Ya está fijada la fecha para la cuadragésima segunda sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA), que tendrá a Bolivia como sede de la Asamblea. La integración, vista desde la perspectiva del desarrollo rural y el enfoque campesino indígena, de pequeños y medianos productores, tendría que hacerse cargo de temas relacionados con la producción y comercialización de productos agropecuarios, forestales y relacionados con la biodiversidad.

El recién estrenado año 2012 tiene proyecciones con luces y sombras para Sudamérica. Las luces provienen del buen estado de las economías de la mayoría de los países de la región, sus altos índices de crecimiento en la última década y el hasta ahora eficiente blindaje que les permitió ver pasar de lado la dramática crisis financiera de los países del norte.

Sin embargo, voces agoreras, provenientes principalmente de organismos internacionales, como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Banco Mundial (BM), el Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO) y otros, anunciaron que el nuevo año no sería tan auspicioso como el anterior, económicamente, para los países latinoamericanos.

Las proyecciones mencionan un probable efecto retardado de la crisis europea y estadounidense, que alcanzará para impactar a la región sobre todo con el congelamiento, en el mejor de los casos, o el descenso, en el peor de los casos, de los precios de las materias primas.

Si efectivamente así ocurriera, los problemas alcanzarán de inmediato a la población, transitando desde los ámbitos de la macroeconomía hasta el bolsillo de la gente. Esto se hará visible en los precios de los alimentos, que si bien puede que no se incrementen la capacidad de acceso de la población puede verse afectada, lo que incluso pondría en problemas una buena parte de las políticas sociales. Todavía está por conocerse qué ocurrirá con los flujos migratorios en un mundo en crisis.

Las consecuencias sociales y políticas de una crisis económica, como es previsible, se verán expresadas de inmediato en conflictos internos, producto de la insatisfacción y presiones de los sectores sociales organizados y a través del incremento de actividades ilícitas como el contrabando, especulación y narcotráfico. Todo ello puede revertir en el incremento de los números rojos, ya preocupantes, de la inseguridad ciudadana.

Quienes analizan las probabilidades catastróficas también expresan preocupación ante la ausencia de acuerdos multilaterales, advirtiendo que “América Latina necesita construir blindajes propios, que proporcionen una protección efectiva de sus economías y de los logros alcanzados en materia de reducción de la pobreza”. (Nueva Crónica y Buen Gobierno No. 98. La Paz, 15 de enero de 2012).

Eventos de integración regional

Ya está fijada la fecha para la cuadragésima segunda sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA), que tendrá a Bolivia como sede de la Asamblea, en Tiquipaya (Cochabamba) del 3 al 5 de junio de 2012. El canciller boliviano, David Choquehuanca manifestó que el tema central de la Asamblea será el de la seguridad alimentaria.

Sobre el tema, Choquehuanca ofreció “Desde Cochabamba lanzaremos una propuesta para salvar al planeta, Bolivia ha planteado que la declaración de Cochabamba sea de seguridad alimentaria con soberanía, aparte de discutir los temas como migración y narcotráfico, el tema central será de los alimentos, los países desde ahora trataremos estos temas que preocupan al hemisferio”.

A tiempo de felicitar al flamante nuevo presidente del Perú, Ollanta Humala, los representantes en la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) manifestaron la intención de llevar a cabo una próxima reunión de jefes de Estado y de Gobierno el año 2012. Perú será el país anfitrión.

El canciller peruano Rafael Roncagliolo recordó que su país asumirá la presidencia Pro tempore de UNASUR, y sostuvo en declaraciones desde Asunción, Paraguay “(…) de manera que el presidente Ollanta Humala va a reforzar nuestro compromiso con la integración regional”. (http://www.larepublica.pe/28-10-2011/cumbre-unasur-en-lima-para-el-2012).

