Los médicos en general definen la infertilidad como la incapacidad de concebir después de por lo menos un año de intentarlo sin obtener resultados. Aunque este “es un problema de dos”, varios estudios indican que uno de cada tres casos de infertilidad se debe a algún problema en el hombre, generalmente asociado a la calidad y a la cantidad de los espermatozoides.

La literatura científica describe entre las principales causas de la infertilidad masculina la obstrucción en el aparato reproductor, el uso de determinados medicamentos, bajo recuento de espermatozoides, así como la incorrecta movilidad de éstos, entre otras anomalías.

Hasta ahora se creía que el reloj biológico para tener hijos solo afectaba a las mujeres, pero entre los hombres también impacta sobre sus probabilidades de tener hijos. Si a los 45 años un hombre aún no es padre, debería pensar en serlo, porque entre los 41 y los 45 años las posibilidades de fecundar un óvulo disminuyen un 7% cada año, de acuerdo con los resultados de dos estudios independientes difundidos en octubre del año pasado ante la conferencia anual de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva (ASRM).

Expertos del Centro Huntington de Medicina Reproductiva en Brasil evaluaron las conclusiones de 570 tratamientos de fertilización in vitro realizados entre 2008 y 2011. Con el propósito de que la edad de la mujer no interfiera en los resultados, solo se escogieron óvulos donados por mujeres jóvenes y saludables.

De esa forma comprobaron que la edad de los hombres que no lograron concebir era mayor en comparación con aquellos que si pudieron tener un bebé. La edad promedio de los hombres que engendraron hijos era de 41 años, pero después las probabilidades de convertirse en padre disminuyeron un 7% cada año.

Otro estudio realizado por investigadores del Centro de Colorado para Medicina Reproductiva en Estados Unidos evaluó también el impacto de la edad de ratones machos en la reproducción. Se emplearon óvulos de hembras jóvenes para no alterar los resultados. Como resultado los embriones de ratones de mayor edad no resultaron tan saludables como los de individuos jóvenes y muchos de los embarazos se malograron.

“Siempre hemos pensado que los hombres producen esperma cada 80 días, o cada tres meses, y que independientemente de cuál sea su edad cronológica el esperma es nuevo”; pero en realidad la calidad del esperma disminuye con la edad, indicó el autor principal del estudio William Schoolcraft.

Científicos del Centro Médico de la Universidad de Columbia comprobaron en un ensayo de farmacología experimental que el esqueleto actúa como regulador de la fertilidad mediante la liberación de una hormona denominada osteocalcina, producida por los osteoblastos durante la formación ósea, y que además aumenta la producción de testosterona, la hormona sexual masculina.

Esta novedosa teoría desplaza anteriores sobre la fecundidad masculina centrada en la producción de espermas y podrá dar un giro en las actuales terapias de infertilidad, destacan los autores en un artículo publicado en la revista especializada Cell.

En sus ensayos con ratones de laboratorio, los investigadores comprobaron cómo los animales desprovistos de esta sustancia no tenían descendencia. Cuando la osteocalcina no está presente, los niveles de la hormona masculina disminuyen, lo que provoca una reducción en el conteo de espermatozoides; pero al inyectarles osteocalcina, aumentan sus niveles de testosterona.

Para Gerald Karsenty, autor principal del estudio, si la osteocalcina también promueve la producción de testosterona en los hombres, sus bajos niveles podrían ser la causa de que los varones infértiles tienen inexplicable baja cantidad de hormona masculina.

Por otro lado, los hombres que abusan del consumo de grasas saturadas presentan un conteo de espermatozoides más bajo, sugirió un estudio realizado por investigadores de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard. Encontraron que el conteo de espermatozoides es un 43% más bajo y la concentración de esperma (volumen de semen por número de espermatozoides) 28% menor entre quienes comen demasiada grasa.

