El domingo 24 de julio de 2011 circuló junto al periódico Cambio un libro firmado por Álvaro García Linera, titulado: El “oenegismo” enfermedad infantil del derechismo (O cómo la “reconducción” del proceso de cambio es la restauración neoliberal) (Vicepresidencia de Bolivia, 2011).El Manifiesto ha desnudado una vez más cómo el Proceso de Cambio no ha cambiado el lenguaje del poder señorial que los indios sufrimos desde hace 519 y 185 años.

Después de un producente tiempo de aparición de aquel “libro oenegesista” deseo expresar mi punto de vista como alteño, como aymara y como firmante del documento Manifiesto por la reconducción del Proceso (18 de junio de 2011). Pues para mi ha quedado re-confirmado de que el Vicepresidente García no ha cambiado ni cambiara nunca en su ser más intimo que es ser autoritario, utilitarista de lo indio, auto-latra, y nada autocritico. Pues hoy es un semidios perdido en las redes del poder. Él si ha tomado el poder y a su vez ha sido tomado por él.

El Manifiesto ha desnudado una vez más de cómo el Proceso de Cambio no ha cambiado el lenguaje del poder señorial que los indios sufrimos desde hace 519 y 185 años. El hecho concreto es que el poder colonial/liberal no ha cambiado con el proceso del Cambio. Los delirios anti-críticos y anti-aymaras, tampoco han cambiado. Se derrama mucha bilis ante voces críticas como la de CONAMAQ, CIDOB, los alteños, los ayllus de Chuquisaca y Potosí, o con los de Caranavi, hoy contra la COB, pero no se hace del mismo modo ante los verdaderos enemigos como es la oligarquía cruceña o paceña. Para ellos hay un lenguaje respetuoso y para los críticos el insulto, amenaza, denigración, etc. También el libro “oenegesista” deja notar que los nuevos poderosos se sienten incontestables, el único, la verdad por sí misma, o “dios” de la verdad, y propietario de él. Porque no hay otra lectura posible del país fuera de la lectura de este poder. Es en ese sentido que el señor Vicepresidente no cambió con el proceso de cambio, sigue pensando desde la cuna de la clase media de la que él viene. Su estirpe ha gobernado este país de mayorías indias con el mismo lenguaje y acciones que destila dicho libro.

Aunque es satisfactorio leer y escuchar que por fin el poder gubernamental puede rendir cuenta a la sociedad nacional. El Manifiesto para eso ha servido. ¡Que sea en buena hora!. ¡Jallalla!. Porque este poder no rinde cuentas a las organizaciones sociales, tampoco rinde cuentas ante la Asamblea Plurinacional, casi ante nadie. Tal vez ante sí mismo. ¿Eso es bueno?. Porque nosotros queremos saber de cómo se está manejando nuestro dinero, de cómo el proceso de cambio está realmente cambiando. También queremos saber porque sigue la pobreza, porque se quiere solamente eliminar por decreto la pobreza (caso Potosí). Los bonos siempre han existido en los diferentes gobiernos como el de Sánchez de Lozada y Hugo Banzer, el Bonosol, bono Madre niño y otros. ¿Qué novedad hay en eso?. La única novedad es que tal vez haya más bonos. Pero ello no hace más revolucionario a un gobierno. Y eso lo hace cualquier gobierno neoliberal. Incluso hay que preguntarse por qué contentar con sólo bonos a la gente, sino es mejor emprender una gran y real transformación estructural del país y de una vez dejar la pésima redistribución de ingresos económicos en Bolivia. Los empresarios blanco-mestizos siguen ganado bien, incluso mejor que con otros gobiernos. Para ello podemos revisar los datos fríos.

Otro hecho que deja notar dicho libro es la auto-asunción como un gobierno revolucionario y un gobierno de los Movimientos Sociales. Cosa que no es tan cierto. Porque los representantes y sus propuestas de los movimientos sociales como la CSUTCB, Bartolinas, CSCIB ocupan cargos menores, hasta están subordinados al poder de arriba. Y otros hermanos y hermanas siguen de porteros en varios Ministerios y Viceministerios o lavanderos. ¿Qué es eso? ¿Eso es cambio? ¿Eso es revolución social? Es cierto que hay una elite dirigencial sindicalista que se beneficia por su inclinación ante el poder. Lo que sí está claro es que el nuevo poder tiene una gran capacidad para mentir, engañar, embaucar, amenazar, criminalizar la crítica sana. En base a ello a todo aquel que levanta la voz se lo alinea o asocia con la derecha. ¿Acaso en el gobierno no estaba trabajando exmiembros de PODEMOS o MNR? ¿Por qué el ex senador de PODEMOS Carlos Borth trabajaba en el Ministerio de Autonomías con Carlos Romero? O ¿los mismísimos de la Unión Juvenil Cruceñista que han pateado a nuestras hermanas de pollera en Santa Cruz?. ¿Acaso no esta la derecha de cuerpo entero en el gobierno?

De otra parte, el libro “oenegisista”, muestra también un gran nerviosismo expresado en su sintaxis. En la página 145 textualmente dice: “El texto constitucional incorporó visones y derechos mínimos….”. Aquí no entendemos que quiere decir con toda esa frase. Visones sería un animal carnívoro como la comadreja de la que se hace abrigos para gente de mucha plata. ¿A eso se refiere o a otra cosa? Y la pregunta seria es ¿por qué se pone el poder tan nervioso cuando sabe que tiene el poder? O es que ¿realmente está tan mal adentro del gobierno que los nervios dominan al poder?

Quien escribe esta carta no es parte de ninguna ong, ni tiene relación con la derecha racista de este país. Nuestros escritos pueden demostrar ese hecho. Tendría que demostrarlo quien afirma lo contrario. La absurda generalización es el peor engaño público y alta traición a la honestidad intelectual. Y finalmente acaso ¿el gobierno no trabaja con muchas ongs? ¿Qué hacen cerca del poder Oxfan, Fundación Solón (o estaba), Unitas y otros?

* Responsable de revista Willka-El Alto www.revistawillka.org