Asunción, Quito y La Paz (PL).- El director del Banco Central de Venezuela José Félix Rivas destacó que la actual crisis del capitalismo es una “oportunidad tremenda” para modificar los paradigmas vigentes y abrirse a otras visiones. El gran reto actual en Ecuador es avanzar en la calidad con nivel muy alto de compromiso, pues el socialismo moderno en el siglo XXI implica eficiencia y calidad, afirmó el secretario de Planificación y Desarrollo (Senplades) Fander Falconí. En Bolivia, el gobierno del Presidente Evo Morales apuesta por un nuevo modelo económico sobre la base de la recuperación de sus recursos naturales y una política de manejo austero de los fondos.

Estos son momentos que se dan pocas veces en la historia de la humanidad y en la historia del capitalismo, declaró el director del Banco Central de Venezuela en entrevista con Prensa Latina al concluir en Asunción el II Seminario Internacional sobre “La crisis financiera mundial y el Banco del Sur”, que forma parte de los encuentros convocados por el gobierno paraguayo al ejercer la presidencia pro témpore del Consejo Suramericano de Economía y Finanzas de la de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Rivas llamó a aprovechar el momento para construir una arquitectura económica y social y convertir la región latinoamericana en una fuerza unida con masa geográfica, poblacional y natural “destinada a la solución de los grandes problemas:la gente y qué producir”. Sin embargo, apostilló, “vemos con angustia que si seguimos perdiendo tiempo se nos pasa el tiempo”.

El funcionario recordó la contribución de Venezuela en la promoción del Banco del Sur, “pero también ha comprendido que cada país tiene su dinámica”. Cuando se propuso (su creación) no estaba la crisis como está en estos momentos y como va a desarrollarse, y “no es lo mismo tener reservas disponibles para el Banco del Sur en este momento que después”, comentó.

En ese sentido, reconoció, la oportunidad tremenda que hay que aprovechar con la crisis del paradigma predominante y abrirse a otras visiones, que desde el punto de vista de Venezuela, opinó, “es la visión socialista”. Remarcó, asimismo, que es “una oportunidad de oro”, una ventana que se abre, paradójicamente, con la crisis del sistema capitalista.

Sobre el Banco del Sur, apuntó, que si Brasil ratifica el tratado de su creación, la entidad financiera dispondrá de cerca del 80 por ciento de las reservas de Unasur y el 70 por ciento de la población del bloque subregional. Entonces tenemos -señaló- capacidad poblacional, financiera (700 mil millones de dólares) y nuestros recursos naturales.

La propuesta del Banco del Sur, consideró, es una forma de financiamiento o apoyo al financiamiento para el desarrollo de América Latina. Esta región, inclusive, antes de que la crisis alcanzara este nivel había adelantado algunas propuestas como la del Banco del Sur, “el cual entra justificado dentro de este contexto”.

El entrevistado recordó que cuando el presidente venezolano, Hugo Chávez, comenzó a mencionar la creación del Banco del Sur “muchos lo tomaron a broma, no lo tomaron en serio”. “La realidad y práctica política de los diferentes países del Sur ha llevado, sin embargo, a que esto se convierta en algo institucional, que no sea sólo un problema del gobierno y los Parlamentos, sino también de la gente”.

Por eso, dijo Rivas, el Banco del Sur es el rescate de la producción de bienes, de las condiciones y programas sociales. Son propuestas que tratan de atacar el corazón del problema: las necesidades sociales en una región con alta desigualdad todavía y estructuras productivas desarticuladas por el neoliberalismo. Sobre la crisis, expresó, que “es propia del proceso de reajuste del capitalismo a través de su historia”.