Estos resultados difundidos en la revista Human Reproduction se apoyan en un estudio con 99 hombres interrogados sobre sus hábitos de alimentación y que entregaron muestras de esperma para análisis durante cuatro años. La mayoría de los participantes padecía obesidad o sobrepeso, problema de salud que puede dañar la calidad del esperma. [1]

Investigaciones previas descubrieron que las personas que ingerían ácido graso omega 3 presentes en el pescado y aceites vegetales presentaban una mejor calidad del esperma. Una de las causas de infertilidad en hombres son las llamadas especies reactivas de oxígeno (ERO), un tipo de radicales libres que pueden provocar daños en el ADN celular, sobre todo en el esperma.

Los antioxidantes son sustancias que protegen a las células de los efectos de los radicales libres, las moléculas producidas cuando el cuerpo degrada los alimentos o por la exposición ambiental al humo del tabaco y la radiación. Cumplen un papel importante en las enfermedades cardíacas, el cáncer entre otras.

Los antioxidandes, los fármacos como la vitamina A, C y E, podrían ayudar a las personas con dificultades para concebir hijos, en particular los hombres, sugiere un reciente estudio realizado por académicos de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, tomando en cuenta ensayos clínicos sobre fertilidad, en los cuales casi todos los hombres presentaban conteo bajo o poca motilidad de espermatozoides, clasificados como subfértiles. También se analizaron aquellas personas con tratamientos de reproducción asistida, como fertilización in vitro e inyecciones de esperma, así como el uso de varios tipos de antioxidantes, incluida la vitamina E, la L-carnitina, el zinc y el magnesio.

Uno de los resultados preliminares fue que en aquellas parejas con más probabilidades de lograr un embarazo o de tener un nacimiento vivo, los hombres tomaban antioxidantes. Para Allan Pacey, académico de la Universidad de Sheffield, el resultado es alentador, aunque debe tomarse con cautela. A su juicio, es poco probable que una terapia de antioxidantes incremente el número de espermatozoides producidos por un hombre, pero, parece sugerir que hay una mayor probabilidad de concepción.

Claves de la infertilidad masculina

Para el abordaje del tema contamos con la doctora Gilda Monteagudo Peña, especialista de segundo grado en Endocrinología, Máster en Salud Reproductiva, profesora e investigadora, y miembro del Grupo de Investigación sobre Salud Reproductiva del Instituto Nacional de Endocrinología de La Habana. Se estima que la infertilidad afecta del 10 al 15% de las parejas. Alrededor del 20% se debe a factor masculino, 35% a factor femenino, 35% a ambos factores y en 10% restante no es posible identificar la causa: todos los análisis son normales.

P. ¿A qué edades los hombres presentan el período de mayor fertilidad?

R. Los hombres no tienen un período de mayor fertilidad, aunque la capacidad reproductiva sí declina progresivamente con la edad, a partir de los 40 años, pero algunos la conservan hasta edades avanzadas.

P. ¿Cómo se determina la posible causa de infertilidad masculina?

R. El interrogatorio y el examen físico pueden aportar elementos. El análisis estándar del semen (espermograma) es el estudio inicial y más importante. Algunos casos requieren análisis especiales del semen, hormonales, genéticos, ultrasonido o biopsia del testículo u otros. Hay causas identificables, pero en una proporción alta de los sujetos con mala calidad seminal el origen permanece desconocido.

P. ¿El origen puede ser hereditario y, asimismo, como consecuencia de haber padecido alguna enfermedad?

R. Sí. Existen alteraciones genéticas heredables que producen infertilidad. También es frecuente la infertilidad secundaria a lesiones destructivas del testículo (por inflamación, operaciones, agentes físicos o químicos) u obstrucciones de conductos eyaculadores por infecciones (ejemplo: la gonorrea), por sólo mencionar algunas.

P. ¿Cuáles son las características que debe tener el semen para una fecundación “normal”?

R. Es muy controversial. En la evaluación se considera cantidad, aspecto, pH y consistencia del semen. En cuanto a los espermatozoides: número, porcentaje de los que están vivos, si tienen movilidad progresiva o no, y la proporción de los que tienen apariencia normal.

P. ¿Es posible obtener evidencias concluyentes de la existencia de esterilidad de “factor masculino”?

R. Solo en los casos en que no existe testículo o hay ausencia de conductos eyaculadores. El análisis seminal no permite determinar con certeza absoluta si un individuo es fértil o no. Ayuda a definir la severidad del factor masculino, pero no es concluyente.

