La Habana, (SEMlac).- Voces y modos diversos de vivir plena y libremente la estética personal y la sexualidad emergente se enfrentan a normas que, desde la sociedad, la cultura y los medios de comunicación, modelan cómo deben ser las mujeres, los hombres y sus cuerpos.De ello dieron fe el 16 de enero, en la capital cubana, una periodista vasca y dos cantantes de rap cubanas radicadas fuera de la isla, en el encuentro “Cómo nos modelan los medios: imágenes y estéticas femeninas”.

“El patriarcado se ha encargado de crear, reforzar y legitimar cierto paradigma de belleza que nada tiene que ver con las mujeres comunes”, dijo Sandra Álvarez, autora del blog Negra Cubana tenía que ser. Álvarez fue la moderadora de la mesa, convocada por el espacio “Mirar desde la sospecha”, del Programa de Género y Cultura del Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero.

Mujeres blancas, delgadas y eternamente jóvenes, presumiblemente heterosexuales, resumen el canon de “lo bello”, como “una forma más de subordinar a las mujeres, esta vez a partir del cuerpo”, agregó la bloguera. Sin embargo, señaló que, desde el feminismo, se evidencian discursos alternativos y progresistas centrados en la diversidad de estéticas, su horizontalidad y legitimidad, más relacionadas con las mujeres comunes, que pueden ser negras, gordas o pequeñas.

Pero “el tema de la belleza sigue siendo fundamental en sociedades androcéntricas, donde el hombre tiene el papel de referencia y a la mujer le toca acompañarlo, darle placer y satisfacerlo”, describió la periodista feminista vasca June Fernández, creadora de la revista digital Píkara Magazine.

De ese modo se van creando necesidades ficticias bajo el mandato de alcanzar una imagen ideal, que activa una maquinaria de consumo en la cual entran la moda, la cosmética, la cirugía estética, la industria alimentaria, la farmacológica y hasta la pornografía como elemento que marca un cuerpo determinado, agregó la también integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género. “Nos sentimos juzgadas no solo por nuestra valía personal, sino también por nuestro físico”, agregó Fernández y precisó que en España más de la mitad de las mujeres se ha puesto a dieta al menos una vez en su vida.

La publicidad lleva a muchas mujeres a luchar por ser atractivas, bellas y estar siempre disponibles, con todo el desgaste que esto supone, sin reparar en la violencia que ello entraña como una forma de poder que se ejerce sobre el cuerpo, aun cuando las personas piensan y aseguran que lo hacen voluntariamente, valoró la periodista. Las fórmulas más comunes las muestran como frágiles, aniñadas, “muñequitas”, mujeres fatales o tradicionales amas de casa. Y cuando aparece una negra o mestiza, casi siempre se exhibe como objeto sexual o propuesta salvaje.

“Las revistas dirigidas a las mujeres tienen en sus portadas a mujeres y las dirigidas a los hombres, también. Para ellas son modelos a imitar y para ellos, objetos con los cuales recrearse”, sostuvo. En la era de los avances informáticos, incluso, ya ni siquiera se ofrecen imágenes reales, sino reconstruidas o retocadas con fotoshop. “Pareciera raro tener arrugas y celulitis cuando eso es ley de vida”, acotó.

“El tema del cuerpo y de mostrar a mujeres diversas es muy importante para nosotras”, afirmó la colega vasca en referencia a Píkara, publicación digital donde son recurrentes los temas relativos a la lesbofobia, las violaciones a lesbianas en África, el nudismo, las personas intersexuales, el transfeminismo, entre otros.

Un discurso también transgresor y contestatario es enarbolado por Las Krudas Cubensi, agrupación de rap integrada por Odaymara Cuesta (Pasita) y Olivia Prendes, (Pelusa), declaradas un grupo feminista, autónomo y lésbico. “Vivimos en un mundo dominado por los hombres”, insistió Olivia, donde “deberíamos ser libres de elegir cuál de esos dos poderes ejercer, si el femenino o el masculino”, reflexionó, para luego preguntarse: “¿por qué el sexo define mi participación social, si el sexo ni se ve? ¿Por qué los genitales tienen que determinar mi rol en la sociedad, si eso es algo que no tengo que enseñar?”

