Varias regiones de Brasil, Perú, Bolivia y Ecuador se encuentran en estado de emergencia por inundaciones, deslizamientos y desbordes de ríos causados por intensas e inusuales precipitaciones pluviales asociadas al fenómeno climático La Niña. Los meteorólogos pronostican para este año lluvias con registros superiores al promedio normal, contrastando con la sequía que azota a gran parte del cono sur sudamericano desde noviembre de 2011.

A principios de año, lluvias y fuertes vientos relacionados con el fenómeno La Niña causaron destrozos y dejaron sin energía eléctrica a varias localidades del departamento Alto Paraná en Paraguay, un país que paradójicamente sufre serias afectaciones por la sequía.

En Uruguay, las intensas lluvias registradas el 5 de febrero mejoraron la situación en las áreas agrícolas de los departamentos de Tacuarembó y Rivera, afectadas por la escasez crónica de lluvias. La localidad Piedra Sola recibió120 milímetros, un gran alivio para la Asociación Rural de Tacuarembó, reseñó la versión digital del diario El País. La zona de Rivera también fue escenario de fuertes precipitaciones que completaron el alivio de la semana pasada cuando los chaparrones dejaron entre 30 y 80 milímetros.

En Argentina,a fines de enero una tormenta de lluvia, granizo y vientos de más de 120 kilómetros por hora dejó dos muertos y 15 heridos en la ciudad de Córdoba. Durante casi tres horas cayeron 61,5 milímetros de agua, informó el Servicio Meteorológico del territorio. El fenómeno dejó fuera de servicio 180 de los 300 transformadores que suministran energía. La gravedad de los hechos motivó la creación de un comité de crisis integrado por autoridades del Gobierno provincial y la Municipalidad de Córdoba.

En Chile, el desborde del río Salado el 11 de febrero dejó unos 800 damnificados en la comuna de San Pedro de Atacama, situada a unos 1.600 kilómetros de Santiago. El temporal obligó a la evacuación de miles de pobladores y turistas extranjeros que se encontraban vacacionando. Los aguaceros ocurridos en sólo cuatro horas obligaron también a cerrar tres pasos fronterizos, confirmó la directora regional de Oficina de Emergencias de Antofagasta Irina Salgado.

En la tercera semana de febrero, las inundaciones desplazaron minas antitanque y antipersonales sembradas en la frontera con Perú hacia la ruta entre Tacna y Arica; y las autoridades chilenas tuvieron que interrumpir el tránsito entre ambos países. Durante el corte quedaron varados en Arica unos tres mil peruanos, en tanto que el Consulado de Chile en Tacna guareció a unos 200 chilenos imposibilitados de cruzar la frontera hasta el 22 de febrero.

En Perú, el presidente Ollanta Humala movilizó a efectivos de Defensa Civil y del Ejército para asistir a 12 regiones afectadas por torrenciales aguaceros e inundaciones que dejaron hasta la fecha más de 20 muertos. En Bolivia se cuentan al menos 10 muertos y más de nueve mil familias afectadas; el gobierno decretó este miércoles emergencia nacional.

La Amazonía brasileña también se ha visto afectada por las lluvias que redundaron en la crecida del río Acre hasta 17,39 metros, la segunda mayor marca después de los 17,66 metros registrados en 1997. Por otro lado, el gobierno de Ecuador declaró alerta amarilla en 12 provincias, y Defensa Civil reportó al menos 20 desaparecidos.

Emergencia nacional en Bolivia

El Presidente Evo Morales decretó el 22 de febrero emergencia nacional por los daños ocasionados por el fenómeno meteorológico de La Niña, que hasta esa fecha afectó a más de nueve mil familias en 93 municipios del país, particularmente en La Paz, Cochabamba, Beni y Pando.

