40 desarrollaron la experiencia educativa indigenista en la comunidad andina de Warisata.

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, Groux insistió en que “hay una política cultural del proceso de cambio” y solo se trata de “sostener aquello que decidió la ciudadanía voluntaria y democráticamente en diciembre de 2005”. “Elegimos a un indígena, al primer indígena, presidente de este país y la política cultural tiene un doble sentido: fortalecer ese nivel de identidad, que es muy importante. Y un segundo objetivo: la necesidad que tienen los bolivianos de acercarse”.

“Hemos valorado la necesidad que tenemos los bolivianos de presentarnos para tener el gusto de conocernos. Eso es interculturalidad en Bolivia”, insistió Groux. Al mismo tiempo señaló que “a todo eso sumamos el trabajo de la promoción, de vincular el patrimonio cultural al sector turístico, locual nos genera, por supuesto, fuentes de empleo, desarrollo económico y también integración”.

Por otra parte, el otrora embajador de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se refirió a las brigadas que llevaron el arte a Pando cuando las inundaciones en la región amazónica a finales del mes de marzo. No es la primera vez que mandamos una brigada artística a una región. En 2007-2008, cuando la región amazónica, en ese caso Trinidad y después Cobija, sufrieron inundaciones, comenzamos con esas brigadas y descubrimos que en momentos difíciles a veces las personas necesitan, además de vituallas y alimentos, tener un poco de alegría, de paz y de reflexión, comentó el ministro.

La cultura puede ayudar definitivamente. Y allá donde los bolivianos lo necesiten, o estén en dificultades, nosotros aportaremos con lo que está más a mano, con el talento de los artistas. No hay brigadas organizadas, constituidas. Apelamos en todos los casos a la voluntad y disposición de los artistas, enfatizó.

Groux se refirió también a las gestiones que realiza Bolivia para preservar todas aquellas piezas, lugares y obras que constituyen parte del patrimonio del país y de la humanidad, sin olvidar lo costoso que pueden ser esos procesos. Hemos incluido en el paquete de leyes que vienen acompañadas a la nueva Constitución Política del Estado la preservación del Patrimonio Cultural, su promoción, su difusión, comentó. Es un aspecto importante porque, dado que se ha creado el ministerio de Culturas como producto de la nueva carta magna, hay la necesidad de preservar, proteger y promover en el marco legal.

También se refirió al diseño de “un eje de trabajo en torno al patrimonio y nuestras expresiones, los cuales consideramos elementales para poder cuidarlos” y destacó aquellos a los cuales la Unesco ha considerado como tesoros de la humanidad. Entre estos se encuentran el Carnaval de Oruro, la cultura de los Kallaguayas, ambos en la categoría de intangibles, además del centro espiritual y político de la cultura Tiwanaku, las ciudades de Sucre y Potosí, el fuerte de Samaipata, las misiones jesuíticas de Chiquitos y el Parque Nacional Noel Kempff Mercado.

Para Groux, estos son los hitos o los ejes a partir de los cuales desarrollan toda una tarea de promoción, catalogación, preservación y conservación. Es importante que se sepa que la conservación del patrimonio es cara. Requiere muchos recursos y Bolivia todavía no está en condiciones de asignarle todos los que necesitaría nuestro patrimonio cultural, en un país donde existen 35 mil sitios arqueológicos, cada uno de ellos con una significación, recalcó. La gente ha preservado para sí la memoria histórica y la inversión tiene que ser muy amplia. Pero hemos comenzado a dar pasos y los hemos focalizado en principio en estos patrimonios de la humanidad, remarcó.

Por otra parte, el ministro resaltó la importancia que tiene para la cultura boliviana todo lo vinculado con las empresas editoriales y la trascendencia que ha tenido esta en el fomento de la literatura. Podríamos decir -recalcó- que una de las más evidentes industrias culturales en Bolivia está vinculada con lo editorial y ahí, hace muchos años atrás, las empresas editoriales han comenzado a fomentar la literatura, en particular a través de concursos nacionales muy importantes.

