La Paz (PL).- Bolivia tuvo mar y costas extensas, y el país era mucho más grande y contaba con más riquezas naturales, pero en una guerra con Chile, en el siglo XIX, perdió inmensas extensiones de territorio y todo su litoral al océano Pacífico. Desde entonces, los bolivianos sueñan con recuperar las posesiones que un día les pertenecieron, aunque la prioridad pasa por una salida soberana al mar, conscientes de que aquellos 120 mil kilómetros cuadrados que pasaron al vecino no volverán a formar parte del mapa del país.

En la Guerra del Pacífico, en la cual también estuvo involucrado Perú, Bolivia perdió inmensas extensiones de territorios -que incluyen zonas ricas en cobre, guano, salitre, y otros minerales- además de 400 kilómetros de costa. La contienda, iniciada en febrero de 1879, terminó solo después de la firma de un tratado -impuesto por el bando vencedor- en 1904, el cual establecía, entre otras cláusulas, el compromiso de Chile de construir un ferrocarril entre La Paz y Arica y asegurarle a los vencidos derecho de libre tránsito hacia los puertos del Pacífico.

El artículo VI del Tratado de Paz y Amistad advertía: “La República de Chile reconoce en favor de la de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico…” A cambio, se anexaba, como cesión, las regiones de Antofagasta y Calama, conocidas hasta entonces como departamento del Litoral, y fijaba las fronteras entre ambas naciones.

Bolivia, sin embargo, denuncia que el pacto no se ha cumplido, que Chile nacionalizó sus puertos, además de pasar por encima de una resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Convención de Ottawa. Al mismo tiempo, ratificó que mantendrá su disposición al diálogo, pero sin renunciar a su derecho de acudir a cortes internacionales para lograr una salida soberana al Océano Pacífico.

La determinación del país del altiplano de recurrir a cortes internacionales se produjo luego de que el canciller chileno, Alfredo Moreno, advirtiera que su nación no le debe nada al vecino, en contraposición con lo que establece el Tratado de Paz y Amistad, del cual aquel gobierno parece haberse olvidado.

Las conversaciones sobre el tema marítimo entre ambos países vivieron buenos momentos cuando el gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010), pero la llegada al poder en La Moneda de Sebastián Piñera volvió a enfriar el diálogo, lo cual impulsó a Bolivia a presentar una demanda en la Corte Internacional de La Haya.

Horas antes de celebrarse el Día del Mar -el 23 de marzo- el vicencailler Juan Carlos Alurralde dejó clara la posición Boliviana, en declaraciones exclusivas a Prensa Latina. “El 23 de marzo es un día muy importante para Bolivia, porque recuerda la injusta usurpación de nuestro acceso al Océano Pacífico. En un día que nos renueva y nos convoca a seguir trabajando y luchando por recuperar una salida al mar”, aseguró.

Alurralde insistió en que “la posición boliviana no es claudicable, porque no vamos a cejar en el empeño; vamos a continuar con nuestras demandas con todas nuestras fuerzas”. El vicecanciller se refirió al primer aniversario del inicio de los trabajos para presentar “una demanda ante instancias internacionales de resolución de controversias por medios pacíficos”.

“La población, los sindicatos, las federaciones, el pueblo boliviano, van a esperar un informe de todo lo que se ha avanzado hasta ahora”, admitió Alurralde, quien descartó cualquier negociación con Chile que implique una concesión de principios, sobre todo en respuesta a voces que piden un canje de gas por mar.

“Este es un tema antiguo. Y nuestra posición es clara: para hablar de mecanismos de integración energética, económica, de comunicación, o de otros temas, primero hay que sanar la herida de nuestra salida al mar”, recalcó. “Mientras no se resuelva el tema pendiente, no avanzaremos en ninguna integración. Mientras no se produzca una solución concreta, factible, útil, otro tipo de integración es imposible”, remarcó el vicencaciller boliviano.

Por otra parte, Alurralde aseguró que mantiene a la Organización de Estados Americanos (OEA) al tanto del cumplimiento de las resoluciones emitidas por el organismo continental sobre el tema marítimo y recordó que la más importante fue la de 1979. Entonces, la OEA conminó a Chile a encontrar una solución con soberanía y sin intercambio territorial. “Esa resolución no ha caducado, mantiene su vigencia. Por eso Bolivia informa sobre su avance y cumplimiento”.

El vicencanciller cree que “no es necesario un nuevo dictamen, porque la resolución de 1979 es clarísima. Tiene un mandato claro y preciso sobre cuáles son las acciones que deberían emprenderse para resolver de una vez el problema marítimo”. Por último, aseguró que Bolivia va a ser muy precisa en la información sobre el tema e informará sobre lo avanzado a nivel bilateral.

La posición boliviana encuentra cada vez más defensores en el mundo. Y la decisión del presidente Evo Morales de llevar el reclamo ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, recibió el respaldo de políticos, artistas e intelectuales bolivianos, además de personalidades del mundo. De disímiles lugares se alzan voces a favor del justo reclamo boliviano, en tanto el mandatario insiste en la posibilidad de que un tribunal internacional pueda resolver el litigio.

“Tenemos confianza, nos asiste el derecho y la razón, de que un tribunal internacional pueda solucionar el enclaustramiento marítimo boliviano”, aseguró Morales, quien prepara la demanda ante la Corte de La Haya.

Por su parte, el ministro de Culturas, Pablo Groux, advirtió: “No queremos que esta fecha sea un punto de llegada, sino más bien que sea un punto de partida, para que profundicemos en la historia, en el civismo y el espíritu de reivindicación”, en referencia al 23 de marzo, fecha en la cual se efectuan diversas actividades a favor del reclamo. Entre ellas, un acto de masas en la plaza Eduardo Avaroa -héroe de la guerra contra Chile- donde el presidente dio a conocer el reclamo.

Mientras, un equipo de historiadores de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima concluyó la primera fase de la base de datos que sustentará la demanda marítima boliviana ante tribunales internacionales. Las pruebas históricas de que Bolivia tuvo una salida soberana al mar son irrefutables, destacó el historiador Fernando Cajías. Esas pruebas son nuestra mayor fortaleza, por eso hay que insistir en ellas. Una de nuestras tareas es precisamente dotar de la mayor documentación que pruebe nuestra propiedad sobre Atacama, con su desierto y su costa, subrayó.

Según Cajías, se concluyó la primera fase de la base de datos que contiene seis mil documentos de fuentes primarias, periodísticas, impresas y secundarias, relacionadas con el problema marítimo, correspondientes a los siglos XVI hasta el XIX, aunque faltan todavía los siglos XX y XXI y complementar los anteriores.

* Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en La Paz.