Si el gaucho Rivero hubiese sabido que los gringos lo tacharían de “colonialista” cuando en 1833 se alzó contra los ocupantes ingleses y los compinches del ex gobernador Vernet, quien había sido enviado a tomar posesión de las Islas Malvinas en 1820, se hubiera seguramente recag…de risa.

Peón entrerriano de 20 años, Rivero fue llevado a Malvinas por Vernet en 1827 junto a sus hermanos de clase, los gauchos e indios charrúas Juan Brassido, José María Luna, Manuel González, Luciano Flores, Felipe Zalazar, Marcos Latorre y Manuel Godoy, todos hombres de “pata en el suelo”, para ejercer los mil oficios del hacerle a todo. Antes y después, los imperios coloniales españoles, franceses, holandeses e ingleses se habían disputado el control de las Islas.

Hasta los yanquis, acostumbrados a destruir ciudades costeras- como hicieron con la de San Juan del Norte de Nicaragua a mediados de los años 50 del siglo XIX- se metieron a volar cañonazos contra Puerto Soledad, al que destruyeron por completo, cuando sus barcos balleneros fueron interdictados por las huestes de Vernet, que tiempo después capituló ante los ingleses. Así las cosas, mientras yanquis e ingleses se disputaban la presa del Atlántico Sur, verdadero buque terreno anclado a pocas millas del Estrecho de Magallanes (unión de los océanos Atlántico y Pacífico) y con proyección hacia la Antártida, Rivero y sus compadres hincaban el lomo para Vernet y el capataz británico Dickson, nombrado por John James Onslow, capitán que ocupó las Islas en 1833 sin resistencia y se alió, como hermano mayor, con Vernet, ya asentado en Buenos Aires, para explotar en yunta a los peones.

Rivero y sus pares, cansados de ser explotados, hambreados y pagados con vales emitidos por los capataces que Vernet había dejado allí para atender sus negocios, y que no eran aceptados por Dickson, se alzaron en armas como buenos “bandidos”, se cargaron a unos cuantos gringos y alcahuetes locales, arriaron la bandera inglesa que presidía esas soledades e izaron la bandera argentina. Si hubiese sido en tiempos más recientes, junto a la argentina hubiesen izado la roja del socialismo y el comunismo y/o la rojinegra de los libertarios, o ambas.

Pero no, fue el 26 de agosto de 1833 cuando Rivero y sus compañeros se convirtieron en “colonialistas”, y hermanaron su condición de peones de pata en el suelo con la de argentinos. Porque ellos, como ahora, eran y son “la nación”, los que produjeron y producen las riquezas que otros, de distintas banderas pero del mismo linaje social, se apropiaron y se apropian.

Esa vez fue en Malvinas, que volvió a ser “reconquistada” por los filbusteros del norte de Europa al año siguiente, 1834, luego de varias expediciones que lograron reducir a los “bandidos” y “delincuentes” gauchos e indios “salvajes” y llevarlos prisioneros a Inglaterra.

Rivero fue, al decir del hoy primer ministro británico, David Cameron, un “colonialista”. Como lo fue Dardito Cabo en 1966, como lo fueron los miles de combatientes que murieron o quedaron inválidos en 1982. Rivero fue tan “colonialista” como fue “bandido” Sandino en la Nicaragua de los años 20 del pasado siglo; como fueron “conservadores” los que se opusieron a la liquidación de la URSS y el campo socialista, como fueron “rebeldes” los cipayos que, amparados en las bombas de los aviones de la OTAN, lograron convertir no hace mucho a Libia en una patria violada y mancillada por las hordas imperiales. ¡Cosas de la vida…y de las operaciones psicológicas de los enemigos de los pueblos, siempre en guerra contra ellos!.

Ahora, para los saqueadores de territorios y riquezas ajenas, son “revolucionarios” los que intentan retrotraer la historia a sus estadíos mas salvajes, acrecentados por la técnica capitalista del exterminio masivo, la contaminación y la rapiña mas excelsa. Son “colonialistas” los que exigen respeto por territorios ancestrales que les pertenecen a los trabajadores y otros hijos del pueblo, nunca a los explotadores ni opresores cobijados bajo ninguna bandera. Son “terroristas” los que se alzan contra las prepotencias de un ‘occidente’ capitalista e imperialista en crísis orgánica, que en su decadencia intenta arrastrar al mundo a los abismos culturales, sociales, militares y políticos mas hediondos.

Que los parió a los gringos, j’ una gran siete. Quieren enredarnos con palabras dadas vueltas, con enroques, con símbolos contradictorios, con labias sin sentido ni razón, mientras enrollan el lazo para descargarlo una y otra vez sobre los millones de supuestos terneros populares, nosotros, a quienes pretenden pasar a deguello si así lo amerita la defensa de sus intereses. Mal que les valga. Cuando un pueblo se decide a tomar lo que es suyo, no hay nadie que lo embrete en la sinrazón, el achique, la cobardía o la indiferencia. Y un pueblo son muchos pueblos.

Y una meta: la liberación nacional y social, bajo la bandera del internacionalismo de los de abajo. Por ahora, empecemos por casa.Somos los “colonialistas” que les cortarán la lengua a los Cameron, que en este momento mandó a fortificar militarmente las Islas, y sus socios yanquis y otánicos. Las Malvinas son nuestras, y de todos nuestros hermanos de sufrimiento, opresión y explotación. Y a otra cosa, mariposa, mientras bruñimos las herramientas de liberación.