Es pues, una locura, desde el punto de vista cotidiano, no clínico, seguir haciendo lo mismo y esperar que los resultados sean diferentes. Si deseamos que la educación boliviana responda a criterios de calidad se hace necesario contar con políticas, teorías, instrumentos y, sobre todo, una mentalidad diferente a las actuales, de lo contrario será mejor seguir mirándonos el ombligo y contemplar nuestro pasado pensando que todo está bien, aunque con algunas “fallas” pero todo está bien y podremos continuar dando vueltas en el centenario círculo de nuestro confort, con algunos ajustes o reformitas que habría que hacer.

Mientras nosotros seguimos así, otros países están avanzando a pasos agigantados en su desarrollo científico y tecnológico, están abriendo mercados para sus productos y están buscando bienestar para su población, procurando cerrar el círculo virtuoso de mejor educación, mayor desarrollo, mejores ingresos estatales y sociales y mayor bienestar en la población.

Mientras que estos países están pasando de la era del conocimiento para entrar a la era del concepto, nosotros recién estamos pensando como entrar a la era de la industrialización de nuestras materias primas y, a nivel agropecuario andino queremos tener seguridad alimentaria con base en el arado egipcio comunitario.

Mientras nosotros vivimos echando la culpa de nuestra situación al imperialismo, al capital internacional, al mal tiempo, etc., no asumimos nuestra responsabilidad en materia educativa y el déficit de la educación se sigue acumulando cada año. Una lucha real contra todo tipo de dominación externa, imperial, no puede basarse en eslóganes emocionales vacios de contenido, sino que esa lucha debemos enfrentarla con dignidad, de igual a igual, en las definiciones económicas y tecnológicas y no en las calles con estribillos estridentes. La lucha contra toda forma de dominación también debe concretarse haciendo que nuestros niños tengan mejor educación, ampliando mercados para nuestros productos, desarrollando y vendiendo ciencia y tecnología al mercado nacional e internacional. Cuando estemos a ese nivel podremos mirarlos cara a cara y poner nuestras condiciones en una relación de pares, no de subordinados.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología ahora es más vertiginoso de lo que era hace 50 años. Se calcula que en estos últimos 20 años hemos avanzado en ciencia y tecnología lo que la humanidad avanzó en dos siglos y esta velocidad tiende a aumentar, no a disminuir. Hace 20 años se hablaba del rezago de los países “en desarrollo” frente al avance de los países altamente desarrollados y, año que pasa, ese rezago se hace más grande, pero también han habido países que han sabido neutralizar ese rezago y disminuir los índices de pobreza en sus países.

En nuestro país, muchos de los esfuerzos por modificar la situación de la educación han tenido un tinte exageradamente ideológico o político y no siempre pedagógico que vaya adscrito a una visión de desarrollo nacional. No tenemos un norte claro, seguimos impulsando políticas extractivistas y, demagógicamente, seguimos proponiendo la industrialización de nuestras materias primas sin contar con un Plan estratégico de desarrollo nacional y una tecnología desarrollada. Entonces, al igual que Alicia en el país de las maravillas, si no sabemos dónde ir, todos los caminos parecen buenos.

Reconocer nuestras limitaciones y situación deficitaria no es malo, al contrario, es necesario y es un imperativo hacerlo para, a partir de ello, ver con mucha humildad y dignidad donde estamos, cual es el estado educativo de nuestros niños y ver por donde debemos atacar para resolver los problemas. Al igual que quienes sufren de alcoholismo, el primer paso para poder iniciar un proceso de curación es la de reconocer que se es alcohólico, de igual manera debemos tener la valentía de reconocer el déficit educativo que venimos arrastrando hace años, las deficiencias que tenemos, la mala calidad de nuestro servicio y comenzar a remediar la situación.

Esa es la intensión de este trabajo, no sólo evidenciar nuestra situación deficitaria sino hacer algunas propuestas que nos permitan tener una visión diferente de abordaje de la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes en nuestro país que, por cierto, merece un mejor destino.

Breve diagnóstico

Muchos de los problemas de la educación boliviana venimos arrastrando desde hace varias décadas y, a pesar de algunos esfuerzos serios de universalización de la escolaridad y de otros esfuerzos por la equidad o ajustes pedagógicos, todavía nos encontramos con que la educación tiene un déficit muy grande respecto a la satisfacción ciudadana y el desarrollo del país.

CALIDAD DE LA EDUCACIÓN

Todos los síntomas que se perciben de la educación dan cuenta que algo anda mal con la calidad de la educación boliviana. Nuestros bachilleres apenas comprenden lo que leen y sus capacidades de lectura comprensiva y redacción son mínimas desde hace años, y la situación no ha cambiado.

Muchos bachilleres no pueden resolver un problema básico de regla de tres simple, mucho menos explicar lo que es una curva de crecimiento logarítmico. La mayoría de los estudiantes salen bachilleres sin conocer las bases mínimas del cálculo diferencial e integral y he tenido la experiencia, como catedrático, de tener que repasar en matemáticas, en todo el primer semestre de universidad, desde la teoría de conjuntos e incluso álgebra, para tener un mínimo de uniformidad para el desarrollo de los contenidos superiores.

Un aprendizaje teórico, en el aula, con pocas posibilidades de experimentación y con unas “ferias de ciencias” que, mecánicamente repiten los mismos experimentos, no permiten despertar el espíritu investigativo y creativo de los estudiantes. Lo que sucede en ciencias naturales o sociales es igual de penoso. Y, aunque duele señalar estas cosas, lamentablemente esa es la situación actual y debemos estar conscientes de ello para entender que estos son las deficiencias que debemos atacar.

Nuestro país casi nunca ha participado en pruebas de evaluación de la calidad educativa a nivel internacional Es difícil de imaginar los resultados de una participación de nuestros estudiantes en pruebas de esa naturaleza en las condiciones actuales y, es posible, que ésa sea la razón y miedo gubernamental para no adoptar estándares internacionales de evaluación de la calidad de los aprendizajes en la educación boliviana para, de esa manera, seguir escondiendo nuestra pobre calidad educativa, evitar mirarnos frente a un espejo y el gobierno puede evadir los cuestionamientos al servicio que brinda.