El gobernador de La Paz César Cocarico declaró el mismo día emergencia departamental debido a que más de tres mil familias de 17 municipios sufren las consecuencias de intensas lluvias que hasta la fecha dañaron más de 12 mil hectáreas de sembradíos. Cocarico informó que en los últimos cuatro días se registraron intensas precipitaciones en todo el departamento, en especial en la región del Altiplano y en los valles del norte y sur. Las riadas colapsaron puentes y carreteras y destruyeron cultivos de papa, quinua y cebada.

El viceministro de Defensa Civil Óscar Cabrera precisó que 9.066 familias fueron afectadas por La Niña en 93 municipios de Bolivia. Los departamentos más afectados son La Paz con 1.640 familias en 20 municipios; Potosí con 1.461 familias en 19 municipios; Cochabamba (1.628 – 14); Chuquisaca (1.201 – 12); Oruro (1.578 – 9), Tarija (504 – 7); Santa Cruz (46 -6); Beni (9 familias en 4 municipios), y Pando con casi mil familias afectadas en dos municipios.

Horas después, el número de familias damnificadas ascendió a 9.478 en 123 municipios del país, la mayoría por el desborde de ríos. Defensa Civil reiteró que cuenta con 1.700 toneladas de ayuda humanitaria en diferentes almacenes del país y un presupuesto de 40 millones de bolivianos para asistir a los afectados. Según el último reporte de Defensa Civil, los departamentos con más municipios afectados son La Paz (22), Potosí (19), Chuquisaca (19), Cochabamba (15), Oruro (9), Tarija (7), Santa Cruz (6), Beni (4) y Pando (2).

Cabrera dijo que en coordinación con la Gobernación de Pando y la Alcaldía se están extremando esfuerzos para ayudar a más de 1.000 familias afectadas por el desborde del río Acre, Tahuamano, Madre de Dios, cuyas aguas alcanzaron entre seis y ocho metros de altura y anegaron totalmente el municipio de Bolpebra y poblaciones aledañas, en la frontera tripartita con Perú y Brasil.

Hasta el momento el gobierno boliviano entregó 162 toneladas de ayuda entre alimentos, frazadas, ropas y otros a los damnificados, mientras que el Ministerio de Salud desplegó nueve brigadas al departamento de Pando.

Al menos 60 mil familias afectadas en Brasil

Unas 60 mil familias fueron afectadas por el desborde del río Acre en el estado brasileño homónimo como consecuencia de las intensas precipitaciones de los últimos días. El coordinador de la Defensa Civil de Acre Joao de Jesus Oliveira declaró a la Agencia Brasil que el nivel del río llegó en la mañana del 22 de febrero a 17,39 metros, un nivel solo superado por los 17,66 metros que alcanzó en 1997.

El 2 de enero de 2012 al menos 46 municipios del estado brasileño de Minas Gerais se encontraban en situación de emergencia debido a las intensas precipitaciones. Según la Compañía Energética de Minas Gerais (Cemig), en los dos primeros días de enero llovió en Belo Horizonte, la capital, más de la mitad de lo esperado para todo el mes. El meteorólogo Arthur Chaves, citado por el sitio G1 -el portal de noticias de la Globo-, precisó que en esos dos días se registraron 163 milímetros de precipitaciones, mientras la media prevista para todo el mes era de 274 milímetros.

Las intensas precipitaciones azotaron también a los estados de Río de Janeiro y Sao Paulo, y obligaron a cerrar el aeropuerto Santos Dumont. En la ciudad de Petrópolis, en la Región Serrana de Río de Janeiro, llovió 72 horas sin parar. Esa zona sufrió en enero de 2011 la peor catástrofe natural de Brasil, cuando más de 900 personas murieron y otras 300 desaparecieron a causa de los deslaves.

El 5 de enero subió a ocho el número de muertos en el estado de Minas Gerais desde octubre pasado, cuando comenzó la temporada lluviosa. Hasta ese día 66 municipios habían decretado situación de emergencia y en total sumaban 119 los territorios damnificados. Por esos días ya eran más de 2,1 millones los afectados en Minas Gerais, de los cuales cerca de 10 mil tuvieron que abandonar sus hogares y otros 450 perdieron sus viviendas.

