Bruselas y Madrid (PL).- La agencia Standard & Poor’s (S&P) decidió retirarle la máxima calificación crediticia de Triple A al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), tres días después de que rebajara la nota a nueve de los 17 países de la eurozona. Los gobiernos de España y Francia exteriorizaron su malestar por la decisión de la agencia estadounidense, calificada por el Banco Europeo como un golpe arrolador.

La decisión de la agencia calificadora de rebajar la nota crediticia de Francia, Austria, Malta, Eslovaquia, Eslovenia, Italia, España, Portugal y Chipre evidencia la falta de medidas efectivas para enfrentar la persistente crisis de deuda, y acrecienta la desconfianza de un mercado permeado por una crisis desencadenada desde hace más de dos años.

Según S&P, las iniciativas adoptadas hasta el momento por los políticos son insuficientes para abordar plenamente los problemas existentes. La agencia consideró que la crisis se debe sobre todo al derroche fiscal en varios países de la Eurozona, al aumento de los desequilibrios externos, las divergencias en la competitividad y el avance económico entre los miembros del grupo. También tomó en cuenta las pobres perspectivas de crecimiento y el hecho de que algunos de ellos, como España, están al borde de una recesión.

La agencia opinó que los recursos del FEEF son insuficientes sobre todo si tuvieran que ser empleados para rescatar grandes economías como España o Italia. Por su parte, el Banco Central Europeo calificó de golpe arrollador la decisión, en medio de los preparativos de la cumbre de la Unión Europea del 30 de enero, donde se examinará la adopción de un acuerdo intergubernamental para enfrentar la crisis de la deuda a través del endurecimiento de la disciplina fiscal.

Al conocer la decisión, el presidente del Fondo Klaus Regling declaró que la medida “no afectará la capacidad de préstamo de 440 mil millones de euros” de la entidad financiera. Precisó que otras agencias como Moody’s y Fitch siguen manteniendo la triple A al FEEF. “El FEEF tiene medios suficientes para cumplir con sus compromisos bajo los actuales y posibles futuros programas de ajustes hasta que el Mecanismo Europeo de Estabilidad esté operativo en julio de 2012”, aseguró Regling.

Sin embargo, la decisión de la calificadora de bajar la nota de la deuda soberana francesa tendrá repercusiones en el Fondo Europeo, ya que el país galo es el segundo que más aporta a la entidad. La nota de la deuda española cayó del sobresaliente bajo (AA-) al notable (A), debido a las necesidades brutas de financiación externa que son “significativamente altas”, según la calificadora de riesgo. S&P también despojó a Francia y Austria de su matrícula de honor, la triple A, las cuales pasaron al sobresaliente alto “AA+”.

Visiblemente molesto por la degradación de la nota de solvencia de su país, el presidente Nicolás Sarkozy afirmó en Madrid que la política económica de una gran nación (en alusión a la suya) no la define ninguna agencia de calificación de riesgo. En rueda de prensa conjunta con el mandatario galo, el jefe del Ejecutivo ibérico Mariano Rajoy indicó que la rebaja en dos escalones de la deuda española, anunciada el pasado viernes por S&P, “obviamente no nos gustó”.

A su juicio, si los 27 estados de la Unión Europea (UE) cumplen con sus deberes y hacen las cosas con rapidez y sentido común, esta crisis la vamos a superar y no en mucho tiempo. En sus primeros recortes para calmar a los mercados, el presidente del Ejecutivo ibérico anunció una poda presupuestaria de casi nueve mil millones de euros y una fuerte subida de impuestos, con la que espera recaudar unos 6.200 millones de euros en 2012.

También decretó la congelación un año más de los sueldos de los empleados públicos -que en 2010 lo vieron reducido en un cinco por ciento de media- y la del salario mínimo interprofesional, fijado en 641 euros al mes, uno de los más bajos de la UE. Justificó su decisión en el hecho de que el déficit de 2011 será de 8% del Producto Interno Bruto (PIB), frente al compromiso de 6% asumido con Bruselas por el anterior gobierno del Partido Socialista Obrero Español.

No hay que sobreactuar frente a estos acontecimientos, resaltó Sarkozy, quien aseguró que la UE tiene una hoja de ruta bien definida: reducir nuestros gastos y el déficit y mejorar el crecimiento y la competitividad. No nos volvamos locos porque una agencia ha hecho un comentario u otro, insistió el gobernante, tras llamar a los miembros del bloque comunitario a mantener “la sangre fría”.

El jefe de Estado francés reconoció, sin embargo, que no sólo recortando los gastos Europa resolverá sus problemas, y abogó por buscar formulas que estimulen el crecimiento de la economía y la competitividad, temas a analizar en la cumbre de finales de mes.

Durante el encuentro con los reporteros en el Palacio de la Moncloa (sede del poder central), Rajoy anunció que España apoyará la propuesta de Francia de imponer una tasa sobre las transacciones financieras. Se trata, recordó, de una iniciativa por la que Sarkozy ha dado “mucha batalla”, y contará con nuestro respaldo político, remarcó.

“Lo que queremos todos es que se discuta, se acuerde y se haga ya”, advirtió el líder del conservador Partido Popular, quien lamentó el tiempo que invierte la UE en tomar decisiones y tarda después en implementarlas. También hizo pública la aspiración de Madrid de mantener un puesto en el Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), una vez que el 31 de mayo cese en su cargo José Manuel González-Páramo.

Mariano Rajoy aportará sabiduría y Francia apoyará con todas sus fuerzas la presencia, la representación de España en las instancias ejecutivas del BCE, apuntó el gobernante galo. Antes del encuentro en la Moncloa, Sarkozy recibió de manos del rey Juan Carlos el Toisón de Oro, la más alta condecoración que concede la Corona española, por la colaboración francesa en la lucha contra el grupo armado vasco ETA.