Desde hace un tercio de siglo vemos un resurgimiento de movimientos clericales islámicos. En los últimos 111 años el número de musulmanes ha pasado de 200 a 1,500 millones. Más de la cuarta parte de los miembros de las Naciones Unidas es musulmana. Sin embargo, ninguno de ellos forma parte del club de cinco integrantes permanentes de su Consejo de Seguridad ni de los candidatos a ampliar éste.

El Islam ha tendido a expandirse siguiendo los bordes del corredor de desiertos que va desde el norte africano al del Asia Central pasando por el arábigo. La islamización ha seguido por toda la costa Indica africana (con la cual comerciaban los árabes) y ha penetrado en todo el subcontinente indio (particularmente en el Indo y Calcuta) y en el archipiélago malayo-indonesio. Tanto geográfica como internamente el Islam es más homogéneo.

Inicialmente el Islam fue un credo más tolerante hacia otras creencias y la ciencia habiendo sido el canal que preservó a los textos clásicos griegos del oscurantismo medieval cristiano y que trajo la numerología, álgebra y química al mundo, algo que le ayudó a arrebatar al cristianismo sus zonas bíblicas de origen y la Roma de oriente. Hoy, el declive europeo, la resistencia a las invasiones que ésta alentó en el Asia occidental, el crecimiento demográfico musulmán y el poder del oro negro alientan el crecimiento del Islam.

En los últimos 111 años el número de musulmanes ha pasado de 200 a 1,500 millones, pero a esa sextuplicación poblacional han contribuido otros factores, algunos de los cuales explicaremos.

Durante la guerra fría los EEUU se apoyaron en 3 tipos de regímenes islámicos contra los soviéticos: 1) el de Turquía que dejó de ser el centro del califato musulmán para promover un secularismo republicano pro-occidental; 2) el de las petro-monarquías arábigas que mantienen las sociedades más totalitarias y confesionales del mundo gracias a su oro negro; 3) el pakistaní que combina elementos de ambos modelos y que su eje consiste en acrecentar sus diferencias con la India multi-étnica de la cual se han escindido y con la cual están en disputas territoriales y carrera armamentista.

Washington, tras haber sido derrotado en Vietnam (1975), fue viendo cómo una serie de revoluciones le iban jaqueando (como las de Nicaragua, Irán y Afganistán en 1979), para lo cual Reagan decidió pasar a la contraofensiva promoviendo ‘contras’, haciendo una nueva carrera militar espacial y relanzando una nueva guerra fría.

Mientras en Nicaragua los EEUU animaron movimientos que se reclamaban democráticos, en Afganistán utilizaron la carta religiosa a fin de calar en una sociedad conservadora reacia a dar un nuevo status a la mujer y una nueva redistribución de tierras (tal y cual decretaron su nuevo gobierno izquierdista y las tropas soviéticas que le apuntalaban). Apelar a la defensa del Corán contra los invasores de origen cristiano o comunista era un recurso que podía contar con el apoyo financiero, militar e ideológico de los sauditas y pakistaníes.

De otro lado en Irán EEUU vio con agrado que los ayatolas, en vez de seguir el camino pro-Moscú de Nicaragua y Afganistán, fueron reprimiendo a los socialistas, pero, al mismo tiempo, quería cambiar a un régimen del que desconfiaba por sus políticas nacionalistas y populistas y por haber depuesto a un gran aliado suyo (el Shá persa).

Por ello empujó a Irak a invadirle en 1980-88 y en la cual se aliaron antiguos nacionalistas y socialistas panárabes con las arcaicas petro-monarquías arábigas. Esa guerra que causó 1 millón de muertos hizo que los ayatolas se fortalecieran identificando fidelidad religiosa a ellos con lealtad a la nación y a que éstos impulsasen nuevos movimientos religiosos contra EEUU en la región.

Si inicialmente Israel apuntaló a Hamas contra la OLP y EEUU a muchos otros clericales contra otros nacionalistas seculares a fin de debilitarles, Irán mostró a ellos una cara militante. De hecho Al Qaeda, que fue creada como un instrumento de EEUU y sus socios sauditas y pakistaníes contra Moscú, acabó pasando de centrarse en atacar civiles ‘comunistas’ en hacer atentados en las principales urbes occidentales.

