Dos hechos han inquietado al Ministerio de Educación: la campaña nacional que ha emprendido el trotskismo desnudando la naturaleza retrógrada y reaccionaria de la reforma educativa “Siñani – Pérez”, y las primeras movilizaciones surgidas antes de la iniciación de clases.

Efectivamente, se ha organizado un seminario nacional de URMA en Cochabamba con masiva asistencia de representantes de La Paz, Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Sucre, Potosí y Villa Montes; posteriormente, aprovechando el Congreso de la COB, se han realizado dos cursos en Tarija, y, finalmente, se han realizado dos seminarios masivos en Potosí y Sucre. No cabe duda que el Ministerio de Educación ha hecho un seguimiento de todas estas actividades y en reiteradas oportunidades ha pedido que los trotskistas presenten su “propuesta” (un nuevo currículo) al país.

Paralelamente a las actividades señaladas, en La Paz se ha realizado una movilización de maestros urbanos y de padres de familia exigiendo al Ministerio la suspensión de la aplicación de la malla curricular porque disminuye la carga horaria de los maestros y, consecuentemente, los ya miserables sueldos que perciben. Además provoca que los maestros de nivel intermedio se vean afectados en su estabilidad laboral.

También, en sendas asambleas de los docentes de la Escuela Industrial “Pedro Domingo Murillo” y del Instituto Técnico Superior “Mejillones” deciden bloquear la autopista El Alto – La Paz (acompañados de sus alumnos y de los padres de familia) exigiendo la apertura de inscripciones para los cursos de técnicos medios, reciente y abruptamente suprimidos por el Ministerio de Educación.

El gobierno percibe que pisa un terreno extremadamente inestable y prevé que pueden producirse grandes movilizaciones en torno a la aplicación de la reforma educativa; también percibe que rápidamente la opinión pública reacciona contra la naturaleza retrógrada y anticientífica de la reforma, todo esto en el marco de la acelerada emancipación política de los explotados del control de oficialismo. Comprende que la tarea más importante es, por lo menos, neutralizar a las capas medias de las ciudades y al movimiento obrero e inicia una descomunal campaña publicitaria a través de declaraciones del ministro en los medios de comunicación y de solicitadas pagadas.

Un spot falto de imaginación

El 3 de febrero, cuando el debate educativo se ponía al rojo vivo, el Ministerio de Educación ha pagado en toda la prensa nacional la difusión de un spot que, en lo fundamental, sostiene lo siguiente: Los trotskistas, al combatir la malla curricular de la reforma educativa “Siñani – Pérez”, están aferrándose a los contenidos curriculares arcaicos (el de secundaria vigente desde 1975 y el de primaria impuesto por la reforma imperialista desde 1997). De este modo, los maestros trotskistas terminan defendiendo la reforma educativa neoliberal (Ley 1565). En segundo lugar, la propaganda oficialista dice que la nueva malla curricular de la “Siñani – Pérez” pretende modernizar los contenidos de la educación y elevarlos a la altura del desarrollo de la ciencia y la tecnología actuales.

Inicialmente, la campaña se orienta a aislar a los “maestros trotskistas” con el estigma de que sólo critican y no presentan propuestas; están en una actitud política no saldada con los dirigentes nacionales oficialistas del sector, perjudicando de este modo a la educación. Finalmente, saca de la manga la falacia de que los que critican se aferran a los obsoletos contenidos curriculares vigentes desde muchos años atrás, que el gobierno sólo busca modernizarlos y ponerlos a tono con el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

El spot que comentamos revela la desesperación del Ministro de Educación y por eso tiene que echar mano a argucias groseras y poco imaginativas para confundir a la opinión pública. El Ministro teme, y con mucha razón, que la reforma oficialista inmediatamente genere resistencia en los diferentes sectores sociales de la población porque caricaturiza en extremo al indigenismo pachamámico y las teorías posmodernas que pretende imponer.

En todas sus declaraciones, el Ministro reitera que no entablará ningún debate con los trotskistas porque sus únicos interlocutores legítimos son los dirigentes oficialistas de la Confederación. Sin embargo, la presión de las movilizaciones y del mismo desarrollo político obliga al Ministro Aguilar a someterse al debate pero en el terreno de los planteamientos trotskistas.