Pero la grave situación de la calidad de la educación boliviana no se puede ocultar, a pesar del gobierno por hacerlo. “Bolivia está entre los peores países para el estudio escolar primario” sostiene un reporte respaldado por Oxfam Education International, Plan, Save the Children y JSO.

Pero la deficiente calidad de la educación boliviana no se expresa sólo en los resultados de los aprendizajes de los/las estudiantes, sino que también está presente en el incierto modelo pedagógico, en el currículo anárquico, en la falta de recursos didácticos, en la insuficiente formación de los/las docentes, en la infraestructura educativa deficiente e insuficiente, el expandido analfabetismo digital, etc. A todo lo anterior hay que añadir la lentitud con que el gobierno actual encara las transformaciones educativas que raya en el incumplimiento constitucional. La ley Avelino Siñani – Elizardo Perez tardó cinco años en ser aprobada y, un año después de su aprobación, no se tienen reglamentos, nuevo currículum ni directivas pedagógicas para su implementación.

EL MAGISTERIO

Muchos maestros y maestras bolivianos se destacan por su entrega y dedicación a la docencia. A pesar de las enormes dificultades para el ejercicio de su profesión (bajos salarios, transporte, falta de recursos y materiales en la escuela, presión social, etc.) intentan y, en muchos casos logran, que sus estudiantes estén adecuadamente preparados para exigencias futuras, pero, lamentablemente, ello no sucede con la gran mayoría de ellos y ellas. La imagen generalizada es la de un magisterio salarialista, con escasa proactividad pedagógica, repitiendo mecánicamente cuadernos, fotocopias y/o temas durante años y confinados a hacer algo en una pizarra y con una tiza.

La experiencia nos ha mostrado que cuando se generan condiciones y motivación para mejorar la educación los maestros y maestras se empeñan en ello, pero es necesario que esas condiciones existan y se reorienten las tendencias corporativas e ideologizadas hacia aspectos de carácter pedagógico.

Indudablemente, hay que dignificar la labor docente, mejorar las condiciones de trabajo y la retribución que reciben por ello, pero esa mejoría no puede ser sólo en función del costo de vida sino que también debe ser en relación a un compromiso de ellos/ellas por mejorar pedagógicamente sus funciones y los resultados educativos.

LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD

Vivimos en un contexto más flexible de las relaciones y exigencias sociales. Los padres y madres de familia, en muchos casos, por las exigencias del trabajo, su nivel de pobreza o formación o por el clima familiar, no hacen el adecuado apoyo y seguimiento a los procesos de aprendizaje de sus hijos e hijas cuyos resultados son preocupantes y este “descuido” reproduce las desigualdades sociales de generación en generación.

La sociedad ha modificado muchas de las relaciones y actividades sociales. El acceso al conocimiento por parte de los estudiantes, a través de los medios de comunicación masiva, permite contar con condiciones más abiertas de dicho acceso, pero también relativiza la rigurosidad de los aprendizajes y la reproducción mecánica de estereotipos de trabajos influyen en la deficiente calidad de los aprendizajes de los estudiantes.

Por otra parte, ser pobre o vivir en el área rural no es justificación suficiente para no tener buenas notas y/o para abandonar la escuela. La humanidad está llena de historias de niños y niñas que, a pesar de la pobreza y las dificultades, han triunfado y salido de su nivel de pobreza y es que cuando se es pobre lo único que queda es tirar para arriba y no caer más bajo. Y, para salir de esa situación, se hace necesario superar la mentalidad de “víctimas” de “pobrecitos” o la búsqueda de excusas que pretenden justificar, de forma lastimera, nuestra situación.

La rica cultura e historia de nuestro país viene siendo orientada hacia la farándula, la distracción y la lasitud. Muchas familias hacen enormes esfuerzos de inversión para festejar prestes, carnavales, fiestas zonales y muy poco para contar con una biblioteca familiar, en cultura y/o en riqueza intelectual. Nuestra cultura es demasiado rica como para que pueda ser reducida al baile y a la farra por cualquier pretexto. Se hace necesario realizar una revolución moral en este campo para poder acompañar un profundo proceso de cambio de conducta y esfuerzo educativo.

CALENDARIO ESCOLAR

Oficialmente, el año escolar comprende 200 días hábiles de trabajo, pero en la realidad esa cantidad de días no se cumple desde hace años y, en el mejor de los casos, se llega a 160 días. Veamos con algún detalle. Saquemos 10 días de huelga de los maestros, ritualmente llevadas a cabo el primer trimestre del año escolar que después se los quiere recuperar a fin de año de forma apresurada pero sin mucha efectividad; dificultades de desplazamiento por paros o bloqueos de otros sectores sociales (2 días); adelantamiento y ampliación de vacaciones de invierno equivalentes a unos 5 a 10 días, sin contar los retrasos de ingreso en invierno; feriados nacionales y locales con sus correspondientes horas cívicas para todas las efemérides (día de la madre, del maestro, de la primavera, del trabajo, solsticio, etc.) y la preparación de las mismas, que van por otros 10 días; ausencias justificadas o no de los maestros (3 días); reuniones de profesores, festivales de diferente naturaleza, aniversario del colegio, excursiones y otros (5 días). Saque usted las cuentas, sin contar otras cartas ni espadas.

Esta situación se constituye en un engaño a los estudiantes y al pueblo boliviano y, de esta manera les estamos confiscando su derecho a una educación sostenida y de calidad.

LOS PERIODOS DE AULA

Los periodos de trabajo en aula son cortos, apenas de 40 minutos, que, de forma efectiva se reducen a 30 minutos de estudio por asignatura, minutos que son disminuidas por el horario de invierno, retrasos, pasada de listas, interrupciones de diferente naturaleza, etc.

Es, pues, muy difícil que los estudiantes puedan concentrarse, desarrollar sus potencialidades y aprender adecuadamente en periodos de aula reducidos y con poco menos de tres horas de clases por día, con todas las asignaturas mezcladas en función de los intereses o disponibilidades de las/los maestros, (matemáticas después de educación física, etc.).

