Cuando escuché el informe de gestión del presidente Morales me quedé profundamente decepcionado al escuchar (en menos de cinco minutos) lo que se dijo respecto del Ministerio de Comunicación. Y es de lamentar ese informe de cierre de la gestión comunicacional que con pompa y sonaja llegó a principios del año 2011 de la mano del periodista Iván Canelas acompañado de un séquito mirista como cabezas principales en su estructura.

Aquella ceremonia de juramento (con puño en alto) dejó abierta la sospecha que estaba comenzando una época en que la comunicación del gobierno iba a ser tomada verdaderamente en serio. Pero todo se redujo a “buenas” intenciones y nada, pero nada de visible, realmente es para llorar!

Pasaron los 12 meses y lo único que se escuchó fue el descrédito de sus propios funcionarios que, ya al medio año, sus directores se despedían, como anunciando la estrepitosa caída en medio de una verdadera tormenta de críticas al interior con: despidos, rebajas de sueldos, de bonos, retiro de refrigerios y disminución de aguinaldos, etc. etc…

El ministro “vocero”

La figura del ex ministro Iván Canelas en lo que fue su rol como tal, se redujo a contados encuentros con sus funcionarios, ya que la mayor parte de su tiempo lo mantuvo cerca al presidente como continuando la tarea de vocero presidencial, algo que a muchos nos dejó con muchas preguntas.

Y es que el lleva y trae papeles del presidente o el acompañarlo a actos masivos, no significó asumir un rol que forme parte de las tareas de un ministro, cuando la emergencia comunicacional en su propio ministerio, dejaba al desnudo la ineficiente labor de sus funcionarios.

Muestra de ello es la incoherencia al tratamiento comunicacional de los mensajes del gobierno que se presentaron justamente en los días de mayor crisis en el país, cuando surgió el mentado “gasolinazo”, en los conflictos con la COB, ni que decir en la intervención a los marchistas del TIPNIS.

Tristemente recordamos varios capítulos cuando veíamos al ex Ministro Canelas dijo que el Presidente Morales no iba a recibir a los dirigentes sindicales, porque sobre el tema salarial todo estaba dicho, aunque luego se dio una infructuosa reunión de 18 horas y otras como la recepción a marchistas en el palacio a titulo de “turistas”, como si estos hubiesen pedido un tour a esas dependencias.

Con Iván Canelas y su equipo no hubo visiblemente una línea de información coordinada ni con sus directores de comunicación de ministerios, ni con los mismos medios, que en más de una oportunidad, requirieron uniformar sus informativos. La estructura organizativa tan llamativa con un Viceministerio de Políticas Comunicacionales y un Viceministerio de Gestión Comunicacional, se esfumó porque no tuvo un líder que los acompañe y recoja el sentir en las emergencias de la gestión gubernamental.

Pasaron 12 meses y lo único que el presidente en su informe tristemente destacó fue el equipamiento a algunos medios estatales, como si la misión de un ministerio de comunicación se redujera sólo a ver la infraestructura de sus medios, cuando lo mínimo que debemos conocer es por lo menos, un esbozo de la política comunicacional y las acciones que se pretenden desarrollar.

Y lo peor de la gestión de un ministro como Canelas es que nunca tomó decisiones como las toman sus colegas de otras dependencias de Estado. Comunicadores, periodistas del canal 7 y funcionarios del propio ministerio siempre decían que todo venía y estaba digitado desde la Vicepresidencia y que desde ahí se operaba la estrategia de esa cartera de Estado.

Un ministerio ausente

Y como en el cacho, lo que se ve se anota, resultados de gestión del propio ministerio no apareció ni en el informe, porque el presidente Evo no mencionó ni una sola palabra, todo se redujo como ya decía, solo a lo poco que se hizo con los medios del Estado.

Hablando de los medios estatales, también es dramática la situación de éstos, empezando de su canal que cada vez que cambia de gerente se inunda en el mar de ineptitudes que, cuando lo vemos parece estar retrocediendo cada día, y su producción y su programación hacen aguas en el espectro de las otras calamidades que nos ofrecen los medios privados de comunicación.

