La economía boliviana cerró la gestión 2011 con una tasa de inflación acumulada de 6,9%, ligeramente superior a la tasa de 6% proyectada por el Banco Central de Bolivia (BCB). Según analistas económicos y dirigentes sindicales, la inflación oficial no refleja la realidad, ya que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sólo evalúa el precio del 37% de los alimentos y bebidas de la canasta familiar, los productos que más se encarecieron a lo largo del año, y pese a que las familias bolivianas destinan por lo menos el 50% de sus ingresos a la compra de alimentos.

El año 2011 se caracterizó por los elevados precios de los alimentos a nivel mundial, con un promedio de 228 puntos en el índice de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el indicador más alto desde que se comenzó a calcular en 1990. En el caso de los cereales, se registró un Índice de Precios promedio de 247 unidades, lo que representa un aumento de 35% respecto a 2010, mientras que el precio de la carne subió 16%.

Los productos que incidieron en el alza de la inflación en Bolivia a lo largo del año fueron los alimentos y las bebidas no alcohólicas, sobre todo la papa, zanahoria y haba, además de los servicios de transporte, restaurantes y hoteles. Se estima que desde 2006 los productos que contribuyeron al aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fueron las verduras, hortalizas y las bebidas no alcohólicas.

En el país, cerca del 60% de la inflación en 2011 (3,9 de 6,9pp) se acumuló en el primer trimestre del año, cuando las tasas de inflación mensuales alcanzaron valores atípicos y superiores a los promedios históricos. Por el contrario, en los últimos nueve meses la desinflación de la economía nacional se afianzó notablemente.

Las políticas aplicadas por el BCB luego de superar un contexto particularmente adverso de los primeros meses del año, caracterizado por una fase aún ascendente en las cotizaciones internacionales de los commodities, junto a otras presiones internas y externas sobre los precios domésticos, permitieron controlar la inflación de manera efectiva y mitigar los efectos negativos de los ciclos económicos, asegura el Ente Emisor.

El BCB ejecutó políticas “innovadoras y heterodoxas” para controlar la inflación. Por ejemplo, su política monetaria reguló la liquidez en línea con la evolución de los precios. Hasta el 8 de diciembre de 2011, se retiraron de la economía nacional aproximadamente 2.000 millones de bolivianosmediante la emisión y colocación de títulos-valores, aunque luego reinyectó 9.267millones de bolivianos en operaciones de mercado abierto. Este año, el BCB absorberá la liquidez originada en el nuevo incremento salarial de 2012, con el fin de mantener una tasa inflacionaria de alrededor de 5%, informó el presidente del Banco Central Marcelo Zabalaga.

Por otro lado, la política cambiaria del BCB atenuó los efectos de la inflación importada el año pasado, medida complementada con las modificaciones en los requerimientos de encaje legal y el mayor dinamismo de las colocaciones directas de títulos al público con rendimientos atractivos. Según el BCB, las medidas del Órgano Ejecutivo para promover el abastecimiento en los mercados y fomentar la producción agropecuaria, también tuvieron especial notoriedad en la atenuación de la variación de precios de alimentos.

El BCB destacó el cumplimiento del objetivo trazado para el control de la inflación en 2011, que cerró con una tasa acumulada de 6,9%, en línea con las proyecciones del Informe de Política Monetaria (IPM) de enero y julio. La variación de precios al cierre del año se situó en torno a la tasa de 6% proyectada. Estos resultados, recalcó el Ente Emisor, desvirtúan los vaticinios de organismos internacionales y analistas nacionales, que llegaron incluso a proyectar tasas de inflación de dos dígitos para fines de año.

Analistas económicos y dirigentes sindicales aseguran que la tasa inflacionaria boliviana desentona con la realidad, debido a la selección arbitraria de ítems del IPC, algunos de ellos sobredimensionados y muchos otros desvalorizados, como es el caso de los alimentos.

En el capítulo de alimentos, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sólo toma en cuenta el 37% de los alimentos y bebidas de la canasta familiar, pese a que las familias bolivianas destinan por lo menos el 50% de sus ingresos a la compra de alimentos. En ese sentido, el secretario ejecutivo de la Central Obrera Bolivia (COB) Pedro Montes afirmó que la tasa de inflación de 6,9% en 2011 es un “engaño”.