En Río de Janeiro seis municipios se encontraban en estado de emergencia, sobresaliendo Santo Antonio de Padua, donde tuvieron que salir o perdieron sus viviendas más de 13 mil de los 40 mil habitantes de la localidad, debido al desbordamiento del río Pomba, que subió cinco metros por encima de su nivel normal. La gravedad de los daños motivó incluso que la presidenta Dilma Rousseff acortara sus vacaciones y retornara a Brasilia para reunirse con la ministra de la Casa Civil Gleisi Hoffmann, encargada de coordinar las labores de ayuda federal.

El estado de Río de Janeiro amaneció el 6 de enero en alerta máxima debido a la ruptura de un dique, que permitiría el paso de las aguas desbordadas del río Muriaé, que llegaba a la comunidad de Tres Vendas, en el municipio de Campos dos Goytacazes. Para evitar pérdidas humanas, más de 500 familias fueron conminadas a abandonar sus viviendas en Tres Vendas, indicó el secretario de Defensa Civil de Campos dos Goytacazes Henrique Oliveira.

Hasta ese día, 142 municipios habían sido afectados por las precipitaciones que destruyeron 101 casas y 89 puentes en todo el estado de Minas Gerais. En el estado de Espírito Santo, 16 municipios enfrentaban problemas y ya sumaban 17.700 las personas damnificadas, de las cuales 771 tuvieron que dejar sus hogares y 203 los perdieron.

El 9 de enero, la presidenta Rousseff decidió crear una fuerza especial para actuar en la prevención de desastres naturales y la reconstrucción de localidades afectadas. La Fuerza Nacional de Apoyo Técnico a las Emergencias, integrada por 35 geólogos y 15 hidrólogos, fue dislocada en las regiones de más alto riesgo en los estados de Minas Gerais, Río de Janeiro y Espírito Santo. Además, la presidenta reabrió los créditos de un fondo nacional de 444 millones de reales, unos 240 millones de dólares, destinado a la prevención de desastres naturales.

El 10 de enero, efectivos del Cuerpo de Bomberos y de Defensa Civil encontraron otros cinco cadáveres, con los cuales sumaban ya 13 los muertos en dos deslaves en Jamapará, municipio de Sapucaia en Río de Janeiro. Hasta ese día habían muerto 28 personas en inundaciones, deslizamientos de tierra y derrumbes de casas en Minas Gerais, Río de Janeiro y Espírito Santo. Se contaban ya más de 2,8 millones de personas damnificadas, de las cuales cerca de 20 mil perdieron sus viviendas o tuvieron que abandonarlas.

El más reciente reporte de la Defensa Civil de Minas Gerais indicaba que sumaban 15 los muertos y tres los desaparecidos, mientras 182 municipios han reportado daños, de los cuales 127 han tenido que decretar situación de emergencia. Desde octubre, 394 casas y 264 puentes habían sido destruidos en Minas Gerais. El gobierno brasileño liberó unos 40 millones de dólares para acciones emergentes en los tres estados más lastimados.

Hasta el 20 de enero, Defensa Civil de Minas Gerais confirmó la muerte de 17 personas y 195 municipios en estado de emergencia por las persistentes precipitaciones que afectaron a más de 3,2 millones de habitantes, de los cuales cinco mil perdieron sus viviendas y 62 mil tuvieron que abandonarlas. Debido a los severos daños, el secretario de Obras de Minas Gerais Carlos Melles solicitó ayuda al gobierno federal para la reconstrucción de carreteras y puentes, ascendente a 156 millones de reales, unos 86 millones de dólares.

En Río, un deslave en el distrito de Jamapará dejó 21 muertos, mientras otro habitante de esa localidad falleció en el derrumbe de su casa. Con esos fallecidos, sumaban 39 los muertos por las lluvias en la Región Sureste de Brasil.

