Swazilandia es el más pequeño de los tres reinos que existen en el continente africano. Malawi, país del Africa oriental, fue el centro de una aguda confrontación entre Reino Unido y Alemania imperial. Lo más notable en cinco siglos para la pequeña isla de Mauricio resulta la presencia en el territorio de representantes de naciones extranjeras que dejaron marcas en su devenir histórico.

Swazilandia, un reino casi desconocido

Swazilandia es el más pequeño de los tres reinos que existen en el continente africano, donde después de obtener la independencia, tras cuatro siglos de dominio de potencias europeas, la mayoría de los países se convirtió en repúblicas. El nombre de Swazilandia resulta poco conocido en el contexto internacional, aunque al mencionarse se deduce que se trata de un estado africano. No es de extrañar la existencia de reinos en el continente.

En realidad ese tipo de organización política no ha sido totalmente ajena en la historia de Africa. A la llegada de los navegantes portugueses, los primeros europeos en arribar a costas continentales en el siglo XV, ya existían reinos bien estructurados con un notable desarrollo para la época.

En regiones de occidente hubo reinos como en el Congo con Makoko, rey de los Tekes; en Angola, el rey Ngola logró unificar los Estados Kwanza; en Benin (antigua Dahomey), coexistían tres reinos: Allada, Porto Novo y Abomey, entre otras naciones donde hubo esa estructura política.También en Africa existieron imperios.

Malí fue asiento de los grandes imperios Ghana y el homónimo de Malí, que dominó una región de tres millones de kilómetros cuadrados, gobernada durante más de cuatro siglos por la dinastía koita; o el importantísimo Monomatapa en Mozambique, que enfrentó a los conquistadores lusitanos a su arribo a esa zona.

Swazilandia está rodeado en su totalidad por Suráfrica excepto por el este, que limita con Mozambique. Más del 95 por ciento de los habitantes pertenecen al grupo étnico de los swazis, y también convive una minoría de euroafricanos.Como ocurrió con muchos ciudadanos del continente, la ubicación geográfica de la nación, bien alejada de las regiones occidentales, evitó que los swazis fueran víctimas del tráfico de esclavos hacia América.

La esclavitud, que se tradujo en labores en plantaciones agrícolas en el llamado Nuevo Mundo, y crueldades cotidianas, no fue la única forma de opresión sufrida por los africanos. El continente entero fue sometido a la opresión colonial, en la cual los autóctonos eran explotados, humillados y carecían de derechos elementales, mientras veían partir hacia las metrópolis las riquezas naturales de sus países. Otra forma de esclavitud.

Los habitantes que hoy ocupan la zona de los ríos Pongolo y Usutu vivieron originalmente en el sureste de Suráfrica, de donde emigraron en los primeros años del siglo XIX. Está dividida geográficamente Swazilandia en tres regiones: Veld alto, medio y bajo, todas rocosas y húmedas, aunque la humedad es mayor en las zonas montañosas del este y en la meseta central. En el este, el clima es subtropical.

En esa última zona, la fertilidad de la tierra, la abundante caza y la posibilidad de que existieran vetas minerales en el terreno, atrajeron a los colonos británicos, quienes se establecieron en 1878. Esa fue la primera presencia de los súbditos de Reino Unido.

Los representantes de la corona británica también recibieron numerosas concesiones del jefe de los swazis, las que se extendían no sólo a posesiones de tierra, minerales, bosques, sino también sobre comunicaciones y manufacturas, incluyendo el derecho a cobrar impuestos.

El conjunto de las concesiones dio inicio al control del país por Reino Unido. El primer gobierno con participación de los británicos se estableció en 1890, en forma provisional, con la representación también de la república surafricana y de los swazis.

Un año más tarde, 1891, la república surafricana tomó la dirección del país, sin incorporarla a esa nación. Finalizada la guerra angloboers (boers, grupo originario de Holanda que habita en territorio surafricano), en 1904, el gobernador británico anunció la responsabilidad total sobre Swazilandia.

Esa fue la forma en que se iniciaron las relaciones directas de los swazis con la nación europea. Esos vínculos se produjeron porque los swazis prefirieron asociarse a los británicos y aceptar su protectorado ante la actitud de violencia y hostilidad de los boers.

