En los últimos 10 años el Municipio paceño invirtió aproximadamente 126 millones de dólares en obras de canalización y sumideros de alta capacidad que han cubierto las necesidades en cuanto a riesgos hidrológicos en 60% de las cuencas de La Paz. Se ha invertido cuatro veces más que en los 15 años anteriores a 2002, pero se necesita invertir otros 100 millones de dólares para tener una ciudad mucho más segura, dice el alcalde Luis Revilla.

“La vulnerabilidad de La Paz se puso al descubierto el 19 de febrero de 2002, cuando una tormenta de granizo dejó un saldo de 74 víctimas fatales y 69 familias sin techo, dando cuenta que la granizada actuó sobre una ciudad inerme… Al promediar las 14:30 una inmensa nube se posó sobre La Paz, desató en primera instancia una lluvia intensa y luego una tormenta de hielo que tapó todos los sistemas de drenaje de la ciudad y desbordó los ríos y destruyó una parte del centro, la zona Sur y las laderas de la urbe. Fui al trote al Retén de Emergencias y todo a mi paso era caótico, inundaciones, deslizamientos, sifonamientos; cuando volví a mi casa para cambiarme de ropa a las 04.00 del miércoles vi las imágenes de CNN y recién advertí la verdadera dimensión de la tragedia”, recuerda el ex alcalde paceño Juan Del Granado.

El actual alcalde Luis Revilla afirma que en los últimos 10 años se invirtió aproximadamente 126 millones de dólares en obras de canalización, sumideros de alta capacidad y fortalecimiento institucional del Municipio, transformando el Retén de Emergencias en la Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos (DEGIR), la cual cuenta con un Sistema de Alerta Temprana equipada con tecnología de última generación que le posibilita medir en tiempo real los ríos cuando se presentan precipitaciones pluviales.

La Comuna ejecutó una inversión anual promedio de 12,5 millones de dólares en obras hidráulicas importantes como la bóveda del río Orkojahuira, la nueva bóveda del río Apumalla, la reparación integral de la doble bóveda del Choqueyapu, decenas de kilómetros de bóvedas y canalizaciones y obras de contención como la construida en Següencoma y que ahora es una galería de arte al aire libre.

Más de 230 metros lineales de bóvedas fueron construidos en ríos abiertos de las zonas Cupilupaca Central y Cupilupaca Los Pinos del macrodistrito Periférica; en el río Janko Jawira en la zona Villa Alto Pura Pura del macrodistrito Max Paredes, y en los ríos Chapuma, Guitarrani y Janko Jake en Alto Santiago de Lacaya. En la actualidad, más del 60% de las cuencas de La Paz cuentan con protección hidráulica.

En el marco del Plan de Prevención, se construyeron 26 sumideros de alta capacidad en puntos estratégicos de las zonas Tembladerani, Alto San Pedro, San Sebastián, Los Andes, 14 de Septiembre, Gran Poder y Casco Urbano Central. El Gobierno Municipal invirtió en estas obras aproximadamente 24 millones de bolivianos. (1)

El Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) fue el primer municipio del país en dotarse de mapas de gestión de riesgo, el primero presentado en 2004, y el último de 2011 que identifica 36 zonas de riesgo. Se requieren recursos para trabajar en un sistema de manejo integral de esas zonas. (2)

En la última década el GAMLP trabajó en el ámbito de la educación ciudadana, a través de diferentes mecanismos y estrategias comunicacionales dirigidas a diferentes estratos sociales. “(La educación) ha sido un punto muy fuerte. Con las inversiones en la Dirección de Cultura Ciudadana, las capacitaciones en ferias dominicales y la conformación de COAs barriales se avanzó bastante. Se trata de organizaciones de respuesta, protocolos de respuesta, por ejemplo a quién llamar primero, cómo moverse en situación de riesgo, ganar la conciencia de la ciudadanía en el tema de la reacción”, destacó el coordinador del Sistema de Alerta Temprana del Municipio paceño Oscar Sandoval.

Sandóval indicó que en la prevención de riesgos existen tres actores fundamentales: el GAMLP que realiza obras; el segundo tiene que ver con los sistemas de servicios de aguas, energía eléctrica y gas que en algunos casos llegarían a incrementar la situaciones de riesgo; y finalmente, lo más importante, los vecinos que tienen que tener la conciencia de realizar trabajos de mantenimiento en su propiedad privada, como la limpieza de cubiertas, canaletas, sistemas de agua y alcantarillado.

Según Sandoval, desde la riada de 2002 hasta la fecha la conciencia ciudadana se incrementó en el cuidado del espacio público, en cuanto a no echar basura en las calles y reportar casos a la red gratuita 114. “Desde 2002 que teníamos una dejadez total del vecino que pensaba que el riesgo era una tarea de de la Alcaldía; ahora si hemos percibido que la ciudadanía ha ganado más conciencia, más respeto a su ciudad, más cariño a su ciudad, haciendo limpieza, preocupándose, llamando a la red 114. Se nota que el vecino quiere aportar su parte, aunque falta mucho por hacer”.

El responsable de SAT requiere “mayor fuerza en la normativa sobre regularización de planos de construcción, apertura de zanjas, líneas de servicios; la parte normativa que responde justamente a la Ley de Autonomías. Nos falta trabajar, tenemos que ser mucho más fuertes y en ese tema”.

La inversión en la prevención de riesgos

Entre 1987 y 2001 la inversión anual promedio en gestión del riesgo alcanza a poco más de 14 millones de bolivianos (aproximadamente 2,2 millones de dólares), considerando además una inversión prácticamente nula en las gestiones 1992-1994, indica el oficial asesor de la Alcaldía Gustavo Bejarano.