Concebida desde el feminismo, la de Pasita y Pelusa es una propuesta contracultural donde las letras, de estilo fuerte y directo, lo dicen casi todo y llaman a la meditación: Desde que escriben la historia nos dejaron un papel / lo delicado a nosotras y lo demás para él/ Es como tantas cuestiones que no se han discutido / O lo aceptas o te joden más de lo que te han jodido.

Que difícil encontrarse bien dentro de todo eso / Masculino hace las leyes, es quien define el proceso / Masculino es quien decide mayoría en el congreso / Cómo aceptar que aún exista ese atraso y retroceso. Hasta en las culturas más actuales y más modernas / se vive lo de los géneros como en tiempo de caverna / Obligadas a lo ficticio y a las presiones externas, Mujeres debemos ser bellas, sumisas, maternas.

Comunicación: Mujeres directivas, del “techo de cristal” al “techo de papel”

Como mismo existe un “techo de cristal”, que esconde los límites muchas veces invisibles que impiden a las mujeres acceder a los puestos más altos de toma de decisiones, parece existir otro “techo de papel” que, desde los medios y productos comunicativos, naturaliza prejuicios y estereotipos que tampoco favorecen su avance en ese camino de ascenso profesional. Así lo concluye un sondeo en medios que indagó acerca de representación mediática de las mujeres directivas en la prensa escrita cubana, a partir de una visión cualitativa que se adentró en el análisis crítico del discurso.

La mirada indagó no solo en los recursos periodísticos empleados, sino también en los contextos: desde las actividades y prácticas que se asocian a las mujeres directivas, hasta los vínculos interpersonales que se les asignan, pasando por los adjetivos utilizados para calificarlas y describirlas, el tono con el cual se les presentan y el uso de las imágenes e infografía, entre otros aspectos.

Si bien el sondeo constató la presencia de mujeres como protagonistas de productos comunicativos con una tendencia ascendente, también comprobó que estas aparecen, fundamentalmente, en oficios no tradicionales. “Se nos muestran, sobre todo, como mujeres excepcionales”, valoró su autora, la Doctora en Comunicación Isabel Moya. Un ejemplo clásico de ese tipo de mujer fuera de serie es el de una conductora de grúa que “no le teme ni a las alturas”, según asegura su autor, mientras reafirma el mito de la supermujer, por demás difícil de alcanzar.

La investigadora tuvo en cuenta todos los materiales, sin distinción de géneros periodísticos, publicados en los tres periódicos de circulación nacional (Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores) y que tuvieron como centro a una mujer, a lo largo del primer semestre de 2011. Son pocos los productos comunicativos que abordan el tema de la mujer directiva, quien aparece o es citada, mayormente, como fuente de información, concluye el sondeo.

Si bien el nivel educacional alcanzado por las cubanas las ha llevado a conformar el 66 por ciento de la fuerza técnica y profesional del país, y las sitúa en posición de expertas, en muchas ocasiones se pierde la oportunidad, en una entrevista de este tipo, de abordar otros temas relacionados con las oportunidades y obstáculos para las mujeres y el ejercicio del poder. De ese modo, se profundiza muy poco en las relaciones de igualdad, desigualdad y discriminación; se desaprovecha el tratamiento mismo de su ascenso profesional y se privilegia su función como fuente de información sobre otros temas.

Con frecuencia, la vida familiar es un elemento al cual se las relaciona en las entrevistas, que es el género periodístico más utilizado. Se ha vuelto un lugar común preguntarles cómo logran conciliar el mundo público con el privado, algo que jamás se les pregunta a los hombres. Así se da por sentado que ellas deben responder siempre a la demanda familiar o, al menos, ser eficiente en todos los terrenos, por lo que la representación que prima es la de la “supermujer” o “mujer pulpo”.