Estos robaban sus tierras y ganado y los sometían al trabajo esclavo, una condición que los swazis nunca habían padecido. Los colonialistas británicos, contrariamente, asumieron una actitud “paternalista”. Una opresión menos onerosa, aunque carente de libertades y facultades políticas.

En 1907, por decisión británica, el Alto Comisionado de Suráfrica, por entonces posesión de Londres, se hizo cargo de los asuntos de Swazilandia. Un tercio del país fue adjudicado a Reino Unido y los otros a los colonos europeos, lo que provocó protestas de los nativos ante el gobierno británico. Las reclamaciones resultaron inútiles pues los colonialistas no aceptaban que sus decisiones fueran cuestionadas.

Dos años después, en 1909, mediante un Acta de Unión suscrita a espaldas de los swazis por el gobierno británico y los boers, Swazilandia fue incorporada a la Unión Surafricana. Simultáneamente, Reino Unido concedió a Portugal el territorio swazi que circundaba una zona denominada Namachacha.

Reino Unido no podía desoír permanentemente las demandas de libertad de los autóctonos. En 1921 se constituyó el Consejo Consultivo. La posición del jefe supremo como autoridad nativa fue definida en 1941. El rey Sobhuza II, conocido desde 1921 como el “león”-cabeza de la nación swazi, solicitó en 1956 la restitución de sus derechos sobre las riquezas mineras, que fue rechazada por la autoridad colonial.

El gobierno del protectorado y el rey de los swazis designaron en 1960 un Comité Constitucional. Este organismo publicó dos años después un informe que consolidaba los derechos económicos y políticos de los colonialistas.La población autóctona continuó sus reclamos y en 1963 se celebraron en Londres conversaciones conjuntas para el establecimiento de una Constitución, que en definitiva reafirmó la carencia de derechos de los africanos y consolidó el poder ejecutivo en manos del Comisionado británico.

Ante las protestas de agrupaciones políticas y la realización de movimientos huelguísticos de los trabajadores, el gobierno colonial prometió que modificaría la propuesta. Se estableció una Constitución al amparo de la cual en 1964 se efectuaron elecciones para un Consejo Legislativo.

El 6 de septiembre de 1968, el rey y su hijo acordaron con las autoridades británicas el cese del protectorado ejercido durante 70 años. Los swazis vivirían, al fin, en un Estado independiente.

Malawi entre dos imperios

Malawi, país del Africa oriental, fue el centro de una aguda confrontación entre Reino Unido y Alemania imperial, en una época en que ambas potencias europeas pugnaban por apoderarse de nuevos territorios en esa región continental. Este país mediterráneo y montañoso posee la mayor parte de su territorio ocupado por el lago Nyasa, con 30 mil kilómetros cuadrados, que es el tercero por su dimensión en el continente y abarca la sexta parte de su superficie total de poco más de 118 mil kilómetros cuadrados.

Entre la importancia estratégica de ese espejo de agua que dio nombre a Malawi hasta que alcanzó su independencia, están sus excelentes puertos y playas, pero sufre repentinas y violentas tormentas arenosas. Posee un variado mosaico étnico integrado por chewa, nyanja, lomwe, yao, tumbuka, sena, tonwa, ngoni y ngonde, que con sus diversos hábitos, costumbres, lenguas y creencias conforman el universo cultural de la nación.

Esta fue la situación que encontró el portugués Gaspar Boccaro, el primer europeo que llegó al país en 1616. No fueron los pioneros ni británicos ni alemanes, que se disputarían posteriormente el territorio. Desde el siglo XV navegantes lusitanos habían arribado a las costas africanas y establecieron contactos con poblaciones costeras.

En el siglo siguiente, los portugueses incrementaban el tráfico de africanos hacia su colonia de Brasil para trabajar como esclavos en plantaciones agrícolas. Para la población autóctona de Malawi, la presencia de Boccaro significaba el primer encuentro con un europeo, que fue seguida en épocas posteriores por el arribo de misioneros jesuitas, quienes trataron de imponer sus creencias y hábitos a los nativos. Fue el inicio de una relación que resultaría nefasta para los africanos, basada en el saqueo de las riquezas y la esclavitud colonial.

El 16 de septiembre de 1859 llegó el explorador escocés David Livingstone al lago Nyasa; la historiografía occidental lo llama el “descubridor” del notable accidente geográfico. El también misionero realizaría exploraciones sobre el río Congo, en la actual República Democrática del Congo, y en el lago Tangañika, que separa a aquel país de la República Unida de Tanzania.