El canal 7, ahora con nombrecito light (BTV) ya nadie lo ve, porque como dije en un anterior artículo (“El desgaste mediático de Evo, etc.) su propuesta de programación y su imagen cotidiana sólo nos muestra de forma repetitiva y hasta el cansancio, los mega eventos del presidente en el desayuno, en el almuerzo, en el té y la cena..!

Para ofrecer esa caótica programación, el canal estatal, no necesita contar con nuevos y “expertos” gerentes y directores, porque cualquiera que venga haría lo mismo. Pasaron siete gerentes y la cosa no cambió para nada!

Para ello, basta con dejar que se maneje por si sólo, a control remoto o si quieren con piloto automático y se lo rellena, con documentales musicales y algún entretenimiento. Tal como lo vienen haciendo. ¡¡Así funciona el canal de los bolivianos, aunque usted no lo crea!!

Nueva ministra, “escobita nueva barre bien”

Todos ven otra “escobita nueva” tras la llegada de Doña Amanda. ¿Barrerá bien? Nos volvemos a hacer muchas preguntas y se las trasladamos como se las hicimos al ex vocero Canelas a los seis meses de su gestión. ¿Será que la magia de la escobita nueva nos lleve a contar esta vez con una Política Nacional de Comunicación para que nos “desasnemos” de tanta desinformación y caos comunicacional? ¿Podremos contar con un mejor diseño de estrategia donde ya no veamos a nuestro presidente expuesto en los medios estatales a tal punto de cansarnos e indigestarnos?

“La nueva Ministra de Comunicación, Amanda Dávila, aseguró que imprimirá en su despacho una política de puertas abiertas, de diálogo y concertación con todos los sectores…” (ABI) ¿En esa misma línea, será que también escuchará las voces de las organizaciones sociales que a gritos, en Cochabamba, pidieron que ponga en funcionamiento la red de radios comunitarias que desde hace mucho tiempo no funcionan?

Doña Amanda anunció que también “tiene previsto reunirse con las asociaciones y los colegios de comunicadores, para que puedan aportar con “nuevas visiones”, además con los propietarios de los medios de comunicación”. ¿Habrá llegado la hora para que desde el ministerio se haga profundas transformaciones a la línea publicitaria (con las pautas publicitarias a TV, Radios y otros medios privados) pero con criterio respecto a estos y no se siga “alimentando” a quienes les muerden todos los días?

“Respecto a los medios estatales, afirmó que analizará “uno por uno”, porque aseguró que son proyectos muy grandes y ratificó su decisión de recibir también sugerencias de los profesionales y de los mismos funcionarios trabajadores periodistas de los órganos del Estado”.

¿Se acabarán las mediocridades funcionales de los que con el falso discurso de “ser del proceso de cambio” se aprovechen de los medios estatales? ¿Será que la línea discursiva en el nivel de medios estatales, también recoja las visiones y percepciones del conjunto de la población expresada en otros medios y ampliar la cobertura informativa sin distinción, incluida la oposición? (Pedido del Presidente).¿Cuáles serán los resultados del tratamiento a la programación y a la producción de Canal 7 y los otros medios? ¿Seguirán con el “ministro es noticia”, (“El Pueblo es noticia”) o propaganda disimulada los domingos en los medios estatales?

Y finalmente, por sobretodo, ¿Doña Amanda Dávila dejará de depender de las directrices de la Vicepresidencia y mantendrá una línea independiente para la designación de sus propios viceministros, su personal administrativo, en los medios estatales y su política institucional?

Si así ha de ser y estos pedidos se cumplan estoy seguro que ya no me verá tan desesperado de escribir como lo venía haciendo desde hace un año. De lo contrario, Doña Amanda, me tendrá aquí, en vigía siguiendo sus anuncios que ahora se quedaron en el tintero y no me temblarán los dedos para decir lo que me da el derecho de expresar.

* Comunicador y periodista orureño.