Cuando los Movimientos Sociales emergen en condiciones favorables para la Liberación Nacional y Social; la derecha digitada desde la Embajada Norteamérica, provoca sangrientos e impunes golpes de Estado utilizando a las Fuerzas Armadas de la Nación, en contra de un pueblo desarmado (El sangriento Plan “Cóndor” antes del Proceso Neoliberal es la mejor muestra), pero; cuando éstos asumen posesión de las instancias de decisión del Estado, apoyados en sus Fuerzas Armadas, son agredidas por movimientos reaccionarios -la derecha y sus medios-, buscando crear condiciones que justifiquen una intervención armada imperialista, con gravísimas consecuencias para una nación indefensa, donde los muertos los pone el pueblo trabajador.

Hoy estas estrategias tienen diseños remozados con anzuelos como el de cuidar la “democracia, la libertad y los derechos humanos”, en Latinoamérica con el de “amparar a los Movimientos Indígenas, la Ecología y el Medio Ambiente”. Con un membrete universal de “lucha contra el terrorismo y el narcotráfico”; pasando o afincándose para sembrar terror, muerte e inseguridad por cuidar intereses transnacionales. De esto habrá mucho más, el fascismo y el maquiavelismo de gobiernos capitalistas, a la cabeza de Estados Unidos dan muestras de ello. Desgraciadamente con cómplices internos, sin que medie una reflexión posible para cambiarlos. Sólo el ascenso de las masas tomando consciencia de sí y para sí, acá y en todas las latitudes del Planeta, podrán lograr la construcción de una nueva sociedad, admitida por las doctrinas que alimentan la fe y el pensamiento revolucionario, el Poder de la Consciencia del Pueblo.

Lo que pasa en el TIPNIS, obedece a una canallada más, planificada por la derecha que perdió el privilegio de manejar el Estado. Ya intentó el fracaso de la Asamblea Constituyente hostigando a indígenas, originarios y campesinos. Intentó un golpe de Estado de gravísimas consecuencias, en una estrategia de dividir el país en ofensa abierta al legado de la historia, o producir un magnicidio con fuerzas irregulares; creó un ambiente de confrontación oriente-occidente (choque de culturas) o de regiones desenterrando cosas sensibles (aguas del Silala, Capitalia en Sucre, límites entre departamentos, etc.), creó condiciones negativas para el desarrollo económico, etc., etc.. Pero, su derrota por el Poder de la Consciencia del Pueblo en las urnas, les dejó perplejos políticamente, entrampados entre sus intereses y las exigencia de las transnacionales, cuyos países de origen capitalistas se encuentran enfangados en una crisis que aún no toca fondo.

La oligarquía parasitaria no acepta el desafío de convertirse en verdadera burguesía para desarrollar el nuevo tipo de Estado Plurinacional con Autonomías y ha recurrido al fácil expediente de obediencia sumisa al imperialismo belicoso. Por ello no da tregua a la perniciosa actividad que provoque muertes o “masacres”, para justificar una intervención foránea angurrienta de dominación. Hoy, están empeñados en remover “confrontaciones” entre zonas o regiones; donde lo que menos interesa es la solución al tema problema. Alimentadas por ONG(s) que azuzan a dirigentes huecos de sabiduría para integrarse en una perspectiva histórica que les evite ser manoseados. Lo que pasa en el TIPNIS no es propio del sentido común de la emancipación de los pueblos, sino de neocolonización digitada desde la Embajada Norteamericana y la complicidad de sus “dirigentes”.

La osadía de los cómplices, de lo que se trama en el Pentágono; raya en el cinismo de la alienación y la traición a los intereses que decían representar y al de todos los bolivianos, porque nos ponen en riesgo de un genocidio, un separatismo o un magnicidio. Porque, sin escrúpulo alguno, los destructores del Planeta y sus ONG(s), se han mimetizado en las organizaciones con el tema de la ecología y el medio ambiente, convenciendo que se está asestando un golpe “mortal” al pulmón del Planeta, que se pretende expandir la producción de coca; que se rompe con la Constitución, etc., etc., sin embargo; los dirigentes de la CIDOB, CONAMAQ, trotskistas, disidentes del MAS, “analistas” mediáticos que distorsionan la verdad; con descaro único han mostrado complicidad con la derecha reaccionaria que tiene como objetivo lograr la división del país o un magnicidio para frenar el Proceso. Esta situación es por demás preocupante.

