El presidente boliviano, Evo Morales, afirmó que el gobierno de Estados Unidos no acepta presidentes que cuestionen el capitalismo y ratificó que su gestión es antiimperialista, anticolonialista y anticapitalista. Las afirmaciones las hizo después de que el director de Inteligencia estadounidense James Clapper afirmara que Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua están en manos de gobierno “populistas y autoritarios”.

“Por supuesto al gobierno de Estados Unidos, al imperialismo norteamericano nunca le va a gustar que hayan gobiernos, presidentes y pueblos anti imperialistas, nunca les va a gustar gobiernos que cuestionen el capitalismo”, dijo Morales en un acto militar realizado en Santa Cruz.

Según el mandatario la acusación de autoritarios “le alienta bastante” y recordó que inicialmente “el imperialismo” acusaba a los dirigentes sindicales y a los políticos antiimperialistas de comunistas. “Pasó esa época, nos acusaban y después de rojos, de subversores, posteriormente nos acusaron ya de narcotraficantes, y en las últimas etapas donde nos acusaron yo he sido víctima de eso, de terrorista”, complementó al señalar que ahora la acusación de de autoritarios y dictadores.

“Cómo le va a gustar al gobierno de Estados Unidos, (la existencia de) gobiernos, presidentes, pueblos anti imperialistas, y lo único que hacen ahora es atacar que son autoritarios, que aquí no hay democracias representativas”, agregó y dijo que Bolivia pasó de una democracia representativa a una democracia participativa.

“Pensarán que con esos mensajes nos van a callar, nos van a rendir, porque ahora los pueblos se dan cuenta, no solamente en Bolivia, no solamente los países mencionados por la Agencia de Inteligencia de Estados Unidos como Venezuela, como Nicaragua, Ecuador”, dijo y agregó que en Latinoamérica y en el mundo los movimientos sociales anti capitalistas siguen creciendo porque saben que el capitalismo no representa soluciones para los pueblos del mundo.

Morales llegó a la presidencia en 2005 con el 54% de votos y fue reelecto en 2010 con un porcentaje de votos todavía mayor. Sin embargo su popularidad fue afectada después que intentara levantar el subsidio estatal a los carburantse y en el último tiempo por su empeño en construir una carretera a través de un parque nacional, en contra de la voluntad de los indígenas de la región y la mayoría del pueblo boliviano.