Ya en el Congreso de Tarija había la evidencia de que muchos de los componentes del nuevo Comité Ejecutivo de la COB eran elementos oficialistas. Los burócratas debutaron violentando dos resoluciones del Congreso sin consultar a nadie, pero en el último ampliado delegados de diferentes sectores les recordaron que no serán los dirigentes vendidos quienes marquen el rumbo de las luchas de los explotados.

Los “operadores” del gobierno trabajaron pacientemente para incrustar en la nueva dirección de la COB a elementos que, llegado el momento, cuando las masas se encabriten exigiendo solución a sus problemas, puedan cumplir su papel de esquiroles tratando de desmovilizar a las bases.

Es bueno recordar que el Congreso de la COB realizado en Tarija determinó luchar por un incremento de sueldos y salarios que cubra las necesidades vitales del trabajador (canasta familiar). Por otra parte, el Congreso no modificó la posición oficial de la COB respecto al apoyo a la lucha de los habitantes del TIPNIS por defender su territorio de la depredación capitalista. Sin embargo, la nueva cúpula cobista, sin convocar antes a un ampliado a los dirigentes de diferentes sectores, tomó dos decisiones que comprometen las futuras luchas del movimiento obrero y la independencia política de la COB.

En primer lugar, la burocracia cobista decidió no apoyar la anunciada IX marcha de los habitantes del TIPNIS contra la maniobra gubernamental de hacer una “consulta previa” para construir la carretera San Ignacio de Moxos – Villa Tunari por medio del territorio indígena y área protegida, cambiando la posición inicial de la COB que se declaró parte de la movilización nacional por la defensa del TIPNIS.

La voltereta de los nuevos dirigentes apareció como un franco apoyo a la pretensión gubernamental de burlar la Ley Corta para imponer la depredación del TIPNIS, pese a que se esmeraron por mostrarse como “mediadores imparciales” entre el CONISUR, los habitantes del TIPNIS y el gobierno, en busca –dijeron- de una “solución democrática en el marco del diálogo”.

Por otra parte, sin consultar a nadie, los burócratas decidieron violentar las resoluciones del último Congreso de Tarija con referencia al problema salarial. Anunciaron que plantearán al gobierno la subida del sueldo mínimo nacional de 815 a 1.000 bolivianos, olvidando que el congreso decidió no abandonar la lucha por un salario que cubra todas las necesidades vitales de los trabajadores (salario mínimo vital) y que éste suba automáticamente en la misma proporción en que suben los precios de los artículos de primera necesidad (escala móvil de salarios).

Los nuevos dirigentes de la COB, en flagrante violación de las resoluciones del Congreso, unos días antes de la realización del último ampliado anunciaron que la reunión del Comité Ejecutivo Nacional había determinado plantear al gobierno –como objetivo de la lucha salarial– la elevación del sueldo mínimo nacional de 820 a 1.500 Bs. Con relación a la anunciada IX marcha del TIPNIS en defensa de la Ley Corta que arrancaron el gobierno en una ejemplar movilización anterior, explicaron que la organización matriz de los trabajadores no quiere llegar a la confrontación con el gobierno en este problema.

Estas dos decisiones de los dirigentes de la COB confirman aquello que ya se denunció en el Congreso de Tarija en sentido de que el gobierno había montado paciente y sigilosamente, con mucho derroche de recursos económicos del Estado, un aparato con la finalidad de capturar la Dirección Ejecutiva Nacional de la COB con elementos oficialistas.

Existe la sospecha fundada de que ya hay acuerdos secretos entre el gobierno y la burocracia cobista con el fin de burlar el objetivo central de la lucha en materia salarial. Da la impresión de que el gobierno cede a la exigencia de los trabajadores de elevar el mínimo nacional para terminar negociando miserables porcentajes que no vayan más allá del 7%, como ya anunció el Ministerio de Economía.

La burocracia derrotada otra vez

El último ampliado de la COB se realizó en medio del malestar reinante en las bases por la agudización de la miseria. El gobierno, día a día, vive un proceso de franca derechización chocando violentamente con los explotados en su intento de imponer una política pro empresarial y pro imperialista. En alianza con los empresarios privados, ha montado la última cumbre social para inventar una nueva “agenda” que no es otra cosa que la expresión de una política antiobrera y antipopular.

En el último ampliado, representantes de diferentes sectores (muchos de ellos protagonizando ya movilizaciones como los maestros, trabajadores en salud, de seguridad social, médicos y otros) arremetieron con furia contra la nueva burocracia cobista y decidieron hacer exactamente lo contrario de lo que ésta había anunciado días antes.

El ampliado ratificó la posición obrera en materia salarial: para los trabajadores, la única referencia para calcular el incremento de los sueldos y salarios es la satisfacción de todas sus necesidades vitales (canasta familiar). Cualquier otra maniobra como eso de pretender centrar la lucha en torno al aumento del sueldo mínimo nacional o en la nivelación de los sueldos del sector urbano y rural en el magisterio es puro distraccionismo que desvía la lucha de los trabajadores.

Por otra parte, el ampliado resolvió categóricamente apoyar “moral y materialmente” la próxima IX marcha del TIPNIS, acontecimiento que puede volver a convertirse en un poderoso canal de movilización de los explotados y echar por tierra todas las torpes maniobras de oficialismo encubiertas en una tramposa “consulta previa” para entregar al imperialismo sin tasa ni medida los recursos naturales del territorio indígena.

El ampliado de la COB también decidió apoyar la movilización de los discapacitados que sufren una brutal represión policial y judicial por parte del gobierno, chocando con la sensibilidad de los diferentes sectores del país.

Como ya anticipamos en Tarija, no serán los burócratas vendidos de la COB quienes marquen el rumbo de las luchas de los explotados. Las masas movilizadas terminarán superando en las calles a las direcciones oficialistas, como ya ocurrió en el pasado inmediato.

Ha llegado el momento de organizar movilizaciones conjuntas desde las bases, por el salario mínimo vital con escala móvil; por la jornada de trabajo de seis horas para los médicos y todos los sectores laborales; por la liquidación del latifundio y por tierras –en propiedad colectiva- para campesinos e indígenas; por el libre cultivo, comercialización e industrialización de la hoja de coca; por educación y salud gratuitas para todos los bolivianos; y por la defensa del TIPNIS y contra las transnacionales saqueadoras de nuestros recursos naturales.

* Dirigente de la Federación de Maestros Urbanos de Cochabamba y miembro del Comité Central del Partido Obrero Revolucionario (POR).