Washington, Moscú, Bruselas, Mogadiscio y La Habana, (PL).- Incrementar el número de los aviones sin piloto (drones), así como sus capacidades para asesinar insurgentes y espiar a la ciudadanía, parece ser hoy una de las prioridades del sector militar en Estados Unidos. El 3 de febrero, los ministros de Defensa de los 28 países miembros de la OTAN acordaron dotarse de más drones en una nueva escalada armamentística.

El secretario de Defensa estadounidense Leon Panetta anunció recientemente que el gobierno del presidente Barack Obama expandirá su red global de aviones sin pilotos, conocidos como drones o Unmanned Combat Aerial Vehicle (UCAV) con capacidad de portar armas letales. Esta política es parte de los planes para recortar las fuerzas convencionales como consecuencia del desequilibrio fiscal que afecta la economía estadounidense en los últimos años, comentó al respecto el diario The Wall Street Journal.

En los próximos cinco años Estados Unidos reducirá en 92 mil el número de efectivos militares y aplicará recortes millonarios en su presupuesto. El país contará con menos soldados, los cuales disminuirán de 562 mil a 490 mil, al tiempo que los infantes de marina también decrecerán de 202 mil a 182 mil, puntualizó el jefe del Pentágono. El plan contempla un incremento del 30 por ciento de la flota estadounidense de drones, según funcionarios citados por el Washington Post, en un intento, tal vez, para compensar tales reducciones de efectivos.

Fuentes del sector señalan que más de 30 mil millones de dólares serán presupuestados en el próximo lustro para la adquisición de aviones no tripulados que patrullan el mundo en misiones de espionaje y de combate, cinco mil millones durante 2012. Uno de cada tres aviones de combate estadounidenses no son tripulados y se estima que para 2020 unos 30 mil vehículos podrían surcar los cielos del país.

Estas aeronaves que pueden ser empleadas en misiones de combate o vigilancia, portan cámaras de infrarrojos, sensores de calor, radares sofisticados, mientras en sus versiones más avanzadas captan imágenes con altas resoluciones calculadas en gigapixeles. Al operar por encima de los seis kilómetros de altitud, los aparatos pueden controlar 65 enemigos al mismo tiempo y distinguir objetivos hasta 25 kilómetros de distancia, mientras incorporan armamento con posibilidades de herir e incluso matar a personas. Modernas versiones de modelos como el Predator espían las transmisiones electrónicas al penetrar redes Wi-Fi (Internet inalámbrico), e interceptan mensajes de texto y llamadas de teléfono celular, destacó el sitio digital Global Research.

El Predator se utilizó por primera vez en Bosnia, en 1995, y obtuvo gran publicidad durante la ocupación estadounidense de Afganistán en la presunta caza de Osama bin Laden y los principales cabecillas de Al Qaeda. Sin embargo, las acciones más notorias ocurrieron en Pakistán, donde su uso cobró la vida de cientos de civiles que el Pentágono califica eufemísticamente como “víctimas colaterales”.

La proliferación de los drones es una realidad, pues casi 50 empresas, universidades y organizaciones gubernamentales desarrollan y producen cerca de 155 diseños distintos, refirió Steven Aftergood, director de la Federación de Científicos de Estados Unidos. En la actualidad, Israel es el principal exportador de drones, pero Washington puja por alcanzar la punta. Por ejemplo, cuando Bush lanzó su llamada política de guerra contra el terrorismo, el país solo contaba con 50 aparatos de este tipo y en la actualidad su flota se acerca a los siete mil, señalan analistas militares.

A General Atomics Aeronautical System, fabricante del Predator y el Reaper, se une hoy la Northrop Grunmann, para repartirse contratos por cerca de 25 mil millones de dólares. Otras empresas como Lockheed Martin y General Dynamics (GD) compiten también por ese mercado y esta última firma tiene en Fort Huachuca, Arizona, el centro de entrenamientos de drones más grande del mundo.