Al respecto, consideró que América Latina tiene nexos con ese sistema mundial y dentro de esa vinculación hay formas de desarrollo dependientes, en las cuales se mantienen grandes desigualdades sociales, sobre todo, grandes desigualdades productivas y asimétricas. El acta fundacional del Banco del Sur fue firmada el 9 de diciembre de 2007 en la ciudad de Buenos Aires por los gobernantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Por otro lado, el Premio Nobel de Economía 2001 Joseph Stiglitz elogió las políticas macroeconómicas aplicadas por Argentina que le permitieron dejar atrás lo que consideró “resultados desastrosos” provocados por la aplicación de las recetas del FMI. Creo que Argentina, Brasil y China desplegaron muy buenas políticas macroeconómicas al aplicar estímulos keynesianos bien diseñados, para apuntalar la economía, diversificarla y mejorar la situación en el mercado de trabajo, sostuvo en entrevista concedida al diario Página 12 a fines del año pasado.

El economista estadounidense recordó que en la década de 1990 “el FMI guió a la Argentina a aplicar las políticas de austeridad, con resultados desastrosos”, una lección que -según su percepción- todavía no aprendieron los europeos. Refiriéndose a las medidas aplicadas aquí para salir de la crisis económica, Stiglitz destacó la recomposición de la competitividad a partir de una fuerte devaluación, compensada con expansión del gasto público y política de ingresos al estilo keynesiano.

Además, una fuerte reestructuración de la deuda externa que repartió los costos del default, un proceso “que de hecho puede servir como guía en otros procesos similares que requieren ser abordados ahora en Europa”, estimó. Señaló asimismo la relativa importancia en la recuperación del favorable contexto internacional, en particular los beneficios derivados del continuo crecimiento económico de China y Brasil, aunque -advirtió- “para explicar el resultado final sin duda se necesita más que eso”.

En ese sentido, puntualizó que Argentina mantuvo el flujo de crédito, devaluó su moneda e impulsó la inversión en salud y educación, políticas que en conjunto le permitieron comenzar a mejorar la elevada desigualdad de ingresos. Con relación a la crisis que hoy golpea con fuerza al Viejo Continente, Stiglitz señaló como el problema fundamental que “la concepción general de la Unión Europea fue errada”. Otros problemas, apreció, son la falta de solidaridad y la unión monetaria en sí misma, pues no hay suficiente similitud entre los países para que funcione.

La presidenta Cristina Fernández atribuyó los logros de Argentina en los últimos años a la decisión de apartarse del manual neoliberal del Consenso de Washington. Yo recuerdo lo que era el país en los años 90, sin industrias, sin trabajo, rememoró la dignataria, y señaló que cuando en 2003 asumió la Presidencia de la República Néstor Kirchner “teníamos un 54 por ciento de pobreza y un 30 por ciento de indigencia”. Un 25 por ciento de los argentinos estaban sin trabajo y los chicos iban a la escuela a comer, no a aprender o a estudiar.

Fernández significó que en 2010 la economía nacional creció un 9,2 por ciento respecto al año anterior con políticas que fueron duramente criticadas y todavía ahora no son comprendidas. Dijo además que su sueño es poder agregar valor a los productos primarios y que la gente se quede en sus pueblos de origen. Si los productores sólo se limitan a la producción primaria, son otros los que se apropian del resto de la cadena de valor, advirtió.

Socialismo en el siglo XXI implica eficiencia y calidad

En entrevista con Prensa Latina, el secretario de Planificación de Ecuador Fander Falconi, ex canciller y actual miembro de la dirección nacional del gobernante Movimiento Alianza PAIS, precisó que es necesaria la calidad para que el ciudadano reciba mejores prestaciones de servicios. Calidad, agregó, para que las empresas públicas no sean deficitarias, para que funcione una reforma administrativa del Estado en los territorios, y para que se incorporen todos los ciudadanos al proceso transformador.

Lo que aspira un ciudadano de la estrategia de desarrollo de un gobierno es el acompañamiento que le pueda dar en la búsqueda de trabajo, en la mejora de su calidad de vida, en la seguridad en su acepción amplia. Entonces, recalcó, un Estado y un gobierno lo que tiene que hacer es garantizar esos elementos en función de un interés social, lo cual significa que el Estado debe ocupar un sitio en esta estrategia de desarrollo, pero no la puede abarcar en su conjunto.

