Beijing (PL).- Desierto, lagos, dunas, bosques, humedales, ríos, esculturas, murales budistas y miles de años de historia, engloba la ciudad oasis china de Dunhuang, antiguo paraje de las caravanas de la Ruta de la Seda, en la noroccidental provincia de Gansu.

El sitio, muy golpeado por la desertificación al estar ubicado en una cuenca cercana al desierto de Gobi, también alberga a las Grutas de Mogao o Cavernas de los Mil Budas, primer sitio del país declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, en 1987.

Para proteger ese entorno natural, muy afectado por las tormentas de arena, que acoge frescos rupestres y tesoros artísticos del budismo, China aprobó en junio de 2011 un programa en el cual el gobierno invertirá 723 millones de dólares hasta 2020.

Los planes en ese sentido incluyen la construcción de canales para llevar agua desde el exterior a la zona, promover el ahorro y racionalización del preciado líquido con tecnologías y métodos de conservación eficiente, así como la plantación de más árboles.

Dunhuang estaba protegida de las dunas (capas suaves y uniformes de arena acumulada en los desiertos o su litoral, generadas por el viento) que invaden el desierto de Gobi, por un cinturón de bosques, humedales, abundante agua subterránea y lagos sostenidos por dos grandes ríos.

La ciudad oasis obtenía agua de esos últimos (el Shule o el Danghe), nacidos en glaciares de la próxima Montaña Qilian, pero debido a las pocas lluvias el primero se secó hace décadas, mientras el volumen del segundo no garantiza su continuidad.

A ello se une el drenaje excesivo en los últimos años en la región que disminuyó el nivel de las reservas acuíferas y su sobreexplotación, con daños ambientales como la reducción masiva de los humedales naturales y los bosques, además de la desertificación. Un ejemplo del deterioro ambiental es el retroceso del agua en el lago de la Luna Creciente, accidente geográfico con esa forma, considerado hasta hoy un auténtico milagro al lograr sobrevivir en medio del desierto, donde la vaporización es 100 veces mayor a la precipitación y con aguas muy transparentes según visitantes.

Datos oficiales difundidos por el Ministerio de Recursos Hídricos en agosto pasado revelan que las arboledas de Dunhuang se han reducido también un 40 por ciento, los prados un 62 y los humedales un 68 por ciento en las últimas seis décadas.

En tanto, la contaminación hidrológica, impulsada por el desarrollo industrial creciente, sería otro aspecto a considerar en el futuro, de acuerdo con Ma Jun, director del Instituto de Asuntos Públicos y Medioambientales.

A estos esfuerzos por preservar la ecología del lugar, se suma un nuevo sistema de seguridad de alta tecnología que comenzó a aplicarse de forma experimental en febrero pasado en las Grutas de Mogao.

Iniciada su instalación en 2009, el sistema consiste en un monitoreo multimedia equipado con alarmas y control de acceso a las cavernas y sus contornos, según Ma Xueli, responsable de seguridad de la Academia de Dunhuang, que administra ese tesoro nacional.

Con poco más de mil 600 años, las Cuevas Mogao atesoran 45 mil metros cuadrados de murales budistas, dos mil 415 esculturas de color y unas cuatro mil apsaras (ninfas voladoras). En el lugar también hay cinco construcciones de maderas de las dinastías Tang (618-907) y Song (960-1279) y 50 mil documentos y reliquias culturales.

Todo ello en las 730 cavernas dispuestas en unos barrancos que se prolongan mil 600 metros por la ladera este de la montaña Mingsha, a unos 25 kilómetros al sureste de la ciudad de Dunhuang, que se comenzaron a construir por los años 304-439 (dinastía Jin) y fueron terminadas en la dinastía Yuan (1271-1368).

Tareas de restauración igualmente ayudan a preservar ese místico lugar, escenario además de numerosas leyendas y romances, visitado anualmente por una gran cantidad de turistas y equipos de rodaje cinematográfico.

Con el apoyo de nuevas técnicas, en 2011 se lograron renovar unos 200 metros cuadrados de frescos rupestres, 125,91 en 10 grutas y otros 109,1 en paredes de los acantilados donde se sitúan.

Aunque la mayoría permanecen cerradas al público, esas reliquias histórico-culturales sufren varios niveles de degradación debido al paso del tiempo y a las acciones del ser humano, según Su Bomin, director del instituto de protección de la Academia de Dunhuang.

Consciente de que las Grutas de Mogao son joyas inapreciables de la civilización china, el gobierno construyó cerca del lugar el Centro de Exposición Artística de Dunhuang, en el cual se exhiben reproducciones de parte de ese tesoro artístico, un verdadero milagro patrimonial de la antigüedad china, envuelto en cultura, historia y naturaleza, para mantener su contrastante paisaje y sus riquezas a fin de que la humanidad pueda continuar disfrutándolas.

* Corresponsal de Prensa Latina en China.