El 22 de enero pasado, el presidente Evo Morales, lamentando que la situación de la industria petrolera boliviana no era “como (él) desearía” y aclarando que no tenía “porqué falsear la verdad”, informaba que entre los años 2000 – 2005 las transnacionales petroleras habían perforado 213 pozos y entre los años 2006 – 2011, ya con la nacionalización en marcha y YPFB refundada, se habían perforado “apenas” 94 pozos. Lamentablemente, la información presentada por el presidente, a pesar de su reparo, es completamente errada.

Los informes técnicos de YPFB anualmente registran la denominación de los pozos, el contrato al cual corresponden, la empresa operadora, la profundidad programada y alcanzada, el departamento en el que están ubicados y, lo más relevante para el asunto que abordamos aquí, el número de pozos en perforación y el número de pozos terminados.

Lo que cuenta como indicador de la exploración y explotación petrolera son los pozos terminados y no los pozos en perforación; simplemente porque los primeros permiten comparar el desempeño, de una empresa o de la industria en un país, por gestión o periodo; en cambio los pozos en perforación no sirven para evaluar dicho desempeño, porque las operaciones programadas para tal fin pueden abarcar más de dos o tres gestiones, pueden ser detenidas y/o suspendidas o, incluso, quedar abandonadas y dejar el pozo sin conclusión.

Sin embargo de esta forma, internacionalmente aceptada, de contabilizar los pozos efectivamente perforados y concluidos, los personeros de YPFB consignaron, en sus publicaciones no técnicas y en la información transferida al presidente, la suma de pozos terminados y pozos en perforación en cada gestión, consiguiendo así un resultado más alto, pero erróneo respecto de la exploración y explotación hidrocarburífera en Bolivia.

El extremo de este error está en que los pozos, cuyas operaciones iniciaban al final de un año y concluían al principio del otro, o aquellos cuya programación implicaba más de una gestión, fueron contabilizados más de una vez. Por ejemplo, la perforación del pozo Itaú X-2 inició el 23 de marzo de 2000 y concluyó el 6 de junio de 2002, por ello en los informes de 2000 y 2001 figuró como pozo en perforación y en los informes de 2002, como pozo terminado. Evidentemente, aunque haya diferentes registros, se trata de un mismo y único pozo; sin embargo, de acuerdo con el peculiar método de los personeros de YPFB, el Itaú X-2 equivaldría a tres pozos diferentes.

Si contabilizamos sólo los pozos terminados, la cruda realidad es que en los seis años anteriores al actual periodo gubernamental se perforaron sólo 70 pozos exploratorios y 88 pozos de desarrollo, haciendo un total de 158 y no 213; y en los seis años que lleva el actual gobierno se perforaron apenas 16 pozos exploratorios y 49 pozos de desarrollo, haciendo un total de 65 pozos y no 94.

¿Por qué los personeros de YPFB Corporación divulgan datos erróneos? Más que ineptitud, es el apremio por mostrar resultados positivos de una nacionalización que no es tal, lo que los compele a cometer (digámoslo eufemísticamente) “errores convenientes” para su imagen.

El asunto planteado aquí no es trivial, y no se refiere a la validez y utilidad general de los datos estadísticos, sino al hecho de que su adecuada administración y difusión, con seguridad, haría surgir interrogantes incomodas para los actuales ejecutivos de YPFB. Por ejemplo: ¿Por qué la intitulada YPFB Corporación no logra superar el desempeño habido durante la época de la capitalización? O peor, ¿por qué no logra alcanzar los estándares de la antigua YPFB, que entre 1990 – 1995, periodo de años similar al que compara el presidente, logró perforar en total 168 pozos, 48 de exploración y 120 de explotación?

* El autor es economista.