Londres y Estocolmo (PL).- La administración de quimioterapia durante el embarazo no daña al feto, indican estudios del Instituto del Cáncer de la Universidad Católica de Lovaina. Sin embargo, la quimioterapia en los inicios del embarazo perjudica el desarrollo del bebé, pero el tratamiento es efectivo cuando se administra entre las 14 y 35 semanas de gestación. Además, los hijos de personas sobrevivientes de cáncer en la infancia, al parecer, no presentan más riesgos de problemas genéticos que los de la población general, según una encuesta de la revista especializada Journal of Clinical Oncology.

Muchas mujeres embarazadas diagnosticadas con cáncer deciden abortar o llevar el embarazo a término sin recibir tratamiento, lo que pone en riesgo su vida. Sin embargo, investigadores del Instituto del Cáncer de la Universidad Católica de Lovaina hallaron que ese cóctel de medicamentos contra el cáncer no afecta al feto, según la revista The Lancet Oncology.

Los hijos de mujeres con cáncer diagnosticadas durante la gravidez no suelen presentar más retardos en el desarrollo, o defectos genéticos en comparación con los que existen entre la población normal; tampoco son más propensos a padecer problemas cognitivos. Tales resultados se apoyan en un estudio que involucró a 68 mujeres grávidas que parieron a 70 bebés. Todas padecían cáncer y fueron sometidas a ciclos de quimioterapia. Como promedio, los niños nacieron a las 36 semanas.

Pruebas neurológicas y de funcionamiento cognitivo realizadas a cada uno de ellos no revelaron problemas de ningún tipo. Tampoco hallaron evidencias las electrocardiografías y ecocardiografías y cuestionarios realizados sobre su salud y desarrollo general. Las pruebas de audición y lenguaje, memoria y atención hechas a los mayores de cinco años y adolescentes, cuyas madres fueron sometidas a quimioterapia en el embarazo no mostraron deficiencias en el desarrollo, coeficiente intelectual, función cardiaca, oído y estado de salud general.

Contrario a lo que muchas futuras madres en esa situación pudieran pensar, el tratamiento oncológico no representa un riesgo para el feto, pero sí lo es el parto prematuro, sugirieron los investigadores del Hospital Universitario de Lovaina.

Los bebés nacidos antes de tiempo, si presentan mayores probabilidades de padecer esos problemas, indicaron los científicos, quienes presentaron los resultados de su pesquisa en el Congreso Europeo Multidisciplinario del Cáncer (CCMC), en Estocolmo.

Cifras de instituciones sanitarias globales estiman que en la actualidad la incidencia del cáncer en el embarazo aumenta a un ritmo de 2,5% anual, destaca un artículo publicado en la revista especializada The Lancet. Por tales razones un equipo investigativo belga presentó los resultados de un ensayo llevado a cabo en 70 niños con un seguimiento de 22,3 meses.

La quimioterapia en los inicios del embarazo perjudica el desarrollo del bebé, sin embargo un reciente estudio demuestra que ese tratamiento es efectivo cuando se administra entre las 14 y 35 semanas de gestación. A pesar de la exposición prenatal a quimioterapia, radioterapia, revisiones y medicaciones, los resultados obtenidos en nuestro estudio no son diferentes a los de la población general, explicó Frédéric Amant, del Instituto del Cáncer de Leuven.

El análisis de la evolución de esos infantes demostró además que no es necesario adelantar el nacimiento del bebé para poder tratar a la madre, destacan los especialistas. Esos alumbramientos provocados a pretérmino solo deben ser restringidos a aquellos casos en que esté afectada la supervivencia de la mujer, subrayó Elyce Cardonick, una de las coautoras.

La quimioterapia es lo ideal pues sus posibles efectos a largo plazo sobre el feto son inferiores a los beneficios que puede obtener la madre, destacó. Entre la semana 14 y hasta tres semanas antes del parto, nunca después de la 35 por el riesgo de un parto espontáneo, es un tratamiento seguro para ambos, subrayó.

Descartan que terapia oncológica cause problemas congénitos

Los hijos de personas sobrevivientes de cáncer en la infancia, al parecer, no presentan más riesgos de problemas genéticos que los de la población general, según una encuesta de la revista especializada Journal of Clinical Oncology.

Esos resultados son tranquilizadores para las personas jóvenes que superaron el cáncer en la niñez y los médicos que se preguntan si la radioterapia y la quimioterapia pueden causar algún efecto sobre las células reproductivas. Existen evidencias de que esos tratamientos pueden afectar la fertilidad tanto en hombres como en mujeres.

“Muchos jóvenes están quedando infértiles por tratamientos fuertes. Ahora sabemos que dependiendo de los que reciben, tienen mayores tasas de aborto espontáneo y de bajo peso al nacer”, indicó la autora del estudio, Lisa Signorello.

La preocupación de las personas que sobrevivieron a un cáncer en la juventud está dirigida a la salud de sus hijos. Para determinar el impacto de las terapias antitumorales en descendientes de jóvenes sobrevivientes a la enfermedad, los científicos encuestaron a dos mil 800 individuos en Estados Unidos y Canadá, a los que preguntaron sobre embarazos y nacimientos.

Los científicos registraron los informes de niños afectados por problemas congénitos y compararon las probabilidades de tener un bebé con ese problema con las dosis de radiación o quimioterapia recibida por sus padres en la infancia.

De cuatro 4.700 niños nacidos cinco años después de que sus padres concluyeran el tratamiento, 129, tres por ciento padecieron, al menos, un defecto congénito, labio leporino, paladar hendido, síndrome de Dawn o problemas cardiovasculares.

Entre las mujeres que superaron un cáncer infantil, la tasa de defectos congénitos en sus hijos fue de un tres por ciento en comparación con el 3,5 por ciento de las que no se sometieron a esos tratamientos. Esas cifras son de un 1,9 por ciento y un 1,7 por ciento, respectivamente, en hijos de padres que sufrieron cáncer en la infancia.