Tiene que buscar para ello los mecanismos virtuosos y las articulaciones con el sector privado, la economía popular y solidaria, las pequeñas y medianas empresas, es decir, el Estado tiene que facilitar las garantías de un conjunto de derechos. Derechos, acotó Falconí, que permitan al ciudadano mejorar su calidad de vida y acercarse a esa noción del Buen Vivir que persigue la Revolución Ciudadana.

En ese sentido, dijo, el rol de la Senplades es la planificación de esa estrategia de desarrollo, pues no somos ejecutores de la política pública pero sí impulsamos lo que podría ser la gran estrategia de un rol fundamental de la priorización de la inversión pública.

Si hay una gran masa de recursos públicos se pueden malgastar, dedicar al pago de la deuda externa, a veces ilegítimas, odiosas, inmorales, como sucedió en épocas pasadas, o se pueden poner al servicio de la gente, reflexionó el también académico. ¿Cuáles son los grandes vehículos transformadores en las sociedades que han hecho cambios importantes en la mejora de sus condiciones de vida?, preguntó, para responderse de inmediato al citar las inversiones en educación y salud.

Destacó que la ejecución del Presupuesto del Estado, y cerca de un 95 por ciento del programa anual de inversiones, están focalizados en dos áreas estratégicas: la construcción de capacidades humanas y la construcción de inversiones en capital. Es la verdadera economía política sustantiva del cambio, y donde están las prioridades bien marcadas que van a redundar en mejoras del sistema de salud, educación e infraestructura, recalcó Falconí.

Tenemos, afirmó, como objetivo la construcción de un Estado Plurinacional y este es un gran reto, un gran desafío, pues significa que primero debemos recuperar las facultades que fueron derruidas por el neoliberalismo. No sólo, recordó, se destruyó la capacidad de planificar, distribuir y regular los procesos económicos, sino que se impuso una ideología que desestructuró al Estado, y liquidó o dejó postradas a las empresas públicas, arma fundamental en términos de financiamiento.

Además, no tuvo ningún tipo de solidaridad con la plurinacionalidad, y la construcción de un Estado Plurinacional solidario es un gran objetivo para este relanzamiento del sistema de planificación, recalcó. Al responder una pregunta sobre la consolidación de la Revolución Ciudadana en tanto proceso de cambio irreversible, señaló Falconí como un aspecto clave la creación de oportunidades.

Tenemos, subrayó, un pueblo educado, saludable, que recrea aspectos de ciencia y tecnología, que innova, genera nuevas iniciativas productivas y construye una capilaridad productiva y social, con muchas opciones para hacer irreversible el proceso de cambio.

Hay un gran momento que tiene que ver con la equidad, dijo, y precisó que el otro gran aspecto es generación de mecanismos redistributivos. Si el diagnóstico es que América Latina es una de las regiones más desiguales del planeta por sus malas composiciones en la distribución de ingresos, de activos y propiedad, es evidente que hay que poner un énfasis fuerte en esos aspectos.

La gran diferencia, precisó, entre el momento actual y el año 2007 cuando comenzó el actual gobierno, es que hay ya todo un marco normativo diferente, la nueva Constitución del 2008 y un conjunto de leyes que le dan coherencia jurídica a ese proceso de cambios. Es el momento, enfatizó, de aprovechar estos procesos de cambio, que ciertamente son muy convulsos, no hay que engañarse.

Estamos en un momento de transición, puntualizó, donde construimos los pilares del post neoliberalismo y hay fuerzas que actúan en forma contraria en todos los procesos latinoamericanos. Por eso, enfatizó Falconí, creo importantísimo como ciudadanos, como latinoamericanos que creemos en un proceso de cambios, arrimemos el hombro para que estos sean irreversibles en los aspectos positivos.

Bolivia apuesta por nuevo modelo económico

Desde enero de 2006, con el inicio del primer mandato del presidente Evo Morales, Bolivia ha apostado por un nuevo modelo económico sobre la base de la recuperación de sus recursos naturales y una política de manejo austero de los fondos, dirigidos a proyectos productivos y obras de beneficio social.