En la agenda de UNASUR, está programado para el mes de abril el remplazo de la secretaría general, sustituyendo a María Emma Mejía, ex canciller de Colombia, por el ex canciller venezolano Ali Rodríguez Araque. El próximo secretario general aseguró que en su gestión hará todo lo posible porque esta etapa de la integración sea irreversible y no corra la suerte de intentos anteriores. En la proyectada agenda inmediata son importantes proyectos tales como el Banco del Sur, la integración física y la Universidad de UNASUR, entre otras iniciativas. (http://www.vtv.gov.ve/index.php/economicas/73404-proximo-secretario-de-unasur-ali-rodriguez-araque-trabajara-porque-integracion-sea-irreversible

Paralelamente, Chile logró cambiar para enero del año 2013 cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a pesar de que el encuentro de 33 jefes de Estado latinoamericanos y caribeños debía efectuarse este año. El año pasado el encuentro de jefes de Estado latinoamericanos y caribeño se efectuó en Caracas, el próximo se realizará próximamente en Santiago y luego, el tercero, tendrá como sede La Habana”. (http://radio.uchile.cl/noticias/137097/ ).

Inquietudes y preguntas

Hace quince días, en el número precedente de la serie Diálogos, el director del IPDRS planteó que la integración, vista desde la perspectiva del desarrollo rural y el enfoque campesino indígena, de pequeños y medianos productores, tendría que hacerse cargo de temas relacionados con la producción y comercialización de productos agropecuarios, forestales y relacionados con la biodiversidad.

Inevitablemente, esos temas están vinculados con el control sobre la propiedad de la tierra y el uso y protección de los recursos naturales. En la misma medida, viendo la producción campesina indígena de alimentos como una necesidad, un derecho y un bien sociales, su perspectiva debería conllevar el debate sobre políticas comunes para trabajadores agrícolas, incluyendo normativa para regular y facilitar la migración, regular el salario, el derechos a la salud y un sistema integrado de aportes a la jubilación, con atención a las diferencias entre mujeres y hombres.

El punto fuerte, el verdadero valor agregado de la perspectiva de integración regional, debería ser el establecimiento de un sistema de gobierno que articule las políticas sobre lo que cada uno de los países define como prioridad, con apoyo de las capacidades técnicas de los organismos multilaterales, lo cual supondría lineamientos que orienten la acción de organismos con acción regional, normativa comunes sobre diversas áreas vinculadas al desarrollo rural y sistemas integrados para atención de emergencias, y desastres, particularmente los relacionados con la producción y acceso a los alimentos.

Hilando más fino, sobre esa base de expectativas para un verdadero ejercicio de inclusión de los temas de fondo en el área del desarrollo rural de base campesina indígena es conveniente plantear algunas inquietudes.

Interés de muchos. El IPDRS propone, en primer término, una mayor, evidente y más activa participación de los diversos sujetos de la sociedad civil en esfuerzos para lograr la inclusión del tema en las agendas de los eventos y las organizaciones de integración regional. Esto supone la acción directa y focalizada de personas e instituciones vinculadas a universidades, gestión de políticas públicas, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales.

Más hechos que palabras. Indudablemente los eventos internacionales de integración son una expresión saludable de interés y, a veces, de compromisos entre los países y de sus gobiernos frente a los círculos especializados y, de manera más general y por ello menos tangible, frente a la opinión pública. Pero no es suficiente. Un balance somero de los resultados efectivos de las cumbres, conferencias y comisiones de la última década puede mostrar que en Sudamérica se expresó preocupación sobre el encarecimiento y desabastecimiento de algunos rubros de alimentos, que está rondando en la región un debate propositivo respecto a la seguridad y soberanía alimentaria y que los países del cono sur, principalmente, están promoviendo políticas, agrupaciones y proyectos con la concepción de agricultura familiar.

Poco o nada se dice, sin embargo, sobre temas fundamentales como que las nociones que pretenden ser generalizantes, verbigracia agricultura familiar, no calzan en países con población mayoritariamente auto identificada como indígena, y que para atender problemas de envergadura regional, como el uso de transgénicos, la movilidad humana y la producción de agro combustibles, no bastan las voluntades nacionales puertas adentro, sino que se requiere, con urgencia y con seriedad, medidas mínimas que involucren la voluntad de, al menos, los países que comparten extensas fronteras.

Por lo anterior, a manera de conclusión evidente son preguntas respecto a qué y hasta dónde están dispuestos a llegar los gobiernos, más allá de los discursos.

* Comunicadora y ex subsecretaria de Asuntos de Género. Trabajó en el Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza, Radio Pachamama y Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA). Actualmente trabaja como consultora independiente, asociada a Just Governance Group. www.justgovernancegroup.org y al Instituto Para el desarrollo Rural de Sudamérica www.sudamericarural.org Fuente: http://www.sudamericarural.org.