P. ¿Tanto la oligozoospermia (pocos espermatozoides) como la azoospermia (ausencia total) tienen en la actualidad tratamiento médico simple con algún éxito?

R. No creo que pueda generalizarse. La oligozoospermia ligera o moderada y la azoospermia tienen enfoques terapéuticos diferentes. En general no es simple, los tratamientos son largos y muchas veces desalentadores. El éxito depende de la causa. Existen causas reversibles, potencialmente reversibles y otras irreversibles. En más de la mitad de los casos no se demuestra causa específica y se emplean tratamientos empíricos, cuya eficacia es impredecible.

P. ¿Podrían existir también problemas relacionados con el coito?

R. Sí, las alteraciones en el depósito del semen en la vagina: por trastornos de la eyaculación, disfunción eréctil que dificulta la penetración o deformaciones peneanas, así como la disminución de la frecuencia de relaciones sexuales, son causas de infertilidad.

P. ¿Alguna consideración final que valore esencial?

R. Es común que los hombres erróneamente asocien fertilidad con masculinidad.La infertilidad masculina, más que la femenina, entraña conflictos de género que pueden llevar a pérdida de autoestima, problemas de relación y hasta divorcio. Esto no puede dejar de tenerse en cuenta en la atención de parejas infértiles.

La hematospermia

La hematospermia o hemospermia es un síntoma caracterizado por la presencia de sangre en el semen durante la eyaculación, indica el doctor René Gómez Areces, profesor de mérito, consultante y titular de Urología de la Universidad Médica de La Habana. Precisa que generalmente el semen aparece de color rojo oscuro o pardo oscuro, resultado de su mezcla con la sangre y, como es lógico, constituye un síntoma muy alarmante para los hombres.

P. ¿Se acompaña de alguna otra manifestación?

R. Puede estar o no acompañada de otras manifestaciones, aunque la sangre en sí misma es un síntoma que refleja un proceso patológico que afecta el aparato urogenital del hombre.

P. Para ganar en comprensión le pido ofrezca, aunque de manera sucinta, una visión de la estructura de las vías y órganos genitales y urinarios de los hombres…

R. Este aparato está conformado por los conductos deferentes por donde pasan los espermatozoides, que se forman en el testículo, y los conducen a un reservorio, las vesículas seminales, en las cuales se produce parte del líquido que constituye el semen. De allí continúa por los conductos eyaculadores que atraviesan la glándula prostática (que aporta elementos fundamentales a los espermatozoides que contiene el semen), y desembocan en la uretra para ser expulsado durante la eyaculación. Por ello, de acuerdo con el sitio donde se produce el sangramiento, puede o no producir otros síntomas.

P. ¿Podría ser anuncio de un cáncer de próstata?

R. Es sumamente raro que se presente como síntoma de un cáncer de próstata, aunque en el diagnóstico presuntivo no se descarte la presencia de tumores benignos o malignos en esa glándula.

P. ¿Cuáles son las causas más frecuentes que suelen originar la hematospermia?

R. Los procesos inflamatorio-infecciosos de la próstata, de las vesículas seminales y de la uretra del hombre, o por traumas durante el contacto sexual. Se presenta fundamentalmente en hombres en plena actividad sexual y con mayor frecuencia en jóvenes.

P. ¿Este trastorno puede ser recurrente y persistir durante meses o años?

R. La hematospermia es un síntoma, no una enfermedad, por lo que puede reaparecer en correspondencia con la recurrencia del trastorno que la causa. La hematospermia es un síntoma que traduce una enfermedad del tracto urogenital del hombre y constituye siempre un signo de alarma, por lo que el paciente debe acudir al médico sin dilaciones para recibir la orientación diagnóstica y terapéutica adecuada.

P. ¿En qué consiste la evaluación médica inicial?

R. En la práctica clínica con el desarrollo de un exhaustivo interrogatorio y examen del aparato urogenital, incluido el tacto rectal, proceder capaz de aportar elementos muy importantes de las características de la próstata y las vesículas seminales.