ESTRUCTURA CURRICULAR

Una estructura curricular de 6 años de educación primaria y 6 años de educación secundaria, como la que ha aprobado la reforma Avelino Siñani-Elizardo Perez, lamentablemente, es un retroceso de más de un siglo. Dicha estructura fue implementada a principios del siglo pasado (1900) con la misión belga (G. Rouma) y estuvo vigente hasta fines de los años 60. La organización de la estructura curricular no puede ser determinada por bloques de años que no tienen ninguna relación con el desarrollo psico-social de los estudiantes. Este tipo de administración (6-6) no permite salidas alternativas o intermedias de profesionalización de los estudiantes e inducen a que éstos tengan como única meta los estudios universitarios después del colegio.

EL CURRÍCULO ESCOLAR

Desde hace seis años, el currículo escolar es una anarquía total sin orden ni concierto. En todo este tiempo, el gobierno no ha podido definir un currículo coherente, a pesar de los borradores y propuestas realizadas, incluso con la participación de “sabios”. Al no existir una referencia curricular oficial, los maestros y maestras eligen los materiales y contenidos que consideren más adecuados y las editoriales, así como algunos profesores, terminan imponiendo un currículo, a través de sus textos, con contenidos diversos, con prioridades y niveles de tratamiento diferentes. En este desorden la aproximación que hacen los/las estudiantes a los diferentes disciplinas y contenidos de estudio es caótico, situación fácilmente demostrable cuando se hacen evaluaciones a estudiantes de un mismo curso pero de diferentes departamentos, mucho más si provienen del área rural, percibiéndose que unos estudiantes avanzaron unos temas otros no lo hicieron y/o los abordaron con diferentes niveles de profundidad.

Las propuestas curriculares que, oficialmente, vienen preparando desde hace cuatro años, tienen un fuerte contenido étnico, ideológico y cultural, en desmedro de lo científico – tecnológico y su aplicación corre el riesgo de constituirse en un proceso forzado de desmontaje cultural boliviano y la pérdida de oportunidad para los estudiantes de desarrollar conocimientos científicos y tecnológicos a la altura de las circunstancias actuales.

ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA

Lamentablemente, gran parte de lo avanzado en materia de descentralización educativa ha sido neutralizada y se ha retrocedido a la administración centralizada. Con el impulso descentralizador la lógica era que el Ministerio de Educación definía las políticas educativas y las Direcciones departamentales las operativizaban respetando los lineamientos generales y planificando el desarrollo del servicio educativo según las particularidades regionales, pero ahora eso ha sido distorsionado y todo se ha vuelto a centralizar. El centralismo es “monogestión” y no será posible construir una educación con pluralidad cultural tal como las condiciones sociales y políticas lo exigen ahora.

Será necesario, a la larga, modificar esta situación a fin de que el sistema educativo tenga una dinámica que le permita avanzar según los criterios y necesidades regionales o departamentales, en el marco de políticas nacionales.

Por otra parte, a nivel de la administración educativa en las escuelas se constata que los directores de los establecimientos educativos son funcionario con competencias difusas a nivel pedagógico y administrativo, preocupadas por mantenerse en el cargo, conservadores de la mediocridad y la rutina escolar lo que les impide gestionar, adecuadamente, sus unidades educativas.

EL ESTADO

Más allá de los preceptos constitucionales (de la anterior Constitución y de la actual), el Estado en todas sus instancias, salvo algunas excepciones, no ha sabido hacer de la educación su principal función. La educación no ha podido constituirse en la “función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado” , desarrollarse en base a políticas de largo plazo y, permanentemente, ha estado administrada al vaivén de los intereses del gobierno de turno y los intereses corporativos del gremio del magisterio.

La demagogia, en materia educativa, está instalada en el país y lo que se busca, a base de promesas coyunturales, son réditos políticos con miserables acciones de entrega de la estructura de una escuelita en algún aniversario, de un bono o de una computadora regalada a los maestros, pero no se logra desarrollar una visión de futuro educativo que le permita a la juventud tener una preparación adecuada, al país salir de la situación de pobreza en que se encuentra la población y, en general, superar el rezago tecnológico en el que nos encontramos, resignados a exportadores de materias primas sin valor agregado.

Principales propuestas para un cambio educativo

Bolivia requiere construir una sociedad más equitativa, con visión de desarrollo y de futuro, en el que la educación juegue un rol fundamental, permitiendo la apropiación y el aporte al conocimiento nacional y universal, el acceso a la información y al dominio tecnológico. Una educación que permita formar a las ciudadanas y ciudadanos bolivianos con conocimientos adecuados y pertinentes para comprender su realidad y resolver sus problemas; una formación con valores éticos, compromiso y mística para asumir sus responsabilidades y con espíritu amplio para desarrollar su identidad sin negar o aislarse del contexto globalizado en el que vivimos. Para:

− Brindar una educación de calidad

− Acceder y aportar al conocimiento y la ciencia

− Transformar la educación como medio del desarrollo de la diversidad cultural, social y económica

− Adecuar la educación a las características del desarrollo tecnológico

− Superar el discurso ideológico-partidario en la educación

− Superar la concepción reduccionista de educación = escuela

− Desarrollar nuestro país y hacerla digna de respeto nacional e internacional.

Propongo:

Acuerdo Nacional por la calidad de la educación

La transformación educativa que se señala líneas abajo no podrá concretarse por el simple compromiso voluntarista de los maestros y maestras ni por la imposición de las autoridades gubernamentales y sin la participación de los padres de familia. Para llevarlas adelante será necesario trabajar en un Pacto social o Acuerdo Nacional por la calidad de la educación boliviana, con visión estratégica, que establezca políticas de Estado en materia educativa. Un acuerdo que permita salir del enguerrillamiento y de posiciones irreductibles actuales, buscando equilibrar lo posible con lo necesario y lo urgente con lo importante.

En el contexto y condiciones actuales de la educación se hace necesario este Pacto social o Acuerdo Nacional que, para su efectividad, debería centrar sus esfuerzos en:

− La calidad de la educación, estableciendo los criterios básicos que permitan que los estudiantes reciban una educación de alto nivel, fortaleciendo la educación pública, sin discriminaciones y estableciendo un currículum común obligatorio.