La convocatoria a una “asamblea” de Unidad en el TIPNIS para la IX Marcha, deja de ser tal al marginar a sus similares que no comulgan con canalladas a la vista de todos. Se trata de una repetición corregida del libreto digitado desde la Embajada Norteamericana en la VIII Marcha. Donde seguramente un mercenario sin entrañas, bien pagado y entrenado merodea en esas tramas guiadas por medios y ONG (s). Estos señores a cambio de centavos han entregado su alma al mismísimo diablo. Todos tienen derecho a equivocarse políticamente, a disentir y crear su propia opción, pero nunca a traicionar a quienes dicen representar entregándose al verdugo de sus representados. La presencia del Presidente en la reunión de la CIDOB corre un peligro fatal, con consecuencias irreparables para quienes tenemos fe en el actual Proceso de Cambios. Los procesos de liberación están teñidos de sangre por la traición cercana. Lo fue de Judas con Cristo. Los ambivalentes y los que se sitúan entre Dios y el diablo suelen ser los más perversos.

Los españoles pusieron en duda la conducta de Manuel Asencio Padilla ante Doña Juana Azurduy de Padilla en base a un anzuelo de corrupción y la mentira para desestabilizarlos. No pudieron con la pareja, pero sí, con indígenas de oriente y de occidente que se prestaron a la traición para derrotarlos. La picardía criolla les marginó, se entronaron como “héroes”, disintiendo de la colonia que representaban, para ser nuevos colonizadores. Hoy, esa línea de conducta neocolonizadora sigue latente a no dudarlo.

Así es cómo; a título de “ecología y medio ambiente”, postergan el desarrollo de los pueblos indígenas hostigados por la pobreza, y critican soezmente al gobierno que se preocupa por ellos. Paradójicamente, inviabilizan el desarrollo que les libere de la neocolonia al que han sido sometidos por sus dirigentes de línea oscura; para hacerlos esclavos a la moderna de fácil exterminio; y abrir compuertas a la explotación transnacional y al asentamiento de los cárteles consagrados del narcotráfico peruano y colombiano; hasta hace un años atrás, aliados incondicionales del país donde el rédito del narcotráfico supera la economía productiva de cualquier otro país del Planeta. Donde se exterminó inclementemente a indígenas; ahora los utiliza como decoro de sus fechorías. Donde están las élites de intervención bélica del capitalismo salvaje, criminalmente bien organizado y digitado por la CIA y el Pentágono Norteamericano. Los pseudo revolucionarios saben que es así y hacen fuerza común con la derecha, sus medios mentirosos, las ONG(s) y las iglesias serviles de la dominación. Para nosotros nada extraño, siempre fue así, como en todo, salvando honrosas excepciones (La entrega de Luís Espinal vs. lo que hacen Julio Terrazas, Eduardo Pérez Iribarne, José Gramon de Moragas o Paulovich, en serio y en broma; son personas peligrosas en la orientación de los pobres. Dios nos proteja de gente como ellos).

La intervención a Irak tuvo conexión, a través de la CIA; de 80.000 expertos en medios de comunicación para justificar lo injustificable distorsionando la verdad. Se asesinó mujeres, niños y ancianos con armas “inteligentes” de eliminación masiva. Pese a movilizaciones contra la guerra por ciudadanos estadounidenses, se antepuso mediáticamente la consigna de lucha contra el terrorismo internacional; endilgando responsabilidad, entre otros, al Presidente de Irak, Saddam Husein; de estar lidiándolo, además de implicarlo con el narcotráfico, de ser un peligro para la “paz” mundial. Mentiras multiplicadas.

Lo que pasó en Afganistán con Osama Bin Laden, o en Libia con Mohamed Gadafi, y actualmente en lo que se intenta en Siria e Irán, son muestras de la estrategia belicosa del Pentágono Norteamericano; usando la mentira mediática e implementándolo a través de sátrapas, testaferros o serviles, al mejor estilo de los canallas que traicionan los intereses que dicen representar.

La CIDOB, desde que lo jefaturizaba Marcial Fabricano, ya estaba con un pie en el estribo de la oligarquía y el imperialismo. Los azotes a Fabricano no fueron otra cosa que la disputa por el poder en la misma línea. Porque, en momentos de la aprobación de la nueva Constitución, hicieron lo que no pudo la derecha; consignar la “Autonomía para los pueblos indígenas con autodeterminación”, en la perspectiva de volver a remover la estrategia del separatismo y el magnicidio, siempre en base a aspectos sensibles arrastrados por una minoría maquiavélica; que pueda ser justificado con muertes producidas por ellos mismos, pero, mediáticamente endilgadas al gobierno, para ello, tienen sobradas armas institucionalizadas a disposición, como la mentira y la corrupción.