El retorno del Islam

La Unión Europea tiene 27 miembros, pero a ningún mahometano. Bosnia, Kosovo y Albania podrán ser sus aliados o usar el euro, pero son países islámicos que no forman parte suya. A Turquía no se le quiere dejar entrar, aunque Chipre es miembro pleno, pese a ser una isla asiática que queda debajo de Turquía.

A fines de esta década se habrán cumplido 32 juegos olímpicos, 25 olimpiadas de invierno y 21 copas mundiales de fútbol, pero jamás éstas se han dado en un Estado de credo oficial coránico. Solo en 1984 se dieron juegos invernales en una ciudad de la Yugoeslavia secular y socialista con fuerte presencia de gente cuyos antepasados acudían a las mezquitas (Sarajevo).

La primera vez que un país mahometano será la sede de una competencia deportiva global será Qatar en el 2022 cuando se convierta, además, en el primer reino absoluto y Estado de menos de 2 millones de habitantes en ser la sede de un mundial. Sin embargo, las olimpiadas del 2012, si bien se realizarán en Londres, también serán las primeras que se disputen en una zona llena de mujeres con velo y hombres con indumentaria islámica. La sede del comité olímpico queda en el distrito londinense de Tower Hamlets, donde el alcalde y el parlamentario local son bengalíes apuntalados por la Mezquita del Este de Londres.

Gran parte de los nuevos edificios de lujo que se vienen construyendo en esa urbe tiene el estilo arquitectónico de sus inversionistas de Dubái (la ciudad líder global en edificación de rascacielos). Antes de las olimpiadas esta capital estrenará un nuevo sistema de transporte aéreo con el nombre de los Emiratos: un sistema de tránsito de pasajeros mediante cables a más de 10 metros sobre la superficie.

Si antes de la II Guerra Mundial los semitas en Inglaterra y Europa eran la principal minoría religiosa, hoy, tras la matanza nazi y la emigración de la población judía, se ha minimizado; en cambio quienes rezan diariamente en la mayor lengua semita (el árabe del Corán) superan el 5% de la población de la UE y el 10% de la del Consejo de Europa.

Pese a que Occidente ha segregado al islam como un símbolo de atraso y en sus países ha centrado varias de sus invasiones, los mahometanos tienden a avanzar demográfica y económicamente en las metrópolis europeas.

El Islam en las Américas

En los países del Nuevo Mundo no es fácil comprender al islam, debido a que esta religión nunca ha tenido muchos adeptos en esta amplia región que ha sido completamente reestructurada por el cristianismo. Esta es la región más cristianizada que hay, pues la gran mayoría de sus habitantes tienen la sangre de quienes fueron traídos a esas tierras por los europeos cristianos como inmigrantes o esclavos y hoy más del 95% de los mil millones de personas que pueblan esos 100 países son de origen cristiano.

En todos los 3 continentes del Nuevo Mundo (Suramérica, Norteamérica y Oceanía) nunca los musulmanes han llegado al 1% de su población. En ninguno de sus alrededor de 50 Estados y 50 dependencias hay algún mandatario musulmán (algo que jamás ha acontecido en todos o la gran mayoría de estos países). Es más, la mayor parte de las Américas fueron inicialmente colonizadas por los ibéricos que venían de librarse de la conquista musulmana y que impusieron la inquisición para evitar que el Islam y otros credos pusieran sus pies en sus nuevas posesiones.

Gracias a que más del 95% de los casi mil millones de personas que viven en el Nuevo Mundo son cristianas es que la biblia es el libro sagrado más popular. Hoy un tercio de la humanidad lo conforman los 2,200 millones de cristianos. Sin embargo, si descartamos al Nuevo Mundo y nos quedamos con la población del Viejo Mundo, nos encontramos con el hecho de que el Islam allí tiene más adeptos. Se estima que casi un cuarto de la humanidad está compuesta por 1,600 millones de musulmanes, cuya cifra cada vez se agiganta debido a una alta tasa de conversiones y de natalidad.