Adjetivos como valiente y osada son los más socorridos para calificar a estas mujeres, cuyas conquistas “se presentan como logros individuales y no se anclan a los procesos de empoderamiento colectivo”, precisa el sondeo. En ese afán de mostrar a caracteres femeninos “fuera de la norma”, por ejemplo, uno de los materiales se detiene en una mujer policía, y aunque la propia entrevistada se refiere a los prejuicios de los hombres que vivencia a diario, por el solo hecho de ser mujer, la periodista la califica de “pícara” (socarrona, pilla) por su estrategia de dirigirse correctamente a las personas a las que interpela en el cumplimiento de su deber, e inmediatamente y asociándolo a la picardía, refiere una anécdota de su vida amorosa.

“¿Se hace este tipo de preguntas a hombres en igual situación y condición? ¿Por qué la periodista no aprovecha con mayor intencionalidad las declaraciones de la entrevistada para evidenciar las manifestaciones machistas que aún proliferan en nuestra sociedad? ¿Se utilizaría el calificativo de pícaro para dirigirse a un suboficial hombre?”, se pregunta Moya.

Se trata de una práctica que acude a recursos reiterados cuando se dibuja o entrevista a mujeres en oficios no tradicionales: se siente la necesidad de feminizarlas, se acude a calificativos que nunca se emplean con los hombres y se fija la atención hacia lo afectivo.

Junto a estos estereotipos, reproducidos y llevados a la práctica periodística, el sondeo identificó también buenas prácticas, como aquellas en las cuales se indaga conscientemente en la problemática de género; se abordan temas poco tratados, como la culpabilidad que sienten muchas madres cuando no responden a los mandatos tradicionales de la maternidad, o cuando las formas en que se ejerce el poder no les deja espacio para el ejercicio de esas funciones.

El sondeo de medios identificó una sola entrevista de la muestra donde el proceso de empoderamiento se aprecia en una dimensión colectiva: no solo se alude a la mujer protagonista de la historia –en este caso la presidenta de una cooperativa agrícola–, sino a otras de las directivas y a la relación con el resto de los trabajadores y trabajadoras. Igualmente, en la fotografía aparecen varias mujeres y en el pie de foto se destaca la condición de dirigentes de las que figuran en la gráfica. La publicación del material en la sección de noticias nacionales, en un espacio privilegiado, potenció la relevancia del tema, reconoce el estudio.

“Es cierto que muchas veces estas mujeres no quieren hablar del camino recorrido para llegar a donde están, se niegan a contar sobre las barreras que encuentran, pero ese es el gran desafío para periodistas y comunicadores”, comentó la autora del estudio.

Entre otras recomendaciones, el sondeo propone seguir investigando el tema de las representaciones femeninas y masculinas en los medios, socializar sus resultados entre profesionales de la comunicación, darle prioridad a estos asuntos en la agenda de los medios y promover el empleo de géneros de opinión y no solo entrevistas, para acercarse a problemáticas de este tipo.

También aboga por tratar y explorar, en los medios, otras aristas como las formas de dirección de hombres y mujeres, la conciliación de la vida familiar y profesional en unos y otras, y la política de promoción a puestos de toma de decisiones, entre otros. “No se trata solo de hablar de las mujeres que están en cargos importantes o decisorios, sino de aludir también a otros asuntos que denotan aún exclusión y discriminación”, señaló Moya.

Para la autora del sondeo, otro desafío para los medios de comunicación es no dejarse seducir por las cifras, sino tomarlas como punto de partida para profundizar en aquellos aspectos en los que todavía las mujeres se ven limitadas por situaciones de discriminación y desigualdad, deconstruir los mitos y develar los mecanismos que aún reproducen el patriarcado.

Mujeres de ciencia, entre la tradición y la transgresión

¿Por qué hay ciencias más representadas por mujeres y otras por hombres? ¿Por qué tantas abandonan su preparación en distintas etapas del camino? ¿Por qué son menos cuando aumentan las exigencias que acreditan el saber? A esas y otras interrogantes intenta dar respuestas el libro Género y ciencia o ¿la apoteosis del egoísmo?, de la psicóloga cubana Lourdes Fernández, presentado el 17 de enero en la capital cubana.