El 26 de enero, la presidenta Rousseff expresó su solidaridad con las familias de las personas que fueron afectadas por el derrumbe de tres edificios en Río de Janeiro, uno de 20 pisos, otro de 10 y el tercero de cuatro. El gobernador Sergio Cabral decretó tres días de luto oficial.

Casi un mes después, el 20 de febrero, a 30 mil ascendían los afectados por las intensas precipitaciones en el estado de Acre, en la Región Norte de Brasil. Unos seis mil tuvieron que abandonar sus viviendas luego de la inundación provocada por las fuertes lluvias que elevaron el nivel del Río Branco seis metros por encima de lo normal. El nivel del Río Juruá también está subiendo, según indica la Agencia Brasil, la cual agrega que desde el pasado viernes, las zonas afectadas, en particular las ciudades de Santa Rosa y Sena Madureira, reciben alimentos, cestas básicas y medicamentos.

El Instituto Nacional de Meteorología pronosticó fuertes lluvias en todo el estado durante el feriado de carnaval que comenzó el viernes. Hasta el martes, las familias afectadas por el desborde del río Acre en el estado brasileño homónimo ya sumaban casi 60 mil.

Según el más reciente reporte de Defensa Civil de Acre suman siete mil los habitantes que perdieron sus hogares y 1.918 los desalojados de sus viviendas. Desde la semana pasada, Río Branco, la capital del estado, se encuentra en situación de emergencia y el gobierno federal liberó unos 571 mil dólares para atender la emergencia.

Perú casi totalmente anegado

El 8 de febrero la temporada de lluvias castigaba con furor a casi todo el territorio peruano, al extremo que hasta la capital Lima, donde casi nunca llueve, sufrió una insólita precipitación. La inusitada llovizna que cayó durante toda la madrugada del 7 de febrero en Lima fue uno de los factores de la ruptura de una tubería matriz de agua potable que inundó decenas de viviendas en el barrio popular San Juan de Lurigancho y causó graves daños a una escuela.

Ese día un aguacero también agobió a Arequipa, mientras que el gobierno regional de Ica, 300 kilómetros al sur de Lima, declaró estado de emergencia, luego de que una intensa lluvia agravó la situación causada por un reciente temblor que dañó la red de desagüe. Cerca de tres mil viviendas fueron desinfectadas tras verse inundadas por aguas albañales.

La ciudad de Trujillo, a 570 kilómetros al norte de Lima, sufrió 15 horas de torrencial lluvia, de hasta nueve litros por metro cuadrado, anegando la Plaza de Armas y las principales arterias. Más al norte, en la región Lambayeque, cientos de hectáreas de cultivos fueron anegadas por la crecida del río Chancay. En Puno, territorio altiplánico colindante con Bolivia, ocho comunidades quedaron aisladas por el desborde de varios ríos.

El 17 de febrero, la región de Puno fue declarada en emergencia ante las incesantes lluvias y consiguientes inundaciones y aludes que ocasionaron 17 muertos y cuantiosos daños en las 13 provincias de la región desde el inicio de la temporada pluvial en noviembre de 2011.

Similar medida adoptaron antes las autoridades de la región centroandina de Cajamarca y de la norteña de Ancash. La población de Iñapari, en la región de Madre de Dios, cerca de la frontera con Brasil, sufrió una gran inundación luego de que las aguas alcanzaron hasta dos metros de altura. En Cusco, las lluvias determinaron restricciones en el servicio ferroviario que lleva a las famosas ruinas incas de Machu Picchu.

El Instituto Nacional de Defensa Civil reportó 30 heridos, cerca de siete mil damnificados y 71 mil afectados en las 24 regiones del país. El registro incluye 897 viviendas destruidas, 575 inhabitables y 13.161 afectadas. Las aguas destruyeron o dañaron tierras de cultivo, escuelas, locales de servicios de salud, más de mil kilómetros de carreteras, puentes y canales de riego.