− Dignificar el rol de las y los maestros, brindándoles mejores retribuciones salariales y condiciones laborales, pero también exigiendo eficacia y eficiencia en sus labores

− Apoyo presupuestario de los niveles del Estado (gobierno central, gobernaciones y municipios) en los ámbitos de sus competencias, aumentando sus presupuestos destinados a la educación, implementando una política nacional de becas y apoyo en función de las necesidades socio- económicas de las y los estudiantes.

− Reconducir la descentralización educativa en el marco de las autonomías constitucionales.

− Centralidad pedagógica en el aprendizaje de las y los estudiantes, antes que en la enseñanza mecánica, memorística o repetitiva desde el docente. Revolucionar el rol de los directores de establecimientos educativos en tanto que guías y autoridades pedagógicas, superando su rol pasivo y formal de controladores de asistencia y nexo administrativo con las autoridades superiores.

No olvidemos que la mejor forma de evitar la privatización y el lucro con la educación, tal como sucede en Chile y las protestas que de ella se derivan, es contar con una educación pública de calidad, eficaz, eficiente y que responda a las exigencias sociales y de desarrollo de nuestro país, en el marco de un pacto como el que propongo.

El rol del Estado

El rol que vaya a jugar el Estado, en el marco de lo que establece la Constitución, es fundamental y, en líneas más concretas, podemos señalar lo siguiente:

− El nivel central define las políticas nacionales y, por medio de las autonomías, se operativizan las mismas, con todas las competencias establecidas legalmente, en todos los niveles autonómicos de la administración estatal.

− El Estado asigna el presupuesto necesario para poder llevar adelante este proceso de transformación educativa, en el marco de un pacto fiscal y presupuestos plurianuales que den sustento al conjunto de actividades con una visión de mediano a largo plazo. En el entendido que los recursos estatales podrían no ser los suficientes, se deberá pensar en convenios con instituciones que puedan apoyar este desafío (escuelas de convenio, empresas, organismos nacionales e internacionales, etc.)

− El Estado, en sus diferentes niveles nacional, departamental, regional y local, deberá diseñar e implementar una política de becas públicas y privadas tanto a la excelencia (a los mejores) como a quienes no tienen posibilidades económicas para seguir sus estudios, en función de sus resultados. En esta misma lógica se deberán considerar diferentes modalidades de becas, parciales, como bonos de capacitación, tipo préstamo para su posterior devolución, becas al exterior con convenios gubernamentales y/o institucionales, obligatoriedad de todas las universidades del país de otorgar becas al 5 % de sus mejores estudiantes, etc. Las entidades y empresas nacionales grandes deberían generar una bolsa de recursos para otorgar becas e incentivar actividades de investigación e innovación científica y tecnológica, tanto a nivel escolar, técnico como universitario.

− Bajo esta lógica, el Estado debe brindar las mejores condiciones y oportunidades a los/las estudiantes y estos últimos la única responsabilidad que deberían tener es la de estudiar. Los que mejor respondan a esas oportunidades deberían tener abierta la posibilidad de otros estudios superiores o de especialización

− El Estado debería exigir resultados de eficacia y eficiencia educativa en todos los niveles, incluidos a las/los maestros. Gestión por resultados.

− El Estado debería conformar una Comisión Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, con carácter descentralizado, que haga seguimiento al desarrollo científico y tecnológico del país, a nivel estatal y privado, y debería tener la posibilidad de determinar los requerimientos de futuros profesionales en las diferentes disciplinas a fin de orientar y dosificar la cantidad de estudiantes que deberían acceder a los centros de estudio superior.

− Los mejores profesionales graduados de las universidades o tecnológicos nacionales deberían tener la garantía del Estado de ser contratados, con buena remuneración, tanto en empresas estatales como privadas.

− El Estado como espacio administrativo de coordinación y gestión de la educación con visión de futuro, debería brindar igualdad de oportunidades y apoyo a los/las estudiantes pero, en última instancia, depende del esfuerzo y dedicación de cada uno de ellos salir adelante en sus estudios y emprendimientos.

Un servicio educativo de calidad

La calidad de todo emprendimiento no es resultado del azahar o algo accidental, sino que es el resultado del esfuerzo e inteligencia de quienes lo llevan a cabo; en este sentido la calidad de la educación no se logra con discursos ideológicos partidarios sino mejorando, adecuada y eficientemente las pobres condiciones materiales y curriculares que se brinda a los estudiantes bolivianos, haciendo un estricto seguimiento a los procesos y resultados de la educación y dignificando el rol y retribución justa a los docentes. Frente a la mediocridad educativa actual es fundamental impulsar una profunda revolución educativa de calidad que, en el mediano plazo, se exprese en una ciudadanía sólidamente formada, con identidad boliviana y con aportes que pueden hacer nuestros estudiantes y profesionales al desarrollo económico, social y cultural de nuestro país.

La calidad educativa a la que debemos aspirar debe ser objetivamente demostrable a través de diferentes pruebas de conocimiento y desempeño de nuestros estudiantes tanto a nivel nacional como internacional.

La globalización es una realidad y no la vamos a neutralizar ocultándonos o aislándonos del mundo como el avestruz sino enfrentándola, demostrando capacidad y conocimientos, abriendo nuestras fronteras al flujo de conocimientos, intercambio de estudiantes, presencia de universidades extranjeras, etc.

Pretender avanzar mirando o añorando sólo el pasado, sin visión de futuro y con miedo al mundo exterior es bloquear, de forma mezquina, las esperanzas, aspiraciones y necesidades de nuestra población en la búsqueda de un mejor futuro para sus hijos e hijas y para el país.

Un currículum común y obligatorio

El currículo, entendido como el conjunto de competencias básicas, contenidos, metodologías y criterios de evaluación, debidamente planificados, es el mecanismo a través del cual se concreta la educación. De forma particular y, solamente, refiriéndonos a los contenidos, no podemos seguir arrastrando una estructura curricular que organiza el conjunto de asignaturas y/o disciplinas para ser desarrolladas, de forma revuelta todos los días por todos los estudiantes, pretendiendo, de esta manera, brindar una educación universalista, picoteando de todo y sin ningún nivel de profundidad.