En entrevista exclusiva con Prensa Latina, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce, abunda sobre estos temas y destaca además la importancia de la integración regional en mecanismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

P. ¿Qué eslabones podrían identificarse como cardinales en el creciente fortalecimiento de la economía boliviana en esta gestión que concluye?

R. Durante 2011 la economía boliviana continuó registrando un desempeño sólido, consistente con la aplicación de la nueva política económica en el marco del nuevo modelo, que es el origen y articulador de la conducción económica del país desde 2006. Los elementos a destacar al respecto del comportamiento económico del país en 2011 son: el sostenido crecimiento de la actividad económica que hasta el primer semestre alcanzó 5,03 por ciento; el dinamismo de la inversión pública; la continua expansión de los depósitos y créditos del sistema financiero que superaron los 10 mil millones de dólares y siete mil 500 millones, de dólares, respectivamente; la profundización de la bolivianización, casi 70 por ciento de las operaciones financieras se denominan en moneda local; las reservas internacionales superiores a 12 mil millones de dólares, siete veces las registradas en 2005.

También por sexto año consecutivo hay superávit fiscal, reflejo de la gestión responsable de las finanzas públicas; una inflación controlada; además de mejoras sustanciales en indicadores sociales como la disminución de los niveles de pobreza, el mayor acceso a servicios básicos, más beneficiarios de transferencias condicionadas, entre otros, resultado de la política de redistribución de los ingresos implementada por el gobierno nacional.

P. El auge de las Reservas Internacionales Netas y los crecientes ingresos por la nacionalización de hidrocarburos han sido puestos de ejemplo por el presidente, Evo Morales, sobre la buena salud de la macroeconomía, ¿cómo se traducen esos ingresos en la economía del boliviano común?

R. El nivel de reservas internacionales, que al 18 de noviembre alcanzó 12 mil 62 millones de dólares, en términos del tamaño de la economía superior a 50 por ciento, favorece la solvencia y solidez de la economía, se constituye en un respaldo a la fortaleza de la moneda nacional frente al dólar estadounidense dando certidumbre a la población. También es un instrumento que asegura a los bolivianos la protección ante la crisis internacional.

Además, una parte de estos recursos están destinados a créditos para la inversión productiva en el país, un nuevo papel asignado a las reservas para el apoyo al desarrollo productivo y la industrialización, mediante créditos a las empresas estratégicas como Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Empresa Nacional de Electricidad, Confederación Minera de Bolivia y la Empresa Azucarera San Buenaventura.

Por su parte, los ingresos de la nacionalización de los hidrocarburos benefician de forma directa a la población mediante el financiamiento de obras de salud, educación, vivienda, saneamiento básico, infraestructura e inversión productiva, que elevan la calidad de vida de los bolivianos. Igualmente, los ingresos por hidrocarburos contribuyen con el financiamiento del pago de la Renta Dignidad, que beneficia a la población mayor de 60 años asegurándole una vejez digna.

P. ¿Cuáles son los argumentos para sustentar que Bolivia ha encarado dignamente y encarará los efectos de la crisis mundial, sobre todo del capitalismo?

R. La aplicación de un nuevo modelo económico desde 2006 permitió a Bolivia afrontar la crisis internacional de 2008 y encarar los posibles afectos de la crisis manifestada este año como crisis de la deuda estadounidense y europea. Desde 2006 el país inició el proceso de recuperación de los recursos naturales y empresas estratégicas y asumió una política económica soberana destinada a impulsar el crecimiento con redistribución del ingreso, dinamizó la inversión pública alcanzando niveles históricos -el mismo que actuó como instrumento anticíclico-, se fortaleció la demanda interna a través de transferencias a la población más vulnerable, se condujo una gestión prudente de las cuentas públicas expresada en superávits fiscales consecutivos desde 2006, se recuperó las políticas monetaria y cambiaria para contribuir al desarrollo económico y equilibrio macroeconómico, se inició el proceso de industrialización, junto a otras medidas enmarcadas en el nuevo modelo económico.

