Naciones Unidas, Yaoundé, Kuala Lumpur, Nueva Delhi y Beijing (Prensa Latina y SENA-Fobomade).- Representantes del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) están alarmados por la caza masiva de cerca de 450 elefantes desde principios de año en el parque nacional de Bouba Ndjida, al norte de Camerún.

El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) denunció que desde mediados de enero hasta el 17 de febrero de 2012 cazadores sudaneses mataron a 200 elefantes en el norte de Camerún. La organización aseguró que numerosas crías quedaron huérfanas y “se teme que acaben muriendo de hambre y sed sin la protección de la manada”.

El portavoz de IFAW Celine Sissler-Bienvenu afirmó que son frecuentes las incursiones de grupos armados sudaneses desde Chad para cazar elefantes y comerciar su marfil, aunque, al parecer, la masacre de este año no tiene precedentes.

Hasta el 21 de febrero las bandas de cazadores furtivos traficantes de marfil habían matado a unos 300 elefantes en el Parque Nacional de Bouba Ndjida, confirmó el ministro camerunés de Seguridad Ngole Felipe Ngwese, luego de presentar una denuncia ante el IFAW.

La extensa reserva de 2.200 kilómetros cuadrados se encuentra ubicada en los límites de Camerún con Chad. En esa zona protegida habitan búfalos, elefantes, leones, rinocerontes y diversas especies de aves. En Camerún quedarían entre mil y cinco ejemplares, según el Informe de Situación de la Población de Elefantes de 2007 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

En esa zona operan cazadores ilegales en busca de los codiciados colmillos de elefantes que luego comercializan en mercados de Asia y Europa. Se trata de hombres armados que proceden supuestamente de Sudán y República Centroafricana.

El secretario general de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies en Peligro de la Fauna y la Flora, dependiente del PNUMA, John E. Scanlon reveló que desde enero hasta principios de marzo al menos 450 elefantes fueron ultimados por cazadores equipados con armamento sofisticado.

Según un reporte del centro de noticias de la ONU, los cazadores proceden de Chad y Sudán y canjean el marfil robado por dinero, armas y municiones que incrementan los arsenales de grupos enfrascados en conflictos en diferentes países de la región.

Fuentes de la ONG Traffic informaron que Malasia se ubica como un activo centro del tráfico de marfil procedente de naciones africanas. En septiembre del año pasado se decomisó en ese país un cargamento de 700 colmillos llegados desde Tanzania con un valor de un millón de dólares.

A mediados de diciembre, autoridades de Malasia descubrieron en la zona portuaria de Selangor un contenedor con 15 toneladas de colmillos de elefantes y otros objetos de marfil valorados en 1,2 millones de dólares. Fue el mayor caso de contrabando detectado en 2011, y según el Departamento de Aduanas el cargamento procedía de Kenia.

La ONU ofreció ayuda a los gobiernos de Camerún, Chad, República Centroafricana, Congo Democrático y Sudán para combatir a los cazadores y contrabandistas, llevarlos ante la justicia y recuperar el marfil obtenido. El seguimiento a las redes delincuenciales está a cargo de un consorcio integrado por Interpol, la Organización Mundial de Aduanas, la oficina de la ONU para la Droga y el Crimen y el Banco Mundial.

El 3 de marzo fueron movilizados unos 100 efectivos del Ejército camerunés en el Parque Bouba Ndjida para expulsar a los cazadores furtivos, los cuales se desplazan en grupos de medio centenar de personas armadas con fusiles AK 47.

Pero los contrabandistas no son la única amenaza para los elefantes, ya que los pobladores locales también los atacan alegando que esos gigantes animales destruyen plantaciones agrícolas y ponen en riesgo la seguridad alimentaria de sus familias. Por ejemplo se supo que en Sri Lanka fueron ultimados 200 elefantes que destruyeron sembradíos.

En la primera semana de enero de 2012, una docena de familias de la aldea tribal de Khairbar, en el estado de Chhattisgarh en India, pasaron las noches en vela por constantes ataques de elefantes. El 27 de diciembre una manada de nueve ejemplares salvajes demolió varias de sus chozas, reportó la agencia de noticias IANS.

Las autoridades de Chhattisgarh admitieron que unos 103 jumbos salvajes vagaban por el estado, principalmente en la boscosa región del norte, donde se asienta la aldea de Khairbar, alimentándose de las plantaciones de los aldeanos y atacándolos cuando se sentían acorralados. Solo de enero a julio de 2011, los elefantes mataron 11 personas en ese territorio indio, mientras los ataques a los aldeanos, sus cultivos o viviendas pasaron de siete mil, una cifra récord.

Se estima que la población de paquidermos en India sobrepasa las 28 mil cabezas. Desplazados de su hábitat natural por la irrupción del hombre, suelen diezmar los cultivos de los campesinos. La situación es especialmente preocupante en el sur de India, donde se localiza la mitad de los elefantes del país.

En China, la estación de conservación de animales salvajes de Xishuangbanna, una zona protegida de la suroccidental provincia de Yunnan, alberga la mayoría de la biodiversidad del país asiático y una cuarta parte de las especies de animales salvajes del país. Xishuangbanna es el hogar de más de 250 elefantes asiáticos salvajes, cifra que representa cerca del 90% de su población total en China.

Los residentes de la zona durante mucho tiempo han sido víctimas de ataques de elefantes, serpientes venenosas y osos negros. La prefectura local reportó más de 160 mil ataques de animales entre 1991 y 2010, con un saldo de 39 personas fallecidas, 187 heridos y grandes pérdidas de cereales y cabezas de ganado. En 2010 el gobierno local pagó 636 mil dólares en compensaciones a la población expuesta con el fin de garantizar la inclusión de toda la fauna silvestre bajo protección estatal, y se espera que este año entregue a los afectados casi 1,4 millones de dólares.

China y Laos prevén construir una reserva natural transfronteriza para proteger a los elefantes en peligro de extinción. Unos 250 ejemplares viven en la jungla del territorio chino y cruzan con frecuencia los bosques fronterizos. El área cubrirá 20 mil hectáreas de bosques chinos y 35 mil laosianos. Será el segundo espacio protegido conjunto; el primero, creado en 2009, abarca una superficie de 54 mil hectáreas.

En Kenia las abejas se han convertido en buenas aliadas de los campesinos africanos para mantener a los elefantes hambrientos lejos de los campos de cultivo. Durante un experimento de dos años de duración realizado por investigadores de las Universidades de Oxford y de la ONG Save The Elephants en una docena de granjas del país africano, solo un elefante se atrevió a desafiar a las pequeñas, pero peligrosas abejas.