A principios del siglo pasado apenas había 200 millones de mahometanos en todo el planeta, y luego en 1970 pasaron a 550 millones. En un tercio de siglo se ha triplicado el número de ellos, lo cual ha coincidido con una revitalización de dicho credo y nuevos conflictos.

Hoy el Islam viene avanzando en los bastiones del cristianismo. En Europa apunta a tener unos 50 millones de adeptos. La inmigración musulmana proviene en Francia de sus antiguas colonias en el África, en Reino Unido de sus antiguas dependencias asiáticas, en Holanda de su anterior dominio indonesio, en España de su vecino marroquí y en los países germánicos de su ex aliado turco.

En las Américas el Islam crece en EEUU pero donde supera el 1% de sus habitantes es en Canadá y Argentina, mientras que Trinidad y Tobago y en las Guayanas es la única parte del hemisferio donde oscilan entre el 5% y el 25% debido a los culíes asiáticos.

Ramadán

Desde el 20/21 de Julio se da el mes donde más gente ayuna en toda la historia de la humanidad. Este es conocido como “Ramadán” en el calendario que obedecen entre 1,200 y 1,600 millones de musulmanes. Uno de los 5 pilares del Islam consiste en que durante esos 29/30 días nadie debe ingerir alimentos o bebidas o practicar sexo durante el día para que, cuando venga la noche, se den banquetes con plegarias.

Este ayuno se diferencia del de los cristianos (donde solo se veta ciertos productos) o del judío (que solo dura 24 horas) e implica un total cambio en la vida económica y social de las naciones y comunidades musulmanas. El Corán, a diferencia de la Biblia que se lee en miles de idiomas y con traducciones distintas y hasta contradictorias, solo se lee y reza en árabe clásico.

Esto ayuda a que se cree una comunión entre todos los mahometanos, donde hay cierto criterio de ser parte de una gran nación religiosa (la Unma), la misma que se solidifica cuando 5 veces al día todos los musulmanes, sin importar su lengua o raza, pueden acudir a las mismas mezquitas o deban inclinarse al suelo en dirección a la Meca diciendo en árabe “Alá es grande” o una vez en la vida deban peregrinar a dicha ciudad.

No obstante, pese al Ramadán, la guerra siria se agudiza y diversos países musulmanes mandan armas, hombres y dineros a sus respectivos bandos en dicha tierra donde está la tumba de uno de los profetas más reverenciados por la humanidad (Juan Bautista).

Cristianismo e Islam

El cristianismo y el Islam son hoy las 2 mayores religiones del planeta. Estas se diferencian de las otras dos grandes creencias (hinduismo y budismo) en que se rigen por un libro sagrado (la Biblia y el Corán), tienen un solo dios y reivindican a varios personajes bíblicos desde Abraham hasta Jesús (aunque mientras en las iglesias se venera a Jesús como dios en las mezquitas se le considera solo como profeta).

Mientras los cristianos rezan en miles de biblias que se diferencian por quién las tradujo y a qué idioma y solo acuden a los templos de alguna de sus más de 100 distintas iglesias, los musulmanes solo tienen una sola versión del Corán en el que pueden rezar en cualquier mezquita. Un 75% al 90% de los mahometanos son sunitas, quienes carecen de una autoridad religiosa máxima, y quienes aceptan en sus templos y en la Meca a creyentes de otras variantes minoritarias.

A inicios del primer milenio el cristianismo nació como una fracción pacifista del judaísmo que decidió convertir a los no judíos y luego devino en religión oficial cuando en el siglo IV el imperio romano la aceptó como la suya fusionándola con otras creencias y ritos de otras fes. El Islam, en cambio, nació haciendo guerras y expandiéndose militarmente. No fue tomado o remodelado por un imperio sino que éste mismo generó una vasta y rápida extensión territorial.