Los indicadores registrados durante el período de la crisis económica internacional de 2008 y los alcanzados en lo que va de 2011, evidencian la resistencia de la economía boliviana ante la crisis del capitalismo; en 2009, en un escenario en que varios países de la región se desaceleraron fuertemente e incluso se contrajeron, Bolivia registró una tasa de crecimiento positiva de 3,4 por ciento, la mayor en la región suramericana por primera vez en su historia. En 2011 el país continúa con una tasa sostenida de crecimiento y la solidez de sus indicadores macroeconómicos y de redistribución de los ingresos.

P. Los acuerdos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Comunidad Andina (CAN) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en el orden económico, ¿cómo contribuyen a consolidar también los mercados y los esfuerzos productivos de Bolivia?

R. Dada la profunda crisis económica mundial y el debilitamiento de relaciones multilaterales, enfocadas únicamente en preceptos de integración comercial, Bolivia, junto a otros países latinoamericanos, estableció nuevas relaciones regionales en el marco del Banco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), las transacciones mediante el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre), Banco del Sur y ALBA-TCP bajo principios de cooperación, solidaridad y reciprocidad.

Si bien se encuentran vigentes acuerdos con la CAN y el Mercosur, que generan beneficios al país al respecto del comercio exterior, los recientes acuerdos marcan la profundización de las instituciones regionales que no sólo se limitan a acuerdos comerciales, sino también se enfocan a la integración en diversos ámbitos. En ese marco, e inicialmente, los acuerdos con Venezuela entre 2009 y 2010 enmarcados en el ALBA permitieron a ese país constituirse en el principal mercado para los textiles bolivianos, contrarrestando así la eliminación de la preferencia que la nación tenía en el pasado con Estados Unidos bajo el ATPDEA.

P. ¿El crecimiento de la economía en 2011, el comportamiento de la inflación al cierre del año?

R. El crecimiento de la economía para el 2011 se situará en torno al cinco por ciento, el dinamismo de actividades económicas como transporte, construcción, servicios financieros e hidrocarburos impulsarán este comportamiento. Al primer semestre de 2011, el país registró un crecimiento de 5,03 por ciento, los sectores económicos que explicaron esta expansión fueron por un lado intensivos en mano de obra como construcción (7,02 por ciento), transporte y comunicaciones (6,41 por ciento), agropecuaria (3,23 por ciento), industria manufacturera (2,70 por ciento), entre otros, y también intensivos en capital como hidrocarburos (9,06 por ciento).

Por el lado de la demanda, el consumo de los hogares también continuó su comportamiento ascendente con un incremento de 4,60 por ciento y la inversión bruta creció en 17,5 por ciento. A octubre de 2011, la inflación acumulada alcanzó 6,04 por ciento, debido a elevadas presiones en los primeros meses del año, no obstante, a partir de abril de 2011 se evidencia un claro descenso de la inflación producto de las políticas implementadas por el gobierno nacional de abastecimiento de los mercados locales, control de especulación y contrabando, apreciación cambiaria para amortiguar el impacto del aumento de precios internacionales; y del descenso de precios internacionales. Se prevé que la inflación cerrará la gestión por debajo de siete por ciento.

P. ¿Cuales son las perspectivas de la economía boliviana de cara al 2012?

R. Para la gestión 2012 se prevé la continuidad de políticas que contribuyan a la profundización del nuevo modelo económico, al sostenimiento de la estabilidad macroeconómica con redistribución del ingreso. Pronosticamos que la economía boliviana continúe por la senda de crecimiento positivo y sostenido con una tasa 5,5 por ciento, incidido por el dinamismo del consumo de los hogares y el impulso significativo de la inversión pública, orientado principalmente al sector productivo al que se asignará mil 852 millones.

Igualmente se dirigirán recursos al fortalecimiento de las empresas estatales, al financiamiento de política de redistribución de ingresos como el pago de bonos, la creación de plazas de trabajo para los sectores de salud y educación, entre otros. Los niveles de inflación continuarán en descenso al estimarse cinco por ciento para 2012. Adicionalmente, el próximo año, el país incursionará en mercados internacionales con la emisión de bonos dados los sólidos indicadores macroeconómicos.

* Corresponsales de Prensa Latina en Paraguay, Ecuador y Bolivia.