En este sentido propongo estructurar las asignaturas en dos bloques:

− Un currículum fundamental, común y obligatorio, que, además, permita a los estudiantes aprender a aprender y desarrollar un espíritu investigativo e innovador, que coloque a la educación en el nivel del desarrollo científico y tecnológico que se requiere.

Este currículum fundamental debería comprender las siguientes áreas de saberes o disciplinas:

• Matemáticas

• Ciencias naturales (geografía, física, química biología, según corresponda)

• Ciencias sociales (historia, psicología)

• Comunicación y lenguas (lenguaje y comunicación, literatura, lenguas)

• Ética y valores/filosofía

Los establecimientos educativos de primaria y secundaria sólo deberían desarrollar estas asignaturas, durante toda la mañana o toda la tarde. En razón a que se dispondría de mayor tiempo, no deberían darse tareas para la casa sino que las mismas deberían ser desarrolladas en aula con el apoyo de los maestros en sesiones más prácticas. Se debería hacer un fuerte énfasis en el dominio de la lecto-escritura como base para lograr un alto grado de comunicación y lograr profundos niveles de conocimientos en matemáticas y en las otras asignaturas. En los lugares de habla materna indígena los estudios deberían realizarse, los dos primeros años, en la lengua materna como primera lengua y el castellano como segunda lengua, para que el tercer año se pueda realizar de forma bilingüe y, a partir del cuarto año, en castellano. Inglés debería ser obligatorio y desde el tercer año de primaria.

Informática no debería ser sólo una signatura sino el instrumento (medio) transversal para avanzar los contenidos escolares. Las aulas, y de ser posible, cada estudiante, deberían estar dotados de computadoras, conectadas al internet y los estudiantes deberían investigar y exponer temáticas del contenido curricular con la guía o apoyo de los maestros y maestras.

Así como es altamente valorada la existencia de centros de alto rendimiento para las disciplinas deportivas o las artes, donde los/las estudiantes se someten a una fuerte exigencia para estar preparados para sus actividades deportivas y/o artísticas, de diferente nivel y alcance, de igual manera, las escuelas primaria y secundaria que implementan el currículo fundamental deberían ser entendidas como centros de alto rendimiento educativo, con exigencias de estudio que permitan el acceso a niveles superiores de formación.

Si queremos avanzar, debemos cambiar nuestra mentalidad sustentada en la mediocridad, en el estudio para pasar de curso con la nota mínima, en la aprobación con el mínimo esfuerzo, la copia o el fraude. La idea de igualitarismo es sinónimo de mediocridad y ésta pretende igualar hacia abajo, hacia el menor esfuerzo, hacia el conformismo (así somos, porque somos pobrecitos, no podemos hacerlo mejor, entonces no puede haber mejores que nosotros… y, si hay, es porque nos discriminan, se aprovechan de nuestra pobreza y el imperialismo no nos deja… etc., etc.) y, lamentablemente, esa es la mentalidad de la mediocridad que prima por ahora. Debemos avanzar reconociendo el esfuerzo, el estudio, la experiencia, los méritos logrados, los aportes realizados en los distintos campos de la ciencia, el arte y la cultura nacional e internacional.

− Un currículum complementario, debería estar conformado por las siguientes áreas de saber o disciplinas de:

• Artes (musicales, plásticas, escénicas, danzas, etc.)

• Educación física y deportes

• Religión

• Otros idiomas

Este currículum debería implementarse a través de Centros de Desarrollo Complementario, separados de la escuela, en turnos de mañana o tarde y en los que se desarrollen contenidos con mayor grado de profundidad que ahora.

Ahora, entre matemáticas y lenguaje, los estudiantes tienen 40 minutos de educación física, tiempo que apenas alcanza para hacer un trote y unas flexiones y/o manualidades que ha sido reducido a unos bordados o al cortado de unas venestas.

No se trata de subvalorar a las/los maestros de estas asignaturas, sino, al contrario, de dignificar su docencia y darles posibilidades de un desarrollo curricular más amplio y enriquecedor. Educación física y deportes no debería reducirse a algunos trotes o hacer unas pocas flexiones en un corto lapso de tiempo, sino que los docentes de esa asignatura, concentrados en un Centro de Desarrollo Complementario (CDC), podrían desarrollar gimnasia artística, atletismo, yudo, defensa personal, deportes, etc., en función de las aptitudes de los diferentes grupos de estudiantes a conformar. De igual manera con artes musicales (aprender a tocar diferentes instrumentos, apreciación musical, coro, danzas, etc.) o artes plásticas con toda la variedad que tiene. Religión no debería reducirse a adoctrinamiento cristiano sino que debería comprender el estudio ecuménico de las diferentes religiones de la humanidad, su historia, sus diferencias, sus preceptos morales, etc.

Los/las estudiantes no deberían asistir a todas las asignaturas de este currículum sino a un mínimo de dos del conjunto de ellas, en función de su vocación o aptitud para algunas de estas asignaturas, dos días por semana, como mínimo. Las notas obtenidas por los/las estudiantes en estos CDC, serían independientes, por tanto no deberían afectar la promoción de las asignaturas del currículum fundamental y no debería existir reprobación ya que son consideradas vocacionales.

Estos CDC deberían ser estructurados en cada barrio, zona o pueblo, con el equipamiento necesario para llevar a cabo sus actividades. Si algunos de las/los estudiantes no pudiera asistir a estos Centros debería existir la posibilidad del reconocimiento de los aprendizajes extraescolares mediante pruebas habilitantes.

LOS EXÁMENES

Los exámenes o evaluaciones, siempre van a existir cualquiera sea la forma que adquieran, (oral, escrito, demostraciones, trabajos prácticos, exposiciones, etc.), y son la mejor manera de demostrar el grado de conocimiento que tienen las/los estudiantes más allá de los condicionantes sociales, por lo que las/los estudiantes deben estar preparados para ello y el Estado debe brindarles las oportunidades y condiciones para su mejor rendimiento.