Publicado bajo el sello de la Editorial de la Mujer, el texto recoge un amplio estudio de la autora, Doctora en Ciencias Psicológicas, profesora de Psicología de la Universidad de La Habana e investigadora de los temas de ciencia, tecnología y género, entre otros.

Esta obra de Fernández obtuvo el premio del primer concurso de ensayo con perspectiva de género Melanipa, convocado por el Centro Félix Varela, organización civil cubana que mantiene estatus consultivo especial en la Organización de las Naciones Unidas desde 1997, y educa y promueve la responsabilidad, desde una perspectiva ética, para un modelo de desarrollo sostenible.

“Las relaciones de poder de género están aquí, ahora. A veces explícitas, otras silenciosas o solapadas, pero aquí”, afirma Fernández en el prólogo del libro, que devela la existencia de inequidades de género y de la segregación vertical y horizontal de las ciencias.

Durante la presentación de su obra, Fernández llamó la atención acerca de que hay una mayor presencia de mujeres en algunos espacios de las ciencias sociales y crece también en las económicas, mientras hay más hombres en las ciencias exactas e ingenierías, lo que denota cierta “segregación horizontal”. A la vez, solo 15 por ciento de mujeres dirigen instituciones de investigación, indicador de una “segregación vertical” presente en la insuficiente representación femenina en puestos de dirección.

Al presentar el libro, la doctora Isabel Moya precisó que la obra, sin antecedentes en el país, “nos convoca a conocer no solo la historia de la exclusión, sino las formas en que, en la actualidad, se evidencian los sesgos de género en la ciencia”. Agregó que también utiliza el análisis cuantitativo para mostrar las brechas, por ejemplo, de la poca presencia de mujeres con el título de académicas en las respectivas ramas de la ciencia, a la par que utiliza el género como categoría de análisis y “permite develar, más allá de las cifras, los matices de la discriminación, las áreas en las que es más evidente y los procesos a través de los cuales se reproduce”.

En opinión de Moya, directora de la Editorial de la Mujer, la doctora Fernández demuestra con su investigación que “las miradas homogeneizadoras esconden la desigualdad” y que “para llegar a ella es necesario propiciar espacios de equidad”. El volumen de 164 páginas consta de cinco capítulos: “Entre la trasgresión y la tradición”, “Género y educación: ¿equidad?”, “Mujeres académicas: entre la ciencia y la vida”, “Género y ciencia: ¿subjetividad fragmentada?” y uno final que resume las conclusiones.

El libro recoge también voces y testimonios de mujeres entrevistadas por la autora quienes, en variadas historias de vida, se adentran en asuntos como los intereses profesionales y científicos, la superación profesional, las barreras y oportunidades en su desarrollo, las áreas personal, familiar y de pareja, la asunción y asignación de los roles de género, la maternidad, los impactos de la conciliación de la vida profesional familiar y de pareja, su desempeño, etc.

Estas mujeres, a pesar de las transgresiones, “siguen perpetuando formas tradicionales de concebir, asumir y asignar la feminidad, la masculinidad, el ser mujer, el ser hombre, la vida familiar, la maternidad y la vida amorosa, sustentadas por la ideología patriarcal”, sostiene la autora, quien nombra este proceso, a nivel psicológico, como “subjetividad fragmentada”.

“Son mujeres que avanzan, que detentan un poder y que a la vez siguen perpetuando asignaciones tradicionales. Son mujeres híbridas, sincréticas”, señaló Fernández en la presentación de su obra. La profesora agregó que, detrás de cifras como el 66 por ciento de mujeres como fuerza técnica y profesional del país, hay un costo que no siempre se valora, pues muchas de ellas sostienen además la vida familiar y el cuidado de niños, niñas y personas dependientes.

* Fuente: www.redsemlac.net y www.redsemlac-cuba.net saramas_2000@yahoo.com