Mientras el programa militar del uso de drones sobre Afganistán e Irak es supervisado por el Pentágono, la CIA dirige las operaciones en países donde no hay una guerra declarada cuando considera necesario. De este programa encubierto, Obama mantuvo en el cargo a todo el personal clave que había dispuesto George W. Bush cuando firmó el memorando secreto que brindó a la CIA la autorización para asesinar a miembros de Al Qaeda y aliados en cualquier parte del globo, refrendado por el Congreso.

No por gusto, en el último lustro, los drones se convirtieron en la niña bonita de la CIA e incluso fueron protagonistas en Yemen del asesinato de ciudadanos estadounidenses, presuntamente terroristas. Según el sitio en internet lapistaoculta.com la CIA viola el espacio aéreo de países de América, Asia y África cada vez con frecuencia mayor. Pakistán, Yemen, Irak, Venezuela, México, Colombia, Palestina, Somalia, Libia, Siria, Líbano y Turquía, entre otros Estados, fueron víctimas de incursiones de espionaje o de ataques.

Según fuentes militares existen pistas de despegue en Guam, Turquía, Etiopía, Colombia, Corea del Sur o Kirguistán, entre otros países, y los vuelos son dirigidos desde la Base Aérea Beale en California; Wright-Patterson en Ohio; Grand Forks en Dakota del Norte; o en Nevada y Texas.

Estados Unidos comenzó a usar un nuevo tipo de drone, conocido como drone kamikaze (suicida) para operaciones en Somalia. Esta aeronave serviría tanto para llevar a cabo operaciones de reconocimiento como para ser usada a modo de misil contra diversos objetivos. El uso de ese tipo de aeronave multipropósito se relacionó en su momento con la vigilancia en la lucha contra la piratería, pero amplió sus funciones tácticas con las actividades de espionaje y ataques contra objetivos muy puntuales.

Varias instancias del gobierno de Estados Unidos enfrentan una demanda legal por rehusar información sobre la muerte de tres ciudadanos de norteamericanos, por ataques de aviones no tripulados ocurridos en Yemen en 2010. La acusación, que involucra a la CIA y los Departamentos de Justicia y Defensa, fue interpuesta por la Unión por las Libertades Civiles Americanas ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

El caso hace referencia a las muertes en un ataque de drones de Anwar al Awlaki, presunto aliado de Al Qaeda, y de Samir Khan, ambos ciudadanos estadounidenses, indicó el diario The Washington Post. Asimismo, menciona el deceso, dos semanas después, del hijo de Awlaki, de solo 16 años de edad. La agrupación considera que esas instancias gubernamentales actuaron de forma ilegal al no responder a un reclamo de aclaración de los hechos solicitado en octubre pasado bajo la Ley de Libertad de Información.

De acuerdo con los demandantes, además de carecer de autorización para divulgar datos sobre el Programa de Asesinatos Selectivos, los funcionarios de Defensa, Justicia y la CIA tampoco aceptan la existencia de ese plan. Sin embargo, los reportes de los medios de prensa mencionan de manera rutinaria a fuentes anónimas del gobierno que ofrecen detalles sobre el programa, aclara la acusación.

El caso se presentó en momentos en que la administración federal debate la posibilidad de ser más explícita sobre el proyecto de los aviones no tripulados o drones, ante la petición de información y supervisión por parte de legisladores y órganos jurídicos internacionales. En ocasiones anteriores, la respuesta del gabinete ha sido que la seguridad nacional prohíbe revelaciones sobre el programa encubierto. La demanda hace hincapié en que el gobierno estadounidense tiene poder para asesinar a sus propios ciudadanos sin necesidad de presentar evidencias, ni revelar las normas de las cuales se valen para dictaminar la liquidación.

El 30 de enero de 2012, el presidente Obama reconoció que Estados Unidos realizó ataques con drones contra presuntos refugios de Al Qaeda en Pakistán, operaciones negadas hasta el momento por el gobierno estadounidense. Algunos cálculos indican que en 2011 se reportaron unos 65 ataques con misiles estadounidenses en zonas fronterizas de Afganistán y Pakistán. Muchos de esos ataques ocurrieron en las FATA (Áreas Tribales Administradas de la Federación, en el noroeste de Pakistán, por sus siglas en inglés), contra efectivos de esa organización en lugares donde las capacidades de los militares pakistaníes no pueden alcanzarlos, señaló Obama.