La negativa a resolver el “problema” del TIPNIS en todo el recorrido de la VIII Marcha, en una especie de auto hostigamiento; restando importancia a la representación gubernamental para resolverlo -a través de ministros y el propio Canciller indígena, David Choque Huanca-; la intervención policial con instintos sanguinarios, propios de los militantes de la derecha aun en la estructura del Estado; el contacto de sus dirigentes con la Embajada Norteamericana, el invento de muertes mediáticas respaldados por instituciones “responsables” como Derechos Humanos y la Defensoría del Pueblo, y la “comunidad” boliviana pidiendo al gobierno de Barak Obama la intervención a Bolivia porque se vivía una “dictadura indígena” que “masacra” a los indígenas que defienden el “pulmón” del Planeta; la convocatoria al presidente en persona en el tramo de la marcha o en concentración pública, expresiones de militantes de la derecha como “colgarlo como a Villarroel”, en medio de “invitaciones” al Presidente para que dé un paso al costado; la “amenaza” de organizarse en Partido Político, el auto entrampamiento de imponer la “Ley corta de Intangibilidad”, etc., etc., son indicadores patentes de la estrategia del separatismo y el magnicidio en Bolivia.

Quienes no supieron consultar a sus representados y se oponen a la Ley de Consulta Previa, terminaron aflorando intereses escondidos, primero en Trinidad con Vargas-Suárez (con tremendo lio de malversación de fondos), luego en Santa Cruz con Chávez- Costas (en la estrategia del separatismo y el magnicidio) y para remachar la estrategia con Cabrera-Fernández (con un cinismo único; de que está en su “derecho” y que no les implica). Todos ellos, al unísono con la derecha, han proliferado en los medios señalando que los indígenas del CONISUR-TIPNIS (que piden la Carretera Cochabamba-Trinidad para su desarrollo, y apoyan la Ley de Consulta Previa) no son tales, sino colonizadores, cocaleros y otros que se volvieron cocaleros. Y que el proyecto carretero obedece a las “transnacionales” extractivitas y el narcotráfico. Pretendiendo satanizar a los productores de la hoja de coca (muchos de ellos mineros relocalizados por el MNR), a los que fueron parte importante del desmoronamiento del Estado Neoliberal; del enjuiciamiento de gobernantes genocidas y ladrones del Estado, hoy prófugos de la justicia boliviana. Así, esa derecha y sus involucrados empujan al gobierno hacia el despeñadero, en la estrategia maquiavélica de la oligarquía y el imperialismo.

La CIDOB, al convoca al Presidente, hace gala de soberbia, que por supuesto no debe tener cobertura directa, sino a través de sus ministros. Utiliza lo que La COB y La CSUTCB deberían hacer para unificar a los explotados y los pobres profundizando el actual Proceso de Cambios en la perspectiva histórica de las masas. Con osadía, la CIDOB convoca a “todos” los bolivianos a sumarse a la IX Marcha de la derecha que manosea el TIPNIS, inclusive intentando una posible movilización indígena internacional (no asumido por la COB en la línea de “proletarios del mundo uníos”). Ahora sobran razones para entender, el del porqué no hicieron lo mismo para desmentir internacionalmente a los ladrones del Estado auto denominados “perseguidos políticos”. Está claro eran sus aliados. Ojalá no se repita las intervenciones –diseñados por los países “desarrollados” en crisis y la OTAN- en Medio Oriente, con mucha muerte y saqueo de riquezas de los pueblos que decidieron por su liberación, que es el caso nuestro, con falencias sí, que hay que corregirlo es una tarea de todos.

El gobierno con mucho aplomo, conciliando intereses nacionales, debería propender un Referéndum Nacional de carácter vinculante. Porque quienes sostiene defender el TIPNIS no tienen el mínimo sustento después de haber logrado la “ley de Intangibilidad” oscura. Una imposición de minorías con el apoyo de la derecha. Ellos no comprenderán que la población boliviana y mundial crece en necesidades cotidianamente, mientras el Planeta se debilita día que para gracias a la acumulación y la belicosidad del imperialismo. Lo importante sería crear una instancia de conciliación Técnico-científica con el desarrollo social, instancia a través del cual se decida por la construcción de la carretera de integración de los departamentos más aislados del desarrollo, como Pando y Beni; con el menor daño posible en la ecología y el medio ambiente. Priorizando siempre al ser humano como tal y la integridad Nacional.

¿Qué le diremos a las nuevas generaciones, si después de un siglo, nuestros gobernantes hacen esfuerzos por recuperar lo que negociaron vergonzosamente nuestra salida al mar, en 1904; si por otro lado la misma oligarquía enquistada en las transnacionales se esfuerza por dividir el País?

Los artífices para las grandes transformaciones deberían ser las nuevas generaciones, con la orientación de los trabajadores en las educaciones urbanas y rurales, a la cabeza de la COB y la CSUTCB, incluidas las Universidades; con la ayuda decidida y comprometida de las Fuerzas Armadas. Si persiste la mentalidad neoliberal y neocolonizadora de ellos, el Proceso tiende a perecer por falta de conducción política.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-24-Marzo-2012