Ginebra, Budapest, París, Madrid, Santiago, México y Washington (PL).- El transporte aéreo mundial estima una reducción de ingresos de 500 millones de dólares en 2012, a consecuencia del sostenido encarecimiento del petróleo. En los últimos 10 años se declararon en bancarrota casi todas las líneas aéreas importantes de Estados Unidos, y en Europa suspendieron operaciones Malev y Spanair.

Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), las ganancias del transporte aéreo previstas para este año se sitúan en unos tres mil millones de dólares, lo cual representa 500 millones menos respecto a las anteriores previsiones anuales.

La entidad recordó que con precios en torno a los 110 dólares el barril los gastos en combustibles representan cerca del 34% de los costos operativos. A ello se suma la compleja situación política en el Medio Oriente, con el consiguiente impacto negativo sobre la factura petrolera.

Del total de ingresos, 2.300 millones corresponderán a las compañías asiáticas, mientras que las estadounidenses percibirán unos 900 millones de dólares y 500 millones las del Medio Oriente. Los números rojos quedarán en las aerolíneas europeas (600 millones de dólares) y las africanas (100 millones).

La compañía franco-holandesa Air France-KLM, líder de la aviación comercial en Europa, cerró operaciones en 2011 con unos mil millones de dólares de pérdidas, a consecuencia de la factura energética que experimentó un incremento en torno a los 900 millones de dólares.

La facturación de la compañía mostró un repunte del 4,5%, para superar los 24.500 millones de dólares, pero reportó un descenso del 4,7% en el tráfico de carga debido a la menor actividad esa modalidad en todo el mundo.

La situación impactará en las perspectivas de Air France-KLM, pues ya anunció ajustes a la baja en las inversiones previstas, las cuales serán este año de unos 800 millones de dólares. Ese volumen contrasta con los mil 350 millones contabilizados en el pasado ejercicio.

Por otro lado, la aerolínea húngara Malev anunció el 3 de febrero el cese de operaciones por insolvencia financiera, convirtiéndose en la segunda víctima de la crisis europea, precedida una semana antes por la española Spanair.

Con 66 años de operaciones y el 95% de sus acciones en manos del Estado, Malev enfrenta adeudos cercanos a los 270 millones de dólares. La entidad admitió que el gobierno húngaro no puede garantizar las fuentes de financiamiento necesarias para el funcionamiento.

Según los analistas, las medidas de austeridad promovidas por las autoridades comunitarias aceleraron el colapso de la aerolínea y la suspensión de actividades. A inicios de enero la Comisión Europea declaró ilegales las ayudas concedidas por el gobierno a Malev por una suma cercana a los 300 millones de dólares en el periodo 2007-2010.

Una situación similar golpeó a la española Spanair, la cuarta aerolínea del país con unos 13 millones de personas transportadas en 2011. Asimismo, Irlanda, Polonia, Portugal, Suecia y la Republica Checa evalúan recortes en el apoyo estatal al sector de la aviación comercial.

En España, la aerolínea Iberia enfrentó al menos siete huelgas laborales desde diciembre de 2011 contra la creación de la filial de bajo coste Iberia Express, que la forzaron a suspender miles de vuelos. Los sindicatos de trabajadores y pilotos aseguran que Iberia Express supondrá la pérdida de unos cinco mil puestos de trabajo.

A principios de 2011, Iberia, con una plantilla de mil 500 aeronautas, 16 mil trabajadores de tierra y unos cinco mil tripulantes de cabina, se fusionó con la británica British Airways en el holding International Consolidated Airlines Group.

Crisis en América

Como parte de una reestructuración tras cuantiosas pérdidas financieras, la aerolínea estadounidense American Airlines (AA) prevé reducir unos 14 mil puestos de trabajo. La decisión fue tomada por ejecutivos de AMR, empresa matriz de la línea, que ya se acogió a la ley de quiebras en noviembre de 2011.

American Airlines, la tercera mayor aerolínea del país norteño con unos 88 mil trabajadores, fue la última empresa de ese tipo en buscar protección por bancarrota para reestructurar sus gastos. Según The New York Times, en los últimos 10 años casi todas las líneas aéreas más importantes de la nación acudieron a ese mecanismo para renegociar contratos laborales, cancelar beneficios y disminuir sus deudas.

Los daños netos de AA de diciembre de 2011, revelados ante el tribunal que maneja el caso, equivalen a 904 millones de dólares, una cifra que supera las afectaciones reportadas entre enero y septiembre del año pasado, las cuales ascendieron a 884 millones de dólares.

Según funcionarios de la compañía, con el plan de recortes de un 20% en los gastos, que incluye la disminución de los empleos, la instancia prevé recuperar la rentabilidad. La iniciativa comprende además la reducción de salarios y beneficios para los empleados, poner fin a sus planes de pensiones, y disminuir los fondos en más de dos mil millones de dólares por año.

En México, la aerolínea Mexicana de Aviación cerró el 28 de agosto de 2010, dejando en la calle a alrededor de 68 mil empleados, y ahora espera un fideicomiso de 300 millones de dólares para su reestructuración, compra de acciones y gastos pre operativos, entre otros.

El juez del concurso mercantil de la compañía Felipe Consuelo se mostró optimista, ya que a diferencia de anteriores ocasiones, el dinero está ya en México, entró a un fideicomiso en un banco del país y se prevé que los inversionistas interesados acrediten la suma ante la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT).

Por otro lado, la crisis en el sector aéreo colombiano persiste luego de que el gremio de los controladores rechazara las ofertas salariales del gobierno por considerarlas insuficientes. La situación es compleja por los múltiples retrasos y cancelaciones de vuelos.

En Santiago de Chile, la aerolínea LAN anunció una disminución sustancial y de modo permanente de sus tarifas en vuelos en Sudamérica. Los descuentos rebasan el 40% con respecto al valor del boleto aéreo desde Chile a países como Argentina, Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela. En adelante un pasaje entre Santiago y Caracas costará 549 dólares, en lugar de los 670 que estaban en vigor; en tanto que el boleto a Río de Janeiro pasará de 392 a 299 dólares.