El 4 de febrero de 2012, un avión robot de Estados Unidos se estrelló en el campamento de refugiados de Badbado, en Mogadiscio, donde en octubre de 1993 guerrilleros urbanos derribaron dos helicópteros UH 60. Tras el suceso, tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (Amisom) cerraron el acceso al campo, ubicado en Dharkenley, un distrito en el sur de Mogadiscio. La cadena de televisión iraní Press TV precisó que el avión no tripulado era pequeño, y que los soldados de la Amisom y autoridades somalíes lo recuperaron.

El 3 de febrero, los ministros de Defensa de los 28 países miembros de la OTAN acordaron en Bruselas dotarse de aviones estadounidenses sin piloto en una nueva escalada armamentística. A pesar de la severa crisis económica que afecta a varios Estados de la Unión Europea, 12 naciones del bloque, más Estados Unidos, aportarán grandes sumas de dinero para financiar la compra de cinco aparatos espías, que tendrán su base en Sigonella, Italia. Se trata de Alemania, Bulgaria, República Checa, Estonia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia.

El titular francés de Defensa Gérard Longuet dijo que su país apoyó el acuerdo, pero no aportará recursos porque ya desarrolla un proyecto similar al dron estadounidense. Longuet se refirió al aparato espía denominado Herón, que cuenta con tecnología israelí y está actualmente en fase de preparación. El sistema acordado por la OTAN se denomina Alliance Ground Surveillance y significa un paso más en la capacidad ofensiva de la organización belicista.

El anuncio de que Estados Unidos expandirá su red global de aviones sin piloto es una ratificación de que la política bélica de este país se considera por encima de las leyes internacionales, estiman comentaristas políticos.

Un somero análisis del Protocolo Adicional I de la Convención de Ginebra de 1949 señala en su artículo 51 que “la población civil no será objeto de ataques” como los ejecutados contra Pakistán. Asimismo el artículo 50 declara que “la presencia entre la población civil de individuos que no están incluidos en esa definición no quita a la población de su carácter civil” y el 53 condena cualquier hostilidad contra “lugares de adoración que constituyan la herencia cultural o espiritual de la población”. Todo esto fue violentado, por ejemplo, en una masacre ocurrida contra los asistentes al funeral al que, sospechaban, asistiría un líder talibán, y contra el cual actuaron drones.

El propio código legal estadounidense en su Capítulo 18, sección 2331, define como terrorismo internacional a las actividades violentas, o actos que hagan peligrar la vida con la intención de intimidar o coaccionar a la población civil, influenciar con estos actos a un gobierno y/o afectar a los gobiernos mediante la destrucción masiva, asesinatos y secuestros. Esta es una definición que perfectamente encaja para identificar la guerra encubierta de los drones y que los propios estadounidenses ignoran.

Los drones policías preocupan en Europa y EE.UU.

El empleo de drones o aviones sin piloto como policías para vigilar sembrados o el orden público levanta preocupaciones de defensores de derechos civiles en Europa y Estados Unidos. En el caso los europeos, señala el canal Russia Today (RT), ello está relacionado, por ahora, con el afán de los órganos de control de garantizar el cumplimiento de la Política Común Agrícola y detectar fraudes para la recepción de subsidios agrícolas o las violaciones de normas medioambientales.

RT afirma que mientras más sofisticados son los métodos de los timadores para recibir subsidios agrícolas, que representan la mitad del presupuesto de la Unión Europea, más avanza la tecnología para controlarlos. Hasta ahora, se utilizan mucho los satélites, pero éstos demostraron su ineficacia cuando se trata de condiciones climáticas adversas o zonas montañosas. Hubo casos que debieron ser suspendidos en los tribunales por insuficientes datos satelitales. Por ello, los funcionarios europeos apelan a los drones que de los escenarios de guerra ahora pretenden seguir palmo a palmo los terrenos cultivados, con las consiguientes protestas de los europeos por la violación de su privacidad.