El Islam ha tendido a expandirse siguiendo los bordes del corredor de desiertos que va desde el norte africano al del Asia Central pasando por el arábigo. La islamización ha seguido por toda la costa Indica africana (con la cual comerciaban los árabes) y ha penetrado en todo el subcontinente indio (particularmente en el Indo y Calcuta) y en el archipiélago malayo-indonesio. Tanto geográfica como internamente el Islam es más homogéneo.

Inicialmente el Islam fue un credo más tolerante hacia otras creencias y la ciencia habiendo sido el canal que preservó a los textos clásicos griegos del oscurantismo medieval cristiano y que trajo la numerología, algebra y química al mundo, algo que le ayudó a arrebatar al cristianismo sus zonas bíblicas de origen y la Roma de oriente.

Hace medio milenio el cristianismo se fue revitalizando cuando los ibéricos encabezaron la unificación comercial del globo y la evangelización del Nuevo Mundo, y luego desarrollando la revolución industrial. Esta fe pasó por una serie de crisis y nuevas escisiones, pero acabó acompañando a las nuevas innovaciones tecnológicas y científicas.

El mayor imperio musulmán (Turquía) se osificó y tanto éste como otros grandes reinos mahometanos (como el de la India) cayeron en desgracia frente a la nueva colonización europea. Hoy, el declive europeo, la resistencia a las invasiones que ésta alentó en el Asia occidental, el crecimiento demográfico musulmán y el poder del oro negro alientan el crecimiento del Islam.

Musulmanes vs. Cristianos

Este milenio nace mostrándonos dos contradicciones. Por una parte, el mundo se ha llenado por primera vez de una mayoría de democracias multipartidarias y la ciencia ha ido revelando los orígenes materiales del cosmos, mientras que la intolerancia o el fundamentalismo religioso avanzan. De otro lado, se supone que todas las religiones piden la armonía y la paz entre los hombres, pero gran parte de las guerras y matanzas de civiles y niños que hay en el mundo viene siendo acicateada por choques entre éstas.

Mientras los principales conflictos del siglo XX se dieron entre fascistas y demócratas, entre pro-capitalistas y pro-socialistas y entre potencias coloniales y nacionalismos anti-imperialistas, tras el fin de la guerra fría ha resurgido con fuerza el choque entre cristianos y musulmanes, una herencia medieval que había estado relegada en la era abierta por las revoluciones democráticas, independentistas o socialistas post-1789.

Estas confrontaciones se han dado en puntos del planeta donde diferentes regiones, etnias y estratos sociales confrontan cubriendo sus motivos con vestimenta religiosa.

En el sudeste asiático la iglesia impulsó la independencia de Timor Este, la única nación de habla latina en el Asia, frente a la superpoblada e islamizada Indonesia, en tanto que muchas mezquitas apuntalan el separatismo de los ‘moros’ del sur de la católica Filipinas. Estas pugnas se han acompañado con matanzas de civiles incluso en otras islas de dichos archipiélagos

Una de las primeras manifestaciones después de la revolución egipcia fue el inicio de ataques musulmanes contra los coptos, la mayor minoría cristiana del mundo árabe, como parte de un esfuerzo de sectores clericales de desviar la protesta popular hacia un curso teo-autocrático.

Los principales choques en África entre las dos mayores religiones del mundo, se dan en la franja que está debajo del Sahara. En Sudán y en Nigeria (los países africanos más grande en área y población, respectivamente) el norte es milenariamente musulmán mientras que el sur se ha influenciado por la evangelización occidental. La lucha, que entre ambos credos va de la mano con ancestrales diferencias regionales, lingüísticas y de modo de vida, ya generó la partición del Sudán.

En la Europa que se reclama tolerante, las mezquitas y las iglesias ortodoxas se volvieron a revigorizar en la antigua Yugoslavia post-socialista expresando el choque entre los musulmanes bosnios y kosovares y los serbios. Mientras los mahometanos de la hoy atomizada Yugoslavia fueron hinchas de Bush y de sus bombardeos, los que se enfrentan a los cristianos en África y Asia llegan a adoptar una retorica anti-occidental.