El ministerio de Culturas forma parte de esos concursos, pero más allá de la industria editorial, el resto de las expresiones artísticas no tenían ningún tipo de motivación en Bolivia hasta hace unos años. Sin embargo, producto de la nacionalización de los hidrocarburos, Bolivia tiene la oportunidad de disponer de este impuesto, del cual se ha destinado el 0,2% para fomentar y motivar las expresiones cívicas, la reivindicación marítima y también las expresiones culturales, resaltó.

Esto permitió -recalcó- que por primera vez hayamos podido lanzar un concurso con 22 especialidades artísticas, lo cual no tenían ningún tipo de reconocimiento. En esas especialidades está el folclore, lo mismo el tejido, el tallado en madera, la pintura, el rock, la música popular, el cine, la fotografía, la danza o el teatro. Quiero decir que el sector cultural por primera vez tiene la oportunidad de disfrutar del excedente que generan los recursos naturales y poder distribuirlo de la manera más democrática posible, en este caso a través de los concursos y de la participación entre sus protagonistas. Eso solo puede ser realizado en Bolivia en este momento histórico, fundamentó.

Groux ve con optimismo el desarrollo de las artes en el país del altiplano, “después de salir de un estado muy crítico, en el sentido de la amenaza, de la falta de motivación, de apoyo, de formación, sin absolutamente nada de aquello”. “Así es como hemos encontrado al país en el año 2005 en materia de cultura. Cuando comenzamos en el Gobierno y nos hacemos cargo del viceministerio del ramo, antes de crear el ministerio, teníamos cinco millones de bolivianos -unos 700 mil dólares- de presupuesto para todo el sector cultural”. “Hoy podemos hablar de 25 millones de bolivianos -unos tres millones y medio de dólares-, cinco veces más, además de proyectos de inversión”.

Al mismo tiempo, Groux resaltó el valor de la cultura como una vía para evitar que la juventud caiga en hábitos nocivos como el consumo de alcohol y aseguró opciones para aquellos sectores de la sociedad en estado de riesgo. “De hecho estamos planteando nosotros el desarrollo de centros de formación artística como alternativa a los sectores de la juventud que se encuentran en riesgo”, recalcó.

“Los estados abogan por crear centros de recuperación de salud, de prevención o rehabilitación, y el arte y la cultura constituyen herramientas que pueden ayudar… porque normalmente las actividades artísticas están muy relacionadas con el consumo de alcohol. Y nosotros creemos que se puede desarrollar arte y hacer cultura sin necesidad de alcohol”. El ministro destacó su pleno apoyo a las políticas gubernamentales contra el consumo de bebidas alcohólicas, pero insistió en desarrollar otro tipo de iniciativas, que permitan ser alternativas a la represión, al control, a la coerción.

Por último, el titular de Culturas se refirió al proyecto Qhapaq Ñan, en recordación al camino principal andino o Camino del Señor, en el cual Bolivia tiene una participación importante. “Somos parte fundamental del Qhapaq Ñan. En la postulación que se va a presentar el 31 de enero del año próximo tenemos dos tramos”, recordó Groux, en referencia a la vía que atravesaba siete de los actuales departamentos bolivianos.

Según Groux, los venideros 28 y 29 de abril, en La Paz, se va a desarrollar una reunión de todos los responsables de la elaboración del expediente del Qhapaq Ñan para hacer la revisión y edición final e inmediatamente después proceder a su traducción e impresión, y presentarlo formalmente el 31 de octubre. Creemos, además, que el Qhapaq Ñan puede darnos otro tipo de oportunidades como la integración cultural en la región andina. Si por esos caminos han transitado alimentos, recursos, estamos seguros de que también ha transitado cultura y ese elemento lo queremos incorporar a una visión común entre los países que forman parte de la postulación, finalizó.

Bolivia rescata el legado de maestros indigenistas de Warisata

El gobierno rescata en la actualidad el legado de Elizardo Pérez y Avelino Siñani, los maestros que en la década de 1930-40 desarrollaron la experiencia educativa indigenista en la comunidad andina de Warisata. Así lo atestigua el hecho de que la Ley de Educación aprobada el 15 de diciembre de 2010 por la Asamblea Legislativa Plurinacional sea identificada con el nombre de ambos pedagogos populares, comentó a Prensa Latina la escritora y documentalista boliviana Liliana de la Quintana.