El 21 de febrero, el presidente de Perú Ollanta Humala ordenó la movilización de sus ministros, la defensa civil y el ejército para asistir a 12 regiones afectadas por torrenciales lluvias e inundaciones. El primer ministro Oscar Valdés dijo que el gobierno estudia autorizar a los gobiernos regionales o municipios para que usen sus ingresos por canon -especie de participación en los impuestos de actividades económicas en sus territorios- para hacer frente a los desastres.

Declaran alerta en 12 provincias de Ecuador

El número de víctimas mortales en Ecuador a causa de las inundaciones se elevó a 12 y a 1.293 los damnificados el 21 de enero de 2012. La Secretaría de Gestión de Riesgos informó que más de 720 viviendas en nueve de las 24 provincias del país reportaban daños como consecuencia de la situación climática en la actual temporada invernal. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología precisó que las provincias de Azuay y Loja eran las más afectadas.

El 25 de enero, un deslave de gran magnitud en el kilómetro 53 de la vía ecuatoriana Alóag-Santo Domingo que enlaza a Quito con Esmeraldas y Guayaquil, obligó al cierre total de la vía en ambos sentidos durante varias horas.

Dos días después se reportaron riadas en las barriadas guayaquileñas de Prosperina y Socioviviendas, y un alud de tierra en Tulcán, ciudad cabecera de la provincia de Carchi. La provincia de Los Ríos reportó daños en cultivos de arroz y cacao. Hasta esa fecha al menos 14 personas habían fallecido y se reportaban miles de damnificados en nueve de las 24 provincias de Ecuador.

El 30 de enero el número de fallecidos en Ecuador a causa de las inundaciones se elevó a 13, informó la Secretaría Nacional de Riesgos, mientras que otras 300 personas fueron evacuadas.

El 10 de febrero, el municipio y la ciudad ecuatoriana de Chone, provincia de Manabí, se encontraba parcialmente anegados por dos días de fuertes lluvias y el desborde del Río Grande. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) precisó que al menos mil familias tuvieron que ser evacuadas de sus viviendas. Según el alcalde de Chone Italo Colamarco, cerca de 10 mil familias resultaron afectadas por las lluvias.

Los cantones Yaguachi, perteneciente a Guayas, y Chone, en Manabí, son los más afectados por la situación climática derivada del período invernal, que se complica con el incremento de casos de dengue clásico y hemorrágico en esta región en lo que va de año, con saldo de una víctima mortal.

El 20 de febrero, expertos ecuatorianos pronosticaron la ocurrencia de lluvias intensas en las regiones de la costa del país, donde el panorama es complejo a causa de inundaciones y la propagación del dengue. Los meteorólogos auguran valores de precipitaciones superiores al promedio registrado en una temporada invernal normal.

En una reunión técnica del Comité Nacional Para el Estudio Regional del Fenómeno del Niño, los participantes coincidieron en la posibilidad de un ligero incremento de la temperatura del mar en el océano Pacífico oriental. La Zona de Convergencia Inter Tropical (Itcz) se encontrará sobre la zona del trópico (Ecuatorial), influenciando directamente las costas del Litoral de Ecuador.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) declaró la alerta amarilla en 12 de las 24 provincias de Ecuador: Esmeraldas, Manabí, Guayas, Santa Elena, El Oro, Los Ríos, Santo Domingo, Cañar, Azuay, Chimborazo y Cotopaxi y el territorio insular de Galápagos.

El 22 de febrero, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos de Ecuador extendió la alerta amarilla a la provincia de Loja, con lo cual se elevó a 13 el número de entidades del país acogidas a esta medida. Fuentes de esa institución confirmaron a Prensa Latina que fue emitida una resolución en la cual se considera al territorio lojano entre los requeridos de vigilancia y protección ante los pronósticos de un empeoramiento de las condiciones climáticas.

En la actual temporada invernal han fallecido en Ecuador más de 20 personas. También se registra un repunte en la trasmisión del dengue, con saldo de más de mil infectados y la muerte de una niña con la variante hemorrágica.

* Con reportes de Prensa Latina, Bolpress y ABI.