El director del INE Ramiro Guerra aclaró que el IPC aplicado en Bolivia es el segundo en América Latina que considera el costo de la mayor cantidad de alimentos para medir la inflación. Venezuela tiene un 44% de representatividad de alimentos en su IPC, seguido de Bolivia con el 39,33%, y “por debajo está el resto de los países latinoamericanos llegando al final a Chile, que tiene un 25,33%”, aseguró Guerra. (ABI)

Según Guerra, el INE realiza 456 mil cotizaciones anuales divididas en 38 mil cotizaciones mensuales en alrededor de 22.500 establecimientos económicos, 129 mercados y 85 ferias. Agregó que “nosotros estamos abiertos a demostrar que la metodología que utilizamos es aprobada y consensuada a nivel internacional, tanto en Naciones Unidas, la CAN y el Mercosur”.

La inflación en Latinoamérica

El costo de la vida en Argentina experimentó el pasado año un incremento interanual de 9,5%, según estimados del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La Canasta Básica Alimentaria registró un alza de 9,6%, ligeramente superior al IPC en su conjunto. Según el INDEC, la inflación registró 7,5% en el rubro Alimentos y Bebidas, 21,2% en Indumentaria, 13,3% en Atención Médica y 16% en Educación, Los precios mayoristas registraron un incremento de 12,7% impulsados por un alza de 12,9% en los Productos Primarios, 12,4% en los manufacturados, y 39% en la energía eléctrica.

En Brasil, la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) registró 6,5% en 2011, la mayor tasa desde 2004 (7,4%), pero dentro de la meta fijada por el Consejo Monetario Nacional de 4,5% con un intervalo de tolerancia de más-menos dos puntos porcentuales. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas precisó que 2011 fue el octavo año consecutivo en el que el IPCA no supera el límite máximo establecido desde 1999, año en que fue creado el sistema de metas sobre la inflación en Brasil.

En Chile la inflación acumuló un aumento del 4,4% en 2011, por encima del 3,9% esperado. Los mayores aumentos de precios que definieron el balance anual fueron el transporte (1,2%), servicios básicos (1,1%) y alimentos (0,7%), informó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El transporte de pasajeros por vías urbanas registró una subida del 5,8% y el aéreo de 9,8%. También treparon significativamente los precios del agua, electricidad, gas y otros combustibles. En alimentos, la subida mayor se apreció en frutas, carnes, pan y cereales.

La inflación en Colombia en 2011 fue de 3,73%, en el rango proyectado. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), dicha variación anual en el IPC fue superior en 0,65 puntos porcentuales con respecto a 2010 (3,17). Tres grupos de bienes y servicios contribuyeron al alza del IPC: alimentos (5,27%), educación (4,57%) y vivienda (3,78%). Por debajo se ubicaron salud (3,64%), comunicaciones (3,26%), transporte (3%) y otros gastos (2%).

Paraguay cerró 2011 con una inflación de 4,9%, inferior al 5% previsto y por debajo del 7,2% registrado en 2010, informó el Banco Central. La entidad recalcó que en diciembre tuvo un leve aumento el precio de la carne vacuna, en comparación con las reducciones verificadas en ese rubro en septiembre, tras la detección de un brote de fiebre aftosa en el departamento de San Pedro. También se verificaron aumento de precios en productos derivados de la carne vacuna como las menudencias, de la carne de cerdo, hamburguesa, paté de hígado y carnes en conserva.

Costa Rica cerró el año con una inflación de 4,74%, por debajo de la registrada en 2010 (5,82%), y dentro de las previsiones del Banco Central (4-6%), informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Los aumentos en los costos de las bebidas no alcohólicas, las comidas en restaurantes, el transporte y los servicios de entretenimiento y cultura, entre otros, contribuyeron a elevar el IPC.

Finalmente, la inflación en Guatemala cerró 2011 con una tasa interanual de 6,2%, que según el Instituto INE sobrepasó el 5% previsto por la Junta Monetaria a principios del año pasado. La canasta básica alimentaria de los guatemaltecos cerró en 2.440,20 quetzales (alrededor de 308,88 dólares) y la vital en 4.452,92 (563,6 dólares). Los incrementos en cada una en relación con el fin de 2010 fueron de 291 quetzales (38,83 dólares) y 531,02 (67,21), respectivamente.

Con información de Prensa Latina y ABI.