En la zona del lago Nyasa, Livingstone encontró el grupo étnico yao pero en esa época fracasaron varios intentos de establecer misiones en Malawi, a pesar del apoyo de las fuerzas colonialistas.

Inició Reino Unido, en 1878, la penetración hacia el interior de Malawi por medio de la African Lakes Company, pero fue su rival, la British African Company, creada por el colonialista británico Cecil Rhodes, la cual mediante engaños, sobornos y presiones logró que los jefes tribales le cedieran territorios.

Reino Unido adquirió de la South Africa el derecho sobre el país y consolidó su dominio a través de los acuerdos anglo-germanos de 1890, y anglo-portugueses de 1891. En ese año Londres proclamó el Protectorado de Nyasalandia. Las metrópolis nunca tomaron en cuenta la opinión de los nativos en sus decisiones.

Londres reforzó la explotación colonial, las mejores tierras fueron arrebatadas a los nativos, el gobernador británico tuvo poderes supremos, y funcionarios y colonos blancos pasaron a dominar la vida económica y política del país.

Los británicos consolidaron el proceso de colonización en 1897, cuando sus fuerzas apoyadas por cañones y tropas aplastaron la resistencia de las etnias yao, ngoni y de los grupos árabes que también habitaban en la región, dejando como saldo cientos de víctimas.

ALEMANIA

Las autoridades germanas nunca ocultaron sus intenciones de extender su dominio colonial por el este del continente. Bajo su dominio ya se encontraba la llamada Africa Oriental Alemana (Tangañika), y mantenía pretensiones sobre Malawi. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el territorio de este último país fue escenario de enfrentamiento entre británicos y germanos. Malawi sirvió de base de operaciones contra el Africa Oriental Alemana.

La derrota de Alemania en el conflicto universal puso fin a sus ambiciones en la región y en el continente. Todas sus colonias en Africa pasaron al dominio de sus dos grandes rivales en el saqueo, Reino Unido y Francia.

Después de la guerra, los colonialistas trataron de unir a Nyasalandia con Tangañika (exalemana), y luego con Kenya, también británica, pero el proyecto fracasó. Londres hizo gestiones para anexar al país con Rhodesia del Norte (actual Zambia), y Rhodesia del Sur (hoy Zimbabwe), pero fueron aplazados por el estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Treinta mil ciudadanos malawis pelearon en los frentes de Etiopía, Madagascar y Birmania. Finalizada la guerra, Reino Unido inició nuevas gestiones para reforzar el dominio colonial, y utilizar sus tropas a fin de sofocar cualquier levantamiento independentista.

Pero los colonialistas no advirtieron que los tiempos habían cambiado. A pesar de la represión y el férreo control de la administración británica, las luchas del pueblo Malawi obligaron a Londres a aceptar demandas en favor de la independencia. Aún así todavía debieron transcurrir casi dos décadas, transitadas por luchas y enormes sacrificios, antes de que en 1962 Nyasalandia obtuviera su independencia, y cambiara su nombre por el actual Malawi.

República de Mauricio: Un príncipe le dio su nombre

Lo más notable en cinco siglos para la pequeña isla de Mauricio resulta la presencia en el territorio de representantes de naciones extranjeras que, de diversas maneras, dejaron marcas en su devenir histórico.No puede verse la presencia extranjera como una exclusividad de este Estado situado en el Océano Indico, a unos mil 100 kilómetros al este de Madagascar, que tiene entre sus dependencias a las islas Rodrigues y San Brandón, y 22 islotes.

A la mayoría de los países africanos llegaron navegantes y conquistadores de otros continentes con pretensiones esclavistas o colonizadoras e implantaron su dominio, que se perpetuó durante varias centurias y causó enormes sufrimientos a la población, mientras les robaban las riquezas naturales.

Las primeras noticias de Mauricio procedieron de los navegantes árabes en el siglo X aunque, según se considera, el primer europeo que visitó la isla fue el navegante portugués Domingo Fernández. A partir del siglo XIV, los lusitanos realizaron reconocimientos en las costas occidentales, sur y sureste continental.