“Un segundo periodo 2002-2011, cuyo hito se advierte en 2002 producto de uno de los eventos más nefastos suscitados en el Municipio de La Paz y que produjo una inversión de 88 millones de bolivianos en dicha gestión, cifra que desde entonces mantiene una tendencia promedio alrededor de los 87 millones de bolivianos (aproximadamente 12,5 millones de dólares), es decir seis veces más que la inversión realizada en los 15 años anteriores al hito producido en la gestión 2002”, explica Bejarano. (Ver gráfico 1 adjunto)

“También es importante destacar otro hito importante que casualmente corresponde también al segundo periodo, el año 2011 el cual refleja el punto más alto de inversión municipal en gestión de riesgos con algo más de 116 millones de bolivianos (aproximadamente 17 millones de dólares) y que también responde a uno de los deslizamientos más grandes que afectó al municipio de La Paz con casi dos mil familias (alrededor de seis mil personas) damnificadas que perdieron sus viviendas, pero que afortunadamente no cobró ninguna vida humana”, precisa Bejarano.

Es interesante no solo analizar la inversión general en gestión del riesgo en el municipio, sino también la composición de estas inversiones, es decir cuánto de dichos recursos corresponden a “atención de emergencias” y cuánto a obras y “proyectos de prevención”. En tal sentido, el gráfico 2 adjunto nuevamente ilustra los dos periodos: El primero entre 1987 y 2001 en el cual la inversión principalmente se atribuye a obras y acciones de respuesta, es decir “atención de emergencias” con una cifra de poco más de 13 millones de bolivianos (alrededor de 1,8 millones de dólares) y donde la inversión en “prevención” es de casi 5 millones de bolivianos (0,7 millones de dólares).

El año 2002 es atípico por el evento de la inundación, por tanto el segundo periodo inicia el 2003 hasta 2011 en el cual se mantiene una inversión en atención de emergencias en promedio de 25 millones de bolivianos (4 millones de dólares), pero con un componente de prevención fortalecido producto de los recursos de contraparte externa que reflejan un promedio de 61 millones de bolivianos (9 millones de dólares).

El Oficial Asesor puntualizó que la inversión acumulada hasta 2011 en gestión de riesgos en el Municipio de La Paz es de 1.085 millones de bolivianos (158 millones de dólares). Entre 1987 y 2001 la inversión acumulada fue de 212 millones de bolivianos (31 millones de dólares), cifra que fue superada significativamente en el periodo desde 2002-2011 con un importe de poco más de 872 millones de bolivianos (126 millones de dólares); es decir que en los últimos 10 años se invirtió cuatro veces más que en los 15 años anteriores al 2002. (Ver gráfico 3)

“Hemos cubierto las necesidades en cuanto a los riesgos hidrológicos que son los que tienen que ver con la lluvia y los ríos, pero tenemos dificultades con los riesgos geológicos como son los deslizamientos, las mazamorras y derrumbes. Aún se necesitan otros 100 millones para tener una ciudad mucho más segura, esta es la tarea que vamos a trabajar en el transcurso de esta gestión”, considera el alcalde Revilla.

La Alcaldía tiene programado en su Plan Operativo Anual de 2012 una inversión de 110 millones de bolivianos para obras de prevención. Revilla indicó que la Comuna necesita 800 millones de bolivianos adicionales para un plan de prevención de temas prioritarios como obras hidráulicas, muros de contención, control de riesgos, entre otros. Estos recursos son solicitados de manera sostenida al Ministerio de Planificación, considerando que depende de esa instancia gubernamental canalizar financiamiento y créditos con organismos internacionales.

Por otra parte se requieren recursos para trabajar en un sistema de manejo integral de las 36 zonas en riesgo identificadas en el mapa elaborado por la Alcaldía. (3) Se diseña una segunda fase del programa de embovedados con financiamiento extranjero; Italia aportará 200 mil dólares, mientras que Francia financiará un estudio geológico de toda la ciudad.

Notas:

1. El coordinador del Programa de Drenaje Pluvial de la Alcaldía Jesús Yutronic informó que los sumideros mejorarán el sistema de drenaje superficial y evitarán que aguas pluviales que escurren desde las partes altas de la ciudad hacia el centro provoquen inundaciones. Cada sumidero está conformado por un canal receptor con rejilla de acero, cámara receptora para sedimentación, sifón hidráulico y canal de descarga. Además, su estructura es de hormigón armado que tiene una altura máxima de dos metros, un ancho de 3,50 metros y de largo de 2,40 metros. (Ver gráfico 4)

2. “De las 36 áreas del Mapa de Riesgos, hemos hecho una tabla de priorización y las más importantes son Cervecería de la ladera Este y la calle 23 de Bella Vista”, explicó Pavel Mareño, geólogo Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos (DEGIR). Estas zonas se encuentran en Alerta Naranja permanente y son monitoreadas cada 15 días. Se efectúan mediciones mensuales principalmente en las zonas, Octavio Campero, Los Lirios, Pedregal, Calles 25 y 35 en Cota Cota, mientras que en el sector del Relleno Sanitario el monitoreo es trimestral.

3. Luis Revilla reveló que se está evaluando la posibilidad de trasladar barrios enteros desde zonas de riesgo hasta lugares más seguros en el sector Sur del Municipio, como por ejemplo Calacoto y Hampaturi, o también en el sector Noreste.