Durante su participación en las labores del jurado del premio Casa de las Américas 2012, del 16 al 26 de enero, la creadora de una extensa obra para el público infantojuvenil destacó el desafío que representa, para el ejecutivo encabezado por Evo Morales, la incorporación de las nuevas tecnologías a la escuela.

Apuntó que el gobierno acaba de aprobar un programa de una computadora por cada maestro, a fin de acortar la gran brecha digital existente aún en esa nación mediterránea y como ese proyecto socializador del conocimiento cumple con uno de los preceptos de la nueva legislación en materia educativa. Ahora se está retomando la propuesta que pusieron en práctica Pérez y Siñani hace 80 años, que implica toda una revolución en ese campo social, añadió.

El 2 de agosto de 1931 Elizardo Pérez (1892-1980) y Avelino Siñani (1881-1941) fundaron la escuela (Ayllu) de Warisata, una población indígena al pie del monte Illampu, próxima al lago Titicaca, considerada el evento más importante como esfuerzo de resistencia a las formas del colonialismo interno criollo. Ellos se plantearon una educación productiva, no solamente intelectual, que a su vez incorporaba elementos culturales como la música y la danza de los pueblos originarios, expone la realizadora de audiovisuales de temas históricos, sociales e indígenas.

Siñani era un líder aymara que recorría las poblaciones del Altiplano en su función de comerciante de llamas, quien en su condición de educador impulsó una red de escuelas clandestinas a principios del siglo XX, cuando estaba prohibida la educación para los indígenas. Luego se produjo su encuentro con Pérez, egresado en 1909 de la Normal de Maestros de Sucre, quien en abril del propio año 1931 renunció a la dirección de la Escuela Rural de Miraflores, en la ciudad de La Paz, apenas 15 días después de su nombramiento, como forma de manifestar la incompatibilidad de aquel centro con sus principios pedagógicos.

La experiencia de Warisata, que duró aproximadamente 10 años, resultó muy combatida por la oligarquía agraria nacional, la cual se sentía perjudicada por la educación a su mano de obra barata, recuerda Liliana de la Quintana. Mientras enBolivia languidecía aquel maravilloso proyecto, en otras partes de América Latina resultaba totalmente reconocido, como lo demostró el Primer Congreso Indigenista Interamericano de 1940, que tuvo lugar en Patzcuaro, México, aunque originalmente fue concebido para La Paz, reseñó.

Muchas escuelas diseminadas por América Latina son hoy ejemplos de Warisata, en cuyo núcleo fundacional existe una escuela para maestros y además la primera universidad aymara se ha establecido también en aquel sector, agregó la egresada como periodista por la Universidad Católica de La Paz.

P. Teniendo en cuenta su trayectoria de 32 años como realizadora audiovisual, ¿no ha pensado plasmar esta historia en el cine documental?

R. Precisamente estamos trabajando en el proyecto de un largometraje que será dirigido por Alfredo Ovando y yo tengo a mi cargo la investigación y el guión, del cual ya existe una primera versión, por eso conozco el tema. La película tratará sobre una experiencia única en Bolivia, que aún tiene una repercusión muy grande en el contexto regional.

En otra faceta intelectual, la literatura para niños y jóvenes, De la Quintana cuenta con unos 35 libros a su haber, de los cuales subraya el empleo del colorido y la magia, sacados de ese manantial creativo que resulta el tema indígena, una arista de la realidad hasta hace poco no habitual en la producción boliviana.

P. ¿Se han realizado traducciones de esos textos a las múltiples lenguas de los pueblos originarios que habitan en ese estado plurinacional?

R. Muchos han sido traducidos e incluso algunos han nacido en su propia lengua, como el mito de los hermanos gemelos que bajan del cielo para ordenar un poco el territorio, trabajado de conjunto con el grupo cultural de los caimanes y cuya primera edición salió primero en lengua chimán y luego en español.

Otros mediante la reforma educativa han sido traducidos al quechua y el aymara, fundamentalmente, mientras el mito de El capricho del sol y la luna fue publicado al unísono en castellano y guaraní, subrayó la artista paceña nacida en Sucre, como ella misma se define.

* Miranda es corresponsal de Prensa Latina en Bolivia y Navarro, corresponsal en Cienfuegos.