Los drones constituyen para el gobierno norteamericano una nueva y poderosa herramienta de vigilancia para recopilar grandes cantidades de datos de manera intrusiva sobre los movimientos y actividades de los estadounidenses, y el público necesita claridad al respecto, afirmó Jennifer Lynch, abogada de la Electronic Frontier Foundation (EFF). Diversas organizaciones que representan a los pilotos comerciales en Estados Unidos expresan preocupaciones por la decisión de permitir a los aviones sin pilotos operar en el mismo espacio aéreo que las aeronaves civiles.

Lee Moak, presidente de una asociación de pilotos, señaló que no existe un sistema que permita a los operadores de aviones no tripulados detectar y evitar otras aeronaves. No está claro cómo estos aparatos responderán a los controladores aéreos en caso de emergencia. Teniendo en cuenta estas preocupaciones y el hecho de que no hay garantías para evitar un choque con aviones comerciales, debe evitarse que los drones vuelen en el mismo espacio que el resto del tráfico aéreo, reclamó.

A mediados del año pasado, la Fuerza Aérea de Estados Unidos empleó un Predator en el espacio aéreo norteamericano con el objetivo de atrapar a una familia de granjeros sospechosos de robar seis vacas. Ese hecho ocurrió en North Dakota. La alguacil Kelly Janke, del condado Nelson, pidió apoyo aéreo de autoridades federales en relación con una denuncia acerca de que tres hombres armados presuntamente habían robado media docena de reses. Una base de la Fuerza Aérea envió para la misión a un drone de vigilancia utilizado en la frontera con Canadá, y el aparato -equipado con sensores sofisticados- colaboró con la policía en la localización de los sujetos perseguidos.

Así se concretó el primer arresto policial de ciudadanos estadounidenses en territorio nacional con la ayuda de una aeronave espía. La EFF demandó a la Administración Federal de Aviación (FAA) para obtener información sobre el uso de un avión no tripulado en el espacio aéreo nacional el 10 de enero último. 

En la actualidad, el servicio de Aduanas y Protección Fronteriza utiliza esas aeronaves para vigilar las fronteras, y para investigar el el tráfico de drogas y la búsqueda de personas desaparecidas. Medios de prensa verifican que los aparatos también han sido empleados para vigilar las manifestaciones del movimiento Ocupar Wall Street, los llamados indignados que se pronuncian contra la inequidades del sistema capitalista en varias ciudades del país.

El Pentágono menciona un inventario de 7.500 drones, los cuales no tienen mucha previsión de misiones en la agenda futura, una vez concluidas las principales operaciones bélicas en Irak y Afganistán. Actualmente la FFA permite la utilización de estos aparatos solo en ocasiones específicas y para tal acción debe expedir un certificado especial que conlleva un cierto nivel de burocratismo. No obstante, en 2011 se firmaron 113 de estas autorizaciones, en tanto que la FAA reconoce haber emitido casi 300 permisos, pero abstiene de revelar las agencias y empresas privadas a las cuales se los han otorgado.

Ahora Defensa quiere que la gestión sea expedita, sellar una normativa que suprima los obstáculos al despliegue rápido de aviones no tripulados en cualquier momento que considere el Comando Central. El Departamento de Defensa trabaja junto con la FAA para legalizar el uso cotidiano de drones en el espacio aéreo estadounidense, sin interferencias judiciales. El organismo castrense comenta que “los drones también pueden ser usados para controlar incendios forestales y localizar criminales en fuga”.

La FAA está elaborando la normativa para permitir que empresas y la Policía local vuelen los artefactos teledirigidos o autónomos mediante la obtención de permisos especiales. Dichas pautas deben estar listas para junio, cuando se supone que la agencia abra seis áreas de prueba para el tránsito de dichos artefactos, reportó el sitio digital gubernamental All Gov.com.

Con reportes de Luis Beatón, periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.