Con posterioridad, en 1505, arribó a la “perla del Indico” el también navegante portugués Pedro de Mascarenhas. Los árabes primero y los lusitanos después, se establecieron en forma transitoria.Los ibéricos utilizaban el territorio como simple etapa en sus viajes hacia empresas más ambiciosas. Las autoridades de Lisboa financiaban a los navegantes porque estaban interesadas en la apertura de una ruta comercial más segura hacia la India.

El nombre que actualmente tiene la isla fue puesto por los marinos holandeses en honor del príncipe Mauricio de Nassau, quien nunca llegaría a visitar el país africano.Sucedió que los holandeses llegaron a la isla el 17 de septiembre de 1598 con la escuadra de Van Warwyck, y ante tal novedad estimaron apropiado dedicar el hallazgo a su príncipe, que con su nombre dejaría una huella permanente en la historia del país.

En lo adelante, la ínsula sería el escenario de las ambiciones coloniales de las potencias europeas. En 1715 los holandeses fueron expulsados por los galos; París había reclamado a Mauricio y cambió su nombre por el de Isla de Francia.

La administración estuvo hasta 1767 en manos de la Compañía Francesa de las Indias Occidentales y la isla se convirtió en una colonia poderosa y próspera. El gobierno galo asumió el control en 1767 y Mauricio sirvió como base naval durante las guerras napoleónicas.

FRANCIA Y REINO UNIDO

Otra vez estas dos potencias coloniales, las más importantes en los siglos XVIII y XIX en Africa, rivalizarían por la posesión de un territorio. En 1810 se entablaron violentas batallas entre franceses y británicos, pero los galos no pudieron contener el empuje de sus oponentes y el triunfo correspondió a estos últimos.

Con la conquista británica, comenzó el desarrollo de la industria azucarera, que durante muchas décadas se convertiría en la principal y casi única del país. La posesión de Reino Unido sobre Mauricio fue confirmada por el Tratado de París de 1814. La isla retomó el nombre de Mauricio, dado por los marinos holandeses. La administración británica nunca se inclinó por desarrollar económicamente el país, donde un 99 por ciento de las 106 mil hectáreas cultivables se dedica al cultivo de la caña.

Los factores principales que influyeron sobre la vida de Mauricio durante el siglo XX fueron las epidemias, enfermedades como la malaria, la destrucción producida por los ciclones, la fluctuación de los precios del azúcar en el mercado mundial y la difícil situación económica creada por el colonialismo británico.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en Mauricio surgió un movimiento que comenzó a reivindicar la independencia, como ocurrió en toda Africa. El conflicto universal debilitó el oprobioso sistema de explotación colonial.Las luchas de los pueblos conducirían, inevitablemente, a la liberación del continente. En Mauricio, Reino Unido puso en funcionamiento un complejo procedimiento para concederle la independencia.

Desde 1947 la colonia disfrutó de un cierto autogobierno, cuando se estableció por primera vez un Consejo Legislativo sobre la base del sufragio universal. Desde las elecciones iniciales, el partido Laborista de Mauricio dirigió el autogobierno.

En 1961 ese Partido logró del gobierno de Londres el reconocimiento del derecho de la colonia a su independencia definitiva, aunque por etapas. En esas fases se crearon el cargo de Primer Ministro, y se nombraron los ministros con responsabilidades en el control del gobierno, excepto en la seguridad interna.

El gobernador colonial retuvo el control de las fuerzas de seguridad interna y la autoridad sobre asuntos exteriores y defensa. La continuidad del dominio de Reino Unido sobre la isla abrió una etapa de frecuentes disturbios, duramente castigados por los colonialistas.

Reino Unido no acababa de adoptar una posición clara respecto a la independencia. Las demandas se acentuaron hasta 1965, cuando el secretario de Asuntos Coloniales de la metrópoli anunció que su país concedería la independencia a la isla de Mauricio a finales de 1966, luego de una conferencia en Londres sobre la Constitución de la colonia.

Entre 1598 y 1966, año en que Mauricio obtuvo su independencia, estuvieron presentes en el país con su poder hegemónico holandeses, franceses y británicos. La población mayoritariamente de origen indio, descendiente de los siervos llegados en el siglo XIX para trabajar en las fábricas azucareras, celebró la soberanía.

* Periodista cubano especializado en política internacional, ha sido corresponsal en varios países africanos y es colaborador de Prensa Latina.