En un intercambio de posiciones entre el Ministro Aguilar y José Luis Alvares en el programa “Micrófono abierto” de radio Panamericana, aquél reconoce que el trotskismo ha hecho importantes contribuciones filosóficas y políticas en materia educativa desde hace muchos años y que la “Siñani – Pérez” las ha asimilado en sus bases y fundamentos, sobre todo en aquello que se refiere a la unidad de la teoría y la práctica en el proceso de la construcción del conocimiento con el planteamiento de la educación productiva. Esta nueva postura pretende confundir a la opinión pública y mostrar que la “Siñani – Pérez” es producto de la asimilación democrática de todo lo bueno que se ha hecho y dicho en el país.

El debate debe poner al desnudo la verdadera naturaleza reaccionaria de la reforma oficialista que no va más allá de la reforma educativa impuesta por el imperialismo en el pasado inmediato. La actual reforma masista, al igual que la anterior, tiene la finalidad de reducir el costo educativo a su mínima expresión (reducción de cargas horarias y consecuentemente la reducción de sueldos de los maestros, supresión de determinados niveles educativos, rígida aplicación de la descentralización educativa para liberarle al Estado de sus obligación de sostenerla financieramente, abolición de las conquistas económicas y profesionales del magisterio, etc.).

La obligación del magisterio es poner en claro lo siguiente:

a) Los maestros que han salido al combate abierto contra la malla curricular no defienden contenidos educativos obsoletos y neoliberales porque siempre han sustentado la necesidad de superar la educación destructora del hombre que impone el sistema social capitalista decadente y que la “Siñani – Pérez” no es nada más que una de sus versiones más bárbaras e irracionales que apunta a destruir lo poco que se ha logrado como conquistas de la educación boliviana y del magisterio. Éstos son los primeros en denunciar que la educación capitalista es destructora del hombre y de la naturaleza y plantean como respuesta a este problema: la necesidad de construir una nueva educación que una teoría y práctica en el proceso social de la producción, tarea que sólo se podrá materializar acabando con el capitalismo que, en su caída, está conduciendo al conjunto de la sociedad a la barbarie.

b) Es absolutamente falaz eso de que los maestros defienden el currículo de la reforma neoliberal (Ley 1565). El Ministro tiene que saber que son precisamente los maestros quienes lo han combatido desde hace 27 años para defender los derechos de los explotados a la educación; han elaborado todos sus planteamiento fundamentales sobre la educación, durante el último cuarto de siglo, precisamente en lucha frontal contra la reforma neoliberal mientras que las camarillas universitarias, de las que fue parte el Ministro Aguilar, se sometían dócilmente a las imposiciones del imperialismo.

Le recordamos al Ministro de Educación que las bases y fundamento de la “Siñani – Pérez” reproducen las ideas centrales de la reforma neoliberal (educación intra e intercultural, educación productiva en la concepción utilitaristas – capitalista, tronco común y currículo regionalizado, etc.) porque ambas nacen de la misma matriz posmodernista y reaccionaria.

c) Finalmente, es un cinismo sin límites sostener que el último currículo oficialista pretende superar los contenidos programáticos de la educación al nivel del desarrollo de la ciencia y la tecnología actuales partiendo de postulados anticientíficos que sostienen una concepción “biocéntrica” de la realidad dotando de vida y espiritualidad a los fenómenos inanimados como los cerros, las piedras, las wuakas, etc., a quienes hay que rendir culto; cuando todo el tejido de la malla curricular está impregnado de “pachamamismo” pre lógico; cuando se subordina el desarrollo de la ciencia y de toda forma de conocimiento sistemático a los “conocimientos ancestrales” y a la cosmovisión de las naciones originarias.

Esta batalla será ganada por el magisterio si tiene la capacidad de poner en pie de combate a todos los sectores sociales del país en defensa de una educación científica, única y fiscal, por la preservación de las pocas conquistas logradas por la educación y el magisterio. El debate educativo en el presente momento pasa a ser uno de los componentes importantes del proceso de divorcio de los explotados con referencia al gobierno del MAS que, día a día, se torna más reaccionaria e inútil.

* Dirigente de la Federación de Maestros Urbanos de Cochabamba y miembro del comité central del POR.