La nueva ley de control del consumo del alcohol será un trabajo de titanes hacerla cumplir, no por falta de gana y voluntad sino porque la vía pública en casi todas las ciudades del país, particularmente Cochabamba, está copada por las extensiones físicas de los bares sobre las aceras, aceras que son técnicamente públicas a no ser que hayan sido vendidas por las municipalidades. La vía pública es de tan voluntario entendimiento que antes se debería hacer una clara definición de vía pública.

Hacer cumplir la ley con la ayuda de la Policía Militar parece que será un poco más fácil. Pero, ¡alerta!, una investigación reciente sobre las asociaciones del consumo de alcohol ha sido publicada.

Un estudio sobre las moscas de la fruta ha descubierto que los machos que no tienen gratificación sexual se dedican al alcohol. Este estudio no escatima esfuerzos en construir paralelos entre las moscas y los humanos puesto que el alcohol según el neurobiólogo Troy Zars, profesor adjunto de Ciencias Biológicas en la University of Missouri, “identificar el mecanismo genético y molecular que controla la demanda de recompensas en la mosca de la fruta podría influenciar nuestra comprensión del abuso de las drogas en humanos, pues anteriores estudios señalaron parecidos entre las vías de señalización de estas moscas y los mamíferos”.

El responsable de esta frustración y la búsqueda de gratificación es el subir los niveles del químico llamado Neuropéptido (NPF). Este químico está también presente en los humanos y su bajo nivel o ausencia puede ser subido con la relación sexual o con el alcohol.

De esta manera podemos inferir perfectamente que todos aquellos que los viernes hacen resonar los cubiletes en las mesas y las innumerables botellas de cerveza que circulan no son nada más que individuos con una bajada seria de su NPF por tanto faltos de sexo.

En Cochabamba este fenómeno es identificad con mucha facilidad al amanecer del sábado. Se ve al desnivelado en su NPF golpeando a la puerta de su casa implorando ser admitido otra vez. “Por favor María, hazrime entrar nomás” “Juro nunca más mamita”

La pregunta de un inquisitivo investigador habría dado como resultado la respuesta de una triste verdad, el viernesolterero sufre de baja en su NPF y se encuentra con otros de baja similar para reemplazar en el alcohol lo que le privan en la cama.