La mediocridad no puede ser parámetro para el desarrollo y el estudio y, de esa tendencia de nuestra cultura de mediocridad, hay que neutralizar el chanchullo, la copia o la prebenda que, desde tan tierna edad se convierten en la cotidianidad de la corrupción futura. Y, el chanchullo no se puede neutralizar con mayores controles sino modificando la forma de elaborar y aplicar los exámenes, el contenido y modalidad de los mismos. Los exámenes deberían ser a libro o cuaderno abierto, para ser trabajados por parejas de estudiantes, con preguntas que se orienten a la resolución de problemas, de estudios de caso, de redacciones, de interpretaciones de lectura, de análisis de consecuencias, de defensas de posiciones y argumentos, donde la creatividad y el dominio de los dos hemisferios cerebrales sean imprescindibles y se vaya desterrando el aprendizaje memorístico y los mismos exámenes se constituyan en momentos privilegiados de aprendizaje.

Al concluir cada nivel (primario, vocacional y secundario) deberían realizarse exámenes de habilitación a los niveles superiores que les corresponda, pudiendo acceder a los mismos quienes obtengan las mejores notas para un cupo previamente establecido. Posiblemente, muchos echarán el grito al cielo denunciando que se quiere profundizar la segmentación social. Absurdo.

Los ciudadanos de un país democrático son iguales ante la ley y ante las oportunidades económicas y sociales que tienen y, un grado de segmentación social siempre ha existido, incluso en los países socialistas. Lo que se puede hacer es que las diferencias sean menores, y las mismas se pueden disminuir a través del estudio, si todos tienen posibilidades de estudiar y prepararse para un futuro mejor.

ESTRUCTURA EDUCATIVA

Con el criterio de ser centros de alto rendimiento educativo y desarrollar el currículum fundamental, la estructura educativa debería comprender los siguientes niveles:

− Nivel primario: Comprende cinco años de estudio, desarrollando los dos tipos de currículo y las exigencias de calidad de educación establecidas para que la formación recibida les permita abordar adecuadamente los niveles superiores de estudio.

− Nivel vocacional: Comprende tres años de estudio. Desarrolla ambos tipos de currículo con características más técnico experimentales. Al concluir el 3° año los/las estudiantes deberían rendir un examen habilitante para acceder a los institutos de formación técnica (media) y, los mejores para acceder al nivel secundario y los institutos tecnológicos en función de la disponibilidad de plazas.

− Nivel secundaria: Comprende cuatro años de estudio. Desarrolla el currículum fundamental. Al concluir el 4° año los/las estudiantes, en coordinación con las universidades, deberían rendir un examen habilitante para acceder a los centros de educación superior universitaria, tecnológica o de formación docente.

APOYO EDUCATIVO SISTEMÁTICO

El Estado, en sus diferentes niveles organizativos y las empresas públicas y privadas, deberían contar con una política de becas para los niños, niñas y jóvenes que tienen dificultades económicas para realizar sus estudios. Becas completas que deberían estar condicionadas al buen rendimiento escolar. De igual manera, las/los mejores estudiantes deberían tener acceso a becas como estímulo a su esfuerzo o para que vayan a estudiar al exterior no sólo a nivel universitario, sino también a nivel secundario. Becas que deberían tener como condición el buen rendimiento y el retorno al país una vez terminados sus estudios. Es posible que mucha gente devalúe esta propuesta de becas al exterior con el consabido san Benito de una “fuga de cerebros”. Nada más falso, en las condiciones de internacionalización actuales lo que existe es una suerte de circulación de cerebros y conocimientos. Lo lamentable es que en muchos casos, esa misma gente que critica esta idea de becas en el exterior que podría privarnos de profesionales formados no emite ningún criterio sobre la migración de millones de bolivianas y bolivianos (con sus cerebros) que salen del país por la pobreza en que viven o las deficientes condiciones de estudio y se van en búsqueda de un mejor destino o algunos otros que son exitosos hombres de ciencia o negocio en el extranjero y que no pueden desarrollar esas sus capacidades en nuestro país.

Un apoyo educativo que, más allá de un bono o el desayuno escolar, debería tener una visión más global de materiales didácticos y condiciones de estudio, de una fuerte apuesta a la informatización de nuestros procesos de aprendizaje por la vía de entregar una laptop a cada estudiante, por lo menos, para comenzar, en el nivel primario.

De igual manera, será necesario concretar un apoyo a nivel del transporte de las/los estudiantes. Acaso no nos hemos preguntado, ¿por qué sólo la educación privada puede tener transporte escolar? Ahí tenemos un desafío.

A nivel de salud, el apoyo a los/las estudiantes debería consistir en el acceso gratuito a los servicios de salud primaria en todos los hospitales y centros de salud del país.

CENTROS DE APOYO EDUCATIVO

Normalmente, una vez concluida la actividad escolar diaria las escuelas permanecen cerradas y, durante las vacaciones finales las escuelas están cerradas durante dos meses, lo que nos muestra una capacidad ociosa en desmedro de los estudiantes.

Las escuelas deberían permanecer abiertas durante todo el año y, en los momentos en que no se desarrollan las actividades curriculares, se deberían organizar cursos de apoyo, de recuperación, de manera permanente para los estudiantes con dificultades de aprendizaje o realizar actividades de apoyo avanzado para aquellos buenos estudiantes que desean profundizar sus conocimiento para habilitarse, en mejores condiciones, a evaluaciones futuras.

Estos cursos o actividades de apoyo educativo deberían ser organizados y financiados desde los municipios.

TEORÍA-PRÁCTICA-INVESTIGACIÓN

La mayor crítica que se realiza a los estudios escolares, incluso universitarios, es que éstos son aprendizajes excesivamente teóricos, memorísticos o con poca relación con la realidad, confinados al aula, con pocas posibilidades experimentales y con unas “ferias de ciencias” que, mecánicamente, se repiten año tras año los mismos experimentos copiados. Lamentablemente, los/las estudiantes, actualmente, no tienen idea de lo que es diagnóstico e investigación con rigor científico y los pocos trabajos que realizan son superficiales.

