En su artículo La hazaña de Guadalajara, el líder de la Revolución cubana Fidel Castro criticó a las trasnacionales del deporte tarifado, que han dejado atrás la concepción del olimpismo como un instrumento de educación, salud y amistad entre los pueblos.

Castro subrayó que valiéndose del prestigio creado por las competencias deportivas, excelentes atletas de países pobres de África y América Latina son comprados y vendidos en el mercado internacional por esas empresas.

Denunció, además, que solo en contadas ocasiones estos deportistas pueden jugar en los equipos de su propio país, donde fueron promovidos como atletas prestigiosos por sus esfuerzos personales y su propia calidad.

Cuba ha tenido que enfrentarse a los zarpazos de esos mercachifles del deporte rentado que ofrecen fabulosas sumas a nuestros atletas, y en ocasiones privan al pueblo de su presencia con esos groseros actos de piratería, explicó.

No obstante, Estados Unidos, a pesar de poseer aproximadamente 27 veces más habitantes que Cuba, sólo pudo obtener 1,58 veces más títulos y las correspondientes medallas de oro que la nación caribeña, que culminó segunda en el medallero con 58 preseas doradas, dijo.

Brasil, con más de 200 millones de habitantes, obtuvo 48; México, con más de 100, consiguió 42 y Canadá, un país rico y desarrollado con 34 millones de habitantes, logró solo 30.

“El número total de medallas de oro, plata y bronce alcanzadas por Cuba, fue proporcional al número de títulos mencionados. (…) A pesar de las victorias, que enorgullecen a nuestro pueblo, tenemos el deber de seguir superándonos”, destacó.

Asimismo, consideró que los sueños del creador del olimpismo, el Barón Pierre de Coubertin, un aristócrata francés, constituyen un antídoto real a vicios como las drogas, el consumo de tabacos, el abuso de bebidas alcohólicas, y los actos de violencia que tanto afectan a la sociedad humana.

Subrayó que ese fue también el objetivo de la Revolución cubana, lo cual implicaba el deber de promover el deporte, la salud, la educación, la ciencia, la cultura y el arte.

“Nuestro país promovió la práctica deportiva y la formación de entrenadores en los países del Tercer Mundo que luchaban por su desarrollo”, afirmó.

Rememoró, además, la creación de la Escuela Internacional de Educación Física y Deportes, una institución donde se han formado numerosos entrenadores que se desempeñan en países cuyos atletas a veces compiten con los propios deportistas cubanos.

Miles de especialistas de la isla han prestados sus servicios como entrenadores y técnicos deportivos en muchos países del llamado Tercer Mundo, subrayó Fidel Castro.