(ABI).- El vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, destacó el cambio que ha experimentado la sociedad de su país desde la asunción del presidente Evo Morales que puede evidenciarse en los poderes públicos, la economía y, en general, la cultura locales, con la inclusión del 63% de la población indígena, excluida hasta 2006 y por más de 180 años, durante una entrevista difundida por la cadena de televisión estadounidense CNN.


“Nunca en los 180 años de vida (republicana), los indígenas habían ocupado cargos de decisión en la Presidencia, en los ministerios, en la asamblea, en el Congreso, en el Poder Judicial, en el ámbito económico, nunca”, afirmó el gobernante boliviano entrevistado la noche del martes al miércoles por la periodista mexicana Carmen Aristegui. Formado hasta doctorar en matemáticas en centros mexicanos, García Linera, también profesor en las facultades de Sociología, Comunicación y Políticas de la universidad pública de La Paz, representó a Bolivia, entre lunes y martes, en las celebraciones por el Bicentenario de la Constitución de Cádiz -que agregó a diputados de las colonias ultramarinas en las cortes de España, en 1812- y los Estados Mexicanos. El Vicepresidente boliviano dijo que la asunción al Palacio Quemado de Morales provocó un movimiento “tectónico” en la sociedad boliviana, “clasista” y “racializada”, que hasta 2006 había prescindido del indígena sino para labores de servidumbre y la prestación de servicios. Con Morales, el primer presidente indio de Bolivia, “los indígenas ya forman parte de la ciudadanía”, dijo al hacer notar que la revolución popular de 1952, que manumitió, entregó la tierra y les consignó derechos políticos y hasta franqueó acceso a la educación a los originarios, no alcanzó a completar sus premisas y sentó una sociedad jerarquizada. Antes e incluso después de la revolución nacionalista de 1952, “se decía que (los indios) no estaban preparados para gobernar Bolivia y entonces usted veía cómo las personas que venían de un origen mestizo, criollo, de manera silenciosa se encaminaban a los oficios jerárquicos en lo político, en lo intelectual, en lo económico”, apuntó durante la entrevista. “Y el movimiento indígena; los indígenas estaban casi condenados a vivir como obreros, como albañiles, como campesinos, como cargadores, como comerciantes, como transportistas, como meseros pero nunca como autoridades”, agregó al tiempo de marcar el contraste extendido en la sociedad boliviana hasta 2005. La asunción de Morales al poder, fruto de una coyuntura política entre 2006 y 2009, “quebró (ese estado de situación social y política en Bolivia), eso se rompió”, significó durante la entrevista con Aristegui. García Linera, tenido, en la órbita internacional, como uno de los intelectuales bolivianos más prominentes del momento, dictó previamente una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudio en los años 80 del siglo pasado. El dirigente boliviano ilustró el cambio vivido en su país cuando se refirió a la extracción social del presidente Morales, de acuerdo con la convención internacional, el primer presidente indígena de un país latinoamericano, étnica y culturalmente hablando. García Linera se explayó cuando recorrió los primeros años de la vida campesina y de carestías de Morales, nacido en unos remotos caseríos emplazados en los Andes de Bolivia y que producto de la descomposición del sistema político, social y económico, acumulada en décadas, logró escalar, por impulso popular y democrático, a la primera magistratura del país, hasta 2005, más pobre de Sudamérica. “En los años 2000, fruto de una crisis económica y política muy grande y de un derrumbe de un sistema de partidos políticos y de un empoderamiento del movimiento indígena y la formación de liderazgos” dio lugar en el escenario boliviano a Morales, describió García Linera. “El Presidente Evo, un campesino, un indígena, un labrador de la tierra, pastor de ovejas en su niñez, él caminaba 5,7, 10 días a traer alimentos para su propio uso, no tenían (en su comunidad) movilidad, recogía cáscaras de naranja que botaba la gente en las carreteras para raspar y absorber el sabor, ese campesino, ese pastor de ovejas, ese labriego, ese indígena, hoy es el Presidente fruto de una, yo diría, una especie de quiebre tectónico, de revolución cultural que ha permitido que los que estaban abajo puedan asumir cargos de mando y hoy por hoy indígenas gobiernan Bolivia”, se explayó. Por último pidió a Aristegui, más allá del matiz, reparar en el cambio cultural y democrático que proclama la administración Morales, en diversos escenarios de la administración boliviana. “Usted va a ver gente trabajadora indígenas de distintas nacionalidades en la Asamblea Legislativa, en los ministerios y por supuesto el Presidente, es un hecho de igualdad, de igualdad que esperaba el país y que se dio en Bolivia y que ha permitido que se libere una energía contenida durante tantos siglos y nos sentimos muy orgullosos de este gran paso para Bolivia”, concluyó.