Este problema no se resuelve queriendo hacer que los estudiantes salgan de la escuela primaria con algún grado técnico o de aprendiz. Lo que se requiere son laboratorios de ciencias donde lo/las estudiantes puedan experimentar, simular situaciones o fenómenos, sacar conclusiones, conceptualizaciones o teorías en términos de ciencia y no de aprendizaje mecánico.

En este sentido será importante que los estudiantes tengan experiencia en las exigencias de la ciencia en general así como de las tendencias o especificidades productivas en las regiones donde realizan sus estudios, para que sus estudios puedan exigirles que hagan propuestas alternativas de solución a los problemas de su región.

Si bien es bueno que existan ferias u olimpiadas de ciencias escolares, ellas no son suficientes porque corren el riesgo de quedar como hechos aislados aunque simpáticos o interesantes. Es necesario que el Estado asuma un rol más decidido e impulse una Comisión Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación orientada a apoyar el desarrollo científico nacional, con recursos para la investigación sostenida, con la participación de universidades, empresas estatales y privadas y orientadas a canalizar inventos y patentes que permitan entrar en la era del conocimiento.

FORMACIÓN DE LAS/LOS MAESTROS

Todos estamos conscientes que la formación de las/los maestros debe mejorar. El nivel de licenciatura que logren no puede ser sólo de título sino que debe ser de profundidad de sus conocimientos y los centros de formación de los maestros y maestras deben ser acreditados con altos niveles de calidad y exigencia porque se están preparando para formar a nuestros niños, niñas y jóvenes, por tanto allí no pueden ir los rechazados de otros centros de estudio superior sino los mejores cualificados para darle prestigio y calidad al rol docente.

La formación docente actual debe comprender procesos metodológicos del aprendizaje por la vía informática (e-learning), paquetes educativos, elaboración de lecciones por internet, etc. y no simplemente a manejar algunos paquetes prediseñados.

Tanto desde las instancias estatales como no-estatales, se deben generar becas de especialización particularmente orientados a las y los maestros. Es muy evidente que en nuestro país es baja la cantidad de maestros o maestras de escuela que hayan participado en becas en el exterior del país; en ese campo todavía estamos muy enclaustrados y se deberían hacer los esfuerzos necesarios para que pueda haber una mayor circulación de conocimientos pedagógicos para beneficio de la educación.

Los maestros y maestras deben ser, periódicamente, evaluados por su rendimiento, innovación académica, creatividad de sus estudiantes y no simplemente por antigüedad o por la asistencia a algún cursillo, sin orden ni concierto.

Y, si queremos avanzar, debemos tener la valentía de modificar, profundamente, el escalafón docente. La antigüedad no puede ser uno de los principales componentes para el ascenso de categoría laboral.

A nivel de la administración educativa en la escuela, se debería convertir a los directores de las unidades educativas en verdaderos gestores pedagógicos y administradores con capacidad para evaluar los resultados de la gestión de los docentes, así como la posibilidad, junto con otras autoridades, de que puedan participar en la selección del personal docente de su unidad.

DESESCOLARIZAR EL SISTEMA EDUCATIVO

No se puede pretender que la formación integral de los bolivianos y bolivianas se de, únicamente, en la escuela; ahora la sociedad y el avance tecnológico e informático juegan un rol importante en el desarrollo de los aprendizajes y los conocimientos. La escuela es un espacio de aprendizaje pero también lo son el trabajo, los medios de comunicación, la familia, los amigos del barrio, los café internets, etc. Bajo este criterio hay que superar la tradicional y estrecha ecuación educación = escuela, que pretende inducir que la escuela es la única que brinda educación, fomentando el reconocimiento de los aprendizajes extraescolares y reconociendo instancias intermedias entre la vida y la escuela que posibiliten el reconocimiento de los aprendizajes logrados en la educación abierta.

A la larga, con el desarrollo comunicacional, podemos imaginar que no será necesaria la asistencia diaria y obligatoria a la escuela por parte de los y las estudiantes. Lo que se puede prever de ello es que los estudiantes podrán estudiar a distancia y someterse a rigurosos exámenes habilitantes para niveles superiores de estudio.

UNA ADECUADA EDUCACIÓN INTERCULTURAL

El conocimiento científico siempre ha avanzado en el marco del desarrollo intercultural de debate, contrastación, tesis, antítesis y síntesis permanentes. No existe conocimiento y ciencia única, aislada o totalmente endógena; esa posibilidad es difícil de imaginar aún en tiempos primitivos. La ciencia y el conocimiento logran su validez o avance en la contrastación de los saberes, conocimientos y experiencias de los diferentes grupos sociales o culturas tanto a nivel nacional como internacional. Esa relación es la que permite que los conocimientos de un grupo social avancen, se consoliden o se descarten.

La educación escolarizada no puede estar al margen de esta dinámica.

Esta educación intercultural debe expresarse a través de un currículum científico, diversificado, en el marco de las autonomías definidas para el país, estableciendo contenidos particulares o específicos de las diferentes regiones o grupos sociales en el marco de un currículum común para todo el país.

Sobre la base de una estructura educativa que permita el desarrollo y consolidación de la bolivianidad (eje cultural boliviano articulador de la nacionalidad boliviana), se podrá impulsar el desarrollo de las diferentes culturas y grupos socio-culturales que pueblan nuestro país y que permitan su pleno ejercicio ciudadano y desarrollo socio-económico a través de la educación y la revalorización cultural.

Lo anterior significa que los bolivianos debemos, permanentemente, tener los pies bien puestos en nuestro tierra y su historia, pero debemos tener nuestra mirada observando el mundo y el futuro.

EDUCACIÓN SUPERIOR

Hace varios años, muchas de las universidades públicas y privadas han venido haciendo esfuerzos para lograr una adecuada acreditación a sus actividades académicas y administrativas, con el consiguiente resultado de profesionales titulados con un buen nivel de formación, pero…. falta mucho aún por hacer. La democratización hacia abajo generó muchos problemas de sobrepoblación estudiantil en varias facultades del área social, con las innegables consecuencias sobre la calidad del servicio. Para asegurar una mayor calidad académica será necesario considerar los siguientes aspectos:

− Un examen de habilitación a los estudiantes bachilleres, en el marco de lo señalado en el acápite “exámenes” de este documento.