P. ¿Y en cuanto a las pruebas complementarias?

R. Cuando así lo indique el examen clínico, se realizarán cultivos microbiológicos y micológicos de la esperma (Espermocultivo), para comprobar la existencia o no de una infección bacteriana, micótica o tuberculosa. Además estudio ultrasonográfico de la próstata y vesículas seminales, e incluso la observación directa de la uretra mediante una uretroscopia.

P. ¿Hay que establecer algún diagnóstico diferencial?

R. Es necesario hacer diagnóstico diferencial de una posible contaminación del semen con sangre procedente de un sangramiento ginecológico de la pareja de origen infeccioso, tumoral o traumático durante el contacto sexual. En cuanto a la terapéutica de elección, ésta dependerá de la enfermedad que motive el sangramiento.

La mitad de las parejas con infertilidad logra hijos

Una de cada dos parejas con problemas de esterilidad masculina logra tener un hijo, destaca un reciente estudio publicado en la revista especializada Human Reproduction. Entre los principales factores de fracaso es la edad del hombre, mayor de 35 años, explican los autores, tras el análisis de encuestas realizadas a 1.200 parejas participantes de la investigación durante los años 2000-2004. De ellas solo el 56% lograron ser padres. En el 16% el embarazado logrado fue natural y el resto concibió su hijo mediante la asistencia médica para la procreación (AMP).

La infertilidad es motivo de sufrimiento y desesperación para muchas parejas. Sin embargo, los avances alcanzados en reproducción asistida de alta tecnología brindan oportunidades antes inexistentes para el factor masculino severo.

Investigadores de las Universidades de Munster, en Alemania, y de Beersheba, en Israel, esperan que en un futuro sea posible crear esperma humano para que hombres estériles puedan tener hijos biológicos y no recurrir a la inseminación artificial.

Un equipo de científicos de ambas instituciones obtuvo en laboratorio semen artificial a partir de células testiculares de ratones, lo que constituye un importante paso de avance para tratar la infertilidad masculina. Los expertos lograron las células sexuales a partir de las contenidas en los testículos, que fueron rodeadas de una gelatina para reproducir las condiciones del cuerpo.

A partir de estos resultados, creen que se encuentra cerca el momento en que se pueda producir esperma de forma rutinaria. El equipo dio inicio a ensayos para crear semen humano con el empleo de células testiculares, pero hasta ahora no han tenido éxito. Sin embargo, confían en la posibilidad de alcanzar resultados alentadores.

El 5 de agosto de 2011, científicos japoneses de la Universidad de Kioto anunciaron el nacimiento de ratones sanos y fértiles fecundados con espermatozoides obtenidos en laboratorio a partir de células madre embrionarias.

Los investigadores transformaron las células madre en células germinales primordiales (PGC) que son precursoras de los espermatozoides. Implantadas en machos infértiles, estos se convirtieron en huéspedes para que los espermatozoides fueran funcionales. Según el autor principal de la investigación Mitinori Saitou, este mismo resultado podría obtenerse con el empleo de células de la piel adulta.

Nota:

1. Los hombres infértiles podrían presentar un mayor riesgo de muerte por problemas cardiacos en comparación con aquellos que tienen hijos, infirieron investigadores de la Universidad de Stanford a partir de un análisis de 135 mil varones casados o divorciados, cuya edad al inicio del estudio en 1996 era de 50 años o más. En la pesquisa de 10 años de duración, difundida por la revista Human Reproduction, se evaluó las tasas de decesos entre los que fallecieron, y se realizaron cuestionarios a sus familiares. Se evidenció que la gran mayoría de los participantes, el 92%, tenía descendencia. De los decesos ocurridos, uno de cada cinco fue por enfermedad cardiaca.

A partir de los resultados, los investigadores concluyeron que los hombres sin hijos tenían 17% más riesgos de morir en comparación con aquellos que procrearon. El autor principal del trabajo, Michael Eisenberg, cree que existe una razón biológica entre la infertilidad masculina y un posible mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiaca. No obstante, los investigadores aclararon que la falta de hijos entre los hombres no significa propiamente que vayan a enfermar del corazón, sino que al parecer, sería una señal de trastornos cardiacos en el futuro.

* Colaborador de Prensa Latina con reportes de las corresponsalías de Washington, Londres y Tokio.