Los asalariados peruanos no han ganado nada con la “democracia”, regentada por sus representantes de turno. Desde el más remoto presidente peruano, hasta llegar a Fernando Belaunde, Alan García, Fujimori, Alejandro Toledo y el actual presidente Ollanta Humala, los trabajadores siguen hundidos en un sistema de explotación sin límites.

En la actualidad los trabajadores peruanos tienen una jornada diaria de 13 horas, solo comparable al año 1900, cuando aún no se había establecido las ocho horas de jornada. Es decir antes de la revolución obrera y de los mártires de Chicago. Las 13 horas de trabajo en Perú ubica a este país como el más atrasado de America Latina y uno de los regímenes laborales más brutales del mundo. El retroceso en el sistema laboral peruano, no solo se relaciona a la injusticia social impuesta por cada uno de los gobiernos que ha pasado por palacio de gobierno. Esta injusticia se relaciona también a las cúpulas mafiosas que dirigen los gremios sindicales. Uno de estos gremios es la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), que entre comillas se dice de izquierda y “clasista”, pero que en la práctica es una organización “vende obreros”, cuyos dirigentes conviven con los gobiernos de turno. La historia de esta centra esta ligada al podrido Partido Comunista Peruano que en su época fue liderado por Jorge del Prado, un mediocre político y pintor sin talento que vivió casi toda su existencia a expensas del dinero que recibía de la ex Unión Soviética. Los dirigentes de la CGTP, los anteriores y los actuales provienen de una misma camarilla política: son militantes del Partido Comunista Peruano (ex pro soviético) y del Partido “Patria Roja”, un partido electorero que controla mafiosamente el Sindicato de los profesores. Los dirigentes de la CGTP y de Patria Roja han sostenido a todos los gobiernos de turno. Apoyaron al mafioso Alan García Pérez, al criminal Alberto Fujimori, al borrachín Alejandro Toledo y se subieron al carro de Ollanta Humala. Hay algunos dirigentes actuales y ex dirigentes de la CGTP que no hay que olvidar. Ellos han actuado como los maestros del sindicalismo amarillo y mafioso. Uno de ellos se llama Gustavo Espinoza Montesinos. Este personaje fue el hombre clave durante la época de la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado (1968-1975) y el general Morales Bermúdez (1975-1980). En ese tiempo Gustavo Espinoza era secretario general de la CGTP, y fue el encargado de hacer de esta central un apéndice de la dictadura militar corporativa. En la actualidad Espinoza, por límite edad, esta fuera de circulación política, pero ni los años encima le han disminuido la costumbre de subirse al carro del poder, sobre todo si este es militar. En las elecciones pasadas, llamó a votar por Ollanta Humala y cuando este militar ganó las elecciones, dijo que este nuevo presidente abría el camino al socialismo y a una sociedad sin clases. Gustavo Espinoza vive ahora gracias a los servicios que prestó a los gobiernos de turno. Fue recompensado y por ello le adjudicaron ilegalmente una pensión vitalicia como “diputado pensionado” con un sueldo mensual de 2,595.39 dólares que si se compara con los salarios de los trabajadores peruanos resulta una verdadera fortuna.Otro dirigente de la CGTP que no hay que olvidar es Valentín Pacho, ex parlamentario también y que actualmente representante de la CGTP en la Federación Sindical Mundial (FSM), un cascaron internacional que queda de los restos del sindicalismo amarillo que manejo la ex Unión Soviética de Jruschov, Gorbachov y otros. A estos dos “maestros” de la mafia sindical (Espinoza y Valentín Pacho), hay que agregar a los actuales que son como gotas de agua a los anteriores. Son rastreros y vende obreros. Siempre están listos para sostener al presidente de turno. Ahora conviven con el régimen reaccionario de Ollanta Humala, de la misma forma que antes lo hicieron con Fujimori, Alan García, y Alejandro Toledo. Mario Huamán, actual secretario general de la CGTP es un conocido busquilla. Cuando el actual presidente gano las elecciones dijo que ello era un “hito histórico” sin precedente en la historia del Perú, y que el comandante Humala era expresión de la voluntad popular y el triunfo de los trabajadores. Mario Human es un individuo bastante dado al alcohol y a la droga fuerte. En 1993 en completo estado de ebriedad y bajo efectos de la droga mató de un balazo en la cabeza a su cuñado José Kobashigawa. En el examen toxicológico practicado por los especialistas de la policía se comprobó que Huaman estaba bajo efectos del alcohol y la cocaína. Si se salvo de ir a prisión fue por la intervención del gobierno mafioso de Alberto Fujimori. Curiosamente los jueces lo declararon “irresponsable” y de esa manera pudo seguir su camino mafioso en las cúpulas de los sindicatos peruanos.

* Fuente: El diario Internacional, eduardocanepa88@gmail.com