− Redefinir el costo de las matrículas universitarias, de acuerdo a criterios sociales, con escala de valores. Los estudiantes provenientes de colegios particulares deberían pagar más y los estudiantes de colegios públicos-rurales, deberían pagar lo mínimo, etc., etc.

− Las universidades nacionales deberían tener una mayor relación con las universidades extranjeras mediante acuerdos, intercambios de docentes y estudiantes, presencia de universidades extranjeras en el país, etc.

− Actualizar la labor docente orientándola al campo de la investigación y las nuevas corrientes didácticas pedagógicas y, particularmente, a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Nuestras universidades desarrollan sus actividades encerradas en su espacio académico, con muy poca relación con el mundo productivo y los requerimientos científico-tecnológicos del país. Nos sobran, hasta el hartazgo profesionales en ciencias humanas o sociales y nos faltan profesionales en el campo de las ciencias exactas y la tecnología, por esta razón se hace necesario superar la distancia cultural entre el currículum del nivel secundario, el universitario y la realidad productiva del país (industrial, agropecuaria, virtual, turismo, cultural, etc.). Se hace necesario reorientar las tendencias de estudio de los/las jóvenes y reestructurar la excesiva cantidad de facultades del área de humanidades frente a las de tecnología e ingeniería y asignar presupuestos significativos a estas últimas.

Los centros de estudio superior (universidades, tecnológicos, etc.) deberían constituirse en espacios que impulsen el desarrollo científico y tecnológico en el país y buscar una acción más desafiante con las tendencias de desarrollo del país y con el mundo académico exterior, desarrollando programas conjuntos de formación, intercambio sostenido de estudiantes y docentes, flujo de conocimientos, etc. que permitan nuestro posicionamiento entre las mejores universidades, por lo menos, de América Latina

No podemos darnos el lujo de contar con estudiantes “eternos” que van repitiendo año tras año asignaturas o que van rotando por diferentes facultades. Esas son conductas de despilfarro de nuestros impuestos que no se deberían permitir y que quitan oportunidades a estudiantes que podrían estudiar mejor. Los estudios universitarios y la rotación de los/las estudiantes deberían tener limitaciones en el tiempo. Y este problema podría resolverse si a la universidad entran los/las mejores estudiantes, sobre la base de pruebas rigurosas de conocimientos.

COMPONENTE PEDAGÓGICO

Aprender antes que enseñar debe ser el nuevo enfoque. Bajo el concepto antiguo de “proceso de enseñanza-aprendizaje” lo que se ha hecho ha sido el de dar énfasis a la enseñanza, pensando que, como consecuencia de esa acción, deviene el aprendizaje automático. Se hace necesario cambiar el sentido unilateral de las actividades educativas, para dar centralidad al aprendizaje constructivo y colectivo de los estudiantes. No se puede seguir con procedimientos obsoletos de maestros y maestras mirando la pizarra y dándoles la espalda al futuro y a los estudiantes. Esa imagen debe ser modificada. Debemos tender al aprendizaje dinámico, investigativo y, de ser posible, informatizado.

Imaginémonos, por un momento, lo que significaría modificar el trabajo pedagógico y el aprendizaje por vía informática, las modalidades de desarrollo de los contenidos, las tareas o exámenes resueltos a distancia y enviados por internet a las y los maestros, la interacción en aula y a distancia, etc. Todo un desafío que debemos encarar algún momento si no queremos seguir rezagados en el mundo y la economía del conocimiento.

Innegablemente, existen muchos otros aspectos a reformar o ajustar en la educación boliviana (materiales educativos, infraestructura, etc.) pero considero que estos 14 puntos permiten tener una globalidad para avanzar en un proceso de cambio sostenido por la calidad de la educación boliviana.

A manera de cierre

¿Buena voluntad? No. Es cuestión de decisión y de deseos de mejorar, de superar la mezquindad inconsciente que está haciendo daño a nuestra niñez y al desarrollo de nuestro país y de quitar el velo demagógico e ideológico que ha venido guiando la educación hasta ahora. Otros países, con menos potencialidades que nosotros, lo están logrando. Aprendamos, humildemente de ellos, de nuestros errores y debilidades y avancemos con visión de futuro.

Estamos mal en materia educativa y, cualquier cosa que hagamos ahora profundamente diferente pero con entusiasmo, con calidad y visión de futuro, siempre será mejor de lo que ahora tenemos.

No se trata de hacer todo al mismo tiempo, sino que la presente propuesta señala líneas estratégicas que se podrían seguir en el país como políticas de Estado y que nos permitan salir de la mediocridad educativa en la que nos encontramos.

No olvidemos que la demagogia y la corrupción tienen fácil acomodo en un pueblo ignorante que vive de ilusiones, desperdicia sus recursos y se empobrece, pero tampoco olvidemos que un pueblo educado sabe analizar y escoger mejor las propuestas y elegir a sus mejores dirigentes honestos y competentes. Un pueblo educado e inteligente no permite corruptos ni incompetentes en sus gobiernos y, si ahora hay tantos es porque en algo estamos fallando.

Nuestro conocimiento y nuestra inteligencia personales son la base de nuestra libertad y potencialidades. No podemos llevarnos, a otro lugar, una fábrica o una granja, a veces ni siquiera nuestros instrumentos técnicos o nuestros libros, pero lo que siempre podremos llevar con nosotros es nuestra inteligencia, nuestros conocimientos y nuestra experiencia y, con base a ello, comenzar una y otra vez la construcción de nuestro futuro. Una educación sin calidad, que no desarrolla inteligencia y conocimientos en los niños y niñas, es una educación mediocre y egoísta que pretende mantener a la población en la pobreza, la ignorancia y la explotación.

Y, frente a las reacciones descalificadoras a esta propuesta que, seguramente, se dejarán escuchar, y en este afán de concretar lo que se acaba de proponer me permito repetir una conocida frase de Martin Luther King: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos de los deshonestos, de los sin ética…. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.

* Maestría en educación y desarrollo. ecadima@gmail.com Fuente: Instituto Prisma, http://institutoprisma.org/joomla/images/DocumentosDeTrabajo/Desarrollo/para%20una%20mejor%20educacion.pdf